octubre 12, 2026

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#4 Tiempos

¿Ya se legalizó? | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO.

El pasado lunes 28 de junio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación aprobó realizar la declaratoria general de inconstitucionalidad de las disposiciones de la Ley General de Salud (LGS) que prohibían el uso lúdico de la marihuana. Lo anterior se debió a que la Corte ordenó desde enero de 2019 al Congreso de la Unión que legislara para superar la inconstitucionalidad de dichas normas, aunque, después de múltiples prórrogas al plazo que fijó el tribunal constitucional, nuestros legisladores y legisladoras no lograron cumplir con el mandato.

Durante la década pasada, diversos activistas e integrantes de la sociedad civil lograron obtener amparos donde la Suprema Corte reconoció que el sistema de prohibición absoluta al uso lúdico de la marihuana, previsto en la LGS, representa una limitación injustificada al derecho al libre desarrollo de la personalidad. El primero de estos amparos —otorgado por la Corte en 2015— fue proyectado por el Ministro Arturo Zaldívar, en donde consideró que hay dos derechos en colisión, ambos con una finalidad constitucionalmente válida: el derecho al libre desarrollo de la personalidad y el derecho a la salud, tanto individual como colectiva.

Sobre el derecho al libre desarrollo de la personalidad, el proyecto de Zaldívar consideró que la prohibición del uso lúdico de la marihuana representa una interferencia en la autonomía propia de las personas, además de que el legislador pudo haber limitado las restricciones a una forma y a un lugar específicos—como sucede con el tabaco y el alcohol—, pero decidió prohibirlo totalmente. En contraste, el proyecto apuntó que estas prohibiciones tienen una eficacia escasa: el consumo de marihuana no supone un riesgo importante a la salud, genera poca dependencia y tiene un nivel bajo de incidencia en el consumo de otras drogas riesgosas.

Después de que se otorgó ese amparo, el camino argumentativo seguido por Zaldívar dio lugar a que otras cuatro personas consiguieran sus amparos, para efecto de que esa sentencia obligara a la COFEPRIS a que les emitiera sus respectivos permisos para consumir marihuana con fines recreativos. En consecuencia, esos cinco precedentes generaron —bajo el antiguo sistema de reiteración— una tesis de jurisprudencia que obliga a todos los jueces del país a aplicar el mismo criterio; es decir, a conceder los amparos solicitados por la ciudadanía. Dicha tesis jurisprudencial fue enviada al Congreso de la Unión para que se resolviera la inconstitucionalidad, lo cual, sabemos, nunca sucedió.

Desde el Senado y la Cámara de Diputados, el argumento con el que justificaron su retraso fue que se trata de «un tema muy complicado». Pasaron casi dos años y medio y nuestros representantes en el Congreso de la Unión presentaron iniciativas que realmente no son innovadoras ni representan una transición a un sistema regulatorio sin filias ni fobias; enfocado a la salud pública y derechos humanos; y considerando cada una de las etapas productivas de la sustancia en cuestión. Previendo esta situación de incumplimiento por parte del Legislativo, el artículo 107 de la Constitución faculta al Pleno de la Suprema Corte de Justicia a decidir —con un mínimo de ocho votos a favor— si se limita la vigencia de dichas normas a través de la declaratoria general de inconstitucionalidad.

Es así que el lunes pasado se discutió en el Pleno de la Corte el proyecto realizado por la Ministra Piña Hernández, donde propuso a sus compañeros ministros y ministras efectuar la declaratoria general de inconstitucionalidad del último párrafo del artículo 235 y del último párrafo del 247, ambos de la LGS. Dichas porciones normativas establecían que la siembra, cultivo, cosecha, transporte y otros distintos tipos de uso de psicotrópicos y estupefacientes —específicamente marihuana— era exclusiva para uso médico y científico, sujeto a una previa autorización por parte de la COFEPRIS,

dependencia de la Secretaría de Salud. El proyecto fue aprobado con ocho votos a favor y tres en contra; estos últimos, bajo argumentos francamente endebles y poco convincentes.

