DeportesRudeza necesaria

Siempre Billy, nunca Guillermo | Columna de El Mojado

Rudeza necesaria

 

En 1988, Billy Álvarez Cuevas llegó al cargo de presidente de la cementera y el equipo de futbol Cruz Azul al ser electo por una asamblea de cooperativistas, que buscaban retomar los bríos que tanto la empresa como el club obtuvieron en la gestión de su padre, Guillermo Álvarez Macías.

Hay tres modos de juzgar la gestión de Billy Álvarez: en el aspecto comercial, en el deportivo y respecto a las acusaciones de corrupción, que hoy tienen a Álvarez Cuevas en el ojo del huracán.

Comercialmente, la cementera Cruz Azul es un éxito, pues ha crecido enormidades durante la labor de Billy Álvarez, lo que ha permitido que la empresa amplíe sus plantas de producción, construya nuevas y hasta diversifique los negocios propiedad de la cooperativa.

En el aspecto deportivo, el fracaso está decretado hace ya varios años. Cruz Azul ha conseguido un solo campeonato de liga desde 1988, bajo el mando de Billy Álvarez, lo que contrasta con los cinco títulos con Guillermo Álvarez Macías en menos de 15 años y dos más, en la gestión que le siguió a su fallecimiento, de Joel Luis Becerril.

Con Billy, Cruz Azul ha vivido sus horas más sombrías y aunque ha sido protagonista del fútbol mexicano en no pocas ocasiones, lo que se demuestra con la gran cantidad de finales alcanzadas, la sequía de títulos cementeros será el mayor juicio deportivo sobre Álvarez Cuevas.

Pero la gran deuda de Billy está provocada por su ambición, que lo ha llevado a servirse de cualquier medio para hacer crecer su fortuna. A Billy se le acusa de lavado de dinero y asociación delictuosa, hay pruebas de la creación de empresas fantasmas, contratación de factureras y evasión de impuestos en paraísos fiscales.

El Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul ha salido perjudicado de todo esto con la existencia de dobles contratos a futbolistas y entrenadores, el excesivo uso de promotores, el movimiento de fichajes de forma continua, con sus consiguientes fracasos y hasta la posibilidad, documentada desde octubre del año pasado, de haber existido un reaseguro que permitía que, económicamente, para Billy Álvarez fuera más redituable perder una liga que conseguir el campeonato.

Hoy Billy Álvarez está a un paso de la cárcel, con una orden de aprehensión obtenida mediante testimonios protegidos de su propio hermano, Alfredo Álvarez Macías, quien acusa además a su cuñado, Victor Garcés, el mismo que en septiembre del año pasado despidió en vivo en televisión a un director deportivo de Cruz Azul.

La gestión de Billy Álvarez terminará así, convertida en un fracaso deportivo pero un éxito comercial, pero sobre todo, envuelta en un escándalo de corrupción que debería mover tanto la bases del futbol mexicano hasta llegar a cimbrarlo.

El gran problema para Álvarez Cuevas es que, a 32 años de ser presidente de todo Cruz Azul y hasta sus 74 años de edad, nunca pudo quitarse el apodo, que lo hace ver inferior en figura que su padre. Esa es la gran cruz: haber sido siempre Billy y nunca Guillermo.

También recomendamos leer: Lágrimas de Conejo | Columna de El Mojado

Total Page Visits: 5467 - Today Page Visits: 17
Nota Anterior

540 personas están hospitalizadas en el área de atención covid en SLP

Siguiente Nota

Diputado afirma que elección de contralor de la ASE fue en lo oscurito