enero 27, 2021

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#4 Tiempos

Castigos en tiempos pandémicos | Columna de Paul Ibarra

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castigos en tiempos pandémicos

Desde mi clóset

 

Cuando las sociedades experimentan amenazas, la respuesta de las autoridades tiende al control de las masas. Durante una buena cantidad de tiempo he estado revisando los mensajes que se han circulado en los medios masivos relativos al cuidado en este momento de crisis sanitaria. En su mayoría, se utilizan mensajes amenazantes, que promueven el miedo, incluso el terror psicológico. Se juega con el miedo a la muerte que históricamente ha aquejado a la sociedad occidental. La experiencia nos ha dicho que este tipo de mensajes tienen a funcionar para un sector de la población, sin embargo, siempre hay mentes divergentes que pasan por alto estas directrices y optan por el cuestionamiento que luego se convierte en desobediencia.

Es un patrón histórico. Cuando en Estados Unidos existía el “separados pero iguales”, se crearon campañas de adoctrinamiento para promover la necesidad de la segmentación racial. Una buena cantidad de ciudadanía lo cooptó e hizo suyo el discurso. Pero, hubo quien comenzó a cuestionar la separación. No entendían los criterios para afirmar que una raza era si no superior por lo menos “distinta” a la otra. Se sublevaron y el resto es historia. Incluso hoy mismo los rescoldos de esa lucha empiezan a avivar un fuego que se creía consumido.

Para el caso de la actual crisis sanitaria pasa algo parecido, más no idéntico que lo ocurrido con pandemias anteriores, como la de la década anterior provocada por la gripe porcina. Hoy se sigue promoviendo el estigma acompañado del escarnio para las personas que deciden de manera autónoma, por ejemplo, no usar cubrebocas o salir a las calles. Algunas personas piden que se extremen las medidas restrictivas al grado de limitar la circulación, el libre tránsito y el flujo de la actividad económica. Incitan a desarrollar medidas punitivas, incluso penales, para sancionar a quienes desobedecen los protocolos estatales.

Como sociedades no hemos entendido que el excesivo control de los cuerpos traerá consigo cuestionamientos legítimos. No se ha avanzado tanto de los mecanismos medievales que subyugaban a los súbditos al grado de que el poder hegemónico ejercido por un puñado de humanos podía decidir incluso sobre la vida de los demás.

Hoy en día, el panóptico del que hablaba Foucault dejó de ser físico. Hoy en día es digital y nos vigila de forma constante. La cacería en redes sociales es despiadada, los políticos conocen su magnitud y utilizan toda la fuerza del estado para girar la balanza a su favor. Pero no solo ellos, también los grupos de poder oligárquicos, quienes desde la magnificencia económica hacen lo propio.

Dicho esto, resulta fundamental hacer un análisis crítico de las políticas utilizadas por los Estados para controlar el avance de este virus llamado COVID-19. Desde mi punto de vista, la solución no es sancionar a la sociedad civil, no es multar al que hace fiestas, al que no trae cubrebocas, o al que decide salir a pasear a la plaza pública. Lo que hay que hacer es generar las condiciones institucionales para que el estado no colapse en una crisis de este tipo. Ya que no es la magnitud. Todas las personas deberíamos tener garantizado el acceso al derecho humano a la salud. En San Luis Potosí somos casi tres millones de habitantes, la pregunta es, ¿ese número de personas tenemos garantizado el acceso a la salud? Si la respuesta es negativa, ni con todas las medidas sanitarias se va a detener el avance de ninguna epidemia. Lo único que se hará es aplazar lo inminente, el colapso de un sistema plagado de corrupción.

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#4 Tiempos

Para sorpresa de nadie | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO. 

 

Hace un par de semanas, la Fiscalía General de la República anunció que, después de haber realizado las investigaciones correspondientes, determinaron no ejercer ninguna acción penal en contra del General Cienfuegos.

Como anticipa el título de este texto, la desestimación de los cargos en contra de Cienfuegos no sorprendió a nadie, considero, por tres motivos.

Primero, el hecho de que la Fiscalía haya decidido no perseguir a Cienfuegos Zepeda no sorprende a nadie después de observar la estrecha relación que tiene el actual Gobierno Federal con las Fuerzas Armadas. La promesa realizada en campaña de regresar a los militares a los cuarteles y de resolver la crisis de seguridad con la incuestionable e intachable estrategia de abrazos, no balazos se topó con la crudeza de la realidad y, desde entonces, las nuevas prerrogativas para las Fuerzas Armadas no han cesado. La militarización del país va marchando y lo hace a paso apresurado.