Entonces, ¿ya se legalizó la marihuana? La respuesta sencilla es: más o menos. Los efectos de lo decidido el lunes pasado son que ahora la COFEPRIS podrá dar permisos para que mayores de edad puedan sembrar, cultivar, cosechar, consumir, preparar, poseer y transportar marihuana, aunque hay que ser enfáticos en que está prohibido importar, comerciar, suministrar o distribuir dicha sustancia. Estos efectos entrarán en vigor cuando la sentencia le sea notificada al Congreso de la Unión y sea publicada en el Diario Oficial de la Federación, lo cual tiende a ser un poco tardado. Es decir, para poder consumirla con fines recreativos y de manera legal, es necesario contar con el permiso expedido por la autoridad sanitaria, el cual podrá ser solicitado una vez que se publique la sentencia de la Corte y que la COFEPRIS emita los lineamientos respectivos.

Como lo abordé en este mismo espacio hace algunas semanas (bit.ly/3gezn7z), hay que distinguir entre las limitaciones jurídicas y las limitaciones fácticas al ejercicio de los derechos. Es cierto que la declaratoria general de inconstitucionalidad retiró una de las limitaciones jurídicas para —en este caso— el ejercicio del derecho al libre desarrollo de la personalidad; sin embargo, aún no hay camino libre jurídicamente hablando: sigue estando penado en el Código Penal Federal la siembra, cultivo y cosecha de marihuana. Respecto de las limitaciones fácticas, la COFEPRIS podría, por ejemplo, simplemente no dar respuesta al trámite del permiso, lo cual llevaría a la necesidad de tomar otro tipo de acciones legales.

López Obrador declaró en la conferencia matutina del 29 de junio que respeta lo decidido por la Corte, pero que si “en vez de ayudar, perjudica”, enviará una iniciativa de ley al Congreso para enfrentar el problema de la drogadicción y la violencia. Sobre esto, vale la pena apuntar que quizás el presidente no entendió nada. El gran problema de este asunto es que, precisamente, el Congreso fue quien incumplió su responsabilidad de legislar sobre la materia. Además, en caso de que se apruebe una eventual iniciativa en los términos planteados por el presidente, esta sería inconstitucional por representar una limitación al derecho al libre desarrollo de la personalidad. Podría pensarse que su posible iniciativa tratará de ser armoniosa con el mandato constitucional, lo cual se antoja difícil, toda vez que él mismo ha afirmado que solo está a favor del uso medicinal de la marihuana.

Todos los avances en materia del uso lúdico de la marihuana han sido posibles gracias a los esfuerzos de las organizaciones de la sociedad civil y al litigio estratégico que se lleva en tribunales, así como al —me parece— correcto análisis que le ha dado la mayoría de ministros y ministras en la Suprema Corte. Este gobierno “de izquierda” no ha tenido la voluntad ni el arrojo para impulsar esta agenda sin que se siga criminalizando a los usuarios y beneficiando a los grandes productores, en su mayoría extranjeros.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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El Cronopio

Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

La cultura Olmeca se considera la madre de las culturas mesoamericanas, con presencia desde el Preclásico o periodo formativo, alrededor de 1200 años antes de nuestra Era. Su influencia se percibe desde Jalisco hasta Costa Rica; se destacan como una sociedad compleja, con diversos estamentos, donde los gobernantes eran identificados con los dioses. Su estilo artístico, arquitectónico y simbólico influyó en otras sociedades de la región, destacando, entre otros aspectos, en el descubrimiento del hule o látex natural y su control como artefacto de uso en su vida simbólica.

Un buen número de estudios se han realizado en torno de esta cultura, con el fin de entender nuestro pasado y el desarrollo cultural de nuestros pueblos mesoamericanos que sucedieron en el tiempo a esta cultura madre y la influencia que sobre ellos tuvo en todos los ámbitos culturales. Sin embargo, quedan muchas preguntas por resolver que puedan aumentar el grado de conocimiento sobre estas culturas prehispánicas. El acceder a un conocimiento más completo requiere el auxilio del grueso de las disciplinas científicas que complementen los estudios antropológicos, arqueológicos etnohistóricos, entre otros.

Un ejemplo es el análisis y estudios de artefactos encontrados en las zonas de influencia de esta cultura, artefactos que fueron construidos con diversos fines a lo largo de los periodos culturales, desde el esplendor Olmeca hasta las culturas surgidas en nuestra Era, desde el occidente hasta el sureste del país, y más allá de las actuales fronteras, como la cultura maya, la cultura tolteca, cultura mixteca, cultura teotihuacana, entre otras.

Por lo regular, varios de estos artefactos son asociados a cuestiones ornamentales, principalmente por la belleza de su construcción y materiales utilizados como el jade y la obsidiana, tanto para uso personal, como religioso en torno a sus gobernantes.

