mayo 22, 2022

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#Si Sostenido

Sobre el amor | Columna de Ricardo Sánchez García

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amor

Sin Partitura

 

Definir es delimitar, dicen los filósofos, por tanto, una definición jamás dirá todo lo que encierra lo definido. Aun así, es necesario aclarar términos, pues las ciencias están en búsqueda de la menor ambigüedad. No es el caso de los poetas, literatos o ensayistas quienes a menudo usan con libertad herramientas lingüísticas para llevarnos a mundos imaginados por el hacedor y el lector, sin necesariamente esperar que descansen en el mismo puerto.

Es así como nos encontramos en la complejidad de pretender descifrar lo que llamamos amor, qué sentido tiene en nuestras vidas y por qué algunas personas le han cargado el mérito de mover al mundo. Erick Fromm dijo “…el amor es la única respuesta sensata y satisfactoria al problema de la existencia humana”, pues hagamos este ejercicio previo a celebrar el 14 de febrero. Huelga decir que hay muchas formar de amar, así como niveles estudiados, hasta explicarlo.

El amor simbiótico pone en entredicho la madurez de una persona por su forma de vincularse con otra. Sea la madre, la pareja, la esposa o esposo, los propios hijos hacia los padres o viceversa, se ha dicho que disminuye la libertad al crearse dependencias enfermizas cuando estas no corresponden en adecuación a la edad o a la conducta esperada de quien así lo viva.

La empatía es ponerse en los zapatos del otro, es tratar de pensar desde la realidad de quien se aproxima a nosotros pretendiendo un acompañamiento. Es desprenderse momentáneamente de las propias estructuras noéticas para dar paso a lo que vive y siente quien espera palabras de aliento.

Entre el afecto y el cariño existe una frontera relacionada con la manifestación física del amor. Mientras en el primero hay una inclinación preferencial mostrada en el trato fino y condescendiente, en el cariño se externan caricias físicas en reciprocidad. Es la forma en que los hijos aprenden de los padres a comunicarse y distinguen quiénes son personas de confianza.

Al Día de San Valentín lo relacionamos con el amor romántico. Este ha sido definido como una idealización del otro, que despierta pasiones y nos deja con poca capacidad de reflexionar sobre los defectos del ser amado, pero potencializa las virtudes. Tomar decisiones trascendentales cuando se está enamorado es riesgoso, dicen expertos, pues al llegar la cruda realidad, le siguen las decepciones propias de lo ordinario de la vida.

Sin pretender abarcar el tema, concluyo distinguiendo el amor universal y el ágape o caridad, puestos en los últimos dos peldaños de las formas de amar.

El primero indica generosidad en la entrega. Luchar por la justicia, defender causas ajenas, comprender la integración de las personas con el cosmos, acercarse con respeto a la naturaleza y considerar dignos los espacios de los otros, por ser otros, le identifican.

La caridad se parece mucho al amor universal, pero reconociendo la existencia de Dios, cuyo ser es razón suficiente para actuar encaminando hacia él y dedicándole todos los frutos.

Ama y haz lo que quieras, afirmó San Agustín, poniendo como condición previa a la abierta libertad ni más ni menos que el amor. Luego de preguntarnos, ¿en serio puedo hacer todo lo que yo quiera? Sí, respondería el de Hipona, porque “si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor”.

Conocida es la definición bíblica de San Pablo “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

Hoy existen muchas doctrinas que cuestionan esta definición argumentando que quien viva así subordina su voluntad. No hay razón para soportarlo todo, dicen, pensando que así se ha justificado el amor maternal para mantener el subyugo en la mujer que permite todo tipo de maltrato y violencias.

Estudios teológicos explican cada uno de los significados bíblicos de esta definición, pero me referiré a la última palabra “soporta”. Soportar se refiere al verbo en griego “hupomeno”. Su significado se acerca a la “posibilidad de sufrir mucho”, entendido como la capacidad de una persona de dar respuesta a las circunstancias adversas, denotando perseverancia al enfrentar dificultades, con lo cual nos invita a esperar pacientemente.

