#4 Tiempos
Un diálogo interdisciplinario: La Peste Negra (1349-1353) de Ole. J Benedictow | Columna de Edén Ulises Martínez
Funambulista
¿Qué fue la Peste Negra? Quizás si buscamos en Wikipedia nos sería muy fácil responder que fue una enfermedad que azotó Europa en la Edad Media, que mató a un tercio de la población europea, o que la gente de la época, altamente religiosa, pensaba que era un castigo divino, signo de la proximidad del apocalipsis. ¿Pero en realidad qué fue la Peste Negra? ¿Qué tipo de enfermedad fue?
Tanto por su capacidad de establecer generalidades y recrear los recorridos de la enfermedad en Europa, como por la de explicar con lujo de detalles su reproducción en los países nórdicos, especialmente en Noruega, La Peste Negra (1349-1353) de Ole. J Benedictow, es un libro indispensable para entender a las epidemias y cómo afectan estas al ambiente y a la organización de las sociedades en que se reproducen.
En tan solo 7 años, de 1346 a 1353, la Peste se extendió de manera extraordinariamente eficaz desde Atenas hasta Oslo, con un índice de mortalidad tan alto que realmente no sorprende que la población que en esos años habitó Europa pensara que era la mismísima ira de dios.
El impacto tan profundo que tuvo la epidemia en todos los aspectos del mundo medieval la han convertido en uno de los acontecimientos históricos más estudiados: se han analizado sus aspectos culturales, psicológicos y religiosos. La historia como disciplina se enfocó por muchos años en estos elementos de la Peste, e ignoró otros, como el de su expansión demográfica: ¿Por qué la Peste se propagó tan rápido en un mundo aparentemente hermético como la Europa Medieval? Antes del siglo XX no existían investigaciones sobre el impacto demográfico-local de la mortalidad de la Peste, y tampoco sobre sus características epidemiológicas. El trabajo de Benedictow explica los elementos biológicos del comportamiento de la enfermedad, y además expone las características históricas de su reproducción demográfica.
La Peste
Hasta siglos después de que ocurrió, la gente comenzó a llamar a la enfermedad Peste Negra. Se cree que la causa fue un malentendido etimológico, una mala traducción de la expresión latina atra mors, en la que el adjetivo atra puede significar tanto terrible como negra. Ni los más pobres granjeros feudales ni los más ricos nobles o reyes sabían nada sobre bacterias o virus —y menos de patógenos microbiológicos— por lo que la palabra Peste funcionaba como un vocablo general para definirlos sin distinción.
En términos bacteriológicos la Peste fue una epidemia de Plaga Bubónica, una enfermedad causada por la bacteria Yersinia Pestis, que circulaba entre los roedores salvajes, sobre todo en donde se encontraban en gran cantidad. Estos lugares, por lo común almacenes de grano o edificios en puertos, fueron lo que se conoce actualmente como “focos de infección” o “reservas de patógenos”. La Yersinia Pestis infectaba humanos que vivían en compañía de ratas, por lo general de la especie conocida como rata noruega, o rata de barco, que son las actuales ratas de ciudad.
Ahora bien, por mucho tiempo se pensó que la manera en la que se infectaba a la población humana era por medio de mordidas de rata, pero no fue hasta finales del siglo XIX y principios del XX que se identificó el verdadero comportamiento de la infección gracias al estudio de brotes modernos en el siglo XIX: en 1870 se descubrió que las enfermedades contagiosas son causadas por unos microorganismos llamados agentes patógenos. Estos patógenos son los causantes de las enfermedades más comunes, como el resfriado, las paperas y la gripe.
Gracias a estudios de entomología y de patología se pudo definir la manera en que se transmitía verdaderamente la Yersinia Pestis: a través de las múltiples mordidas de pulgas de rata. La plaga primero mataba a la mayoría de la colonia de ratas del núcleo de contagio, y como las pulgas de rata se quedaban sin comida (se alimentan de seres vivos), se trasladaban a los seres humanos que tenían cerca gracias a la desesperación causada por el hambre. Después de la mordida el patógeno se filtra a un nódulo linfático que consecuentemente forma un bubón (un absceso) doloroso: por esto el nombre de Peste bubónica. La infección toma de tres a cinco días para incubar en las personas antes de que tengan síntomas, y otros cinco para que, en el 80% de los casos, estas personas mueran.
La arquitectura biológica de la Yersinia Pestis, la discusión sobre las diferencias entre epidemia y plaga, la teoría de plagas, y cómo se integran estas características a la historia de la Europa medieval, es explicado en la exhaustiva investigación de Benedictow presentada en otro de sus libros: What Disease was Plague? On the controversy over the Microbiological Identity of Plague Epidemics of the Past. Esto hace replantearnos la idea del oficio del historiador, Benedictow demuestra en La Peste Negra el dominio de conocimientos médicos y biológicos recientes, y, de manera inversa, contextualiza estos en la investigación histórica, que nunca es subordinada al segundo plano.
La expansión de Yarsinia Pestis
En menos de 7 años la Peste se trasladó desde la frontera con Asia hasta Copenhague, infectando en su camino ciudades como Roma, Florencia, Marsella, Barcelona y Londres, casi el 100% de Europa continental. Para explicarse esto se utiliza la teoría del contagio exponencial o metástasis: las colonias de ratas infectan a otras colonias de ratas, que, a su vez, infectan a otras colonias de ratas.
Las rutas de comercio marítimas y terrestres tuvieron que ser estudiadas y analizadas paralelamente en comparación con la velocidad en que Yarsinia se reproduce. La plaga, entonces, recorrió distancias considerables gracias a barcos con bodegas en donde las ratas negras/noruegas proliferaban. Incluso si las ratas morían en el viaje, las pulgas de las ratas sobrevivían lo suficiente hasta encontrar otro cuerpo, humano o animal, de dónde alimentarse. El hecho de que la plaga se transmita por estos animales significa que es una enfermedad que prolifera en las temporadas de calor, y que se retrae en invierno. Esto agrega otro elemento al estudio de la Peste: su patrón estacional o climático, su seasonal pattern.
Todos estos elementos, al juntarse con el estudio de documentos históricos de diversa índole (inventarios de navegación, listas de impuestos, censos, edictos de municipalidades, cartas, fletes, incluso algunas confesiones religiosas), hacen posible una hipótesis que explica cómo fue que la Peste Negra mató a tanta gente en tan poco tiempo.
Las peculiaridades del agente patógeno Yarsinia Pestis no tendrían relevancia en la explicación de la catástrofe si no se consideraran de acuerdo con la forma en que se organizaba la economía y sociedad europea de la Edad Media. La forma en que la Peste Negra se reprodujo debería ser considerada un ejemplo que prueba la íntima e inseparable relación entre el hombre y el ecosistema, entre cultura y naturaleza. Yarsinia Pestis fue, en términos meramente biológicos, tan exitoso en su propagación, gracias a las redes de comercio que el hombre había creado.
Quizás lo más importante que Benedictow nos enseña, es que el mayor acontecimiento infeccioso que ha tenido la humanidad no puede ser entendido sin un diálogo Historia-Ciencias Naturales.
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
Acento Ajeno
Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.
Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.
“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.
Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.
La pregunta para México
Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.
Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.
Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.
Lo que corresponde
A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.
Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.
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El Cronopio
El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.
Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.
En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.
Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.
Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay . Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).
Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.
Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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