#Si SostenidoMosaico de plumas

Escribir para defender | Columna de Andrea Lárraga

Mosaico de plumas

«Notre-Dame de Paris is, in particular, a curious specimen of this variety. Each face, each stone of the venerable monument, is a page not only of the history of the country, but of the history of science and art as well.»

Víctor Hugo

Cuando uno es niño piensa que la cosas duran para siempre. Empezando por nuestros padres, creemos que nuestra madre estará ahí toda la vida para hacer nuestra vida más fácil y resolver nuestros pequeños problemas. Nuestro padre nos cargará siempre que el sueño gane la batalla en el sillón. Esa creencia de la perdurabilidad de las cosas se va disolviendo con el paso de los años. Nuestros lugares de infancia son sustituidos por grandes construcciones, las tiendas de la esquina se convierten en tiendas de conveniencia y nuestras amistades se vuelven transitorias, como nuestra presencia en este mundo.

Muestra de que todo puede destruirse en un par de horas es la Catedral de Notre Dame, la cual solo conocí gracias a Disney (sí, somos una generación formada por un ratón) y su icónica representación en El Jorobado de Notre Dame (Kirk Wise,1996), una adaptación de Nuestra Señora de París (1831) de Víctor Hugo.  A quién le debemos la preservación de la catedral, pues en medio de la Revolución Francesa, el arte gótico de la ciudad no era bien visto. En protesta escribe la novela que tiene como protagonista a Quasimodo y Esmeralda. Logrando así, restaurar y conservar uno de los monumentos arquitectónicos más emblemáticos de nuestra humanidad.

Quizá entonces, la literatura, sí sirve para algo. Quizá debemos escribir sobre las memorias en el Parque de Morales. Sobre las tardes que pasamos navegando en las famosas lanchas, sintiéndonos el Capitán Ahab al esquivar los patos que se cruzaban en nuestra navegación. Escribir sobre las siestas que tomamos entre mosquitos y sombras que fueron testigo los árboles de Morales. ¡Y por qué no! Hablar de las decenas de historias de amor que ha sido acompañadas con un famoso elote.

Se necesitan historias que se lleven a cabo en la Huasteca, quizá necesitamos héroes nativos de Valles que no solo tengan el poder de soportar cincuenta grados centígrados. Esmeraldas que se enamoren de Quasimodos debajo del Loro de la plaza mientras se toman un Escuis en una romántica cena. Quizá, solo con estas historias podamos hacer frente al fuego que consume miles de hectáreas.

Pero, no solo el fuego arrasa con lo material, también las ambiciones políticas de unos cuantos. Quizá tendremos que publicar un cuento en Tierra Adentro sobre un puma que acecha a la ciudad. Un puma asustado que ha perdido su hogar por brindarle habitaciones a unos cuantos. Unos cuantos que poco les interesa un puma perdido en la ciudad, pero sí, la derrama económica que traerá la construcción de una plaza comercial. Pero ¿qué tipo de vida puedes disfrutar sin la naturaleza?

Escribir, entonces, se vuelve una forma de defensa de las tierras, la vida, pero sobre todo de la humanidad.

También lee: La época sin ideas | Columna de Andrea Lárraga

Nota Anterior

Joven potosina dio a luz en baños de la central de autobuses de Monterrey

Siguiente Nota

Monjas fueron víctimas de extorsión en SLP: Priego