marzo 16, 2026

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Opinión

La madrugada en que Tijuana apostó por su nueva joya | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

El fútbol mexicano vive de irrupciones inesperadas, de esos jóvenes que llegan sin pedir permiso y terminan adueñándose de la conversación. Hoy, en plena liguilla, ese papel le pertenece a Gilberto Mora, quien con apenas un puñado de meses en Primera División ya se convirtió en la pieza que mantiene al Club Tijuana soñando con tumbar a un gigante como Tigres.

Lo llamativo es que su ascenso no se siente improvisado. Mora juega con una serenidad que rompe el molde típico del debutante, controla, acelera, se perfila, y cada movimiento suyo tiene la cadencia de alguien que entendió el fútbol antes de que el fútbol lo mostrara. Tijuana encontró en él algo más que un revulsivo; encontró una brújula ofensiva, un jugador capaz de enfrentar marcas dobles sin perder claridad y de prender a la tribuna cada vez que arranca con balón dominado.

La serie contra Tigres le llega en un momento simbólico. El equipo de Abreu, que ha recorrido una temporada llena de altibajos, aterriza en la liguilla con la fe puesta en su ataque joven, dinámico y sin complejos. Y ahí, justo en esa zona donde antes flotaba la incertidumbre, aparece Mora para darle oxígeno al proyecto. Lo que hace diferente su irrupción es que no juega como un chico que está probando suerte, sino como un profesional que ya sabe que pertenece a este nivel.

Tigres, con toda su experiencia, lo sabe bien. El veterano equipo regiomontano suele sofocar a los jóvenes rivales con ritmo, colmillo y presión psicológica, pero Mora no parece alterarse. Tiene esa frialdad que distingue a los talentos que vienen para quedarse: piensa antes que los defensores, suelta la pelota con tiempo y se perfila con una naturalidad que desarma marcas. No es exagerado decir que, si Tijuana quiere competir la serie de tú a tú, necesitará que Mora juegue como si realmente estuviera destinado a los escenarios grandes.

Y quizá lo está.

Lo que más sorprende es la velocidad con la que se adaptó

al ritmo de Primera División. Hace no mucho se hablaba de él como un proyecto a futuro, pero hoy es presente absoluto. Sus primeros goles, sus participaciones determinantes y su capacidad para aparecer donde nadie lo espera han hecho que el cuerpo técnico construya variantes ofensivas a partir de sus características. Su fútbol es intuitivo, pero también obediente; un equilibrio que no todos los jóvenes dominan.

Esta liguilla puede convertirse en un punto de quiebre. Aquí se forjan trayectorias, aquí se multiplica el valor real de un futbolista, aquí se define quién está listo para tomar responsabilidades y quién tendrá que esperar un poco más. Mora tiene ante sí un escenario perfecto para consolidarse no solo con Tijuana, sino en la conversación nacional sobre los talentos que marcarán el rumbo del futbol mexicano.

La serie ante Tigres es exigente, áspera, llena de momentos de presión. Pero también es la oportunidad para que Gilberto Mora confirme lo que muchos ya sospechamos, que su aparición no es moda ni exageración mediática, sino el inicio de una carrera que podría acompañarnos durante muchos años.

Si Tijuana sorprende, será imposible no mirar hacia él. Si Tijuana compite, él será parte de esa explicación.
Y si Tijuana sueña, será porque este joven con valentía, descaro y un talento que no necesita adornos decidió que la liguilla también es un escenario para alguien de su edad, a pesar de los develos, de los horarios y las posibilidades, Mora hoy, ya juega con y como los grandes del futbol nacional.

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Letras minúsculas

Carta al rey | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

Por: Juan Jesús Priego

A veces me da por pensar que la felicidad no es lo que creemos, y que quizá sea algo mucho más modesto de lo que pensamos. ¿Y si no fuera, por ejemplo, más que poder realizar en libertad lo que nos gusta, lo que nos sale mejor, o, dicho con palabras llanas, lo que nuestro corazón prefiere?

