enero 12, 2026

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

México en reconstrucción, y un mexiquito confundido | Columna de Jorge Ramírez Pardo

Publicado hace

el

México en reconstrucción

Enred@rte

 

Ayer hubo en avenida Carranza de la capital potosina otro desfile de automóviles con banderas tricolores y letreros anti AMLO.

Tal vez para sus protagonistas, acompañados de niños y mascotas, sea el desahogo del día, su terapia catártica de la semana, porque ante los ojos de la mayoría ciudadana eso es un acto ridículo. ¿De qué murió el quemado? Es la pregunta obligada.

Ya lo han comentado algunos analistas, es mucho escándalo para tan pocos adeptos. Y lo es porque tienen de su lado, todavía, a numerosos medios de comunicación convencionales. Otro es el eco en redes de Internet donde, sin decibeles de claxon, su minoría mínima se acrecienta.

El mito Lozoya

Todavía no hay ninguna declaración formal y ya se cimbra la clase política cupular, particularmente la pri/panista, hace mucho como frente coludido.

La lumbre ya está en los linderos de los ex presidentes Calderón y Peña.

Preocupa sí, el trabajo de la Fiscalía en la medida que la delincuencia de cuello blanco tiene recursos sobrados para contratar a los mejores leguleyos (es decir abogados de la corrupción o profesionistas con abogacía, pero sin códigos de ética), así tengan por nombre Baltazar Garzón. Que bajo es sobajarse.

Al INE, el “menospeorismo”

Así fue calificado por algunos expertos la elección de nuevos consejeros electorales en el Instituto Nacional Electoral.

Un continuismo con maquillaje de consenso. Se eligieron a nuevos consejeros “menospeores”.

Si bien es cierto que se evitó una sobre/representación morenista, también lo es que se dejó fuera a personas muy experimentadas que pudieron dar una oxigenada al INE tan anquilosado con Lorenzo Córdova en la presidencia del organismo y Murayama como su brazo siniestro.

Así lo comentó en la semana Bernardo Barranco, columnista de opinión en La Jornada:

“Es lastimoso que no estén los mejores prospectos ni los más aptos. Éstos ni siquiera entraron a las listas y muchos ni atendieron la convocatoria. El INE se ha convertido en coto autorreferencial que se ha distanciado de sus orígenes ciudadanos. Estamos muy lejos de aquel INE con ciudadanos cuyas trayectorias y presencia, imponían respeto y otorgaban legitimidad a una institución que ha venido languideciendo su gravitación. Prevalece la sospecha del juego perverso de las lealtades (…).

Ahora con teatralidad, Lorenzo Córdova afirma que, como nunca en la historia, el INE enfrenta una atmósfera hostil y adversa. Junto a Murayama, se convierten en cruzados electorales, opositores patrióticos que con devoción chapucera defienden la supuesta integridad del INE como la piedra angular de la democracia mexicana. Y lanzaron una señal de rudeza provocadora al imponer la relección del secretario general Edmundo Jacobo.

Es paradójico pensar que uno de los primeros retos del nuevo Consejo General del INE no será electoral, sino político. Deberá recomponer la relación del INE con el actual gobierno. La relación actual está envilecida. No conviene al país seguir la ruta de la confrontación entre la 4T y el órgano electoral federal. Ni Córdova ni su fiel escudero Murayama tienen ya la capacidad de interlocución. Ésta deberá ser propiciada por la nueva atmósfera del nuevo consejo y quizá por uno de los nuevos integrantes.

Por su parte, también en La Jornada, Julio Hernández afirmó un día antes de la elección de los 4 nuevos consejeros:

“De consumarse la elección mediante el criterio desfallecido del menospeorismo, la llamada Cuarta Transformación habrá desaprovechado clamorosamente una oportunidad, tal vez difícilmente repetible, de iniciar un proceso auténtico para desenmarañar y depurar uno de los nudos principales que han frenado el desarrollo democrático de la nación.

Apremiado por los tiempos jurídicos que le incitaron a una rápida resolución, entrampado por un mecanismo de toma de decisiones que no supo encauzar hacia el mandato de cambio político profundo que dictaron sus electores, el ebrardista Mario Delgado, es decir, el partido Morena en su vertiente legislativa en San Lázaro, podría ejecutar hoy alguna suerte de malabarismo político (con sus aliados, el Verde, el PT y el PES, con los que algo se habrá de ceder y negociar) para sacar adelante la votación en cuanto a las citadas consejerías electorales, pero no habrá hecho lo suficiente para impulsar la urgente revulsión en el INE que diera certidumbre a los delicados procesos comiciales en puerta e impulsara en los ciudadanos la confianza plena en la organización y resultados de esas jornadas electorales.

