octubre 27, 2026

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#4 Tiempos

Bob Dylan y Sam Shepard en la carretera | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

One more cup of coffee for the road,
One more cup of coffee ‘fore I go…
—Bob Dylan.

 

Bob Dylan emprendió en 1975 una de las giras más míticas en la historia de la música popular. La Rolling Thunder Revue lo llevaría a visitar un puñado de ciudades en Estados Unidos en compañía de personajes que incluían los mismo a Joan Baez y Roger McGuinn, que a Joni Mitchell y Allen Ginsberg. Aquello pretendía trascender a los conciertos mismos, sería más bien una travesía que ocuparía a los involucrados en todo momento. Un gran campamento para almas vagabundas.

El ambicioso plan original incluía la producción de un filme para el cual Dylan contactó a Sam Shepard, un dramaturgo icónico de la época, quien se supone escribiría el guión. La película nunca se concretó (aunque tres años después parte del material serviría para la cinta Renaldo and Clara), pero Sam Shepard acompañó a la comitiva en todo momento y desde autobuses, butacas y bares llevó un registro, lo cual finalmente quedaría plasmado en el libro Rolling Thunder: con Bob Dylan en la carretera (Anagrama).

El diario transcurre a través de pequeñas viñetas sin ilación alguna. La narración fragmentada, que chapotea entre diálogos, poemas y frases sueltas, es la esencia de la película surrealista que pretendía sustentar. Un ente sin conexión, ráfagas como la vida misma que pasan de la visión de una hamburguesa con queso de algún tugurio en California hasta las serpientes que una asistente trae dibujadas en las mejillas.

Bob Dylan quería que el proyecto tuviera el tono caótico y carnavalesco del director Marcel Carné, que la agitación de las multitudes y los escenarios se alternara con las bambalinas, los pasajes que transcurren en los camerinos. Una arquitectura en constante rompimiento.

Si bien el plan estuvo lleno de trabas, en su momento Sam Shepard sintió que la pluma fluía con extrema facilidad. El guionista norteamericano lo atribuía a la intuición de Bob Dylan para cuestiones cinematográficas. Dentro de sus letras veía una enorme fuente de imágenes coloridas. “Un cineasta del instante”, decía de él. Y atribuía al arte ese milagro que conseguía que relaciones enteras, paisajes y caminos pudieran sintetizarse en palabras.

El ambiente estaba poblado de grandes personajes. T-Bone Burnett mencionaba que durante esa gira los involucrados se divirtieron más de lo que permitía la ley. Ninguno sería el mismo después de la última fecha. En medio de descanso, de pronto podía aparecer Jack Elliott con un sabio consejo: “no dar tu dirección a las malas compañías”.

Pero al final del día era el propio Zimmerman quien dominaba el pelotón. Sam Shepard recordaba que hubo algo que le llamó la atención la primera vez que se encontró en persona con él: Bob Dylan tenía una gran proclividad por el silencio. En medio de una reunión no sentía necesidad alguna por romper con su voz los huecos que surgían dentro de la charla. Los minutos podían transcurrir e igual él permanecía callado, aunque hubiera otras personas en la habitación deseosos de escucharlo. A ellos no les quedaba otra que llenar la mente de conjeturas, una incertidumbre sobre si convenía decir cualquier tontería. Era posible estar a su lado, “pero nunca ser parte de él”.

Bob Dylan se sentía solo en el escenario, ahí cuando estaba  rodeado de miles de caras que hacían ruido y lo observaban. A lo lejos dejaban de tener cara, se percibían como una ola inclemente que se queda a unos centímetros de la orilla. En realidad nadie se le puede acercar aún al compositor. Ni acólitos ni periodistas. El oriundo de Duluth, Minnesota marca distancia, de ahí parte de su magnetismo.

En cierto sentido, Bob Dylan confería a todo lo que le rodeaba de un aura especial. El espacio en el que estaba se llenaba en automático de importancia, y sobre todo de misterio. Un misterio que, como bien apunta Shepard, nunca de disipa. Pasan los años y aunque su presencia se expande a través de sus canciones, el paso del genio no acaba por descifrarse.

Tal como las versiones que toca en directo, el caso de Dylan “no se resuelve nunca”, dice una de las anotaciones del libro. Por ello es tan cautivante. La última palabra no está dicha. Al no haber conclusión el infinito se dibuja en el horizonte.

Los días de la Rolling Thunder Revue avanzaban y nadie tenía idea alguna de qué carajos ocurría, qué película estaba en marcha. Solo deambulaban como lo que eran, astros alrededor de un sol insurrecto. Dejando pasar lo que tuviera que suceder. Disfrutaron mientras pudieron. A sabiendas de que al final Bob terminaría por buscar la salida.

En 1986 Bob Dylan y Sam Shepard escribieron una canción juntos. Se trata de la épica “Brownsville Girl” que junto a “Under Your Spell” hace que el Knocked Out Loaded valga la pena. La pieza es una episodio importante de la cultura de nuestro tiempo. La sensibilidad de dos gigantes que se cruzan en la carretera.

Something about that movie though, well I just can’t get it out of my head
But I can’t remember why I was in it or what part I was supposed to play…

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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