Naturalmente, el segundo motivo es por la poca confianza en el órgano facultado para realizar la investigación y en este punto vale la pena ser precisos en el contexto. El lunes pasado se cumplieron apenas dos años desde que Gertz Manero fue nombrado primer Fiscal General de la República, después de que la Procuraduría dejó de estar bajo el manto del Estado y pasó a ser un órgano constitucionalmente autónomo. La reestructuración institucional a la que fue sometido este órgano, más allá de las formalidades del nombre, ha tenido una ejecución poco satisfactoria y aun no ha logrado sacar adelante casos que son prioridad para la agenda pública, como el caso Lozoya y Agronitrogenados, Odebrecht, Ayotzinapa y otros — sin mencionar, además, que la autonomía de Gertz ha estado en vilo desde su nombramiento por su cercanía con el presidente.

El tercer motivo apunta de manera inevitable al expediente que conformó la DEA. El documento de 751 páginas —difundido por la Secretaría de Relaciones Exteriores en un acto de torpeza diplomática— indica que la investigación principal estaba dirigida a una organización  criminal de Nayarit que transportaba drogas a Estados Unidos y sobre la marcha encontraron que dos de sus integrantes, el H9 y el H12, mantenían comunicación con “El Padrino”. Estos supuestos mensajes, según demuestran en el expediente, están plagados elementos que muy difícilmente le pueden ser atribuidos a Cienfuegos. Vaya, son más de setecientas páginas de vaciladas y suposiciones francamente absurdas. Ciertamente no es complicado pensar que ese expediente sea solo uno de varios documentos que tiene la DEA para formular sus acusaciones, sin embargo, no logro comprender cómo los fiscales estadounidenses presentaron esas pruebas, poniendo en tela de duda el prestigio que les antecede.

El caso ha estado muy politizado desde que comenzó. La novela Cienfuegos está muy lejos de terminar y, por su parte, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ya se prepara para retomar las investigaciones después de que la Fiscalía General de la República solo se limitó a dar una repasada rápida de las pruebas, en una suerte de Obedézcase pero no se cumpla. Gertz Manero, en lugar de preocuparse por limpiar el nombre de la Fiscalía enojándose en las entrevistas de radio podría ocupar su tiempo en estudiar otras líneas de investigación que vinculan a Cienfuegos. No quisiera contaminar la presunción de inocencia del General, pero existen varios elementos que lo
enlazan a casos de desvío de recursos durante su periodo al frente de la Sedena, además de que no es ningún secreto que ha evitado que sus subordinados fueran citados a declarar por la participación de militares en casos como Ayotzinapa y Tlatlaya.

La justicia habrá de llegar a Salvador Cienfuegos y, ya sea que el desenlace de esta novela termine por condenarlo o por absolverlo, lo más importante será la legitimidad con la que las autoridades mexicanas o estadounidenses lleven el proceso. Sin politiquería y sin simulación.

 

 

 

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#4 Tiempos

La peor visita en el peor momento | Columna de Felipe Donato

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DE CHILE, DULCE Y MANTECA.

Quién sabe quién le elabora su agenda al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, pero no debe ser uno de sus más brillantes colaboradores.

No hemos dejado de romper récords de contagios de covid-19 en los últimos días, los hospitales de la entidad están completamente saturados y no hay ni oxígeno ni medicamentos para atender a quienes permanecen en sus casas debido a la falta de espacios en los hospitales, a tal punto que el semáforo epidemiológico ya pasó a rojo.

También en el tema de salud causó ámpula la noticia de que los privilegiados Servidores de la Nación, que no son otra cosa que descarados promotores de Morena pagados por el gobierno, recibirán las escasas vacunas antes, incluso, que personal médico y de los adultos mayores en lo que constituye un claro abuso de autoridad y franco agandalle.

Por otra parte, el INEGI recién acaba de dar a conocer los resultados de su encuesta sobre la percepción de la inseguridad, la cual revela que casi nueve de cada diez potosinos nos sentimos inseguros.

¿A qué vino el, cada vez menos simpático, Peje?

Oficialmente a encabezar actos del tema de seguridad y también del de salud. Inaugurará cuarteles de la Guardia Nacional y supervisar el proceso de vacunación contra el Covid-19, de acuerdo a la versión oficial.

