enero 27, 2021

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#4 Tiempos

Círculos de Paz para la UPA | Columna de Ricardo Sánchez García

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UPA

Sin Partitura

 

Soy vecino reciente de la Unidad Ponciano Arriaga, conocida como la UPA. Estoy en el camino comprendiendo las extrañas maneras en que se construyeron laberintos plenos de flores y callejones coloridos.

Es la colonia donde todos los domingos el diputado J. Carmen García salía temprano con un disquete en mano para entregar su columna semanal a algún periódico local. El desaparecido político, respetado por afines y antípodas, tenía su domicilio en el pasaje de la Pitaya.

“La Colonia de los Locos”, refirió un conductor de taxi, pero no se ofenda, así le decíamos hace muchos años cuando se fundó, porque era la última de la ciudad y nadie se quería ir a vivir allá, “le estoy hablando cuando la B. Anaya no existía y bajábamos de la carretera 57 para llegar a la UPA por caminos de terracería”.

Pero muchos ubican la J. Aldana como su colindante. Origen de conflictos sin resolver. La memoria inscrita en tres generaciones hace ver con sospechismos a quienes apenas se reconocen por los rumbos cruzados. Ministeriales saben de rencillas constantes cuyos rencores inexplicables les han llevado a realizar acciones tardías de investigaciones en búsqueda del responsable de vidrios rotos y anónimas pedradas.

En la UPA hay cantidad de jardines públicos como expresión invaluable de una riqueza ecológica, símbolo del resguardo para demostrar a futuras generaciones que en este planeta existió algo llamado limón, guayaba, aguacate, mandarina, naranja, lima, papaya y un sinnúmero de frutas brotadas ante la más mínima estimulación, pues las y los vecinos saben que basta arrojar un hueso para que germinen ahí alientos de frescura.

La UPA está poblada por personas de la tercera edad. Esto la convierte en domingos de fiesta para nietas y nietos y del señor de las nieves. Las pocas calles dispuestas como estacionamientos se llenan de jóvenes matrimonios que entre triciclos y pelotas, toman un descanso bajo naturales sombras.

A la Unidad Ponciano Arriaga le caracteriza el circuito vehicular que colinda con el Instituto Tecnológico de San Luis, la cercanía con la B. Anaya, el circuito poniente y la entrada por la Rioverde.

El pozo de agua gobernado por Interapas, con su reciente remodelación abastece a la vecindad, facilitando agua siempre fresca y potable por costumbre.

Entre pasillos se observan viejos postes de la CFE clavados por extrañas razones en interiores de viviendas, cuya evocación de los fundadores, explica cómo los espacios para flores frescas hoy son estacionamientos privados.

La UPA es también el paso de transeúntes con destino a la 21 de Marzo, San Antonio, San Francisco y Hogares Ferrocarrileros. Entre corretizas desatadas por la extrañez de miradas enjuiciadoras, han quedado varios detenidos, culpables o inocentes, bajo el resguardo de ciudadanía que aspira extirpar las más recientes sacudidas de violencia.

Ante la impunidad derivada por la inoperante seguridad pública, vecinos se han visto en la necesidad de recurrir a cámaras de vigilancia, silbatos en mano, grupos de comunicación digital, en un legítimo intento de organización.

El desánimo no llega, como si vienen a tocar puertas las muertes sangrientas dentro del circuito.

Es esta colonia, falleció el presbítero Eleuterio Martínez Ibarra. Aún estamos en novenario del querido párroco del Señor de los Milagros que perdió la vida por enfermedad en un doloroso camino. Este hecho recordó lo mísero que somos ante tan inevitable suceso.

Pero otra muerte, la del asesinato con 4 balazos de un joven, la tarde del 21 de mayo, retembló en la conciencia de quienes buscamos vivir en paz. Sean las cuestiones que fueren, ninguna persona debería ser víctima de un asalto armado.

Apenas tres días antes, un hombre de 57 años oriundo de Coxcatlán habría sido asesinado en Circuito Oriente, dentro de la Colonia UPA, de un balazo en el estómago por no permitir el robo de sus pertenencias. El señor acompañaba a su hijo quien nervioso presentaría examen de admisión al Tecnológico.

