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El Coach de mi Coach | Columna de Alma Barajas

Capitana #13

 

Nos queda poco cabello, pocas piernas, poca saliva, dicen muchos, y por el contrario digo yo que no, que aún hay un largo camino por recorrer, que habrá huesos rotos, sudor en la frente y gritos ahogados, pero el camino no tiene fin.

Para que un equipo se consolide se necesita un líder, un Coach. Fuimos unas novatas, principiantes, y después de un año, llegamos a una final, dirigidas por uno de los más grandes deportistas de San Luis Potosí. Las Cowgirls nos enfrentamos al equipo de mayor trayectoria en el estado, el más ganador de la liga femenil, con una quarterback letal y una plantilla de mucha experiencia y calidad, las Guerreras Águila, quienes a su vez reconocieron que en nuestro equipo se nota calidad y vamos por un buen camino.

Entre altibajos, el equipo de las Vaqueras demostró que tenemos mucho para dar, talento individual sobra y como equipo seguimos aprendiendo. Una primera final de muchas. Y todo esto me remite a algo básico pero fundamental para alcanzar los triunfos deportivos: el líder.

Se vale destacar a quien merece ser conocido, Sergio Ernesto Medina Hernández, “Coach Chory”, gracias por todo. Le agradezco porque usted formó en parte a quien es mi líder al día de hoy, porque usted guió, motivó y alentó al hombre que hoy dirige a mi equipo que con orgullo porta la camiseta (jersey, pa los fresas).

El año del 83 lo vio nacer en el football americano, y el 2019 le agradece su camino hasta ahora recorrido. Merecido ese reconocimiento otorgado, merecido ese lugar en el Salón de la Fama. Yo sé nada prácticamente de este mundo, pero, me doy cuenta que si hay un hombre que es respetado y aplaudido por todos los jugadores experimentados del americano en el estado, ese, es usted.

Que sepan en San Luis que personajes como usted no se ven todos los días, porque darle la mano a la experiencia, a la historia y al conocimiento, es darle la mano al Coach Sergio Medina. Felicidades Coach, qué orgullo. Gracias por su entrega, pero sobre todo, y viéndolo desde mi campo, gracias por haber sido el Coach de mi Coach, porque sin usted, nuestro Pato Ferretiz no sería lo que es ahora, un líder de esos que en un primer año de formación, te llevan a una final. Un líder de esos que con solo mirarte a los ojos te dice “puedes hacerlo, creo en ti”. Eso, seguro lo aprendió del mejor.

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