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El peor nadador de los juegos | Columna de Roberto Rocha

Sueños olímpicos

Cuando pensamos en los Juegos Olímpicos, regularmente creemos que es el evento que reúne a los mejores atletas del mundo, pero no necesariamente es así.

De hecho, en ocasiones, con el afán de alimentar el espíritu de los juegos en algunos países, sus deportistas son invitados a participar, incluso sin pertenecer a la élite. Ese es el caso de Eric Moussambani, el primer nadador olímpico de Guinea Ecuatorial.

Cuatro meses antes de las olimpiadas de Sidney 2000, Moussabani ni siquiera sabía nadar. Logró su pase a las olimpiadas porque nadie en su país se presentó a las pruebas clasificatorias.

Su preparación rumbo a los juegos la realizó nadando en ríos y en playas, con entrenamiento de un pescador, que le decía cómo mover las piernas, pero no tuvo preparación profesional. También nadaba en la alberca de un hotel, de 13 metros de longitud. Por eso, cuando Moussabani llegó a Australia y vio la alberca olímpica en la que competiría, de 50 metros, quedó impresionado.

Su técnica distaba mucho de la de los otros nadadores olímpicos. Incluso, algunos dudaban que fuera uno de los competidores, por eso, recibió consejos del entrenador de Sudáfrica, a solo unos días de los Juegos.

Al llegar a su grupo eliminatorio para la prueba de 100 metros libres, conformado por solo tres competidores, la suerte le sonrió a Moussabani. Los otros dos nadadores salieron en falso y fueron descalificados. El ecuatoguineano ni siquiera estaba enterado de que él sí podía participar, hasta que un juez se lo hizo saber.

Moussabani lo dio todo en los primeros 50 metros, pero para la segunda mitad de la prueba, su cuerpo ya no podía más del cansancio, aunque logró terminar la prueba, ante un público que lo vitoreaba.

Pero aunque fue el ganador de su grupo, no avanzó a la siguiente ronda, pues su tiempo fue de 1 minutos y 52 segundos, más del doble del tiempo que registró el ganador de la medalla de oro en esa prueba e incluso más que lo que tardó el ganador de los 200 metros.

Pese al que podría considerarse un fracaso deportivo, Moussabani cambió la historia de la natación en Guinea Ecuatorial, que comenzó la construcción de dos albercas olímpicas a su retorno de Sidney.

Cuatro años después, para Atenas 2004, la preparación de Moussabani lo hizo reducir sus tiempos en casi un minuto. Estaba apenas nueve segundos detrás del récord mundial, pero no pudo ir a las Olimpiadas por problemas de visado.

La popularidad de la natación ya había incrementado en Guinea Ecuatorial. Ahora, como entrenador Moussabani intenta devolver un atleta olímpico para su país.

¡Y pensar que solo cuatro meses antes de Sidney 2000, Eric Moussabani ni siquiera sabía nadar! 

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