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Ni la pata rota, ni la costilla fracturada, me detienen el corazón | Columna de Alma Barajas

Capitana #13

 

“He jugado Fútbol Americano sin ligamento cruzado, con una fibrosis espantosa que no soporto ni caminar y tengo mis dos ligamentos rotos de mis hombros. Cada temporada digo que es la última. Y mírame. El campo es el único lugar donde soy feliz, libre, y pues ahí no me duele nada”.  Palabras de mi coach Christian Ferretiz cuando le pregunte alguna vez por qué jugaba lesionado.

Entonces platicaba con Ana eso precisamente, preguntaba qué ganan con seguir jugando un deporte que trae más desgaste físico del que yo misma imaginaba, me dio mil respuestas, recuerdo su emoción. En 8 meses, aún siendo neófita en el área, ignorante en la vida de este otro tipo de football, he tenido más lesiones que en toda una vida deportiva bastante traqueteada y eso que no es americano lo que practico.

“En el equipo son tus colores, es tu ciudad, esto es una máquina, el más pequeño engrane es importante, si tienes una lesión debes saber hasta dónde puedes llegar, porque tu equipo te necesita bien, pero si la pasión y adrenalina te dan para arriba, adelante, esto es futbol americano”. Virgilio Gallegos.

“Dar el extra en cada partido aún con esguinces tirones o desgarre muscular, es amor por tus colores, por tu equipo, los que hacen que sigas sin límite”. Enrique Barreiro «Babys».

Mientras más preguntaba el ¿por qué? Más me avergonzaba de Neymar. alias el “soy tan bueno que por eso todos me pegan, tú no me entiendes”.  Exactamente mi sorpresa partía del dolor físico en el rostro de aquellos con las rodillas deshechas, de los que tienen mal todos los dedos, las muñecas, los hombros, pero que al ver su rostro, siguen sonriendo al momento de tener un balón en sus manos, brillan a través de esa mirada, aquellos que corren en el campo como si ese trayecto fuese el último en sus vidas, a pesar de todo el dolor físico, gracias a ellos, el deporte del que jamás pensé hablar en la vida, se ganó mi total respeto y admiración.

Habrá muchos deportistas que dejan la vida en la cancha, en la pista, en el campo, pero jamás había visto tal entrega, tanta determinación, se forma un nudo en la garganta y se acelera el corazón cuando escuchas palabras como las que ahora cito, y las que ya cité, “el futbol americano me ha dejado tantas cosas, amistades por ejemplo, formación, vida porque esto es vida, y estoy seguro que si con todo y lesiones, algo puedo hacer por mi equipo lo haré, lo haré hasta que las piernas ya no me den para más”. Beto “Betty” Yáñez.

“Lo que este deporte provoca pocas cosas en la vida logran hacerlo, la adrenalina que explota dentro de tu cuerpo esperando la siguiente jugada, esos dos segundos en la línea antes de que el balón se mueva a las manos de tu Quarterback, el carácter y la fuerza para seguir y dar un segundo esfuerzo cuando uno cree que ya no puede más, es lo que me motiva a continuar jugando, a pesar de tantas lesiones que conlleva, aquí seguimos”.  Anwar Mejía.

Siempre he tenido miedo de muchas cosas, el dolor físico me aturde, la vida te pone  inesperadas personas en el camino, las cuales forjan de manera sorpresiva una forma diferente de ver lo que te rodea. Aprendí hasta ahora que los golpes físicos pueden estar doliendo siempre, pueden intentar detener ese pedacito de sueño que cumpliste por fin, pero también aprendí gracias a algunos jugadores de futbol americano que cuando quieres conseguir algo, cuando te apasiona lo que haces, cuando llegar lejos a lado de quien cree en ti, es importante, debes poner todo tu corazón en ello, porque al final y después de todo, ni el miedo, ni la pata rota, ni la costilla fracturada, podrán detener a tu corazón, ese corazón que ama al futbol.  

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