#4 TiemposColumna de Jorge Ramírez Pardo

Huachicoleros televisos, camarales y burócratas en privilegio | Columna de Jorge Ramírez Pardo

Enred@rte

 

La semana concluía en la relativa normalidad, si la hay durante estos días de ensayo a una nueva realidad mexicana de recambio gubernamental /¿social?

Tlahuellilpan nos arrebató el camino al relativo descanso y nos puso de frente a una brutal tragedia, contabilizada en casi 80 muertos al cierre de este texto.

El paso de festín en torno a enorme borbotón de gasolina huachicoleable, a una tragedia, es una dantesca lección de aprendizaje. Hay didácticas brutales, esta lo es. Si el crimen organizado quiso sembrar caos para continuar con el río revuelto aprovechable en su favor, el dolor remarcado es una alerta re-educativa para deponer la in-cultura de la rapiña.

Jorge Zepeda Patterson en su artículo publicado ayer “¿Qué hay detrás de la rapiña?”, luego de sesudas consideraciones respecto a responsabilidades en torno a la tragedia aludida, afirma…

“El responsable es el crimen organizado y la guerra que ha desatado aparentemente en contra del gobierno federal, pero en realidad en contra de la sociedad en su conjunto. Los huachicoleros no solo sabotean los ductos para provocar desabasto en las ciudades y desencadenar la indignación de los habitantes en contra de la campaña que el gobierno ha puesto en marcha; además usan a la población literalmente como carne de cañón para encarecer los saldos de esta guerra. (…)”.

“El crimen organizado es resultado de la impunidad que se ha instalado en la vida pública en México; la ausencia de estado de derecho y la corrupción de las policías han prohijado el surgimiento de poderosos sindicatos dedicados a la delincuencia. Pero en el huachicoleo existe un factor adicional: la extendida cultura de rapiña entre la población”.

“¿Cómo desandar la costumbre de esta rapiña generalizada? (…) Puede resultar ridículo ver al presidente hacer cola en un avión de línea para hacer sus giras pero ese, como muchas otros similares, es un acto de un profundo simbolismo para cambiar el descompuesto sistema de valores en el que chapotea la vida pública en México.

El huachicoleo

“En México, se llama huachicolero a la persona que se dedica al robo y venta ilegal de combustible (gasolina o diésel) y bebidas alcohólicas adulteradas. (…) El huachicol es una bebida alcohólica adulterada con alcohol de caña y con otros compuestos, y también sirve para nombrar el combustible robado, que puede estar adulterado” ​(Wikipedia).

Cochupo.- Ejercicio ancestral, ¿en crisis?, de relación perversa entre la prensa mexicana mayoritaria (de manera remarcada la televisiva)  y los poderes fácticos para distorsionar u ocultar información a modo y realizar ejercicio continuo de propaganda camuflada en favor de los citados poderes. (enred@rte).

El huachicolero, ero, ero… televisivo

De cochuperos/huachicoleros menores con audiencias y “credibilidad” en declive, como Carlos Loret, Ciro Gómez, Adela Micha o Pedro F. de Con ni para qué ocuparse. La alianza, ¿estratégica y / o temporal? del gobierno federal entrante con TV Azteca. Cochupera consuetudinaria, ahora se ejerce con la información equilibrada.

Contraste con el ejercicio del televiso Joaquín López Dóriga, también en Radio Fórmula. De ancestral y remarcado actor contreras con oficio innegable, filo-pripanista remarcado, ahora es puesto en juego para amarrar navajas con apariencia de pluralidad. Sin duda tiene convocatoria y trayectoria (como la tuvo su mentor Jacobo Zabludovsky). Décadas de distorsionar la información camaleonicamente y con las mayores coberturas nacionales.

Cuando el gobierno de Vicente Fox, el electorado votó por aquello denominado “transición” y no hubo tal. A no ser que se considere tránsito a refinar ejercicios de corrupción y desmontar nichos de eficacia ya institucionales.

El cochupo se refinó y acrecentó cuotas. Ello en paralelo a lo que transitó de robo sistemático gubernamental a saqueo a la nación de los poderes fácticos en contubernio, público/privado.

El momento coyuntural del país reclama una refundación y ello implica una reeducación en ejercicio  consumo de medios de comunicación:

  •        Información equilibrada y, en la medida de lo posible con análisis argumentado y plural. Como ya lo ejemplifica a plenitud Aristegui Noticias y sus analistas “in crescendo”. Diarios como el Universal y La Jornada, y revistas como Proceso. Desde luego numerosos portales en Internet que aceleran y cualifican las posibilidades de consciencia de recambio.
  •        Orientación y motivación a la ciudadanía para afinar el ejercicio participativo responsable. Implica deponer fanatismos de las derechas e izquierdas políticas mexicanas en estado catatónico.
  •        Es deseable, un ejercicio en conciencia y responsabilidad, para inhibir y erradicar posibles populismos irracionales como el de Brasil u otros tránsitos convenencieros inducidos desde intereses económicos y de dominios supra nacionales. Trump es ejemplo de esto.

Aquí en Pueblomustio huachicleado para compras pánicas

  •        Los diputados dando bandazos. Los de Morena en conjunto, chamaqueables e incongruentes, coqueteando con salarios obtenidos con la marca AMLO y sin visos de refrendo ni austeridad.
  •        El resto de las bancadas, imitan a sus gobernantes, el estatal y el capitalino, quienes sobre-viven de la conveniencia de ignorar el cambio de pautas nacionales.
  •        El munícipe capitalino, arrastra compromisos con patrocinadores inmobiliarios e inamovibles, ex gallardista como él, apostándole a formas desfondadas. Sano sería “romper silencios” al respecto.
  •        En lo gráfico, impúdicas propuestas elaboradas con  prestanombres y estéticas obsoletas de retro-decadencia. Pervive en el equipo la imagen de pirrurris inexpertos conduciendo un errático barco. Eso “suena fuerte”.        

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