#4 TiemposColumna de Enrique Domínguez Gutiérrez

Jamás dejemos de reconocer que la pobreza existe | Columna de Enrique Domínguez

Cuentas claras

 

Qué difícil es para algunas personas entender la magnitud de la pobreza en México. Es una realidad y no se puede soslayar.

A lo largo de los años esta situación sigue vigente, de acuerdo a datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). En 2016, la suma de personas que viven en pobreza era de 53.4 millones, de los cuales 9.4 millones viven en pobreza extrema, es decir, con carencia de los servicios básicos tales como: disponibilidad de alimento, agua potable, techo, sanidad y educación.

Si a esto le añadimos a todas aquellas personas que viven con al menos una carencia social, la cifra aumenta a 86.3 millones, estamos hablando de más del 70 por ciento de población del país con deficiencias en poder llevar una vida digna. Esta situación nos coloca por debajo de la media mundial. 

Según informes del Banco mundial, la pobreza extrema superaba los 1400 millones de personas en todo el mundo, según datos de 2008.

La marginación es un claro referente, tan es así, que la turba conservadora no quiere o no permite abrir los ojos y darse cuenta de esto. Excluir a los que menos poseen es una realidad.

La desigualdad es más que evidente; un país en el que 16 poderosos concentran 146 mil millones de dólares es una clara muestra de ello.

Son pocas las personas privilegiadas que viven en este México tan contrastante.

No olvidemos que una persona con pobreza extrema, usualmente no vive en las ciudades, viven en lugares apartados, en ocasiones carecen de energía eléctrica, no tienen agua potable, tampoco acceso a la educación, hay cacicazgos donde la justicia solo prevalece para unos pocos, los servicios de salud están alejados de sus comunidades, por ende, la mortandad a temprana edad es una constante.

Un pensamiento retrógrado, aldeano y cavernícola llegará a determinar que la inseguridad en México solo es causada por aquellos que menos tienen y buscan la oportunidad de robar para subsistir. Si bien, esto no es justificable, es primordial establecer que es una consecuencia de la desigualdad en la que hemos vivido, atacar el efecto es un error, por regla elemental el ataque a la raíz del problema debe de ser establecido. El robo descabellado de personajes encumbrados en la vida política de México establece por lógica que han sido los mayores responsables de esta calamidad.

No hablamos de cientos o miles de pesos, hablamos de miles de millones, de personajes siniestros que para lograr sus propósitos jamás escatimarán en pasar por encima de cualquiera, como consecuencia de ello, la corrupción impera, de esta manera se fortaleció el narcotráfico, la huida de los capos, la liberación de delincuentes con el auspicio de la Suprema Corte, asesinatos sin resolver, fosas comunes, secuestros, violaciones y vejaciones de cualquier tipo.

Pretender acciones coercitivas para aquellos que bloquean y llenan sus toneles de gasolina, es un pensamiento meramente egoísta y mediocre porque se ignora que es una consecuencia de los ladrones que han dejado a este país en la ruina.

Una persona que nace en un lugar aislado no tendrá las mismas oportunidades que alguien cuyo mérito fue nacer en el lecho de una familia con pocas o ninguna carencia.

El desempleo es también causado por aquellas personas que han manejado el esquema neoliberal, donde se hace clara referencia a la mentira, la simulación y situaciones “a modo”.

Llegar a pensar que:

– Nosotros los “Fifis” pagamos a los “ninis” –

– Acá donde vivo deberían de hacer más, pues pagamos mayores impuestos –

– Pónganse a trabajar “huevones” –

– Están así porque quieren –

Un pensamiento de este tipo, cuyas frases son completamente clasistas, establecen también una decadencia moral, donde la sensibilidad es apartada y se antepone el egoísmo como un estilo de vida.

La inoculación del odio no está generada por el que hoy gobierna. Denunciar la corrupción y los abusos de la clase política deben de ser expuestos de alguna manera u otra. Lo demás es solo una reacción de la población (que es mayoría) ante tanta injusticia.

Creer o establecer una noticia sin comprobar, corroborar y dar como cierta, no es otra cosa que un insulto a la inteligencia.

enry001@hotmail.com

BIO. Antepongo la sensibilidad para efectuar el análisis y crear conciencia. Devolver la vista a quien padece ceguera es menester.

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