enero 30, 2023

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#4 Tiempos

Los Cuatro Fantásticos ya no serán Los Cuatro Fantásticos | Columna de Jesús Alejandro Tello

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Game, Set and Match

 

La joven temporada 2019 del circuito mundial de tenis nos trajo ya la primera gran sorpresa: Andy Murray se retirará este año. Su deseo es hacerlo luego de jugar el tercer torneo de Grand Slam del año, Wimbledon, en La Catedral del Tenis, en su casa: Reino Unido. Sin embargo, el escocés no tiene certeza de poder llegar tan lejos en la temporada —este año, Wimbledon se jugará entre el 1 y 14 de julio— ya que la lesión que sufre en la cadera lo ha perseguido durante muchos meses, a tal grado de no soportar el dolor infligido; la cirugía a la que se sometió en enero de 2018 no fue suficiente para sacarlo de tal pozo.

Andy se convirtió en uno de los mejores tenistas del mundo —y de la historia de este deporte— con todo y que vivió prácticamente a la sombra de los otros tres que conforman el grupo denominado «Los Cuatro Fantásticos» o «The Big Four»: Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. Tuvo la mala suerte —o buena, por qué no— de ser contemporáneo de estas bestias de la raqueta que han dominado el ranking y las premiaciones durante los últimos 15 años, al menos —aunque poco a poco van cediendo su lugar a otros que llegan, naturalmente—.

A diferencia de estos tres, no obtuvo tantos títulos de majors: cuando llegaba a alguna final, era contra estos mismos. Aunque dos de sus títulos de Grand Slam los ganó también frente a Novak Djokovic, demostrando su excelencia en la cancha: el Abierto de los Estados Unidos en 2012 y Wimbledon en 2013 (su otro título de Grand Slam fue en 2016 frente a Milos Raonic). Así también es el actual bicampeón olímpico: en Londres 2012 derrotó a Roger Federer en La Catedral del Tenis como escenario olímpico, y en Río de Janeiro 2016 derrotó a Juan Martín del Potro. Solo un grande puede derrotar a otros grandes.

Su historial de títulos no termina ahí: en 2016 ganó el torneo que reúne a los ocho mejores tenistas del año. Derrotó en la final, nuevamente, a Novak Djokovic. Esto sumado a los 14 títulos de Masters 1000 obtenidos a lo largo de su carrera. Por todo ello, las lágrimas que derramó en la conferencia de prensa donde anunció su próximo retiro, hace unos días, indican la entrega y amor que siente Andy por el deporte blanco.

Los Cuatro Fantásticos ya no serán Los Cuatro Fantásticos, pero Andy Murray siempre será él. Un tenista que no necesita pertenecer a grupo alguno porque su juego, determinación y títulos hablan por él mismo.

Deseo profundamente que Andy llegue a Wimbledon; que juegue su torneo y se deshaga en él. Que dé lo mejor de sí en el césped del All England Club, cortado a ocho milímetros de altura. Que lo coma. Que llore en él. Que se ensucie. Que lo gaste. Y que salga ovacionado por última vez como profesional del tenis. Porque sin importar hasta dónde llegue, sin duda será ovacionado.

Nos vemos en Wimbledon, Andy.

Tiebreak

No puedo escribir de Murray sin hacerlo sobre su mamá, Judy Murray, quien fue la que puso una raqueta de tenis por primera vez en las manos de su hijo —también de Jamie Murray, su otro hijo y hermano mayor de Andy—. Judy incursionó brevemente en el circuito profesional hacia 1976, pero lo dejó al poco tiempo para ir a la universidad y después dedicarse a entrenar a otros tenistas, debido a su perspicacia para analizar el deporte blanco.

        Judy ha estado siempre al lado de Andy durante su carrera, y se merece un agradecimiento especial también.

       

Nos leemos pronto.

@alejandrotello

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#4 Tiempos

La alquimia de Remedios Varo | Columna de Julián de la Canal

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La pintura de Remedios Varo (1908-1963) se antoja recoleta y monacal; recoleta sin fronteras, monacal sin clausuras. Habitual de los pasadizos extraviados del sueño, cartografía sus recorridos en escasa bitácora onírica recogida en Cartas, sueños y otros textos (1994 y 1997). “En una entrevista inédita” declaraba su adhesión al surrealismo ya antes de su llegada a México. Su militancia vanguardista fue precoz, iniciada al integrarse en el Grupo Logicofobista, formado en 1936 en Barcelona a raíz de una breve estancia en la ciudad de Paul Éluard en enero de ese mismo año. En sus pinturas y textos, Remedios Varo privilegia el sueño pero no lo abraza al completo, lo asume como asunto central sin rendirse al severo dictado del subconsciente. Su surrealismo exhibe contención, como si su acceso al ámbito onírico no procediera de un abandono al inconsciente, sino de una intervención previa a ese completo abandono. Esta resistencia acredita la ausencia de violencia habitual de la plástica más surrealista, a no ser que esa violencia resida en el imprevisible humour siempre a disposición del pasmo.