Es también en la UPA donde el suscrito fui víctima de una agresión con navaja, cuyas dos trayectorias dejaron huella, sobretodo en mi alma, como muestra de lo vulnerables que somos.

Es la UPA, entre Yuca, Agave, Cucharilla, Pitaya, Sábila, Amacayo, Biznaga, Nolida, Aola, Laurel, Nopal, Órgano, Palma China, La Triata, el Hizote, Candelilla y otros pasajes más, donde he decidido caminar mis pasos, rodar las bicis de mis hijos y compartir con vecinas y vecinos los gritos de alegría o auxilio.

Es la UPA un oasis dentro de la ciudad. Es una muestra de la ausencia de autoridades municipales. Es el olvido de un gobierno estatal indolente. Es la UPA una muestra representativa del lastimoso estado descompuesto en que vivimos.

Es la UPA la posibilidad de organizar círculos de paz como vía para prevenir, disminuir y erradicar la violencia que tanto nos aqueja.

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#4 Tiempos

Dr. Barbahan, el escritor irreverente | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO.

“Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
más yo seguiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces).
yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví”.

-Silvio Rodríguez

Miguel Armando Alvarado Alejo es el nombre del célebre Dr. Barbahan, quien fue miembro de la generación del setenta y cuatro de físicos-escritores potosinos que nutrieron las páginas de El Cronopio, la revista de divulgación y cultura científica y del boletín “El Hijo de El Cronopio”, que daba información científica y tecnológica, donde publicaría sus primeros cuentos, los cuales, posteriormente recogería en sus libros Jesusito y Jacinto el Cazador de Ballenas, este último presentado en el programa de divulgación científica “La Ciencia en el Bar”,  pionero en su género en el país y del cual fue uno de sus fundadores.

Dentro de su estilo, era común que confundiera a la gente con sus datos biográficos, le gustaba jugar con su lugar de nacimiento aderezando de anécdotas cada que se le preguntaba. Así sus conocidos lo asocian con Ciudad Juárez, con la Chona en Nuevo León, pero nunca en San Luis, y, con su edad ni se diga. Lo que obliga a investigar en archivos esos datos; sin embargo, vivió la mayor parte de su vida en San Luis Potosí, convirtiéndose en una figura icónica de la ciudad. En 1995 editamos el cuaderno: “La literatura como vehículo de comunicación de la ciencia”, donde a manera de ejemplo se presentaba parte de la obra de tres físicos escritores: Alan Lightman, Francisco Mejía Lira y el Dr. Barbahan, los datos que proporcionó indican que nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas el 30 de septiembre de 1954, ingresó a estudiar química en la UASLP y luego cambió a la carrera de física. Realizó su maestría en física en el Instituto de Física de la UASLP, y fue catedrático en el Departamento de Físico Matemáticas y en la Facultad de Ciencias de la UASLP, de donde se pensionó hace algunos años.

El ambiente de formación de los físicos potosinos en la segunda parte de la década de los setenta los comenzó a orientar la vocación a la escritura y con el tiempo el Dr. Barbahan es el representativo de esa generación de físicos que tienen dicha inclinación literaria.

Sus primeros cuentos se centran en el manejo de ideas científicas fundamentales, donde trata de reflejar en la historia los conceptos científicos que giran en torno a dicha idea. Con conceptos claros explicados mediante situaciones cotidianas y de tal manera que de forma imperceptible el lector es llevado a eventos en los que se observa la influencia de alguna ley natural sobre la situación de los personajes.

El Dr. Barbahan se definía como escritor más que como físico, donde contribuyó en la docencia en la formación de muchas generaciones de ingenieros y físicos. Finalmente transitó entre la ciencia y el arte donde campea la imaginación, concretando en situaciones donde, por un lado, rige la estructura y dinámica del Universo y, por otro, donde se puede navegar hasta donde la creación imaginativa lo permita. Sus escritos navegan en ese amplio campo entre lo científico y lo artístico donde experimentó enredarse en la encrucijada entre ciencia y arte, rompiendo sus estructuras formales con un dejo de irreverencia en sus escritos.

Como parte de su formación estuvo un tiempo llevando cursos en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional. A principios de los ochenta estuvo encargado del Laboratorio de Electrónica del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica en Tonantzintla, Puebla. Regresó a San Luis y luego se trasladó a vivir y trabajar a Ciudad Juárez, donde sin dejar del todo la física, se centró en el trabajo duro en los mercados juarenses, para después regresar nuevamente a San Luis e incorporarse a continuar sus estudios de maestría y a impartir clase en la UASLP.