Entendido así, no se refiere a permitir maltrato o dejar pasar las violencias de forma pasiva. Antes bien, invita a estar fortalecidos por medio del amor, al grado de responder de forma correcta, sin agravar los hechos, pero tomando las decisiones justas. Este pasaje es explicado a profundidad en un sinnúmero de reflexiones teológicas.

En este Día del Amor y la Amistad no tenga empacho en manifestar sus sentimientos, aunque es bueno reflexionar, ¿usted, con cuál nivel de amor se identifica?

Es cuanto.

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#Si Sostenido

Sur Carolina: historias de migración desde SLP

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La Orquesta conversó Octavio Guerrero, ganador del premio Federico García Lorca, que este viernes presenta su libro en casa

Por: Soledad Alatorre

Hace unos días empezó la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en la cual hay actividades culturales, presentaciones de libros y otras actividades. Este 18 de marzo, será presentado el libro Sur Carolina, escrito por Octavio Guerrero Torres, quien conversó con La Orquesta acerca de su trayectoria en las letras.

Octavio dijo que su primer libro consta de ocho cuentos con un léxico que oscila entre español y el inglés, en el que aborda temáticas vinculadas con la migración y los oficios de quienes buscan una mejor vida en Estados Unidos.

Guerrero contó que empezó a escribir el libro un verano que estaba en Estados Unidos, a raíz de cosas que vivía y veía, “un domingo me desperté muy temprano y desde antes tenía la idea de escribir un cuento, ese día salió el primero, brotaron y cuando regresé a la Facultad de Humanidades después de las vacaciones escribí los demás con ayuda de maestros y compañeros. Luego me fui de intercambio a España con el esbozo del libro y una amiga me pasó la convocatoria del premio Federico García Lorca de la Universidad de Granada, lo gané y así pude publicarlo”.

Octavio Guerrero también explicó cómo fue su acercamiento a la literatura: “en segundo semestre de preparatoria tuve a David Ortiz Celestino como profeso, nos encargó leer a Carlos Velázquez con el texto “La marrana negra de la literatura rosa”; además, mis dos compañeras Mariana y Sarahí siempre estaban leyendo y me prestaron un libro de Nicholas Sparks, así empecé en la literatura y mi primer relato lo escribí a los 17 años

”.

El autor estudió en la Facultad de Economía de la UASLP durante dos años, pero finalmente migró a la Facultad de Humanidades y encontró Lengua y Literatura Hispanoamericanas: “no tenía idea de que se trataba, solo quería seguir leyendo y que de eso se tratara mi educación”.

Sobre la presentación que tendrá este viernes en la Feria del Libro apuntó: “estoy agradecido con la oportunidad de presentar el libro, era algo con lo que soñaba, algún día poder sacarlo adelante y quería hablar de migración desde otro sitio y dejar mi marca”.

Finalmente, el escritor invitó a todas las personas interesadas en conocer su libro a asistir a la presentación y contactarlo por redes sociales para compartirles el texto de forma digital.

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#Si Sostenido

El modelo suicida | Un texto de Eduardo L. Marceleño

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Pintura: Failed Self Portrait of a Suicide Painting de Zach Beiswenger
Pintura: Failed Self Portrait of a Suicide Painting de Zach Beiswenger
El dolor me sangraba el pensamiento,
y en los labios tenía,
como una rosa negra, mi lamento.
Gorostiza

La fotografía está barrida, pero se alcanza a ver el delgado brazo de Génesis, su cabello que vuela en una especie de abanico por el repentino giro de su cabeza, y el pequeño bolso de macramé que llevaba puesto esa noche. Su esbelta figura dispuesta a entrar en una puerta abierta. 

Toda la tristeza del mundo, los trenes que recorren ciudades con cientos de pasajeros dentro, y más pasajeros que esperan en las estaciones que quedarán atrás para siempre. Los vivos y los muertos, el recuerdo que persiste con el tiempo.

