#4 Tiempos
Así que… el documental que te recomendaron, resultó propaganda conspiranóica | Columna de Guille Carregha
CRITICACIONES
Existe un período en la vida de muchos seres humanos, ente los 15 y los 18, dependiendo de qué tan católico tradicional sea el lecho de su hogar, en donde las personas se empiezan a cuestionar la validez de las enseñanzas religiosas. Generalmente no en las materias de “tratar bien a los demás seres humanos” o “intentar ser una persona buena que ayude a la sociedad”, sino, más bien, en el campo de “¿CÓMO ES POSIBLE QUE UN SEÑOR BARBÓN RIJA EL FUTURO DE LA HUMANIDAD DESDE UNA NUBE?” y similares. Es justo en esta edad, en la que empiezas a leer artículos de la Wikipedia en español poco o nada moderados, pero no libros porque “eso es muy complicado y no me da tiempo”, que empiezas a encontrar ciertos elementos de “información conflictuada” que puede incluso hacerte cuestionar la realidad misma en la que vives.
De esa manera, datos duros como “los españoles, en la conquista, simplemente cubrieron a los íconos religiosos de los aztecas con íconos religiosos católicos” en vez de significar “los españoles nos vendieron lo mismo que ya creíamos, PERO CON UN SOMBRERO NUEVO, para agilizar más el proceso de conversión al cristianismo” pasan a ser frases como “¿Ya se dieron cuenta que la virgen de Guadalupe se parece mucho a Tonantzin? ¿NO SERÁ ACASO QUE LA RELIGIÓN ES UNA INVENCIÓN HUMANA QUE SOLO RECICLA INFORMACIÓN? ¡ESTO CONFIRMA QUE LOS CATÓLICOS SABEN QUE SU RELIGIÓN ES FALSA Y LO ADMITIERON EN LA NUEVA ESPAÑA ANTE NUESTROS OJOS!”
Ahora imagina que una persona con estas capacidades de dar brincos de lógica sustentados en los pelitos rizados de sus testículos se encarga de escribir (y realizar) un pseudo-documental que se cuestiona cosas con estas fórmulas. Es así que se consigue la existencia de productos tan tochos y lerdos como Zeitgeist: The Movie.
Me acuerdo mucho que a lo largo de la carrera, un número nutrido de personas respetables hablaban mucho sobre este documental como un visionado importante, como un “abrir de ojos” ante la situación, que se cuestionaba la realidad “ficticia” en la que vivíamos actual o alguna otra mamada de ese calibre. Eso era por allá del 2008 o 2009. Siempre me causó curiosidad acercarme a esta cosa, pero también era mi época en la que “qué flojera, ver documentales, lo único interesante es ver cine de ficción”, así que lo ignoré durante muchos años, aunque siempre con la espinita clavada en la parte trasera de mi cerebro recordándome de su existencia cada cierto tiempo.
Ahora, en 2024, finalmente decidí darle un +1 en el contador de vistas a esta cosa que POR SUPUESTO que fue subida originalmente a YouTube como principal medio de distribución.
El documental comienza con 15 minutos de clips auditivos de gente importante hablando de la importancia de la espiritualidad o burlándose de la religión. Todo mientras aparecen en pantalla animaciones decentes o visualizadores de Windows Media Player creados para generarte ataques de epilepsia.
Una vez que se le termina el contenido con derechos de autor que se robó, el autor procede a hablar durante media hora acerca de cómo descubrió que la religión es un mito perpetuado desde la antigüedad. Resulta que, además de leer en algún foro de internet de Halo que todas las deidades tienen elementos similares en su concepción histórica, el creador de este documental decidió creerle al anon que lo mencionó en un post y decidió no investigar más.
Es así como llegamos a la sección en la que malinterpreta toda la mitología de Horus para decir que es EXACTAMENTE igual a la historia de Jesús, muy a pesar de que Horus naciera de un acto necrofílico, no tenía apóstoles, no fue bautizado, ni resucitó después de morir – pero nació el 25 de diciembre, lo cual es la prueba más fehaciente de que el catolicismo se copió el mito.
