#4 Tiempos
Suma de restas | Columna de Jorge Ramírez Pardo
Enred@rte
-Entre Mijis y chapulines, premio a la perversidad-
El mandato estatal potosino, de por sí en descalabro continuo, tuvo la semana recién transcurrida un sumum de hierros en tonos bemoles de suma-restas:
TEMA UNO.- Nunca desde nunca se había percibido en la localidad –en particular en redes sociales y páginas web- tanto rechazo y hasta repudio en el sector cultura/artes a un funcionario saliente. La figura en cuestión es la señora Laura Elena González Sánchez, directora saliente del Centro de las Artes, CEART.
• Una vez más, como lo hiciera la primera directora de ese centro, González usó de trampolín la dirección de esa institución para, dejar inconcluso un período de gestión y “caer pa´rriba”. No solo hay chapulines en los partidos políticos.
• Literata en retiro ella, es la más impresentable de las tres directoras al frente del CEART. Sin embargo, se premia su astuto proceder en favor de funcionarios de élite en la Ciudad de México.
• En particular, y más allá de consuetudinarios favores mutuos dados/recibidos, es un pago de Enrique Márquez Jaramillo, en favor de quien la señora González empujó hace año y medió una costosisima “Fiesta del cine” para que la hija del aludido estrenara una película de bajo octanaje. En reciprocidad, Márquez la promueve para asumir la Dirección General de Relaciones Culturales de la Cancillería.
• Hace una semana, se afirmó en este espacio: “Durante la actual etapa, de supuesta transición de régimen, los cambios no son rápidos ni mucho menos cualitativos en lo inmediato”. De ahí que en relación al CEART y al marco gubernamental potosino, haya reminiscencias prianales en lento y aún improbable desmontaje. Al respecto, esto se afirmó en el portal Potosí Noticias: “El canciller Ebrard tiene nexos políticos y amistosos con el grupo de los ex gobernadores Horacio Sánchez Unzueta y Fernando Silva Nieto, y en particular con Enrique Márquez Jaramillo, quien fuera muy cercano al ya desaparecido Manuel Camacho Solís, a su vez jefe de Ebrard durante muchos años en el gobierno federal y la regencia del entonces Distrito Federal”.
• Por su parte, el cada vez más abollado secretario local de Cultura, Armando Herrera, pierde la oportunidad de ser justo y reivindicarse del también señalado rechazo alcanzado por omiso y lento en su proceder. Desestima la oportunidad de callar y no ser cómplice de desmanes. Pese a la relación ríspida siempre sostenida con González Sánchez, la despide con elogios. “Pero, qué necesidad…” ¿O necedad?
• Al tema, enred@rte auguró aquí la semana pasada: “Si directivos locales de Cultura/artes, han trabajado para quedar bien con la rectoría chilanga, acaso les convenga aprovechar la bulla e incorporarse a las nóminas altas de allá. Se harían un bien y darían una posibilidad del recambio local urgente y no acontecido en 40 meses transcurridos”…. “Al cuerpo directivo del CEART, amafiante habitual del sub-sector local literario, le puede beneficiar (…) cobrar obsequios institucionalizados personales otorgados”.
OPINIÓN DE CREADORES Y GESTORES CULTURALES (cuyos nombres se omit en en resguardo de su integridad. También se suprimen adjetivos cantineros)
• Y esa generación criticaba a la anterior por haberse enquistado en lo cultural. Cosa que ellos jamás harían, así lo decían… ¿Será posible que la “cuarta” alcance al CEART? (académico jubilado de artes visuales).
• Márquez y Laura son parte de la mafia cultural que asola San Luis Potosí. Han sido trepadores de cargos y se han repartido premios entre ellos. Márquez es un (pip) como escritor y personaje. Un (pip) hábil en la política local a través del Dr. Carreras, a quien cobra favores. Así la cultura durante la cuarta transformación del país… (escritor local destacado, en activo).
Al respecto también, ya se reportó desde la Cancillería en la Ciudad de México, un artista plástico con trayectoria y ex docente del CEART, quien fue a presentar una querella en contra de la multi-aludida Laura Elena. Además, están en curso iniciativas de peritos contables en busca de rendición de cuentas.
TEMA DOS.- El diputado apodado Mijis se exhibe como víctima de supuesto atentado. Salió ileso, pero se sospecha de posible perfomance o montaje. Luego se declaró quebrantado de salud para evadir, por enésima vez, su responsabilidad como diputado (rol donde tiene hecho bolas el engrudo desde siempre), al tiempo que hacía, una vez más, una tourné narcisista en medios nacionales de comunicación.
TEMA TRES.- Imagen lapidaria cargada de simbolismo es el desplome de una parte del brazo en construcción del distribuidor vial Juárez. ¿Se desploma un andamio o un gobierno en crónico estado catatónico?
ANDANTE, MA TROPPO E LENTO
En el supuesto de que la administración estatal aspire a recuperar el CEART y darle rumbo, es pertinente:
• Realizar una auditoría con deslinde responsabilidades.
• Remover la rémora de subdirectores, de suyo cómplices omisos de los desmanes ahí activados durante la administración saliente.
• Replantear el ejercicio del Consejo directivo y ejercer un mecanismo de diálogo con los trabajadores y la sociedad.
• Nombrar a quien encabece la próxima dirección del CEART con alguna suerte de consenso y evaluación de los diez años transcurridos de ejercicio cuasi fallido.
• Resarcir los atropellos cometidos en contra de personal despedido arbitrariamente.
• Dar rumbo académico e informar los motivos para el despido de la doctora Ana Lilia Maciel, secretaria académica suspendida en sus funciones al retorno del último período vacacional.
¿Transformación o gatopardismo suma-restas?
Jorge Ramírez Pardo, [email protected], periodista y cinematografista por la UNAM.
También lea: Venezuela, polarización interna, buitres externos, y mediadores | Columna de Jorge Ramírez Pardo
Acento Ajeno
La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.
Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.
En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.
Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?
Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.
Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.
Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.
La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades
ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.
El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.
Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.
Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.
La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.
Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.
También lee: Gallardo renueva transporte público urbano
El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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