#4 TiemposColumna de Enrique Domínguez Gutiérrez

Satanización y polarización | Columna de Enrique Domínguez

Cuentas claras


Es muy fácil emitir un juicio, para ello es necesario tener el poder de las redes y con un poco de suerte, éste, se hace viral, es tan sencillo como colocar un # (hashtag) y hacerlo del dominio público, o bien, ser escuchado o leído a través de un medio, para que la información sacada de contexto, sesgada o falsa, cumpla su cometido: la satanización.

Hay términos en desuso como la calificación barata para aquellos que no coinciden con determinado punto de vista.

Hace algunas semanas la diputada veracruzana Ana Miriam Ferráez durante una entrevista se pronunció por un toque de queda para que las mujeres no salieran después de las 10 de la noche. Si bien su posicionamiento no es algo que deba alabarse, tampoco representa una amenaza para las mujeres, el tema se mantuvo en las redes, las especulaciones y los señalamientos estuvieron candentes, la información fluyó de tal manera tergiversando los hechos al grado de organizar marchas y pronunciamientos como si fuera una ley sometida al pleno y aprobada.

El caso más reciente de furia y bullyng en las redes le tocó a Beatriz Gutiérrez Müller quien al ser entrevistada refirió al poeta Nayarita Amado Nervo como “mamado” Nervo, una aseveración que hasta ahora no queda claro, si bien, es probable que la haya pronunciado, no implica su ignorancia del tema. Una doctora en teoría literaria sabría de inmediato quién es el personaje en cuestión, lo irrisorio es que el ataque se armó de tal modo haciendo un comparativo con la pobreza intelectual de Enrique Peña Nieto al estar impedido de poder hilar 3 libros que marcaron su vida.

Ante una polarización evidente y los continuos ataques de ambos bandos, aguardar de manera incesante una equivocación, un error o simplemente un desliz que se hace público, se corre el riesgo de ser viralizado y emprender esa comunicación masiva desvirtuando y generando problemas al responsable de un infortunio expresado en redes.

Se habla mucho de la polarización, aquellos que son allegados al conservadurismo echarán la culpa al hoy presidente, señalándolo como responsable de ese encono. Es de notar que hay cierta razón en ellos, haciendo distingos y aludiendo a los pudientes, encumbrados empresarios y comunicadores “vendidos” llamándolos “fifis”, esto resultará una nimiedad comparada con la embestida brutal, acéfala y antipática emitiendo juicios banales y sin sustento, refiriéndose a las personas que votaron a favor de un cambio “real” con expresiones cargadas de clasismo y racismo.

Sin el afán de generalizar y con la obviedad que existen personas conservadoras con un alto sentido de la ética, existe también una mayoría que se caracteriza, entre otras cosas, de ser completamente ingenua, sin la posibilidad de anteponer un momento de reflexión y análisis antes de emitir un juicio acerca de lo que se lee, se escucha o se ve.

La ingenuidad es en parte una rama inmisericorde de la ignorancia, recurrir a la información “fácil” es un deporte que se hace con gran facilidad, el prejuicio permanece en una mente débil, incapaz de tener la sensibilidad suficiente como para tratar de crear un vínculo de comunicación, sería por demás creer que en ellos existe empatía.

El egoísmo caracteriza a esos personajes que permanecen con una ceguera heredada por tradiciones y herencias de una moral caótica incapaz de generar la autonomía que como seres humanos debemos de mantener.

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