Digo, eso si olvidamos que el catolicismo indica que el 25 de diciembre es una fecha conmemorativa, porque nadie sabe cuándo carajos nació el Chuy, o si recordamos que, OBVIAMENTE, los antiguos egipcios se regían por el calendario gregoriano implementado en 1582.
¡TODO TIENE TODO EL SENTIDO DEL MUNDO!
Y, con este mismo nivel de brincos de lógica y falta de investigación, pero hipnóticos efectos de visualizador de WinAmp, nos pasamos a hablar acerca del “mito del 11 de septiembre” y de “la realidad de la economía mundial”. Si este individuo fue incapaz de conseguir información pertinente acerca de un tema tan ampliamente investigado como es la religión, ¿qué podemos esperar de sus reacciones anales a temas más contemporáneos como el 2001?
Todos los argumentos parecen haber sido escritos por un niño de preparatoria que un día no le creyó a su maestra de historia algún detalle que mencionó en clase y se encargó de redactar un ensayo de 500 páginas para demostrarle a la señora su error. Es una colección inimaginable de puros saltos de lógica bien idiotas y conspiranóicos que solo funcionan si apagas tu cerebro y se te olvida pensar.
Son dos horas enteras de una sarta de estupideces que comienzan desde un interesante “¿y si cuestionamos…?” para pasar inmediatamente a un “pero si miras entonces esta evidencia que me saqué del sobaco, y la observas a un ángulo de 38° durante el solsticio de invierno en Mumbay, podrás notar que la policía sí sabía que asuntos internos les tendía una trampa – y es por eso que los judíos controlan al mundo, para ponerle chips a la población.”
Much Smart.
Very intelligence.
Wow.
Su cuestionamiento sobre el 9/11 pasa a entenderse como un “Tengo preguntas pertinentes sobre esta información que no cuadra, pero la primera es, ¿cómo es que un político puede mentir en cadena nacional? ¡Eso es ilegal, porque juega con mis sentimientos! ¿Es porque no me quieren?” que parece decirle a todos los muertos de aquel día que, pues, ni modo, peones políticos que el gran cabal necesitaba para avanzar la historia mundial.
El man este es como un mameitor que a los 15 cree que sabe más de religión, astrología, política, economía y (perdón, pero es que no me cabe en la cabeza lo de que desconoce) INCLUSO CÓMO FUNCIONAN LOS CALENDARIOS Y SU IMPLEMENTACIÓN que la planta docente de su escuela. Y se aventó esta chaqueta mental (progresivamente peor editada) de DOS HORAS para demostrarle al mundo entero que él sí le sabe, que él es súper capaz y tiene el cerebro de siete supercomputadoras en su cabeza.
Y ya. No le sacas nada de provecho. Es como sentarte a consumir un podcast conspiranoico de poca monta del 2021, de esos grabados en un celular NOKIA del 2004, que te dice que te tragues cloruro de sodio para escapar de la Mátrix, cuya única fuente es “un anónimo en 4Chan me explicó cómo funciona el mundo y abrí los ojos”.
Cosa horrible, cosa mal hecha, con puros argumentos pendejos que dependen de que no sepas como funciona la historia o la vida para que concuerdes con ellos.
Prueba fehaciente de que no necesitas investigar, mucho menos ser elocuente, para tener una carrera exitosa haciendo propaganda.
También lee: El protagonista más desagradable puesto en una película | Columna de Guille Carregha
El Cronopio
Juan José Ortega, director cinematográfico matehualense | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En las primeras décadas del siglo XX un buen número de potosinos van a la Ciudad de México a continuar su formación y su desarrollo profesional. La mayoría sobresalen en las actividades que se realizan, como lo muestra la nutrida membresía de la Academia Potosina de Ciencias y Artes formada por potosinos que radican en la Ciudad de México, donde la mayoría ocupan puestos de importancia en la vida cultural mexicana. Entre estos personajes se encuentra el camelense Juan José Ortega García que destacaría en la industria cinematográfica en la época de oro del cine nacional a la que se incorpora en la década de los treinta siendo otro de los potosinos pioneros en el cine mexicano.
