DeportesMosaico de plumas

Al menos no es el Cruz Azul | Columna de Andrea Lárraga

Mosaico de plumas

 

El sábado pasado en un partido aburrido y sin el espectáculo que brinda la afición, nuestro querido Atlético de San Luis se quedó sin esperanzas de la liguilla, no es que hubiera muchas, pero existían. Un final triste y caótico para las esperanzas de levantar la copa de la liga que todo aficionado siempre tiene por su equipo. Sé que algunos dirán que no había oportunidades de ser campeones que la meta era estar en el máximo circuito y se logró. Otros, con la mano en la cintura, afirman que somos unos ilusos cuando el equipo solo es un nido de delincuentes que debería venderse, otra vez, pero si algo tiene el fútbol, es sacar nuestro lado más cursi. Soñar con un campeonato por primera vez en la historia del club se veía posible de la mano de profe Sosa y el letal cabezazo de Nico Ibáñez. Se había logrado un bicampeonato y un invicto en una temporada. No solo se podía pensar en regresar sino en volver en grande. Gritar somos campeones de la liga de verdad y no del circuito de plata. Se podía soñar en estar entre los ocho grandes, más grandes que cualquier equipo chico.

Todo se derrumbó a medida que pasaban las jornadas y los conflictos extra cancha se comían nuestros sueños de llegar a la liguilla. La despedida de Sosa a mitad de temporada y la contratación de Gustavo Matosas fueron los indicios de una muerte anunciada. Los más positivos creían que la llegada de un director técnico de nivel de selección mundial nos acercaban, al menos, a la liguilla. Me gustaría decir que yo era parte de los positivos, pero no, con esa cara y actitud de sentir que su nombre era José Mourinho sabía que con lo único que terminaría serían con las esperanzas de llegar al último partido. 

Al final, los resultados de Gustavo Matosas me dieron la razón y comprobaron que no se trata de los fichajes internacionales (sí, hablo de Ricardo Centurión, que pasará sin pena ni gloria, por tener los pies en España y no en el Lastras) ni de las portadas en las revistas de élite lo que fortalece a un equipo. Si las derrotas acumuladas en los partidos dirigidos por el argentino no eran suficientes para nombrar como caótica y decepcionante la temporada de los auriazules. El enfrentamiento con los Gallos Blancos del Querétaro terminó por hundir un barco que tenía semanas a la deriva. La poca seguridad brindad por el Club y la falta de compostura de los aficionados de ambas escuadras fueron los elementos necesarios para tirar por la borda un proyecto funcional de hace más de dos años.

Así, la derrota del fin de semana no fue tan dolorosa, pues fuimos preparados para no llegar a la liguilla durante 17 jornadas. Y aunque la decepción de no estar en la fiesta grande es una herida más en mis sueños con el Atlético de San Luis, siempre quedará el consuelo que al menos no le voy al Cruz Azul y sus 22 años sin título.

También te puede interesar: El pelícano o de la mala madre | Columna de Andréa Lárraga

Nota Anterior

Garza lo reconoce: la FGE no tiene personal suficiente para atender a víctimas

Siguiente Nota

Mataron a una mujer y a su hijo en Michoacán; hay 4 menores lesionados