Esa noche hablamos de suicidios, pero a ella le pareció la cosa más absurda. Cambió de tema por algo más amable, animaciones en 3D, me parece. Tuve que reprimir mi admiración por los suicidas, de quienes ya llevaba una buena lista escrita en las notas de mi celular. Aun así, y aunque no quise arruinarle la noche a Génesis, el suicidio me sigue pareciendo un tema bastante seductor. 

El 11 de febrero de 1931, a los 3o años de edad, Antonieta Rivas Mercado se suicidó en la Catedral de Notre Dame, en Paris, dándose un tiro con la pistola de su esposo, el pensador post revolucionario José Vasconcelos. La encontraron al extremo izquierdo de la catedral, su cuerpo yacía tirado al lado de una banca. Todo Paris se escandalizó. Luego hubo quien pidió una ceremonia especial para limpiar el templo de semejante “sacrilegio”. No importa en qué año decidas morirte, la profanación de elegir cavar tu propia tumba es la misma para todos los demás. 

Ekkaia, grupo de punk español del denominado subgénero del “crust”, surgido en los años 90, y quien anticipara los días tristes del futuro inmediato; violento en su ejecución, pero nostálgico en su escritura, dijo: “Llenamos falsamente el vacío de nuestra infelicidad”.

Puede que aquel grupo de españoles macarras tengan razón, y el suicidio de doña Antonieta esté plenamente justificado. Nadie que sea tan desdichado merece vivir si tiene una pistola a la mano. A veces las cosas son más simples de lo que parecen, aunque la gente te diga lo contrario, y a veces los deseos de algunas personas son más tristes que sus propias vidas. 

—Nada que perdonar, ya sabes lo mucho que me gusta verte. —Génesis destapó una lata de cerveza que antes había lavado meticulosamente y la sirvió en un tarro de cristal,

también extremadamente limpio, algo muy de ella, ya que no ha logrado quitarse el miedo a las bacterias invisibles, esas que no terminan de irse del todo ni para siempre. Si uno visita su casa, puede oler el Fabuloso lavanda casi todo el tiempo. 

Puede que sea incapaz de enfrentarme al mundo, pero eso no confirma una muerte prematura. A qué negar, en cambio, que en la soledad de mi cuarto fantaseo con darme un tiro en medio de la noche. Veo pistolas de plata colocadas como joyería que adorna  mis manos, y me parecen los objetos más preciosos que he visto nunca. Pero todo lo anterior se trata de una fantasía pueril, puesto que admiro, más no emulo, a esos sujetos que se quedaron solos con un arma entre las manos y con todas esas ideas de nunca jamás en la cabeza.

De ser posible, y antes de que la idea del suicidio madure al punto de la locura, me gustaría vivir en el desierto y tener una pistola. No hace falta disparar a nada, ni a un árbol ni a una botella. Solo yo y mi pistola en el desierto.

Por lo demás, y a falta de vivir solo en el desierto, a menudo me encierro en mi habitación durante días, me hace sentir seguro. Conecto de manera onírica con mis ídolos: Cassavetes, Hopper, Capote, Cohen, Houellebecq, o López Velarde. Parece que estoy dentro de un sueño. Frente a mí, una Epifanía impersonal e intransferible, el rescate de una manifestación primitiva como el lamento y el grito, la emoción y el deseo.

La borrosa fotografía de Génesis entrando en una puerta está clavada en el corcho de su estudio junto a varias facturas que habrá de pagar pronto.

Su mirada es de preocupación, la mía está perdida.

—¿Te encuentras bien?— Me dice.

—Sí.

—Te iba diciendo que el modelo 3D está increíble, si aprendo lo suficiente, en unos meses me ascienden, ¿puedes creerlo?

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#4 Tiempos

Diarios de bicicleta 1 | Columna de León García Lam

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VOLUTA

¿Dónde quedaron aquellos días cuando discutíamos si era buena idea o no hacer una ciclovía en Himno Nacional? Recuerdo que un opositor al entonces presidente municipal Xavier Nava Palacios la consideraba una pésima acción de gobierno y esa persona, un día me cuestionó: ¿quién la va a usar? Le respondí: Yo la usaría. En ese tiempo, aun no tenía bicicleta, pero ya estaba en ese delicioso proceso previo a la compra: visitando biclicleterías (¿así se le dice a un expendio de bicicletas?), preguntando a expertos, aprendiendo de los frenos, las suspensiones, los tipos de bicicletas, las cámaras, los pivotes, de la gran importancia del número de rodada en relación con el largo de las piernas del ciclista y enamorándome de una bici verde olivo de montaña.