Pon a un estudioso a organizar reuniones y a dirigirlas, y verás cómo poco a poco el carácter se le avinagra; pon a un alma serena y contemplativa en la situación de tener que organizar una oficina y verás cómo, con el paso del tiempo, se le muda el semblante: ya no se reirá de nada, ya no sonreirá con nadie, y tal vez hasta se le vaya la vida quejándose de todo. ¿Ha conocido usted gentes así, doloridas y quejumbrosas? No las juzgue, entonces, señor,  con tanta severidad: acaso alguien las hayan sacado del agua, a ellas, que tenían vocación de peces…

También empiezo a creer que la felicidad pública tiene que ver, y mucho, con la felicidad privada. ¿No me cree? Bien, lo invito a contemplar la siguiente escena: una mujer tiene que estar ocho horas al día detrás de un mostrador cuando lo que quisiera es estar en casa escribiendo una novela; observe usted cómo trata a los demás, cómo se deshace de ellos en cuestión de segundos para que no sigan molestándola con sus preguntas impertinentes. ¿Qué le importan a ella los papeles que debe llenar o las solicitudes que debe expedir? ¡Un comino, eso es lo que le importan, y si pudiera prendería fuego a todos esos legajos de una vez por todas! Sí, señor: seamos benévolos con estas pobres gentes malhumoradas, pues se ve a las claras que no están haciendo lo que quieren.

¡Ah, si todos estuviéramos en donde debemos estar, cómo cambiaría la vida! Seríamos entonces amables y educados: en una palabra, felices, porque esto y no otra cosa es la llamada felicidad.

Era el año de 1575 cuando don Juan Huarte de San Juan publicó un libro que llevaba por título Examen de ingenios para las ciencias; en él hacía ver –con muy poderosos argumentos, según mi modesta opinión- que los hombres nacimos sólo para una cosa, y que únicamente si logramos dedicarnos a esta sola cosa estaremos en paz con nosotros mismos; por lo cual, aconsejaba nada menos que al rey que legislara en tono a este grave asunto y no permitiese de ninguna manera que el labrador se metiese a zapatero, ni el legislador a médico, ni el abogado a matemático, ni el médico a filósofo, ya que si esto llegase a suceder la sociedad acabaría pagando tarde o temprano las consecuencias. Escuche usted lo que este docto varón escribió al invencible rey de todas las Españas:

«Para que las obras de los artífices tuviesen la perfección que convenía al uso de la República, me pareció, Católica Real Majestad, que se había de establecer una ley: que el carpintero no hiciese obra tocante al oficio del labrador, ni el tejedor del arquitecto, ni el jurisperito curase, ni el médico abogase, sino que cada uno ejercitase sola aquel arte (sic) por la cual tenía talento natural, y dejase las demás. Porque considerando cuán corto y limitado es el ingenio del hombre para una cosa y no más, tuve siempre entendido que ninguno podía saber dos artes con perfección sin que en la una faltase. Y porque no errase en elegir la que a su natural estaba mejor

, había de haber diputados en la República, hombres de gran prudencia y saber, que en la tierna edad descubriesen a cada uno su ingenio, haciéndole estudiar por fuerza la ciencia que le convenía
, y no dejarlo a su elección».

Querer no es poder, ni poder querer: he ahí la cuestión, querido amigo. Éste hombre que tenemos enfrente, por ejemplo –el que preside la fila, ese de pantalones color caqui y camisa a cuadros-, tal vez quiso en otro tiempo ser escritor, pero le faltó ingenio y claridad para convertir sus pensamientos en ensayos y libros; pero, en cambio, cuando habla es un águila descalza. Ahora bien, ¿no sería perder el tiempo querer dedicarlo a lo primero cuando podría ser un maestro consumado en lo segundo? Por eso, pues, sigue diciendo nuestro autor:

«Eso mismo quisiera yo que hicieran las Academias de vuestros reinos; que pues no consienten que el estudiante pase a otra facultad no estando en la lengua latina perito, que tuvieran también examinadores para saber si el que quiere estudiar dialéctica, filosofía, medicina, teología o leyes tiene el ingenio que cada una de estas ciencias ha menester. Porque si no, fuera del daño que este tal hará después en la República usando su arte mal sabida, es lástima ver a un hombre trabajar y quebrarse la cabeza en cosa que es imposible salir con ella. Por no hacer hoy día esta diligencia han destruido la cristiana religión los que no tenían ingenio para teología; y echan a perder la salud de los hombres los que son inhábiles para medicina: y la jurisprudencia no tiene la perfección que pudiera por no saber a qué potencia racional pertenece el uso y buena interpretación de las leyes. Todos los filósofos antiguos hallaron por experiencia que donde no hay naturaleza que disponga al hombre a saber, por demás es trabajar en las reglas del arte».