Se sabe y se entiende, que en realidad el presidente vino a la entidad para intervenir de manera descarada en el proceso electoral de este año.

Por principio, se sospecha que vino a darle su bendición a quien finalmente resultará electa como candidata a la gubernatura del estado.

Peor todavía, es de sorprender la irresponsabilidad de la visita a pesar de que este lunes inició el semáforo rojo, que representa una parálisis de las actividades económicas y sociales del estado. Por eso, no fue de sorprender que decenas de personas acudieron con peticiones y quejas diciéndole al presidente que no es bienvenido.

 

EL FANATISMO POLÍTICO

Ya lo hemos mencionado en anteriores ocasiones. Las personas que forman parte de un aparato de gobierno están en el mismo para servir a la sociedad, no al contrario.

Todos los mexicanos tenemos múltiples opciones entre las cuales elegir al momento de emitir nuestro voto.

Escogemos a quien consideramos que puede tener la capacidad de solucionar problemas, realizar obras y en general, mejorar las condiciones en las que nos encontramos.

Una vez que nuestra opción se encuentra en el poder, no significa que tiene manga ancha o carta abierta para hacer y deshacer a su antojo. Los ciudadanos tenemos el deber de vigilar la labor de nuestros servidores y señalar en su momento si están errando el camino, si están cometiendo errores o se están equivocando.

Una cosa es simpatizar con un líder político y otra es estar fanatizado. ¿A qué nos referimos?

Sucede que cada vez es más frecuente toparnos con personas que apoyan a sus gobernantes, pero de manera ciega, sin ser capaz de admitir que van mal y que están cometiendo graves errores.

Los ciegos seguidores de políticos se encuentran en todos los bandos, tanto en la izquierda como en la derecha.

Es preocupante cuando se observa a alguna persona que le justifica todo a algún servidor solo porque votó por él.

Incluso aplauden cuando caen en contradicciones evidentes.

Los fanáticos son los que forman las masas de individuos sin pensamiento crítico, todos tienen un mismo comportamiento y son simplemente útiles a los políticos, porque hagan lo que hagan los van a seguir apoyando.

Tal es el caso de los seguidores del presidente Andrés Manuel López Obrador, quienes no parecen entender que el mandatario está llevando al país al desastre. En respuesta a los señalamientos y críticas es siempre la misma: el PRIAN robó más.

Lo mismo se observa entre la gente que integra el Movimiento Antorchista. Aún y sabiendo que Aquiles Córdova o Lenin Córdova, viven como ricos y los utilizan y los roban, siguen apoyándolos.

No cabe duda que hace falta una mayor educación cívica a los ciudadanos, para entender que nuestra clase política es para cuestionar y señalar si cumple o no con lo que prometió durante su campaña.

Ojalá pronto alcancemos los niveles deseados porque es necesario.

 

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#4 Tiempos

De rojiblanco, ¡no! | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO.

 

Sí, se perfectamente que los colores no afectan el rendimiento de un equipo, y entiendo también que las cábalas pueden llegar a ser incluso contraproducentes, pero que bien jugó San Luis en el Alfonso Lastras contra Chivas, curiosamente vestido de negro.

San Luis jugó bien, dominando por grandes lapsos a su rival y sometiendolo como el local que era en la cancha. Incluso me atrevo a decir que debieron ser más goles y llevarse la puerta en 0.

Chivas nunca apareció en el partido, jugando erraticamente y sin idea futbolistica, con jugadores muy por debajo de su nivel y sin encontrar el rumbo como para intentar hacerle juego a San Luis.

Por su parte los de casa hicieron un gran partido, presentando en media cancha a dos estupendos cambios en los botines de Duque y Castro que arrancaron de titulares, dejando fuera tanto a Gino y a Gallegos que poco habían demostrado en la cancha con los minutos que han participado.

En la defensa, nuevamente Ramiro y Piñuelas hicieron un trabajo discreto, mientras que Escalante cumplió correctamente cuando fue necesitado.

Pablo Barrera quiso limpiar su error del partido anterior y logró hacer un extraordinario primer tiempo, que se fue apagando para la segunda mitad, muy probablemente por el desgaste físico, mientras que Berterame y Nico, volvieron a cumplir y levantar la mano haciendonos preguntar para que tenian ahí a Quiroga el año pasado.

Buen juego y extraordinarios 3 puntos, ojalá y este sea el comienzo de partidos que den puntos, y ojalá no vuelvan pronto al rojiblanco.

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