Juan José Ortega García nació en Matehuala, San Luis Potosí, el 27 de octubre de 1904, donde inicia su educación primaria la que tuvo que suspender, para proseguirla de manera autodidacta, para contribuir al sostenimiento de su familia. La familia se traslada a San Luis Potosí y continúa su formación autodidacta, entre ellos el oficio de mecanografía, lo que le conduciría a iniciarse en el periodismo en 1925 colaborando en el periódico Acción de San Luis Potosí, del que sería su subdirector en 1928 y, director en 1932 del periódico potosino Vanguardia. Fundó en el Bajío un par de periódicos: el Diario del Centro en Aguascalientes y El Globo en León, Guanajuato. Colaboró como corresponsal en los periódicos Excélsior y El Universal.

Al llegar a la Ciudad de México para integrarse a la Comisión de Irrigación en el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas inicia su carrera en el cine dirigiendo documentales oficiales, Irrigación en México y Gigantes de Piedra. Al dirigir estos largometrajes comprendió que su carrera sería el cine y se adentra dirigiendo su primera película en 1939, Sendas del Destino, donde actúa, entre otros, Eduardo Arozamena, en una trama que se desarrolla en la presa La Angostura en Sonora, reminiscencia de sus primeros largometrajes, la cual fue financiada de su propio peculio y con aportación de la Comisión Nacional de Irrigación, donde laboraba Ortega García.
Sendas del Destino sería su ópera prima de, al menos 42 películas que dirigió
, realizando también coproducciones internacionales, con Cuba, Venezuela, Colombia y Perú. Entre las películas que dirigió se encuentran: La mujer legítima en 1945, con Isabela Corona; La insaciable de 1947, con María Antonieta Pons, con un guion escrito por el propio Juan José Ortega incursionando así en el guionismo; Cuando el alba llegue, en 1950, con Meche Barba; Lodo y armiño, de 1951, con Armando Calvo; Cuentan de una mujer, en 1958, con Marga López; En carne propia, de 1961, con Joaquín Cordero; Pacto de sangre, en 1966, con Manuel López Ochoa, entre otras.Entre los melodramas, género preferido de Juan José Ortega, filmados en Cuba se encuentran: la comedia musical filmada en 1953 en La Habana, intitulada Me gustan Todas con Adalberto Martínez Resortes; en 1954 las cintas, Frente al pecado de ayer y Yo no creo en los hombres, protagonizadas por Sarita Montiel; en 1956 dirige No me olvides nunca, con actuaciones de Luis Aguilar, Rosita Fornés y Olga Guillot.
En la década de los sesenta dirige la serie de películas tipo westerns de Leonardo Moncada, serie de cinco películas estelarizadas por Joaquín Cordero, basadas en una serie radiofónica cubana. En esa década Ortega comienza a dedicarse a la distribución de películas creando la distribuidora Compañía Cinematográfica Mexicana y Productora Mexicana de Películas. Es propietario también de Producción Fílmica de México y Películas y Videos Internacionales, todo ello en los ochenta.
Recibió varios reconocimientos a su carrera cinematográfica, como productor, director, guionista y distribuidor actividades que siguió después del periodismo, donde sería también pionero en el periodismo potosino del siglo XX. Juan José Ortega García murió en la Ciudad de México el 27 de diciembre de 1996.
Lee también: Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino
Acento Ajeno
La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.
Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.
En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.
Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?
Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.
Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.
Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.
La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades
ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.
El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.
Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.
Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.
La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.
Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.
También lee: Gallardo renueva transporte público urbano
El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
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