#4 TiemposMucha mierda

Insectos que brincan como pelota de hule | Columna de Jesús Alejandro Tello

Mucha Mierda

 

 

El chapulineo es algo bastante común entre las personas que se dedican a la política en México. Se refiere a aquellas que no han terminado el periodo que señala el cargo que ostentan y buscan llegar a otro puesto de representación popular en el período electoral inmediato: se separan del cargo por medio de una licencia y en su lugar dejan a la persona que está registrada como suplente. Esta práctica ha sido sumamente criticada, en particular en el caso de los representantes que dejan mucho que desear con la labor que desempeñan, ya que de por sí es muy cuestionable su trabajo, y además quieren vivir con el magnífico sueldo que tienen los diputados locales, federales, los senadores, alcaldes, etc. Para muestra, el ejemplo del exgobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, que desde 2001 ha tenido cargos de representación popular como diputado local, diputado federal, senador y gobernador, ya sea por mayoría relativa o a través de la vía plurinominal.

Ciertamente con la reelección que se permite en ciertos cargos de representación popular a partir del 2018, por ejemplo para los diputados locales y los presidentes municipales, el chapulineo se matiza, al menos en la reelección por mismo cargo hasta el límite de veces permitido. Pero alcanzado ese límite nada garantiza que los políticos quieran “servir fervientemente a la nación” y no completar su periodo por irse a contender por otro puesto. Hasta aquí nada que al elector promedio le sorprenda; como digo desde el principio, esto es algo muy común.

Sin embargo, algo me llamó la atención hace unos días: el chapulineo que no se refiere a pedir licencia al cargo para ser candidato a otro, sino en el que apenas toman protesta del cargo ganado y días después —sino que el mismo día de la toma— piden licencia por estar comprometidos ya a algún otro puesto en el gobierno municipal, estatal, federal, etc. Y esto sí me parece más grave y una práctica más descarada debido a lo siguiente: quienes se van para participar en otra elección al menos ya cumplieron la gran mayoría del tiempo que determina su cargo, algunos hasta vuelven una vez terminado el periodo electoral para cerrar formalmente; pero quienes se van a pocos días de tomar posesión, pareciera que poco les importa el que la ciudadanía los haya votado para representarles.

En particular, este fenómeno se presentó con al menos 7 casos en el Congreso local de Jalisco, ya que algunos diputados de Movimiento Ciudadano y una de Morena, se separaron de su cargo para irse a diferentes oficinas del gobierno estatal y federal, y en algunos casos pasó que quien había quedado de suplente, también se fue para integrarse a otras dependencias. Es decir, un chapulineo de segundo orden. En San Luis Potosí no se tiene algún caso registrado, pero a nivel federal se puede nombrar el caso de la hoy Secretaria de Energía, Rocío Nahle García, quien llegó al Senado de la República en septiembre de 2018 —y como primera fórmula—, pero poco menos de tres meses después se separó de su cargo para su nombramiento actual.

Hay que aclarar algo: esto no es ilegal, no incurren en falta formal alguna. Sin embargo, en un contexto donde la imagen personal está excesivamente en el ejercicio de los cargos de representación popular así como durante la campaña para acceder a ellos, me parece que es una burla que la persona por la que la ciudadanía vota, pida licencia al poco tiempo de haber tomado protesta. Me parece que sería pertinente pensar algunas restricciones para que sí se ejerza el cargo que se ganó al menos durante la mayor parte del periodo —si no todo—, siguiendo una lógica similar que siguió el fenómeno de «Las Juanitas», cuando comenzaba a exigirse la paridad de género en las candidaturas pero se realizaba una práctica truculenta: sí ganaban las candidatas mujeres que se postulaban, pero pedían licencia y entraba en funciones el suplente, el cual era hombre. Ahora el candado es que también la suplencia de una candidata mujer debe recaer en otra mujer.

Así también, considero que se debe regular otra cuestión similar, a razón de otro caso sucedido en Jalisco en donde un diputado que accedió por la vía plurinominal por el PRI, estando ya en funciones renunció a su partido y se adhirió a Movimiento Ciudadano. Hay que recordar que las diputaciones plurinominales sirven para dar pluralidad a la representación, y con acciones como ésta, se ve afectada.

La representación popular está infravalorada hoy en día, por lo que determinadas medidas son necesarias para salvaguardar la soberanía mexicana, la cual reside en nosotros, la ciudadanía.

Hasta la próxima.

@alejandrotello

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