Figuras estilizadas, zoomórficas en ocasiones, pueblan su arte. Elementos que delatan su origen onírico pero que no se trasladan a la tela de inmediato, sino que se someten a un proceso alquímico antes de llegar al bastidor cuyo resultado evoca la nigromancia. Remedios Varo depura el sueño para convocar un mundo mágico consistente a lo largo de su trayectoria. Se aprecia voluntad de crear un universo particular cuyo material no procede en exclusiva del sustrato onírico, sino de un trabajo posterior sobre esa experiencia. Esta manipulación es propiamente el inicio de la conversión alquímica que no se limita a mero mecanismo sublimador. Por contigüidad, se asocia con ese misticismo característico que satura sus pinturas. Ambos factores generan esa extemporánea atmósfera medieval vinculada con los cuentos de hadas. Pero ese no es el referente o no es el único referente o el más significativo. Con reticencias, parece también inspirada en la matière de Bretagne que despliega el mito artúrico en un conjunto de prosas medievales sobre leyendas celtas en que sobresale Historia Brittonum (siglo IX) e Historia Regum Britanniae (1130-1136) de Godofredo de Monmouth. Sobre ellos Chrétien de Troyes escribió Lancelot, el Caballero de la Carreta (1176-1181) y Perceval, el Cuento del Grial (1180). Tales obras presentan una desproporción entre lo real y lo maravilloso que Remedios Varo adopta en su poética. Su arte no es plenamente surrealista, aunque lo sea la materia prima, contaminado por una serie de motivos muy reales que rebajan la fuerza del subconsciente y que delatan el proceso de alteración del sueño. Entre lo onírico y la paleta, Remedios Varo interpone una vigilancia. La intervención de la conciencia subvierte la naturaleza de la imaginería de vanguardia para acomodarla en ocasiones en cierta tradición próxima a la escuela flamenca de Brueghel el Viejo y el Bosco.

La pintura de Remedios Varo surge de ideas firmemente arraigadas en la memoria del hombre moderno, aunque el hombre moderno no sea plenamente consciente de su memoria. Los espacios que diseña en sus cuadros están repletos de elementos platónicos e imágenes arquetípicas que no siempre parecen platónicos ni arquetípicas. Hay un interés por ese hermetismo que prefiere enigmas cifrados por imágenes a palabras secretas como registra en sus cartas. Esta querencia se traduce en aparentes figuras hermafroditas, motivo preferente de los alquimistas, que asocian lo sensual y lo espiritual, Afrodita y Hermes. La alquimia era disciplina integrada en el Corpus Hermeticum (100-300 d. C.) traducido por Marsilio Ficino (1433-1499). Pero en Remedios Varo hay también mucho humor surrealista, esa actitud que favorece acciones ilógicas como en su cuadro El alquimista o La ciencia inútil (1955), en que un complejo diseño mecánico para recabar agua, manipulado por una ambigua mujer ante un alambique, contrasta con la simplicidad del goteo de agua de lluvia que recogen frascos de color verde debidamente dispuestos. En ocasión de Remedios Varo parece más conveniente hablar de alquimia surrealista que de surrealismo surrealista.

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#4 Tiempos

De regreso al norte | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Complicada la segunda visita a Monterrey, visitar a Tigres siempre ha sido difícil para cualquier equipo.

Ya el fin de semana pasado la escuadra potosina sufrió en tierras regiomontanas: un 3-1 que suena más escandaloso que lo que pudimos ver en la cancha, un equipo que con tres errores perdió el orden y no pudo levantar la cara.

Principal atención a ciertos jugadores, para bien y para mal: un Andrés Iniestra que no se ha visto del todo bien en el torneo, ya en el duelo contra Chivas lo vimos dudoso en algunos momentos, ahora fue completamente superado y costó caro. Por otro lado Bonatini, este delantero que ya ha demostrado su calidad en la definición, firmando nuevamente un buen gol para darnos siquiera una pequeña Alegría en ese encuentro.