Si todo queda como se perfilaba, se habrá regalado un impensado tanque de oxígeno político al consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello y a los partidos y grupos opositores a la llamada 4T pero, sobre todo, al modelo de organización electoral que con dos nombres (Instituto Federal Electoral y el actual INE) ha sostenido una apariencia de democracia contra la cual se manifestaron cuantiosamente los mexicanos en los comicios de 2018.

De entre los cuatro nuevos consejeros electos para Instituto Nacional Electoral, desde luego es de aplaudir que Martín Faz sea potosino y no se le conozcan ejercicios de corrupción en su trayectoria; sin embargo, en entrevistas concedidas luego del nombramiento y trayectorias revisadas, el único delos 4 con un espíritu crítico y ánimos innovadores estructurales es el yucateco Uuc-Kib Espadas Ancona.

Entrevistado por Carmen Aristegui, el 22 de julio hizo comentarios como los siguientes.

“El Poder Ejecutivo, sin tocar las funciones que le corresponden al INE, tiene un amplísimo espacio para aportar vigilancia a los procesos electorales. El gobierno federal no sólo maneja sus propios recursos, que en muchas ocasiones han sido utilizados para intervenir ilegalmente en procesos electorales. Me parece muy bien que el presidente haya establecido ese compromiso público”, subrayó.

De los 4 elegidos, Uuc-Kib es el único que puso, con sutileza, en posición de juicio al INE anterior a su llegada como consejero.

“Si el INE sale involucrado con las declaraciones de Lozoya debe atenderlo y sacar conclusiones públicas del hecho; conclusiones no sólo en términos de análisis, es más, lo de menos son los análisis. Si hay personas involucradas, ya no le tocará al INE, sino a las autoridades juridiccionales sancionarlo; conclusiones públicas en términos de cambios constitucionales. Si el INE sale –vamos a decirlo coloquialmente- embarrado, el Instituto tendrá que poner muchísima atención al contenido de esas declaraciones y actuar en consecuencia.                   

Acá en Puebloquieto, SLP, en ruinas

Sólo pendientes y cada vez más des-gobierno

  • A casi dos meses del agravio a las instalaciones del Congreso, están impunes e invisibles (en apariencia indolente) para las autoridades, los muy visibles cabecillas del suceso vandálico: Sebastián Domínguez López, apodado “mono blanco”, alumno del Tecnológico de Monterrey, y Alejandro Guerrero quien aparece distribuyendo cubre bocas, incitando la lapidación de la fiscalía, quemando la bandera de México afuera del congreso, en su perfil de Facebook integrante del Frente Aliado Revolucionario Anti represión (FRAAR)
  • Mónica Rangel, secretaria de Salud con graves acusaciones por malversación multimillonaria, en apariencia indolente.
  • La Escuela de iniciación musical Julián Carrillo a punto del desplome y se le amenaza con retirarle la oferta de un nuevo domicilio que ahora se requiere para un Museo del chile. ¿De quién es tal urgencia picosa? Porque ya ni toman en cuenta al secretario de Cultura Armando Herrera y secuaces para abogar por la música.

También recomendamos leer: Si no puedes con AMLO, ataca a López-Gatell | Columna de Jorge Ramírez Pardo

#4 Tiempos

Los quehaceres de la providencia | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Por: Juan Jesús Priego

¿Ve usted, estimado señor, esta carpeta abultada? ¿La ve? Pues bien, déjeme decirle que contiene un manuscrito que he ofrecido ya, si las cuentas no me fallan, a una veintena de editoriales. He aquí lo triste, sin embargo: que, hasta ahora, todas me lo han rechazado o me han pedido tiempo para pensarlo mejor.

«Olvídelo, tenemos mucho trabajo», me han dicho unas. «Su obra es realmente prodigiosa y llena de interés, y no dudamos que hasta revolucionará el saber en más de un campo, pero por ahora no podemos publicársela», me han dicho otras. Y las demás ni siquiera se han tomado el trabajo de responderme. De modo que aquí me tiene usted, con mi eterna carpeta amarilla bajo el brazo.

