#4 Tiempos
El protagonista más desagradable puesto en una película | Columna de Guille Carregha
CRITICACIONES
Miren, no sé cómo están los algoritmos de publicidad en sus cuentas de YouTube, pero si hay dos cosas que no dejan de aparecerme a cada rato son anuncios de los Mormones (nivel, puedo recitar de memoria el comercial que empieza con “Soy Élder Ávila. Soy la hermana Palma Reyes…” apenas escucho el primer segundo de la cancioncita whimsical que le pusieron de fondo), y todo el carrusel de posibilidades publicitarias de la plataforma Mubi.
En específico, durante el último mes, no había día en donde no me enjaretaran el tráiler de la película Passages por lo menos diez veces al día. Por lo menos. Y, o sea, por supuesto que podía presionar el clásico “saltar anuncio” a los cinco segundos para no verlo, ¡pero eso significaba tener ver esos cinco segundos! En otras palabras:
“It’s my party and my husband doesn’t wanna dance with me.”
“I’ll dance with you.”
“Do you know what I did last night?”
“No, but whatever it was you sound very excited.”
Se unieron a las filas de “enunciados que vivirán por siempre en mi memoria sin pagar renta” a partir de ahora. Ya me sabía el ritmo del tráiler. Podía recitar los diálogos de memoria, usando las mismas entonaciones extrañas que usaban los actores, siguiendo los cues musicales en el fondo, para saber EXACTAMENTE en qué momento podía darle clic al “Saltar Anuncio”. Era desesperante.
Por supuesto, siempre está la posibilidad de contratar YouTube Premium pero, a pesar de que mi título dice que me gradué de la ECC de la UASLP, todavía tengo algo de dignidad y principios.
Un par de veces me tomé el tiempo de ver el tráiler completo. Aparentemente, era una especie de thriller romántico en donde uno de los involucrados en un matrimonio homosexual decide tener una mujer amante, y el meollo de la película era ver cómo este sujeto navegaba las turbias aguas de la infidelidad sin ser descubierto. Muy noventera la premisa, la verdad, con la novedad de que ahora era una pareja gay como el gancho para atraer al público. Para ser honesto, el tráiler no la hacía ver tan interesante como creía.
Unas semanas después, y por razones totalmente ajenas al “ya estoy harto de ver este video todos los días”-ismo que vivía, me hice de una cuenta de Mubi. Una vez que vi las cuatro películas por las que realmente contraté el servicio, a través de la esquina de mis ojos pude ver la thumbnail de Passages. Y, pues, como ya estaba aquí, y ya se había hecho el cargo, pues ¿por qué no sucumbir ante la mercadotecnia capitalista y darle una oportunidad a esta película?
Porque el personaje principal, Tomas, es el ser más insufrible y mamón que haya visto en años siendo plasmado en una cinta. Es como un Sheldon Cooper de la primera temporada de The Big Bang Theory, pero a la octava potencia y sin la excusa de que se supone que sea gracioso, sino que debe parecerte interesante. Y, bueno, quizá en cuestiones cualitativas se pueda encontrar a algún otro personaje que represente una cúspide más alta en estos aspectos, pero apostaría que, de ser así, al menos lo harían con algo de carisma. Este individuo tiene menos carisma que un tronco rodando por las escaleras aplast ando al perro.
Pero, bueno, eso no lo sabía antes de ponerle play al stream de esta película. Yo solo sabía que estaba a punto de ver un thriller romántico. Y, pues, tampoco, no.
En el minuto 10 aproximadamente, el individuo deleznable este a quien nos vemos forzados a seguir a lo largo de los 90 minutos de película, llega a su casa por la mañana y le dice a su esposo “ayer tuve sexo con una mujer” antes de dejarle tomar su café de la mañana. Pero no le comparte este hecho con la esperanza de hacerlo enojar o triggerear de esta forma que se disuelva su matrimonio, sino con la esperanza de que éste lo felicite y se emocione por su constante búsqueda de sensaciones extremas. Es un velado “álabame, esposo, porque aún soy insaciable en mi búsqueda de emociones fuertes”. Y, como buen (¿o mal?) esposo millenial que cree que proponerle a su esposa que abran la relación para que él pueda (supuestamente) tener sexo sin control con quien se le ponga enfrente, este tipo le recomienda a su esposo que haga lo mismo para ser feliz.
Obviamente, no funciona.
Y entonces dices “ah, ok, la película va de cómo intentan salvar su matrimonio mientras la chicha en cuestión se enamora perdidamente del sujeto y es otro tipo de thriller”.
No.
Tampoco.
Es acerca de cómo Tomas disfruta ser egocéntrico, deleznable, de cómo vive la vida poniéndose a sí mismo como única prioridad, y cómo generalmente se sale con la suya porque, supuestamente, tiene carisma.
Nunca odié a un personaje tan profunda y rápidamente como a Tomas. Desde la primera escena, donde se nos muestra que es un director de cine, de esos que son obsesivamente perfeccionista y básicamente le dicen a sus actores “¿qué tal que hacemos otra toma en donde no lo haces súper culero y sí lo haces bien?” con cualquier detalle por más mínimo que fuera, lo desprecié. Se sentía como una carga narcisista y egocéntrica sin casi ningún encanto o razonamiento interesante detrás de sus acciones aparte de su extremo amor por sí mismo y su deseo de “experimentar cosas”.
Puaj.
¡Y a lo largo de toda la película apenas y recibe algún castigo por su comportamiento!
Honestamente no creo que pueda odiar a alguien más que él. No tiene cualidades redentoras, ningún encanto y además tiene una cara extremadamente golpeable. Todos los que lo rodean deberían (y en realidad se demuestra que, en efecto) estar mejor sin él en sus vidas.
Es una pena, porque los tres actores principales hacen un trabajo excelente. Se siente que lo están dando todo de sí en cada escena y realmente se esfuerzan por contar la historia que les dieron. El problema es que la historia que les dieron es un cascarón vacío.
Esta película es uno de esos “estudios de personaje”, pero está completamente desperdiciado en un narcisista despreciable. Además, resulta ser una película que no parece tener mucho que decir sobre todo el asunto. De hecho, incluso parece concluir con una nota de “la gente de mierda siempre será una mierda”, con un toque muy extraño de “¡pero ellos también tienen sentimientos!” aderezando ahí la cosa para darle “más profundidad”
Y no.
Simplemente no.
Mejor me hubiera unido a los Mormones. Al menos ellos sí se ven felices.
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El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano
Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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