#4 TiemposColumna de Silverio Marín

Es México, güey, capta | Columna de Silverio Marín

Página impar

 

El reportaje principal de hoy en La Orquesta culmina una investigación de ocho meses respecto a Draexlmaier y el destino al que llegan sus desechos industriales.

Es un texto crudo, que deja ver algunas negligencias serias en el manejo ético que existe por parte de una de las empresas más grandes instaladas en el estado, ni más ni menos que la que más empleos genera en San Luis Potosí.

Pero que nadie se confunda, este texto no busca afectar a los 7 mil 800 trabajadores de Draexlmaier en la entidad. Incluso, de haber alguna consecuencia que ponga en riesgo algunos de esos puestos de trabajo, la culpa no podría echársele a este medio, sino a quienes, desde Draexlmaier, se pasaron todas las regulaciones aplicables por el arco del triunfo, generando un riesgo para esta ciudad.

2017, Volkswagen tuvo que pagar 25 mil millones de dólares por falsear estudios ambientales, mediante un software que engañaba las mediciones de contaminantes en automóviles a Diesel.

Esa empresa tuvo esa caída solo dos años después de haber cumplido la meta de superar a Toyota como la principal fabricante de autos en el mundo.

El caso de Volkswagen y ahora, un paralelismo al Draexlgate en San Luis Potosí, muestran la voracidad del sistema empresarial, pero también se contrapone con el rigor que tanto se dice que caracteriza a los alemanes.

“Es México, güey, capta”, dijo en 2016 el conductor de un automóvil Audi que fue grabado en video mientras circulaba por la ciclovía en la Ciudad de México. Con esa frase, intentaba hacer saber que “el que no transa no avanza” y otras linduras de ese tipo, son posibles en este país por lo impregnado que está el sistema de corrupción.

Draexlmaier terminará este año con 7 mil 800 empleados en las ciudades de San Luis Potosí y Matehuala. Por supuesto que han existido beneficios por la instalación de esta y otras empresas en la entidad. Es por eso que San Luis Potosí se mantiene como uno de los estados con las menores tasas de desempleo en todo el país.

Nadie está en contra de que lleguen empresas de ese tamaño, porque eso ha ayudado al desarrollo del estado, no solo económica e industrialmente. Incluso a nivel social, el gran número de plantas en el estado ha permitido, seguramente, que la crisis de seguridad pública se aminore.

Pero los daños ambientales de un caso como el Draexlgate no deberían ser tolerados en beneficio del crecimiento industrial. Porque pese a que San Luis Potosí sí obtiene ventajas, la mayor parte por supuesto terminan alimentando a la empresa, que ahora se demuestra que ha pagado mal en la parte ambiental.

Los daños, todos, se quedan en un solo lugar: es México, güey, capta.

@TormentoMarin

También lea: ¿Cuánto dura un arcoiris? | Columna de Silverio Marín

Nota Anterior

Una última consideración al NAIM, por favor | Columna de Carlos López Medrano

Siguiente Nota

Un diálogo interdisciplinario: La Peste Negra (1349-1353) de Ole. J Benedictow | Columna de Edén Ulises Martínez