¿Me creerá usted si le digo que ha habido días en que he decidido ponerme en huelga de brazos caídos y dejar de escribir? ¿Para qué seguir haciéndolo, estimado señor, para qué? En esos días de los que le hablo veo todo con tanta amargura que hasta el mismo sol me parece negro. ¿Es menester tomarse en serio un trabajo que a nadie le importa, salvo a este pobre servidor de usted? 

Una casa, por ejemplo, es esperada por quienes la mandaron construir, y mientras ésta va levantándose poco a poco, el arquitecto es animado a seguir adelante y a no desfallecer; lo mismo le sucede al médico y al industrial; pero, dígame, ¿quién echa de menos un libro que aún no ha sido escrito? Entonces tomo al respecto serias resoluciones, diciéndome a mí mismo: «¡Ya no más! ¡Ya no más!». 

Y arrojo la pluma al cesto de la basura y estrujo con ira el pedazo de papel. Pero al día siguiente todo vuelve a comenzar, como si en realidad nada hubiese sucedido la tarde anterior. Por si quiere usted saberlo, con la escritura no hay manera.

Escribir, ¿para qué escribir? He aquí, como se dice, la pregunta de los sesenta y cuatro mil. Sin embargo, hoy he cambiado de parecer; hoy mis hombros están mucho más relajados y casi diría que la vida me parece hermosa. ¿Y sabe usted por qué? 

Porque he leído una carta que ha provocado en mí una especie de giro copernicano, si me permite hablar de este modo. ¿Cree usted, acaso, que se trata de la carta de un editor en la que me anuncia que mi manuscrito ha sido por fin aceptado? ¡Nada de eso! A la que me refiero es a una carta que Hermann Hesse escribió a una amiga suya en 1928. ¡Ya lo ve usted, hace mucho tiempo! 

Y, no obstante eso, vea lo que este genio dice allí a su lejana corresponsal: «Querida amiga: ¿de modo que está vagando de nuevo por esas regiones de Salerno y Nápoles y de momento se ha tomado un descanso en Positano? Hay allí muchos alemanes y para usted este hecho debe tener evidentemente la ventaja de la comunicación verbal. Sin embargo, creo que podría entenderse y convivir mucho mejor con las criaturas meridionales, con los pescadores y los viñadores, que con esos artistas e intelectuales que…».

¿Me pregunta usted qué tiene que ver esto con lo que le decía hace un momento? Nada, es verdad; se trata, por ahora, de un mero preámbulo. Pero escuche lo que sigue: «Sí, y si deposita sus cartas en esos viejos y oxidados buzones, colocados entre las piedras, y luego se entera de que desde hace años y años ya no son usados ni vaciados y que desde tiempos inmemoriales no existen llaves para abrirlos, no se afane, querida amiga que, dentro de algunos decenios, encontrarán sus cartas y las exhumarán como a las ruinas de Pompeya. 

Volarán como mariposas, liberadas de la crisálida, y algún profesor interesado en realizar una compilación y un editor se harán famosos y adquirirán fortuna a través de estas cartas. Muy pronto, todos serán de la opinión unánime de que a partir de Bettina Brentano jamás fueron escritas cartas semejantes».

¡Éste es el párrafo que finalmente me ha abierto los ojos, estimado señor!

Después de leerlo, me he dicho a mí mismo: «Amigo, tú preocúpate en escribir tus cartas, es decir, en hacer lo que te toca; haz lo que sabes que es tu deber y luego deja lo demás a la suerte, o, mejor, a los quehaceres de la Providencia. 

Dios sabrá cuándo es necesario que tus escritos sean conocidos, si es que alguna vez es necesario que lo sean; acaso hoy no serían comprendidos ni mucho menos apreciados. Escribe; no dejes de hacerlo, pues eso y sólo eso es lo que depende de ti, que lo demás ya no te toca». 

¿No es consolador este pensamiento, señor? ¡Sí que lo es! Uno hace lo suyo, y lo hace lo mejor que puede; pero lo que no puede, es decir, lo que ya no depende de él, lo pone en las manos de Dios para que Él haga con la obra lo que quiera: para decirlo ya, un poco así como esas cartas que, ocultas en un buzón olvidado, alguien, algún día, rescatará. 

«Recuerdo –sigue diciendo Hesse-, por ejemplo, a cierto Knut Hamsun, que es hoy un anciano y goza de fama universal; los editores y las redacciones lo tienen en muy alta estima y sus libros se han reeditado varias veces. Ese mismo Hamsun fue un desesperado sin patria y en la época en que escribió sus libros más bellos y tiernos, andaba descalzo y andrajoso, y cuando nosotros, jóvenes rapaces entonces, abogamos por él y lo defendimos con fanatismo, cosechamos la risa de los demás o no nos escucharon». ¡Ese Hamsun del que habla Hermann Hesse es el mismo que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1920, según tengo entendido! 

