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100 años de Paavo Nurmi, el primer dueño del oro | Columna de Roberto Rocha

Sueños olímpicos

 

La bestialidad de las 23 medallas de oro olímpico ganadas por Michael Phelps en la natación es una marca difícil de empatar. Detrás de él hay otros dos estadounidenses que lograron nueve medallas de oro, el también nadador Mark Spitz y el atleta Carl Lewis.

Pero menos conocida es la historia del primer megalaureado de la historia de los juegos, Paavo Nurmi, el finlandés que durante tres ediciones dominó las carreras de pista y campo de atletismo.

Nurmi comenzó su leyenda olímpica en Amberes, 1920, hace exactamente 100 años, el 17 de agosto de ese año, con la plata en los 5 mil metros planos. Tres días después el primero de nueve oros olímpicos lo logró en los 10 mil metros planos. Cerró su participación en Amberes con dos medallas doradas más, en el campo traviesa individual y por equipos.

Paavo Nurmi comenzó a ser conocido como “el finlandés volador”, un apodo que después se utilizó para nombrar a todo el equipo de fondo y medio fondo de su país, dominante en la década de los 20 del siglo pasado y que incluso llegó a usarse como apelativo para los pilotos finlandeses en Formula 1 de la década de los sesenta.

Para las olimpiadas de París en 1924, Nurmi lo ganó todo, cada una de las cinco pruebas en que participó. Se colgó el oro en los mil 500 metros, los 5 mil metros, además con récords mundiales. También se quedó con los tres mil metros por equipos, con el campo traviesa individual y por naciones.

Cuatro años después, ya con 31 de edad, en las olimpiadas de Amsterdam 1928, Paavo Nurmi consiguió su último metal dorado, con el triunfo y récord olímpico en los 10 mil metros. Además ganó la plata en los 5 mil metros y los 3 mil con obstáculos.

Todavía intentó participar en sus cuartos juegos olímpicos, en Los Ángeles 1932. Nurmi sabía que ya no era tan veloz como antes, pero sí tenía resistencia, por lo que se preparó para participar en los 10 mil metros y en el maratón, tal como había hecho su ídolo personal, Hannes Kolehmainen, en los mismos juegos de Amberes 1920 en los que Nurmi debutó.

Pero Paavo Nurmi no pudo participar, pues fue suspendido por la Asociación Internacional de Atletismo por ser acusado de cobrar hasta 500 dólares en carreras en los Estados Unidos, algo así como 75 mil dólares actuales, lo que lo convertía en un atleta profesional y no un amateur, como ordenaban los juegos.

La suspensión se consideró en realidad una jugarreta política en su contra, orquestada por el presidente de la Asociación de Atletismo, nacido en Suecia, un país con una tradicional rivalidad con Finlandia.

Paavo Nurmi no pudo entonces participar en el maratón, aunque hizo hasta seis minutos menos en las pruebas clasificatorias que el eventual ganador de bronce olímpico. La injusticia, se restituyó de alguna forma 20 años después, cuando encendió el pebetero para las Olimpiadas de Helsinki 1952. Era el gran homenaje, para el primer ganador de nueve medallas de oro.

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