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La magia de «Fedal» | Columna de Jesús Alejandro Tello

Game, set and match

 

Este viernes, Roger Federer y Rafael Nadal volverán a enfrentarse, en las semifinales de Roland Garros, en un capítulo más de la que sea probablemente la más grande rivalidad en la historia del tenis. A propósito de ese duelo, La Orquesta retoma este texto, publicado originalmente en septiembre de 2017, acerca de la Laver Cup que tuvo a ambos tenistas como compañeros.

En cuanto Roger Federer ganó el punto para torneo, Rafael Nadal saltó emocionado y corrió a abrazar a su siempre rival en las canchas, pero ahora compañero de equipo durante la Laver Cup, primer torneo que puso del mismo lado de la cancha por primera vez a los dos mejores tenistas de la historia.

La Laver Cup tuvo su primera edición entre el 22 y el 24 de septiembre de 2017, con dos equipos rivales: Europa contra el mundo. Por el lado del equipo europeo contendieron Rafael Nadal, Roger Federer, Marin Cilic, Dominic Thiem, Alexander Zverev y Tomas Berdych; con Björn Borg como capitán. Por el equipo del mundo los seleccionados fueron Jack Sock, Nick Kyrgios, John Isner, Sam Querrey, Denis Shapovalov y Frances Tiafoe; capitaneados por John McEnroe. La justa tiene la intención de no quedar solamente como un torneo más de exhibición, sino que eventualmente se incorpore con mayor formalidad al calendario de la ATP.

Debido a ello, seguramente, fue la emoción que causó entre los actuales número 1 y 2 del ranking mundial, al juntarlos no solo como compañeros de equipo, sino que compartieron lado de la cancha durante el mismo partido. El naciente torneo propició un hito en el tenis con Federer y Nadal en su primer juego de dobles, hombro con hombro, raqueta con raqueta. Y ganaron.

La dupla, bautizada como «Fedal» tuvo éxito gracias al enorme talento del español y del suizo. Y si bien se vieron en aprietos durante el segundo set del partido, lograron imponerse a la pareja del equipo del mundo, Querrey y Sock.

La gran amistad que mantienen Federer y Nadal se demostró una vez más al término del partido con el gran festejo junto al resto de sus compañeros, así también en el abrazo en que se fundieron cuando Roger le dio el título al equipo de Europa.

Durante muchos años hemos visto jugar a estos dos grandes frente a frente; siempre es un duelo esperado y que dirige todos los reflectores a ellos. Pero verlos jugando juntos en un dobles es, probablemente, lo que faltaba para que cuando termine el ciclo de ambos en el circuito profesional no nos quedemos con la sensación de que algo nos hizo falta de «Fedal».

Ojalá podamos seguir disfrutando de estampas como las que se vieron durante ese fin de semana, con grandes tenistas jugando en equipo y no solamente en las rivalidades ya conocidas. Así también, que la iniciativa se traslade a la WTA para que haya este tipo de torneos con la participación de mujeres. Solamente imaginen un torneo en que presenciemos un dobles de Serena Williams y Sloane Stephens contra Garbiñe Muguruza y Simona Halep, por poner solo un ejemplo.

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