Pero, ¿quién le hizo caso cuando era un joven escritor lleno de sueños? ¡El éxito, qué tarde llega siempre! Así que, a la luz de todo esto, permítame darle un consejo, señor; a usted que, como yo, no ve publicado casi nada de lo que escribe: nunca desespere, ni permita que se apoderen de su pobre corazón pensamientos descorazonadores. 

Usted haga lo que sabe que tiene que hacer –o sea, escribir, echando sus cartas al buzón herrumbroso- y, de ser posible, hágalo con ardor, con pasión, con elegancia y majestad, y luego pase a otra cosa. Eche la botella al mar, para que Dios, más tarde, la haga llegar a la playa, que es su destino.

De este modo las cosas se tornan mucho más sencillas y usted se salva de la desesperación. ¿No ve cuán sencillo es? Hágalo y verá los resultados. O quizá no los vea, pero esto en realidad no importa…

Lee también: Candil de la calle | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Hagamos cuentas | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Publicado hace

el

TESTEANDO

 

Comienza el torneo de la Liga MX, un torneo previo a la Copa del Mundo es un torneo con reglas diferentes, este año la cosa es simple, solo los ocho mejores de la tabla general calificarán a la liguilla, lo cual reduce las posibilidades de jugar postemporada. Esta situación me hace pensar que San Luis tiene muy pocas chances de colarse entre esos equipos que pelearán por el título al final de la temporada regular. 

Pero en fin, como cada inicio, hagamos el ejercicio de pronosticar los puntos que puede llegar a hacer el cuadro potosino, jornada tras jornada. 

Jornada 1.- Tigres / derrota (0 puntos)

Jornada 2.- América / derrota (0 puntos) 

Jornada 3.- Tijuana / empate (1 punto) 

Jornada 4.- Chivas / empate (2 puntos) 

Jornada 5.- Necaxa / empate (3 puntos) 

Jornada 6.- Querétaro / victoria (6 puntos) 

Jornada 7.- Atlas / empate (7 puntos) 

Jornada 8.- Puebla / victoria (10 puntos) 

Jornada 9.- Mazatlán / victoria (13 puntos) 

Jornada 10.- Cruz Azul / derrota (13 puntos) 

Jornada 11.- Pachuca / empate (14 puntos) 

Jornada 12.- León / victoria (17 puntos) 

Jornada 13.- Monterrey / derrota (17 puntos) 

Jornada 14.- Toluca / derrota (17 puntos) 

Jornada 15.- Pumas / empate (18 puntos) 

Jornada 16.- Santos / victoria (21 puntos) 

Jornada 17.- Bravos / derrota (21 puntos) 

Según el presupuesto, 21 puntos tendrá San Luis al terminar la temporada regular

, una suma que le daría para culminar la competencia aproximadamente en el lugar 10 del torneo, mismo que lo estaría dejando fuera de los puestos de liguilla. 

Siendo realistas, la plantilla de San Luis es muy limitada, con buenos jugadores pero que no puede competir contra las grandes nóminas, es un plantel modesto con pocas incorporaciones y aunque en este torneo parece que tiene diferentes opciones, no aspira a grandes números para revertir por mucho lo sucedido en los torneos anteriores, el equipo humilde tiene que distinguirse por el trabajo y demostrar

Será un torneo complicado para San Luis, desesperante para la afición y de largo aliento para la prensa y dirigencia del equipo, ojalá que la suerte los apoye y el presupuesto aquí dicho se quede corto, que se sumen más de 21 puntos y se aspire a una calificación, ojalá las cosas mejoren y sea el despertar de una reconciliación con la afición, saquemos la calculadora, el rosario y suframos el bendito futbol mexicano, que al fin, es lo que hay.

Lee también: 2025, el año en que Toluca volvió a mandar | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Continuar leyendo

#4 Tiempos

SLP no es grande… pero su problema de transporte sí | Columna de Ana G Silva

Publicado hace

el

Corredor Humanitario

 

Ya no es molestia. Ya no es inconformidad. Es hartazgo puro.

Y no, no voy a buscar una palabra más bonita, porque no la hay para describir lo denigrante que resulta usar el transporte público en San Luis Potosí.