Destacó no sólo como docente y como escritor, también fue entrenador de atletismo, manejando técnicamente a varios seleccionados nacionales chihuahuenses, y, incursionó incluso en la carpintería y en otros oficios que heredara de su familia materna.

Vivió intensamente y murió el 21 de enero de este año, dejando un importante legado artístico y como persona.

 

 

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Para sorpresa de nadie | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO. 

 

Hace un par de semanas, la Fiscalía General de la República anunció que, después de haber realizado las investigaciones correspondientes, determinaron no ejercer ninguna acción penal en contra del General Cienfuegos.

Como anticipa el título de este texto, la desestimación de los cargos en contra de Cienfuegos no sorprendió a nadie, considero, por tres motivos.

Primero, el hecho de que la Fiscalía haya decidido no perseguir a Cienfuegos Zepeda no sorprende a nadie después de observar la estrecha relación que tiene el actual Gobierno Federal con las Fuerzas Armadas. La promesa realizada en campaña de regresar a los militares a los cuarteles y de resolver la crisis de seguridad con la incuestionable e intachable estrategia de abrazos, no balazos se topó con la crudeza de la realidad y, desde entonces, las nuevas prerrogativas para las Fuerzas Armadas no han cesado. La militarización del país va marchando y lo hace a paso apresurado.

Naturalmente, el segundo motivo es por la poca confianza en el órgano facultado para realizar la investigación y en este punto vale la pena ser precisos en el contexto. El lunes pasado se cumplieron apenas dos años desde que Gertz Manero fue nombrado primer Fiscal General de la República, después de que la Procuraduría dejó de estar bajo el manto del Estado y pasó a ser un órgano constitucionalmente autónomo. La reestructuración institucional a la que fue sometido este órgano, más allá de las formalidades del nombre, ha tenido una ejecución poco satisfactoria y aun no ha logrado sacar adelante casos que son prioridad para la agenda pública, como el caso Lozoya y Agronitrogenados, Odebrecht, Ayotzinapa y otros — sin mencionar, además, que la autonomía de Gertz ha estado en vilo desde su nombramiento por su cercanía con el presidente.

El tercer motivo apunta de manera inevitable al expediente que conformó la DEA. El documento de 751 páginas —difundido por la Secretaría de Relaciones Exteriores en un acto de torpeza diplomática— indica que la investigación principal estaba dirigida a una organización  criminal de Nayarit que transportaba drogas a Estados Unidos y sobre la marcha encontraron que dos de sus integrantes, el H9 y el H12, mantenían comunicación con “El Padrino”. Estos supuestos mensajes, según demuestran en el expediente, están plagados elementos que muy difícilmente le pueden ser atribuidos a Cienfuegos. Vaya, son más de setecientas páginas de vaciladas y suposiciones francamente absurdas. Ciertamente no es complicado pensar que ese expediente sea solo uno de varios documentos que tiene la DEA para formular sus acusaciones, sin embargo, no logro comprender cómo los fiscales estadounidenses presentaron esas pruebas, poniendo en tela de duda el prestigio que les antecede.

El caso ha estado muy politizado desde que comenzó. La novela Cienfuegos está muy lejos de terminar y, por su parte, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ya se prepara para retomar las investigaciones después de que la Fiscalía General de la República solo se limitó a dar una repasada rápida de las pruebas, en una suerte de Obedézcase pero no se cumpla. Gertz Manero, en lugar de preocuparse por limpiar el nombre de la Fiscalía enojándose en las entrevistas de radio podría ocupar su tiempo en estudiar otras líneas de investigación que vinculan a Cienfuegos. No quisiera contaminar la presunción de inocencia del General, pero existen varios elementos que lo
enlazan a casos de desvío de recursos durante su periodo al frente de la Sedena, además de que no es ningún secreto que ha evitado que sus subordinados fueran citados a declarar por la participación de militares en casos como Ayotzinapa y Tlatlaya.

La justicia habrá de llegar a Salvador Cienfuegos y, ya sea que el desenlace de esta novela termine por condenarlo o por absolverlo, lo más importante será la legitimidad con la que las autoridades mexicanas o estadounidenses lleven el proceso. Sin politiquería y sin simulación.