¿Quiénes son estos filósofos de los que se habla en este delicioso Examen de ingenios? Platón, quien dijo así en su tratado sobre las leyes: «Nadie sea a la vez fundidor y carpintero, porque dos oficios y profesiones no pueden desempeñarse debidamente». Y Cicerón, que también dijo: «Quien viva, pues, según su talento natural, que persevere allí, pues nada le está mejor, salvo que llegue a persuadirse de haber errado en la elección» (De los oficios).

¡El que diga que los antiguos eran unos tontos, merecería que lo colgasen! En efecto, nada descorazona tanto a un hombre que el que tenga que pasarse la vida ejecutando tareas para las que no se siente hecho. ¡Casi todas nuestras enfermedades mentales, malos humores y depresiones vienen de allí! Y si no me cree usted, señor, pregúntele a la señorita que se agazapa al otro lado de la ventanilla. Ella se lo podrá decir mejor que yo, por lo que puedo inferir al ver su rostro.

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Columna de Nefrox

San Luis vs Pachuca: el partido fuera de la cancha | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

El encuentro entre San Luis y Pachuca llega en un momento delicado para el equipo potosino. No solo por lo futbolístico, sino por el ambiente que se ha ido formando alrededor del proyecto. Cuando un equipo atraviesa resultados irregulares, la tensión suele trasladarse de la cancha a la tribuna, y eso es precisamente lo que hoy vive San Luis.

La relación entre la afición y el técnico Guillermo Abascal no atraviesa su mejor momento. Las dudas sobre su manejo del equipo, los constantes cambios en las alineaciones y ciertos resultados que no terminaron de convencer han ido generando un clima de escepticismo. Este es ya un rechazo absoluto, un reclamo generalizado a la directiva, el aficionado siente, piensa y exige que el cambio en el banquillo tenga que venir sin importar el resultado frente a Pachuca.

Esa tensión volvió a hacerse visible en la última rueda de prensa previa al partido, donde Abascal compareció acompañado por João Pedro. Más que un acto protocolario, la conferencia dejó entrever el momento que vive el equipo. El técnico insistió en que el proyecto sigue una línea clara de trabajo, defendió la necesidad de los ajustes tácticos y dejó claro que las decisiones se toman pensando en el rendimiento colectivo, aunque no siempre sean comprendidas desde fuera.

João Pedro, por su parte, asumió un tono más conciliador. Habló del compromiso del plantel, de la responsabilidad que sienten con la afición y de la importancia de recuperar resultados que devuelvan tranquilidad al entorno. Fue un mensaje directo: el vestidor sabe que el apoyo de la grada es fundamental, pero también entiende que ese respaldo se gana con actuaciones convincentes.

En ese contexto aparece Pachuca, un rival que rara vez concede partidos cómodos. El equipo hidalguense suele competir con orden, paciencia y una lectura inteligente de los momentos del juego. No necesita dominar largos tramos para resultar peligroso y suele castigar cuando el adversario se precipita. Ante un San Luis que llega con presión ambiental, esa característica puede convertirse en un factor determinante.

Por eso, el partido no será únicamente una cuestión táctica. También será un examen emocional. San Luis deberá demostrar que puede aislarse del ruido externo y concentrarse en el funcionamiento dentro del campo. Pachuca, en cambio, buscará aprovechar cualquier signo de ansiedad o desorden.

El Alfonso Lastras o Libertad Financiera será testigo de algo más que un simple enfrentamiento de liga. Será un escenario donde el equipo tendrá la oportunidad de reconstruir puentes con su afición o, en el peor de los casos, ampliar una distancia que ya empieza a sentirse.

En el fútbol, las relaciones entre entrenadores y tribunas suelen ser frágiles. Un buen resultado puede cambiar el ánimo en cuestión de minutos; una derrota puede profundizar las dudas. Frente a Pachuca, San Luis no solo se juega puntos, se juega también la posibilidad de reconciliar discurso, resultados y confianza. Porque cuando esas tres cosas caminan juntas, los proyectos suelen encontrar estabilidad. Cuando no, la tormenta aparece más pronto que tarde.

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Destacadas

La reforma que no quería pasar | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos del ábaco y los quién es quién:

Las manecillas legislativas corren más rápido que liebre correteada. La reforma electoral —esa que la presidenta Claudia Sheinbaum mandó a San Lázaro— se procesó a una velocidad que francamente sorprendió hasta a los más avispados.

Los diputados federales apenas recibieron la iniciativa y, en un “voy y vengo, no me tardo”, ya está listo el dictamen. Ayer, casi a las 10:45 de la noche, con 45 votos a favor y 38 en contra, pasó en comisiones y hoy mismo habrá sesión para su exposición y otra para votarla.

Una vez más, la urgente necesidad de certezas adelanta tiempos y baja antifaces. Porque lo que ocurra hoy en San Lázaro no es una simple votación. Es una definición de fondo:
quién manda, quién obedece y quién se queda en el camino.

Transformar el sistema electoral mexicano no es poca cosa. Y pase o no pase la iniciativa, su sola existencia movió el tablero político nacional y por supuesto el potosino. Quizá esa era su función desde el inicio: provocar encrucijadas, medir lealtades, calcular conveniencias y proyectar la segunda parte del sexenio.

Yo tengo dos lecturas, si me lo permite:

¿Y si todo esto estaba calculado? ¿Y si la presidenta —con esa inteligencia política que le caracteriza— puso sobre la mesa una reforma que sabía que no iba a pasar, pero que estaba diseñada para medir el tamaño real de sus aliados?

La jugada sería magistral.

Si el Verde vota en contra, la alianza legislativa —y quizá la electoral— se rompe. Morena podría señalar a los verdes como los que le fallaron al acuerdo con el pueblo y los tucanes pasarían de aliados a villanos de la película.

Y es que en política ocurre lo que en la vida y que resume ese viejo proverbio: haz cien favores y nadie te aplaude; niega uno solo… y te declaran enemigo público. (En otras palabras, no importa si el Verde ha pasado 38 de 40 iniciativas, solo por la de hoy serán juzgados)

Ojo: Si por el contrario, el Verde vota a favor estratégicamente, entonces deja claro quién manda y de qué lado está, y aquí viene la maroma mental (pónganse abusados): Si votan los verdes a favor de la presidenta, no necesariamente significa que la reforma se apruebe.

Me explico:

Para que pase se necesitan 334 votos, eso si asisten los 500 diputados. Morena tiene 257. No le alcanza.

El PT, enseñando los chones, luego luego negó sus 47 votos. (Menos curules, menos margen, y menos dinero… eso al eternodirigente del partido de las dos letras le produce muchos nervios y urticaria)

Así que la pregunta en San Lázaro para hoy es inevitable: ¿Qué hará el Verde?

Si vota a favor toda la bancada (o incluso más de la mitad de sus legisladores) manda un mensaje de respaldo a la reforma Sheinbaunesca (sabiendo que aún faltarían 17 votos o más)

Es una apuesta peligrosa, porque en los pasillos, y al cuarto para la hora, a veces aparecen diputados muy convencidos… después de convencerlos.

No dudo que con algunas “faltas inocentes” o con el método universal de persuasión —con D de dinero— aparezcan 17 o más diputados repentinamente iluminados.

La política mexicana tiene un talento prodigioso para milagros legislativos. ¿Quién gana perdiendo y quién pierde ganando? Al rato les digo.

Pero vayamos al caso potosino: Ayer se vio al diputado del PAN Rubén Guajardo y a su compañero legislador del PT Héctor Serrano intercambiando puntos de vista sobre la reforma, su impacto en San Luis y los escenarios posibles y hacen bien porque las condiciones en nuestro estado podrían alinearse de una forma muy particular para el partido que gobierna.

Mucho más que en cualquiera de las otras 16 gubernaturas en juego.

Y es que creo que en San Luis Potosí, Culto Público, nadie —hasta el momento— ha puesto sobre la mesa el verdadero efecto de esta reforma si se aprueba.

Mire, hoy el PVEM y Morena tienen 6 de los 7 distritos federales del estado. Hazaña lograda juntos. Hasta aquí vamos bien, pero con la reforma aparece una figura que pocos han entendido: y es el reparto de las 100 curules plurinominales para el “mejor segundo lugar”.

Es decir: por cada distrito que gane un partido, la pluri se la podría llevar (en teoría) quien quedó segundo, es decir la segunda fuerza.

¿Capta la jugada?

En teoría —repito: en teoría— si Verde y Morena compiten separados en 2027, por cada distrito que gane el Verde la pluri podría llevársela Morena… y viceversa.

Es decir, perdiendo también se vuelve rentable electoralmente. En un escenario optimista para la 4T (siendo Morena y Verde las dos principales fuerzas) podríamos hablar de hasta 10 diputados federales sólo por San Luis Potosí: cinco de mayoría y cinco pluris, o híbrido, y en una de esas incluso arrebatando el V distrito que históricamente ha ganado el PAN.

En cambio, si van juntos, la figura del “mejor segundo lugar” se la regalarían a la oposición —por cierto bastante endeble—. Es decir: al PAN o a Movimiento Ciudadano.

El PRI no porque aunque todo puede pasar, hoy es casi seguro que el PRI jugará con el Verde. Aquí no hay novedad (como cuando estabas tú) El tema es otro: ¿Para qué va a servir esa alianza? Tengo mis cálculos… y pronto los compartiré.

En resumen: Si Morena y Verde compiten separados, pueden repartirse triunfos directos y también curules de segundo lugar. La 4T ganaría por ambos lados del tablero.

Si van juntos, incluso ganando todos los distritos, regalarían plurinominales a la oposición.

Ahora bien… Si la reforma no pasa —como todo indica— todo seguirá más o menos igual.

Morena con un candidato que lo mismo puede terminar en Palacio de Gobierno que en La Pila (más temprano que tarde pues es un “todo por el todo” o participar con Rita Ozalia, su dirigente, que según sé ya recibió el clásico mensaje político: “ya empieza a moverte”. El RitaPodcast no es casualidad.

Entonces el Verde potosino, solo y sin oposición real, tiene todo para ser imparable con su Plan A que está a la vista de todos.

El PAN tiene dos opciones —y cuando digo PAN me refiero a Vero Rodríguez—: dejarse seducir por el canto de las sirenas para ganar perdiendo (a lo Azuara Style) o ser firmes con la única carta competitiva.

Y Movimiento Ciudadano…ah mis Oranges, ellos podrían crecer en este escenario, a menos que el Samuelismo pragmático los conduzca también al Verde.

(Sería muy gracioso ver a Sebastián Pérez, Marco Gama o Marvelly Costanzo haciendo campaña gallardista) a veces la política tiene sentido del humor… aunque sea involuntario.

En fin, no terminará el día sin saber el desenlace y la pregunta no será qué pasó, la pregunta será  quién gana con lo que pasó.

BEMOLES

AL PAN, PAN… Y AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR

No hay misterio. Negocios son negocios. Los Azuara —Xavier y su hermano David— están de regreso con el cobijo de Marko Cortés y su alfil Jorge Romero. No por estrategia electoral, es por negocios.En los años dorados del azuarismo, junto con el hoy neoafiliado morenista Gerardo Sánchez Zumaya, ellos hicieron dinero. Mucho dinero. Por debajo de la mesa… y también por encima. Claro, nunca a su nombre.

Ahora vuelven con un objetivo claro: participar en la negociación de la candidatura a la gubernatura. Traducido al castellano político: convencer a Vero Rodríguez de que sea candidata para dejar fuera a Galindo, conservar el V distrito federal que creen de su propiedad y negociar la capital. Ah, y por supuesto seguir siendo socios de la cúpula blanquiazul…y de Sánchez Zumaya. #SonBienAbusados

TRIPLE PLAY

En tres días el gobernador Gallardo se aventó lo que en beisbol llaman un Triple Play. Inauguró en el Senado, junto con su esposa y senadora Ruth González, la Semana Cultural de San Luis Potosí. Gastronomía, turismo, cultura y artesanía para representantes de todo el país.

Las enchiladas potosinas que llevó el alcalde de Soledad, Juan Manuel Navarro, fueron la sensación, dicen.

Por si fuera poco, se le alineó la declaración de la presidenta Sheinbaum en La Mañanera del Pueblo: San Luis Potosí es el estado donde más han disminuido los homicidios, y el lunes publicó una foto con Fabián Espinosa con mensaje envenenado para quien lo quiera —y deba— entender. #Playball

Para terminar algo así bien raro: en la foto de los diputados e invitados potosinos al Senado hubo dos ausencias: José Luis Fernández “El Chiquis” y Don Ricardo Gallardo Juárez.

¿Y las opciones de Galindo? Merecen entrega aparte. Entonces será para la próxima porque ya me dio sueño.

Atentamente,

Jorge Saldaña

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