Uno de los artefactos que habían llamado la atención eran un conjunto de espejos fabricados de materiales como la turquesa, la pirita y óxidos ferrosos. Una de las colecciones más conocidas es la de los investigadores Carlson and Gullberg, que incluye espejos olmecas y mayas, como la preciosa pieza de la placa de mosaico turquesa del Templo de los Guerreros en Chichén Itzá.

Uno de los aspectos extraordinarios que presentan los espejos encontrados, es que no son simples espejos planos, sino que son espejos cóncavos, los cuales concentran la luz solar reflejada en un punto, y cuya elaboración requiere el conocimiento adecuado del material y las técnicas de pulido necesarias para darle la forma parabólica, difícil de lograr, y que se realiza con pulimentos adecuados y el uso de materiales para el pulido que al parecer se usaba guano de murciélago.

Yuri Nahamad Molinari, investigador del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y un grupo de trabajo interdisciplinario, realizaron un estudio termodinámico de transferencia de calor, cuyos resultados apuntan a que estos objetos eran utilizados con el fin de producir fuego, y elaborados para los gobernantes que en su calidad de dioses realizaban ceremonias donde la producción del fuego tenía un interés central. Estos resultados aportan al conocimiento del desarrollo técnico de estas culturas y en la necesidad de realizar los estudios con el apoyo de otras disciplinas científicas, como en este caso la física, para ampliar el conocimiento y el entendimiento organizacional de culturas como la Olmeca.

Los resultados del grupo de trabajo donde participa Yuri Nahmad serán publicados en dos artículos que aparecerán próximamente en la revista Ancient Mesoamerica de la editorial Cambridge University Press. En uno de ellos muestran de los resultados del cálculo del poder quemador de algunos espejos cóncavos olmecas, evaluando teóricamente su capacidad para encender fuego en receptores de celulosa ennegrecida con un enfoque de equilibrio termodinámico de transferencia de calor y con base en los diagramas de restauración del espejo de Chichen Itza, muestran que esta pieza corresponde a un espejo cóncavo de pirita

(Clásico tardío) y calculan su poder quemador. Los resultados muestran la continuidad en la tradición lapidaria de manufacturar espejos cóncavos desde el Preclásico hasta el periodo de Contacto en Mesoamérica. A su vez, las dimensiones de este espejo muestran su claro potencial como instrumento para el encendido ritual de fuego como uno de sus principales usos.

En el otro artículo, estudian los espejos cóncavos y su relación con los puros de tabaco en la antigua Mesoamérica, donde los autores resaltan: “Con base en resultados previos (teóricos y experimentales) enfocados a demostrar el poder quemador de los espejos cóncavos Mesoamericanos el presente estudio se enfoca en analizar los posibles objetos que fueron utilizados como blanco receptor de la radiación concentrada del Sol para encender fuego. Nuestro análisis iconográfico, pictórico y etnohistórico, coincide en señalar al cigarro de tabaco como el mejor candidato, mostrando una significativa correlación entre cigarros y espejos. Experimentos realizados con modelos análogos de los espejos arqueológicos confirman físicamente la plausibilidad de nuestra propuesta, reafirmando la consistencia entre la información iconográfica, etnohistórica y termodinámica. De este modo, se propone al par cigarro-espejo como un instrumento inseparable para encender fuego en un contexto ritual de control de los dignatarios sobre el poder del Sol y las sustancias psicoactivas al interior del culto al Señor del Espejo Humeante.”

Detalles sobre estos resultados los pueden apreciar de viva voz por uno de sus autores, el Dr. Yuri Nahmad Molinari, investigador del Instituto de Física de la UASLP, en la charla ¿Un análogo Olmeca del Rayo de la Muerte o estoy muy fumado?, que será impartida en la próxima sesión de La Ciencia en el Bar, que se efectuará el miércoles 7 de octubre a las 8 de la noche en La Cervecería San Luis, en Calzada de Guadalupe 326. Entrada libre.

En la charla, el Dr. Yuri Nahmad abordará el tema cuyo resumen es: una de las deidades más antiguas de Mesoamérica —cuyas advocaciones más conocidas son Tezcatlipoca entre los mexicas y K’awiil entre los mayas— porta como signo distintivo un espejo humeante. En esta charla se explorarán los mitos de creación de los pueblos mesoamericanos y el conocimiento tecnológico que estos mitos contienen. Se abordará, asimismo, el desarrollo de dispositivos ópticos de concentración en sociedades de tecnología neolítica, así como la invención de uno de los receptores fototérmicos más eficaces para la producción de fuego.

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