octubre 13, 2026

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#4 Tiempos

El Síndrome de Diógenes | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO. 

Diógenes fue un filósofo nacido en el 412 a.C. en Sinope, una colonia griega dentro de lo que hoy conocemos como Turquía. Su padre era banquero y juntos se dedicaron a fabricar monedas falsas. Esto provocó que fueran desterrados, por lo que tuvieron que migrar a Atenas. Allí, Diógenes se convirtió en discípulo de Antístenes, quien, a su vez, fue discípulo de Sócrates. Antístenes fue el fundador de la escuela de los cínicos, quienes consideraban que la sociedad y la manera superficial en la que vivían era un mal. La felicidad, en consecuencia, solo podría ser alcanzada viviendo una vida sencilla, independiente de los perjuicios que vienen con la riqueza. Los cínicos veían a la pobreza como una virtud; como un ejemplo de autonomía que los haría vivir solo con lo estrictamente necesario.

En 1975 fue bautizado como “Síndrome de Diógenes” el trastorno por el cual las personas acumulan importantes cantidades de basura y deshechos en casa, apartándose por completo de la vida social y cayendo severamente en el descuido personal. Este síndrome lleva el nombre de Diógenes por hacer referencia a la ironía de que este filósofo cargaba solo con lo necesario, mientras que las personas que padecen de este síndrome guardan todos estos objetos inútiles porque consideran que en algún momento les servirán de algo.

Esta breve mención del síndrome de Diógenes no tiene el objeto de que sintamos la necesidad de realizar un ejercicio de introspección y autodiagnóstico para ver si padecemos de esta condición, sino de ilustrar de mejor manera lo que está sucediendo con las agrupaciones políticas del momento.

Por una parte, el partido del presidente López Obrador se encuentra en una coyuntura delicada que han venido arrastrando desde hace varias semanas con el tema de la elección interna para designar a su nuevo dirigente nacional. El lunes pasado, Porfirio Muñoz Ledo amenazó con tomar la presidencia del partido y autoproclamarse como el ganador legítimo, así como hizo ya sabes quién en las elecciones del 2006. Esto porque, en la encuesta realizada para conocer la voluntad de los militantes, Muñoz Ledo y Mario Delgado quedaron en un empate técnico. Muñoz Ledo, efectivamente, fue a quien favorecieron los números de la encuesta, sin embargo, la diferencia fue mínima. Porfirio ignoró (o decidió ignorar) que no se trató de una votación tradicional —en donde tan solo un voto puede marcar la diferencia— sino de una encuesta, en donde las opiniones de algunos cuantos representan la voluntad general de la mayoría. Lo preocupante es que antes de que esto sucediera, todos los c ontendientes estamparon sus firmas y aceptaron jugar bajo las reglas del juego que, específicamente, establecían la manera en la que sería llevada a cabo la encuesta y los supuestos bajo los cuales podrían encontrarse en un empate técnico, como eventualmente terminó ocurriendo.

Las diferencias entre las distintas corrientes ideológicas del partido son cada vez más notorias. Sin embargo, sabíamos que esto sucedería tarde o temprano. Desde su fundación, Morena ha recibido con los brazos abiertos a políticos salidos de todos los partidos. Claramente, dentro de sus filas han arropado a personajes indeseables

; con pasados comprobables llenos de corrupción y escándalos, o que simplemente salieron de sus partidos para ir a donde estaba la nueva cercanía con el poder. Quien finalmente tome las riendas del partido deberá de encargarse de homologar criterios y limar las asperezas de las distintas facciones dentro de las filas morenistas.

Paralelamente, las agrupaciones civiles que pretenden colocarse como una oposición seria para el presidente están cayendo en la misma disyuntiva. Destacan el ya conocido Frente Nacional Anti-AMLO y la organización recientemente creada por Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, Sí Por México. Estos últimos, según datos de su página web, han sumado a casi 400 organizaciones civiles. No obstante, llama la atención la inclusión de organizaciones que promueven una agenda de extrema derecha, que es, sin duda, un lugar al que no debe transitar el país. Las prácticas de FRENAAA, por su parte, ya son bien conocidas. La manera que han elegido para comunicarse con sus integrantes es a través de esquemas piramidales de mensajería instantánea, por donde difunden masivamente fake news y demás ocurrencias de Gilberto Lozano. Difícilmente podrán llegar a buen puerto las organizaciones que, sí, pretenden ser un contrapeso legítimo para el gobierno en curso, pero que suman adeptos mediante discursos falsos o incluso de discriminación, clasismo y polarización.

Las tres organizaciones políticas aquí discutidas, aunque pretenden serlo, no son tan diferentes entre sí. Por su propio bien, necesitan realizar un profundo ejercicio de introspección y reestructuración para salir del estado de descuido en el que se encuentran y, así, proceder a limpiar la casa y sacar todos los desechos que han ido acumulando. Cabe aclarar que los desechos no necesariamente se acumulan con el paso del tiempo: en el mar, basta que una ola tome un poco de fuerza para recoger —inmediatamente— la basura tirada en la arena. 

Las organizaciones opositoras no podrán sobrevivir si continúan fundamentando su existencia en ser exactamente lo contrario al presidente. Morena, por su parte, tendrá que arreglar rápidamente su severa ruptura interna para poder asimilar la apabullante derrota en la jornada electoral del día de ayer.

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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