[Quiero aprovechar este espacio para agradecer a los especialistas en bicicletas que me asesoraron: José Luis Cortés, Ángela y su pistage y la súper paracaidista]

Entonces, yo sí he considerado, desde ese entonces, que la ciclovía era una buena idea. Ocurre muchas veces, que lo malo no es la idea en sí, sino el cómo: separar el espacio de circulación ciclista con tubos de plástico naranja  fosforescente es mala idea y también ubicarla junto a la banqueta, no se diga gastar 15 mdp (según información de Canal 13 TV) para terminar instalando unos topes chafas que ya presentan signos graves de deterioro a menos de 3 años de colocados y no se diga eso que llamaron alguna vez “pintura”, entre otros detalles que no quiero profundizar, pero la idea en sí de la ciclovía es buena, la verdad que sí, a pesar de todos los problemas que conlleva: los baches, las alcantarillas, el poco respeto que tienen los conductores automotrices por los ciclistas y otros asuntos civiles que quiero comentar en esta relatoría de lo que ocurre a nivel del asiento ciclista y el pedal.

Lo a continuación, léase imaginando que aparecen letras, una a una, con ruido de máquina de escribir:

Día #83, 15 de febrero de 2022

Trayecto: Oriente a poniente (de Av. Juarez, donde da vuelta el camión, hacia el Parque de Morales, para quienes no se orientan)

Hora: 11.00 am

Contexto: Sí vengo de malas, porque hice una antesala inútil en la Secretaría General, en la Unidad Administrativa Municipal…

Crucé el primer semáforo y pedaleé tranquilo, en una velocidad media. Generalmente, no me siento en la bicicleta, sino que pedaleo de pie (me gusta la velocidad), pero esta vez venía pensando en los escritorios de la Unidad Administrativa… ¡siguen siendo los mismos de hace veintitantos años! y de pronto, un desponchador o vulcanizador me cierra el paso con un enorme gato hidráulico y nos observamos mutuamente y con su mirada me dice que el metro y medio de ciclovía es demasiado para una bici, que él tiene derecho a trabajar, que no le machuque las mangueras y me quedo pensando que no hay forma de solucionar el problema…

sigo adelante y, en eso, dos hombres van muy campantes caminando en la ciclovía frente al INE, no se dan cuenta de que apenas alcancé a quemar llanta antes de impactar con ellos y todavía pude acompañarlos unos pasos hasta que, por fin, escucharon mi tercer o cuarto: “con permiso por favor…”, eso sí: cuando se dieron cuenta se movieron muy apenados.

¿Por qué a algunas personas les da por caminar por la ciclovía? Misterio inmenso. A lo mejor les gusta el diseño del letrero que dice “Exclusivo Bicicletas”.

Una cuadra más adelante, le tengo que gritar “¡cuidado!” a la dependienta de una tienda de ropa que está por echar una cubeta de agua recién trapeada a la ciclovía, y afortunadamente grité a tiempo. Más adelante, me encuentro a un taxi que decidió recoger a su pasaje en la ciclovía ¿por qué no? Lo rodeo, aunque con ganas de tomarle una foto a su taxi y otra a él, gritándome ¿qué, qué?

No canto victoria de llegar sano y salvo a mi destino, estimado y querido publico cultísimo de La Orquesta, porque justo al pasar por conocida carnicería un charco de agua con sangre y cochambre me salpicó las nalgas. Después, leo en las noticias de su periódico La Orquesta que el munícipe propone consultarnos erradicar el legado de Xavier Nava Palacios, o lo que es lo mismo, deshacer la única cosa buena que se hizo en la administración pasada.

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Opinión