mayo 16, 2022

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Lágrimas de Conejo | Columna de El Mojado

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Rudeza necesaria 

 

Este texto, publicado originalmente el 2 de agosto de 2019, resultó ganador del primer lugar en el Premio Estatal de Periodismo 2020, en la categoría Crónica deportiva. La Orquesta fue, por segundo año consecutivo, el medio más laureado en el estado, con seis premios. ¡Felicidades a Roberto Rocha y todos nuestros compañeros ganadores!

 

¿Cuántas personas habrán llorado, al mismo tiempo que el Conejo Pérez, el sábado pasado? El número no lo sé, pero puedo decir que yo sí.

Ver al Conejo enfundado otra vez con el uniforme de Cruz Azul, once años después y que tuviera nuevamente el gafete de capitán, fue una escena que anhelé tantas veces, tanto que fue increíble ver que se realizara. Lo que no estaba en mi plan es que cuando ocurriera, no se pudiera repetir jamás.

El Conejo es uno de mis ídolos desde muy pequeño, a los ocho años de edad, cuando fui por primera vez a un estadio de futbol. Era momento de primeras veces para el portero también, pues aunque su carrera en primera división había comenzado algunos años antes, el torneo Invierno 1997 era su primer campeonato como titular.

No era poca cosa que el Conejo tuviera la titularidad en ese Cruz Azul, porque en la banca de La Máquina había otros dos enormes guardametas: el experimentado Nicolás Navarro y “el inmortal” Jorge Campos.

La fecha de mi primer partido en un estadio fue muy importante en la historia de Cruz Azul: el 7 de diciembre de 1997. Ese día, en León, me tocó estar en la misma cabecera en la que el Conejo hizo los calentamientos previos al partido, lo que provocó que su agilidad llamara mi atención todo el tiempo. 

Óscar Pérez tenía apenas 24 años, lo que provocó que, en un arranque de ira durante el calentamiento levantara el dedo medio a la afición leonesa que le gritaba de todo. Ahora suena increíble que no haya pruebas de eso, pero entonces, hace 22 años, no había cámaras en todos lados como actualmente.

Ese 7 de diciembre de 1997 el Conejo fue clave, como todo el torneo, para que Cruz Azul terminara levantando el título de campeón que desde entonces no se ha vuelto a presentar.

Mi idolatría fue creciendo, aunque no volví a verlo en un estadio hasta febrero de 2003, pero en ese lapso Óscar Pérez ya había viajado a una Copa del Mundo como arquero suplente y a otra como titular, además de que había formado parte del histórico Cruz Azul de la Copa Libertadores de 2001.

El Conejo creció con buenas actuaciones y se mantuvo en Cruz Azul  tanto en buenos y malos momentos. Soportó incluso una ocasión en la que fue despedido, injustamente, por la directiva que echó a todo el equipo por los malos resultados y luego volvió a negociar sus contratos.

Pero en 2008, Óscar El Conejo Pérez dejó Cruz Azul para no volver jamás. Algunas fallas en el arco hicieron que dejara la titularidad ante Yosgart Gutiérrez y después fuera prestado a otros clubes por muchísimos años más: Tigres, Chiapas, Necaxa, San Luis y Pachuca.

Ya no era más el arquero de Cruz Azul, pero era ya un guardameta experimentado y respetado en todas las canchas del futbol mexicano. En 2008, a su salida de La Máquina, con 35 años de edad, muchos creerían que su carrera estaba por terminar y nadie adivinaría que duraría once años más.

En Sudáfrica 2010 fue convocado a la Copa del Mundo por Javier Aguirre, en un gesto que muchos consideraron como un homenaje a su brillante trayectoria, pero que terminó dándole al Conejo su segundo mundial en la cancha.

Ser titular le ganó a Óscar Pérez algunos odios momentáneos, pues no era el mejor portero mexicano del momento. Ese mundial, Guillermo Ochoa, tuvo que ver desde la banca los cuatro partidos en esa Copa del Mundo.

En 2011, el Conejo llegó a San Luis. Con 38 años de edad, parecía que podría ser el último club de su carrera. Nunca aproveché la oportunidad de irlo a buscar y en mayo de 2013, cuando la franquicia potosina fue vendida a Tuxtla Gutiérrez, el Conejo también se fue, pero a Pachuca.

Entonces publiqué en mis redes un lamento por mi desidia que evitó siquiera que tuviera una fotografía con Óscar Pérez, mi ídolo. Unos días después, por obra de la casualidad, en medio de un evento laboral me encontré al Conejo afuera del bar de un hotel. Se preparaba para ver la final de ida de la final del Clausura 2013 entre América y Cruz Azul, aquella fatídica en la que perdimos el noveno campeonato en los últimos minutos.

Otra vez, el cambio a Pachuca parecería que le entregaría sólo un retiro tranquilo al Conejo, pero aún así, con más de 40 años de edad, Óscar Pérez siguió siendo factor en la cancha hasta los últimos momentos de su carrera.

En 2016, ya con 43 años, el Conejo tuvo una actuación soberbia en la final del torneo que le dio a él el segundo campeonato de su carrera, contra Rayados. Las atajadas que tuvo durante todo el partido fueron clave para el título de los Tuzos.

Un año después, en febrero de 2017, vi por última vez al Conejo en un estadio de futbol. En aquella ocasión, Atlético de San Luis venció con gol de último minuto a los Tuzos, con una falla en el arco del Conejo. Como fue tradición cuando jugó para San Luis y enfrentaba a Cruz Azul, la parcialidad de sus rivales se le rendía en aplausos.

Par de meses después, anotó un gol doloroso para la parcialidad cruzazulina, pues dejó fuera a La Máquina de la liguilla, con una anotación de cabeza, la tercera de su carrera, pese a ser un portero. Antes había anotado con selecciones menores contra Corea del Sur y contra Tecos, jugando con Cruz Azul.

Parecía que el Conejo solo necesitaba volver a Cruz Azul, para su retiro y lo logró el sábado pasado. Por desgracia, no lo hizo como jugador, sino solo como un homenaje otorgado por el equipo de sus amores.

Por eso, ver al Conejo enfundado otra vez con el uniforme de Cruz Azul, once años después y que tuviera nuevamente el gafete de capitán, fue una escena que anhelé tantas veces, que fue increíble ver que se realizara. Lo que no estaba en mi plan es que cuando ocurriera, no se pudiera repetir jamás.

¿Cuántas personas habrán llorado, al mismo tiempo que el Conejo Pérez, el sábado pasado? El número no lo sé, pero puedo decir que yo sí.

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Basketball Without Borders se llevará a cabo en San Luis Potosí

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Este campamento de la NBA se desarrollará del 16 de mayo hasta el 19 de mayo

Por: Redacción

Esta tarde, se inauguró el evento Basketball Without Borders en San Luis Potosí, Raúl Zárraga, director general de la NBA México, comentó que la intención de este evento de la NBA es que se desarrolle el baloncesto mexicano, además aseguró que el basquetbol es el segundo deporte más practicado en nuestro país y la NBA ya está actuando al respecto.

El director general de la NBA México comentó: “El objetivo es conocer a jugadores de toda la región, que se acerquen a la NBA,

tenemos que hacernos alcanzables y ayudar a los diferentes competidores a dar el siguiente paso en sus trayectorias deportivas”.

Basketball Without Borders inició este 16 de mayo y estará hasta el 19 de mayo. En este evento formarán parte 64 niños de 17 países de Latinoamérica y que tardó 11 años en regresar a México, desde su primera aparición en tierras aztecas en 2011.

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#4 Tiempos

Gracias | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO 

Mucho podría hablar sobre el juego de cuartos de final entre San Luis y Pachuca, los errores en la marca, lo peligroso de Ibañez, los fallos de Murillo, en fin, demasiadas cosas sucedieron en la cancha del Lastras el miércoles por la noche.

Sin embargo hoy no quiero hablar de lo que sucedió en el rectángulo verde, hoy quiero hablar de la tribuna.

Simplemente gracias. Gracias a este equipo que me dio la oportunidad de volver a ver un estadio vibrante, una afición esperanzada y muchos rostros felices. Y es que ser aficionado al futbol en tierras potosinas, es una labor complicada, entre mudanzas, equipos malos, descensos y derrotas, el futbol en San Luis se traduce en sufrimiento.

Cuando la pandemia arrancó, el futbol potosino apenas llevaba unos meses en el máximo circuito después de su ascenso. El golpe a la afición fue duro, ya que semanas antes se había dado la lamentable bronca contra Querétaro que había terminado con juegos a puerta cerrada; en pocas palabras, entre una y otra cosa, el estadio no se pudo llenar.

Tuvieron que pasar los meses, los años, para que San Luis volviera a ilusionar, hoy este equipo que dista mucho de ser el mejor, levanta la mano con mucho sacrificio y humildemente busca aparecer en la historia local

: jugadores de bajo cartel, jóvenes y un par de referentes veteranos que intentan sobresalir nuevamente. San Luis hoy no pierde nada, para San Luis cualquier cosa es ganancia.

Por eso gracias, gracias a este equipo, a estos jugadores y cuerpo técnico, porque con muy poco están haciendo mucho, la ciudad vuelve a vivir esa emoción de ir al futbol, y aunque sé que esto puede ser muy efímero, agradezco que después del encierro y todos los problemas que se han sucitado, todavía pudieron encender las cenizas para alumbrar con emociones.

Así que, pase lo que pase el próximo sábado en Pachuca, yo ya me doy por bien servido, volver a ver el Lastras vibrar en primera, era algo que en ocasiones pensé que nunca más iba a volver a ver.

Gracias San Luis… y toda su gente.

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Los potosinos que llegaron al quinto partido de la Copa del Mundo

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Carlos Muñoz y “El Abuelo” Cruz fueron, por diferentes motivos, referente del Mundial de México 1986

Por: Ana G Silva

En México se han realizado dos mundiales de futbol en 1970 y 1986, durante el segundo, San Luis Potosí tuvo dos representantes con la Selección Mexicana: Francisco “El Abuelo” Cruz y Carlos Muñoz, quienes formaron parte de la alineación que ha puesto por primera y única vez al tricolor en el quinto partido.

La Selección Mexicana, llevada de la mano de Bora Milutinović, formó parte del grupo B. En el primer partido, contra Bélgica, el equipo ganó 2-1; contra Paraguay empató a uno y con Irak ganó por la mínima obteniendo así el liderato. Durante el partido de octavos de final, México se enfrentó y venció 2-0 a Bulgaría, con lo que obtuvo por primera vez el pase al quinto partido, el cual se jugó contra Alemania y que desafortunadamente para el equipo de casa se perdió en penales con un marcador de 4-1.

Carlos Muñoz fue titular en esa Copa del Mundo en el mediocampo, disputó cuatro de los cinco partidos del Tri y destacó como jugador referente y uno de los favoritos del técnico Milutinović.

Francisco Cruz fue suplente; sin embargo, en el partido contra Alemania, que se jugó en Monterrey, ciudad donde radicaba y jugaba, durante todo el partido se escucharon cantos y gritos de los aficionados para apoyarlo y pedir que ingresara al campo de juego: “¡Sacaremos al Abuelo de la banca, sacaremos al Abuelo de la banca, sacaremos al Abuelo de la banca, lo sacaremos, sacaremos sí señor!”. “El Abuelo” Cruz entró y al poco tiempo marcó un gol, pero fue anulado por una supuesta falta de Hugo Sánchez. Al final, México quedó eliminado del Mundial en tanda de penales, en una de las eliminaciones más dolorosas.

Durante este Mundial sucedieron otros acontecimientos históricos para el futbol: el primero fue que México se convirtió en el primer país en celebrar dos veces la Copa del Mundo luego de que Colombia renunciará a ser la sede debido a que no cumplía con las exigencias de la FIFA respecto a los recintos. Otro momento fue en el partido de cuartos de final de Argentina contra Inglaterra donde Diego Armando Maradona anotó sus dos goles más famosos: uno que consiguió con la mano, la denominada “Mano de Dios”; minutos después el mismo jugador argentino burlaría a sus adversarios desde la mitad cancha consiguiendo el segundo tanto, uno de los mejores de la historia, conocido como “El Gol del Siglo”.

Otra de las anécdotas ocurridas durante el Mundial de México 86 fue que por primera vez en la historia de los mundiales, fue expulsado un entrenador, Cayetano Ré, técnico de Paraguay; además también ocurrió la expulsión más rápida en un partido mundialista, pues José Batista, jugador de Uruguay, recibió la tarjeta roja cuando tenía 56 segundos de partido.

 

LOS POTOSINOS

Francisco “El Abuelo” Cruz

El originario de Cedral se destacó por ser uno de los jugadores que logró ganarse el corazón de dos aficiones rivales: la de Monterrey y la de Tigres. Surgió de las fuerzas básicas del Club de Fútbol Monterrey, donde debutó en 1984 a los 18 años, rápidamente logró quedarse la titularidad en el equipo.

Cuatro años después fue cedido al Logroñés, equipo español, y en 1992 regresó a México para formar parte de Tigres, en 1995 pasó CF Atlante donde permaneció un año y regresó con el equipo de la UANL, para 1997 se fue al equipo búlgaro PFC CSKA Sofia y finalmente volvería al equipo con el que debutó y terminaría su carrera el primero de mayo del 2000.

Al inició de su regreso al club rayado, no fue bien recibido por los aficionados, sin embargo poco a poco se fue ganando su confianza.

 

Carlos Muñoz

Muñoz llegó a Tigres procedente del Atlético Potosino y con el equipo universitario se convirtió en una destacada figura del medio campo, pues permaneció en la escuadra por 13 años, de 1982 a 1995. Participó en 368 partidos del torneo de Liga y por mucho tiempo fue el segundo jugador con más juegos en la institución felina, sólo detrás de Boy.

Aunque Muñoz es un histórico de Tigres, en su palmarés no existe algún título con el equipo auriazul, pues llegó después del campeonato de Liga de la temporada 1981-92, y se fue antes del título de Copa del torneo 1995-96.

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Opinión