 

 

 

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La peor visita en el peor momento | Columna de Felipe Donato

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DE CHILE, DULCE Y MANTECA.

Quién sabe quién le elabora su agenda al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, pero no debe ser uno de sus más brillantes colaboradores.

No hemos dejado de romper récords de contagios de covid-19 en los últimos días, los hospitales de la entidad están completamente saturados y no hay ni oxígeno ni medicamentos para atender a quienes permanecen en sus casas debido a la falta de espacios en los hospitales, a tal punto que el semáforo epidemiológico ya pasó a rojo.

También en el tema de salud causó ámpula la noticia de que los privilegiados Servidores de la Nación, que no son otra cosa que descarados promotores de Morena pagados por el gobierno, recibirán las escasas vacunas antes, incluso, que personal médico y de los adultos mayores en lo que constituye un claro abuso de autoridad y franco agandalle.

Por otra parte, el INEGI recién acaba de dar a conocer los resultados de su encuesta sobre la percepción de la inseguridad, la cual revela que casi nueve de cada diez potosinos nos sentimos inseguros.

¿A qué vino el, cada vez menos simpático, Peje?

Oficialmente a encabezar actos del tema de seguridad y también del de salud. Inaugurará cuarteles de la Guardia Nacional y supervisar el proceso de vacunación contra el Covid-19, de acuerdo a la versión oficial.

Se sabe y se entiende, que en realidad el presidente vino a la entidad para intervenir de manera descarada en el proceso electoral de este año.

Por principio, se sospecha que vino a darle su bendición a quien finalmente resultará electa como candidata a la gubernatura del estado.

Peor todavía, es de sorprender la irresponsabilidad de la visita a pesar de que este lunes inició el semáforo rojo, que representa una parálisis de las actividades económicas y sociales del estado. Por eso, no fue de sorprender que decenas de personas acudieron con peticiones y quejas diciéndole al presidente que no es bienvenido.

 

EL FANATISMO POLÍTICO

Ya lo hemos mencionado en anteriores ocasiones. Las personas que forman parte de un aparato de gobierno están en el mismo para servir a la sociedad, no al contrario.

Todos los mexicanos tenemos múltiples opciones entre las cuales elegir al momento de emitir nuestro voto.

Escogemos a quien consideramos que puede tener la capacidad de solucionar problemas, realizar obras y en general, mejorar las condiciones en las que nos encontramos.

Una vez que nuestra opción se encuentra en el poder, no significa que tiene manga ancha o carta abierta para hacer y deshacer a su antojo. Los ciudadanos tenemos el deber de vigilar la labor de nuestros servidores y señalar en su momento si están errando el camino, si están cometiendo errores o se están equivocando.

Una cosa es simpatizar con un líder político y otra es estar fanatizado. ¿A qué nos referimos?

Sucede que cada vez es más frecuente toparnos con personas que apoyan a sus gobernantes, pero de manera ciega, sin ser capaz de admitir que van mal y que están cometiendo graves errores.

Los ciegos seguidores de políticos se encuentran en todos los bandos, tanto en la izquierda como en la derecha.

Es preocupante cuando se observa a alguna persona que le justifica todo a algún servidor solo porque votó por él.

Incluso aplauden cuando caen en contradicciones evidentes.

Los fanáticos son los que forman las masas de individuos sin pensamiento crítico, todos tienen un mismo comportamiento y son simplemente útiles a los políticos, porque hagan lo que hagan los van a seguir apoyando.

Tal es el caso de los seguidores del presidente Andrés Manuel López Obrador, quienes no parecen entender que el mandatario está llevando al país al desastre. En respuesta a los señalamientos y críticas es siempre la misma: el PRIAN robó más.

Lo mismo se observa entre la gente que integra el Movimiento Antorchista. Aún y sabiendo que Aquiles Córdova o Lenin Córdova, viven como ricos y los utilizan y los roban, siguen apoyándolos.

No cabe duda que hace falta una mayor educación cívica a los ciudadanos, para entender que nuestra clase política es para cuestionar y señalar si cumple o no con lo que prometió durante su campaña.

Ojalá pronto alcancemos los niveles deseados porque es necesario.

 

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Opinión