agosto 7, 2026

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#4 Tiempos

El protagonista más desagradable puesto en una película | Columna de Guille Carregha

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CRITICACIONES

 

Miren, no sé cómo están los algoritmos de publicidad en sus cuentas de YouTube, pero si hay dos cosas que no dejan de aparecerme a cada rato son anuncios de los Mormones (nivel, puedo recitar de memoria el comercial que empieza con “Soy Élder Ávila. Soy la hermana Palma Reyes…” apenas escucho el primer segundo de la cancioncita whimsical que le pusieron de fondo), y todo el carrusel de posibilidades publicitarias de la plataforma Mubi.

                  En específico, durante el último mes, no había día en donde no me enjaretaran el tráiler de la película Passages por lo menos diez veces al día. Por lo menos. Y, o sea, por supuesto que podía presionar el clásico “saltar anuncio” a los cinco segundos para no verlo, ¡pero eso significaba tener ver esos cinco segundos! En otras palabras:

                  “It’s my party and my husband doesn’t wanna dance with me.”

                  “I’ll dance with you.”

                  “Do you know what I did last night?”

                  “No, but whatever it was you sound very excited.”

                  Se unieron a las filas de “enunciados que vivirán por siempre en mi memoria sin pagar renta” a partir de ahora. Ya me sabía el ritmo del tráiler. Podía recitar los diálogos de memoria, usando las mismas entonaciones extrañas que usaban los actores, siguiendo los cues musicales en el fondo, para saber EXACTAMENTE en qué momento podía darle clic al “Saltar Anuncio”. Era desesperante.

                  Por supuesto, siempre está la posibilidad de contratar YouTube Premium pero, a pesar de que mi título dice que me gradué de la ECC de la UASLP, todavía tengo algo de dignidad y principios.

                  Un par de veces me tomé el tiempo de ver el tráiler completo. Aparentemente, era una especie de thriller romántico en donde uno de los involucrados en un matrimonio homosexual decide tener una mujer amante, y el meollo de la película era ver cómo este sujeto navegaba las turbias aguas de la infidelidad sin ser descubierto. Muy noventera la premisa, la verdad, con la novedad de que ahora era una pareja gay como el gancho para atraer al público. Para ser honesto, el tráiler no la hacía ver tan interesante como creía.

                  Unas semanas después, y por razones totalmente ajenas al “ya estoy harto de ver este video todos los días”-ismo que vivía, me hice de una cuenta de Mubi. Una vez que vi las cuatro películas por las que realmente contraté el servicio, a través de la esquina de mis ojos pude ver la thumbnail de Passages. Y, pues, como ya estaba aquí, y ya se había hecho el cargo, pues ¿por qué no sucumbir ante la mercadotecnia capitalista y darle una oportunidad a esta película?

                  Porque el personaje principal, Tomas, es el ser más insufrible y mamón que haya visto en años siendo plasmado en una cinta. Es como un Sheldon Cooper de la primera temporada de The Big Bang Theory, pero a la octava potencia y sin la excusa de que se supone que sea gracioso, sino que debe parecerte interesante. Y, bueno, quizá en cuestiones cualitativas se pueda encontrar a algún otro personaje que represente una cúspide más alta en estos aspectos, pero apostaría que, de ser así, al menos lo harían con algo de carisma. Este individuo tiene menos carisma que un tronco rodando por las escaleras aplast ando al perro.

                  Pero, bueno, eso no lo sabía antes de ponerle play al stream de esta película. Yo solo sabía que estaba a punto de ver un thriller romántico. Y, pues, tampoco, no.

En el minuto 10 aproximadamente, el individuo deleznable este a quien nos vemos forzados a seguir a lo largo de los 90 minutos de película, llega a su casa por la mañana y le dice a su esposo “ayer tuve sexo con una mujer” antes de dejarle tomar su café de la mañana. Pero no le comparte este hecho con la esperanza de hacerlo enojar o triggerear de esta forma que se disuelva su matrimonio, sino con la esperanza de que éste lo felicite y se emocione por su constante búsqueda de sensaciones extremas. Es un velado “álabame, esposo, porque aún soy insaciable en mi búsqueda de emociones fuertes”. Y, como buen (¿o mal?) esposo millenial que cree que proponerle a su esposa que abran la relación para que él pueda (supuestamente) tener sexo sin control con quien se le ponga enfrente, este tipo le recomienda a su esposo que haga lo mismo para ser feliz.

Obviamente, no funciona.

Y entonces dices “ah, ok, la película va de cómo intentan salvar su matrimonio mientras la chicha en cuestión se enamora perdidamente del sujeto y es otro tipo de thriller”.

No.

Tampoco.

Es acerca de cómo Tomas disfruta ser egocéntrico, deleznable, de cómo vive la vida poniéndose a sí mismo como única prioridad, y cómo generalmente se sale con la suya porque, supuestamente, tiene carisma.

Nunca odié a un personaje tan profunda y rápidamente como a Tomas. Desde la primera escena, donde se nos muestra que es un director de cine, de esos que son obsesivamente perfeccionista y básicamente le dicen a sus actores “¿qué tal que hacemos otra toma en donde no lo haces súper culero y sí lo haces bien?” con cualquier detalle por más mínimo que fuera, lo desprecié. Se sentía como una carga narcisista y egocéntrica sin casi ningún encanto o razonamiento interesante detrás de sus acciones aparte de su extremo amor por sí mismo y su deseo de “experimentar cosas”.

Puaj.

¡Y a lo largo de toda la película apenas y recibe algún castigo por su comportamiento!

Honestamente no creo que pueda odiar a alguien más que él. No tiene cualidades redentoras, ningún encanto y además tiene una cara extremadamente golpeable. Todos los que lo rodean deberían (y en realidad se demuestra que, en efecto) estar mejor sin él en sus vidas.

Es una pena, porque los tres actores principales hacen un trabajo excelente. Se siente que lo están dando todo de sí en cada escena y realmente se esfuerzan por contar la historia que les dieron. El problema es que la historia que les dieron es un cascarón vacío.

Esta película es uno de esos “estudios de personaje”, pero está completamente desperdiciado en un narcisista despreciable. Además, resulta ser una película que no parece tener mucho que decir sobre todo el asunto. De hecho, incluso parece concluir con una nota de “la gente de mierda siempre será una mierda”, con un toque muy extraño de “¡pero ellos también tienen sentimientos!” aderezando ahí la cosa para darle “más profundidad”

Y no.

Simplemente no.

Mejor me hubiera unido a los Mormones. Al menos ellos sí se ven felices.

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#4 Tiempos

El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.

Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.

Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.

En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.

Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.

En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.

Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).

Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.

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Corredor Humanitario

Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz

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Donald Trump

El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado

Por: Redacción

El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.

Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.

La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington

. Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.

La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.

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Acento Ajeno

Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.

Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.

Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.

No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.

Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.

¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.

Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.

Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.

La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido

.

Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.

Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.

Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?

A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes. 

Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente. 

Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.

Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.

Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.

Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.

En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.

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Opinión

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