Los camiones potosinos son, sin exagerar, de los más caros del Bajío. Hoy el pasaje cuesta 12.50 pesos y, aun así, el servicio es lento, viejo, sucio, impredecible y profundamente irrespetuoso con el usuario.

En Guadalajara, una de las ciudades más importantes del país, el transporte cuesta 8 pesos. En Querétaro, sí, puede llegar a 12 pesos, pero ahí el transporte sí sirve: pasa seguido, es relativamente puntual y no te condena a perder media vida esperando.

Aquí no.

En San Luis Potosí hay personas que esperan 20, 40 minutos o hasta una hora para que pase un camión. Una hora. Solo para subir. Eso no es un “detalle operativo”. Eso es trato indigno.

Aquí mismo, los potosinos repiten que atravesar la ciudad en coche toma 15 o 20 minutos. Pero gracias a un sistema de transporte público miserable, ese mismo trayecto se convierte en una hora con veinte, de los cuales 60 minutos son solo de espera.

En la Ciudad de México, con tráfico brutal y distancias enormes, puedes tardar dos horas en un traslado, sí, pero no esperas. El metro, el pesero, la combi pasan cada 4 o 5 minutos. La ciudad será un caos, pero el transporte no te abandona.

Aquí el usuario espera como si pidiera limosna.

Y por si fuera poco, muchas rutas dejan de operar a las 8 de la noche. Entonces la pregunta es obligada: ¿qué diablos pasa con quienes salen a las 8, 9 o 10 de la noche de trabajar?

Antes, el transporte público funcionaba al menos hasta las 10:30 pm. Hoy ya no. ¿La solución? Que el usuario pague Uber o taxi. Y eso no es ocasional: Es diario, es de lunes a viernes, de lunes a sábado. Para quien gana el salario mínimo —o apenas un poco más— esto es un golpe directo a la cartera.

Y aun así, todavía se atreven… Margarito Terán, líder de los transportistas, dice que 12.50 pesos no les alcanza, que no les “presta” para dar un buen servicio y que necesitan subir el pasaje a 15 pesos (aunque de todos modos se la pelan, porque legalmente no pueden aumentar la tarifa más allá de lo que marca el Índice Nacional de Precios al Consumidor, INPC)

.

Seamos serios. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes les ha señalado, año tras año, que circulan unidades con más de 10 años de antigüedad, algo que no debería permitirse en la zona metropolitana. Esto no empezó ayer. Pasó con Ricardo Gallardo, pasó con Juan Manuel Carreras y pasó antes.

Han sido omisos profesionales.

Prometen arreglar camiones. Prometen capacitar choferes. Prometen mejorar rutas. Y lo único constante es el mal servicio.

¿Quién no ha sufrido a un chofer grosero? ¿Quién no ha visto a uno hablando por teléfono, con la música a todo volumen, prepotente, echando carreritas con otro camión? ¿Quién no ha vivido eso de que se juntan dos unidades y una avanza a paso de tortuga, importándole poco o nada si el usuario lleva prisa?

Y luego está el clásico: acortar la ruta, aunque no sea su recorrido, porque “ya van tarde”. Y el usuario que se joda: se baja antes, camina, llega tarde, pierde tiempo y pierde dinero.

Eso no es transporte público. Eso es desprecio sistemático al usuario.

Por eso lo digo sin rodeos: si no pueden prestar un servicio digno, háganse a un lado.

Permitan que el Gobierno del Estado busque otra concesionaria que sí pueda, que sí quiera y que sí le alcance. Porque en otros estados ya quedó demostrado que con menos dinero se puede ofrecer un servicio muchísimo mejor.

Y ya ni siquiera es por el precio. Es por el tiempo robado, el maltrato, las unidades decrépitas, la falta total de respeto.

Basta de tratar al usuario como ciudadano de segunda.

Y ojalá —de verdad ojalá— que la secretaria Araceli Martínez Acosta se suba una semana, solo una, al transporte público para ir a trabajar. Que espere, que se desespere, que llegue tarde. A ver si así entiende la indignación diaria de miles de potosinos.

Porque el transporte público no es un favor. Es un derecho. Y en San Luis Potosí, hoy, ese derecho está secuestrado por la mediocridad.

También lee: ¿Y si un día dicen que ya no hay abortos… porque los escondieron todos? | Columna de Ana G Silva

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Miguel de Cervantes Saavedra 140
Col. Polanco CP 78220
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados