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¿Rebelde con causa? | Columna de Jesús Alejandro Tello

Game, Set and Match

 

Tanto en el mundo de la ficción como en el de la no ficción —que a mi parecer sería un término más adecuado que el de «realidad»— existe un personaje que puede ser o querido u odiado: el típico rebelde.

Por un lado, puede ser alguien que lucha contra el sistema opresor de manera desinteresada más que por el bienestar común. Con su sacrificio logra la purificación a través de las personas a las que salva y lo colocan en la cima del panteón de dioses y semidioses. Podemos ejemplificar a este rebelde con el famoso caballero Jedi, Luke Skywalker.

Por otro lado, el rebelde puede ser alguien odiado o menospreciado debido a sus acciones que van en contra de lo ortodoxo, quebrando los finos bordes que hay entre las reglas y leyes, sobre el deber y el hacer. Este tipo de rebelde puede tener una justificación válida sobre su actuar o bien puede querer solamente que el mundo arda así sin más, por el simple gusto personal. En este caso, alguien que cabe en esta descripción es Nick Kyrgios, el tenista australiano que se coronó en la edición 2019 del Abierto Mexicano de Tenis pasando por encima de la leyenda Rafael Nadal; del número dos de Suiza, Stanislas Wawrinka; del número uno estadounidense, John Isner; y de la promesa emergente, Alexander Zverev.

Debo reconocer que Kyrgios no es un tenista de mi agrado. Al contrario, le tengo tirria debido a sus constantes muestras de altanería y burla hacia sus rivales en la cancha, que podría aceptar que son al calor del juego. Sin embargo, en diversas ocasiones esas mismas expresiones, a mi parecer, antideportivas las ha tenido contra el público espectador, lo cual me parece inadmisible. Es un rebelde del que no entiendo sus causas.

Kyrgios es todavía joven de veintitrés años de edad, con todo y que lleva seis años en el circuito profesional. Y no quisiera justificarlo con su edad —recuerden que no me cae bien—, sin embargo enamoró al público mexicano, para el cual pasó del odio al amor en tan solo seis días. Por lo que no se llevó el título del Masters 500 de Acapulco sino también el corazón de muchos aficionados de este país, ante lo cual no puedo sino pausar mi antipatía por el australiano y reconocer lo que hizo a lo largo de una semana en uno de los torneos con mayor reconocimiento mundial en los últimos años dentro del circuito tenístico.

Bien por Nick Kyrgios; yo esperaría que ante la muy posible consolidación de su carrera en el deporte blanco pudiera, de la misma manera, limpiar su imagen, en especial por aquellos encontronazos desafortunados que ha tenido con el público. De él depende qué tipo de rebelde quiere ser.

Tiebreak

Por el lado de la rama femenil, el Abierto jugado en Acapulco no es de los más prestigiosos (recordemos que la rama varonil y la femenil tienen diferentes organizadores) por lo que no suelen acudir grandes figuras consolidadas. Más bien, las tenistas que participan en él suelen ser estrellas emergentes o en potencia. Este año el título lo obtuvo la originaria de China, Yafan Wang, quien hizo historia como la primera tenista del gigante de Asia en alzarse con este título. No pudo tener mejor debut en tierras guerrerenses, y ojalá que alcance la gloria como su compatriota Li Na en algún momento en el futuro.

Nos leemos pronto.

@alejandrotello

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