agosto 18, 2026

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#4 Tiempos

El Síndrome de Diógenes | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO. 

Diógenes fue un filósofo nacido en el 412 a.C. en Sinope, una colonia griega dentro de lo que hoy conocemos como Turquía. Su padre era banquero y juntos se dedicaron a fabricar monedas falsas. Esto provocó que fueran desterrados, por lo que tuvieron que migrar a Atenas. Allí, Diógenes se convirtió en discípulo de Antístenes, quien, a su vez, fue discípulo de Sócrates. Antístenes fue el fundador de la escuela de los cínicos, quienes consideraban que la sociedad y la manera superficial en la que vivían era un mal. La felicidad, en consecuencia, solo podría ser alcanzada viviendo una vida sencilla, independiente de los perjuicios que vienen con la riqueza. Los cínicos veían a la pobreza como una virtud; como un ejemplo de autonomía que los haría vivir solo con lo estrictamente necesario.

En 1975 fue bautizado como “Síndrome de Diógenes” el trastorno por el cual las personas acumulan importantes cantidades de basura y deshechos en casa, apartándose por completo de la vida social y cayendo severamente en el descuido personal. Este síndrome lleva el nombre de Diógenes por hacer referencia a la ironía de que este filósofo cargaba solo con lo necesario, mientras que las personas que padecen de este síndrome guardan todos estos objetos inútiles porque consideran que en algún momento les servirán de algo.

Esta breve mención del síndrome de Diógenes no tiene el objeto de que sintamos la necesidad de realizar un ejercicio de introspección y autodiagnóstico para ver si padecemos de esta condición, sino de ilustrar de mejor manera lo que está sucediendo con las agrupaciones políticas del momento.

Por una parte, el partido del presidente López Obrador se encuentra en una coyuntura delicada que han venido arrastrando desde hace varias semanas con el tema de la elección interna para designar a su nuevo dirigente nacional. El lunes pasado, Porfirio Muñoz Ledo amenazó con tomar la presidencia del partido y autoproclamarse como el ganador legítimo, así como hizo ya sabes quién en las elecciones del 2006. Esto porque, en la encuesta realizada para conocer la voluntad de los militantes, Muñoz Ledo y Mario Delgado quedaron en un empate técnico. Muñoz Ledo, efectivamente, fue a quien favorecieron los números de la encuesta, sin embargo, la diferencia fue mínima. Porfirio ignoró (o decidió ignorar) que no se trató de una votación tradicional —en donde tan solo un voto puede marcar la diferencia— sino de una encuesta, en donde las opiniones de algunos cuantos representan la voluntad general de la mayoría. Lo preocupante es que antes de que esto sucediera, todos los c ontendientes estamparon sus firmas y aceptaron jugar bajo las reglas del juego que, específicamente, establecían la manera en la que sería llevada a cabo la encuesta y los supuestos bajo los cuales podrían encontrarse en un empate técnico, como eventualmente terminó ocurriendo.

Las diferencias entre las distintas corrientes ideológicas del partido son cada vez más notorias. Sin embargo, sabíamos que esto sucedería tarde o temprano. Desde su fundación, Morena ha recibido con los brazos abiertos a políticos salidos de todos los partidos. Claramente, dentro de sus filas han arropado a personajes indeseables

; con pasados comprobables llenos de corrupción y escándalos, o que simplemente salieron de sus partidos para ir a donde estaba la nueva cercanía con el poder. Quien finalmente tome las riendas del partido deberá de encargarse de homologar criterios y limar las asperezas de las distintas facciones dentro de las filas morenistas.

Paralelamente, las agrupaciones civiles que pretenden colocarse como una oposición seria para el presidente están cayendo en la misma disyuntiva. Destacan el ya conocido Frente Nacional Anti-AMLO y la organización recientemente creada por Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, Sí Por México. Estos últimos, según datos de su página web, han sumado a casi 400 organizaciones civiles. No obstante, llama la atención la inclusión de organizaciones que promueven una agenda de extrema derecha, que es, sin duda, un lugar al que no debe transitar el país. Las prácticas de FRENAAA, por su parte, ya son bien conocidas. La manera que han elegido para comunicarse con sus integrantes es a través de esquemas piramidales de mensajería instantánea, por donde difunden masivamente fake news y demás ocurrencias de Gilberto Lozano. Difícilmente podrán llegar a buen puerto las organizaciones que, sí, pretenden ser un contrapeso legítimo para el gobierno en curso, pero que suman adeptos mediante discursos falsos o incluso de discriminación, clasismo y polarización.

Las tres organizaciones políticas aquí discutidas, aunque pretenden serlo, no son tan diferentes entre sí. Por su propio bien, necesitan realizar un profundo ejercicio de introspección y reestructuración para salir del estado de descuido en el que se encuentran y, así, proceder a limpiar la casa y sacar todos los desechos que han ido acumulando. Cabe aclarar que los desechos no necesariamente se acumulan con el paso del tiempo: en el mar, basta que una ola tome un poco de fuerza para recoger —inmediatamente— la basura tirada en la arena. 

Las organizaciones opositoras no podrán sobrevivir si continúan fundamentando su existencia en ser exactamente lo contrario al presidente. Morena, por su parte, tendrá que arreglar rápidamente su severa ruptura interna para poder asimilar la apabullante derrota en la jornada electoral del día de ayer.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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#4 Tiempos

El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.

Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.

Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.

En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.

Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.

En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.

Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).

Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.

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