Tigres será muy incómodo, difícil y muy complicado para sacarle puntos y no lo digo solo por San Luis, sino para cualquier escuadra que visite San Nicolás; Tigres es sin duda, el gran favorito para salir campeón con una plantilla de jugadores que deslumbra.

La derrota de San Luis en el Volcán, debe estar (hasta cierto punto) pronosticada: los 4 puntos que los potosinos llevan en el torneo, son la cosecha “normal” que debería llevar un equipo que va arrancando el torneo y que poco a poco va encontrando sus mejores elementos.

En pocas palabras, San Luis bien, en sus primeros partidos; ahora necesitamos que comiencen a concretar, a dejar de cometer errores y a centrar cada encuentro a las reales posibilidades del equipo. San Luis pierde en el Volcán, pero debe seguir mostrando mejoría.

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#4 Tiempos

La disputa por el triángulo dorado de SLP | Columna de Luis Moreno

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HISTORIAS PARA PERROS CALLEJEROS.

Hace 20 años, nadie hubiera imaginado que el municipio de Villa de Reyes y la delegación de Villa de Pozos se convertirían en las zonas con la mayor potencia financiera de todo San Luis Potosí; fueron afortunados aquellos que heredaron o compraron a precio de polvo terrenos en esos lugares. Ahora, con el anuncio de la llegada de la planta de automóviles eléctricos de BMW, todo apunta a que la zona metropolitana sufrirá un estirón industrial, demográfico y social, lo que anticipa la necesidad de ampliar la oferta de terrenos para personas y empresas; ahí, un nuevo horizonte se asoma y con él se conformará un triángulo territorial, posiblemente el más relevante del Bajío:

Santa María del Río está a 27 minutos de distancia de los parques industriales Logistik, ubicados en Villa de Reyes, donde a su vez, se encuentran varias de las empresas más importantes de San Luis Potosí, como BMW, L’Oréal, GM; a unos metros de Dräexlmaier (una de las mayores empleadoras del estado); con decenas de fábricas satélites y donde, posiblemente, también se construirá la nueva planta de BMW.

Son solo siete minutos más de lo que toma llegar desde Villa de Pozos, que se ha convertido en el dormitorio de muchas personas que trabajan en esas y otras empresas de la llamada Zona Industrial, por ello es raro que los empresarios de la construcción no hayan entrado con fuerza a crear desarrollos habitacionales e industriales en Santa María, sin embargo, parece que eso cambiará en breve, con lo bueno y lo malo que ello implica.

Dos situaciones deben alertarnos de que la disputa por ese triángulo dorado ya comenzó, y que debemos prepararnos para lo que vendrá que, como siempre, en las disputas territoriales, implica sangre.

La primera llegó en mayo del 2022. Ricardo Gallardo anunció que tiene intenciones de impulsar que Villa de Pozos deje de ser una delegación del Ayuntamiento de la capital y se convierta en un municipio autónomo

, como ya lo era en el pasado. Ese movimiento no es menor, debido a que implicaría que Pozos tenga una partida presupuestal propia, recaude recursos entre la población por permisos, cambios de uso de suelo, servicios…; lo facultaría para crear planes de desarrollo urbano propios; ocasionaría una redistritación electoral; lo volvería la tercera ciudad más grande del estado con una población de 148 mil habitantes; le quitaría el 16.22% de su población a la capital y lo volvería en un botín político extremadamente atractivo. El movimiento de Gallardo seguro desconcertó a Enrique Galindo, que en poco más de un año como alcalde ha nombrado a tres delegados.

La segunda son las muertes de Érika Briones y Emmanuel Govea, quienes eran alcaldes en funciones de Villa de Reyes y Santa María del Río, respectivamente. Ambos perdieron la vida el año pasado en accidentes automovilísticos y, aunque se debe respetar a las familias y la memoria de ambos, es inevitable especular con base en las circunstancias comunes de sus fallecimientos, pues son, por lo menos, extraños.

He escuchado teorías sobre el interés de cárteles inmobiliarios, políticos y criminales que intentan imponer su visión sobre el futuro del triángulo dorado; la suerte de la población de ese lugar ya se echó y solo el tiempo acabará por destapar si los grandes tomadores de decisiones acertaron o fallaron. No quiero ser pesimista, pero el presente regularmente da pistas de lo que vendrá.

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Opinión