#4 Tiempos
Rapidito como la visita de Marcelo Ebrard. Croniquita de Jorge Saldaña
La altura de Marcelo Ebrard y su paso veloz lo hacen sobresalir entre la mediana afluencia que tiene el aeropuerto Ponciano Arriaga de la capital potosina un jueves por la mañana. No hay mayor parafernalia de los que llegan, oficialmente nadie los recibe excepto los vehículos de gobierno del estado que ya lo esperan.
Traje gris, corbata verde. Lo acompaña la subsecretaria de asuntos institucionales, Martha Delgado Peralta y su jefe de comunicación social Esteban González. Ayudantía y protocolo ya estaban en territorio potosino y desplegados en Palacio de Gobierno, la empresa BMW, el Centro de las Artes, la Universidad Autónoma y hasta en un domicilio particular en el que se tenía agendada una reunión privada.
Salomón Rosas, representante “plenipotenciario” de la fundación Equidad y Progreso también llegó desde un día antes a la capital y si a caso fue el único en encontrar al funcionario federal para el que trabaja en su promoción.
Zancadas grandes, saludo rápido, la camioneta negra en la que se sube el canciller mexicano ya está lista, arrancan y los persigue una caravana de cuatro vehículos que lo escoltan.
Se cancela la visita a palacio y parten directo rumbo a la carretera 57 hasta llegar a las instalaciones de la BMW.
Lo recibe el gobernador Gallardo, el secretario Guadalupe Torres, el titular de Desarrollo Económico, Juan Carlos Valladares, y los directivos de la planta.
No cesa el paso, recorre, saluda, se para con un grupo de trabajadoras que vienen de Celaya y que se dedican a la proveeduría de frenos para la planta alemana.
De un área a otra y de una línea de ensamble a la siguiente. Por fin se sientan en una pequeña y selecta mesa cuadrada. Se hace un enlace a Múnich, hay traductor, pero en los saludos y cortesías Marcelo Ebrard se da a entender, presenta al gobernador y van al grano.
Las negociaciones y agenda están avanzadas por parte de Valladares Eichelmann, no hay tiempo para mayores cortesías, el punto álgido es la generación de energía. La capacidad, se tiene o no, porque la planta en la que quieren construir “beemesdobleus” eléctricos, requiere de especificaciones energéticas muy particulares.
Tierra, incentivos fiscales, y demás accesorios están resueltos. El gobernador avala. Se propone de ida y vuelta, de darse las condiciones, un viaje a Múnich a las instalaciones de BMW y hasta se dan instrucciones “frente al Olimpia Park”…
Más velocidad. Los directivos de la planta tienen dos vehículos, armados por manos potosinas, listos para estar en etapa de prueba por parte del canciller y el jefe del ejecutivo.
Marcelo Ebrard toma un BMW híbrido color negro, al mandatario le dan uno azul. Cada uno da una vuelta en las pistas de prueba. Ebrard Casaubón acelera.
Las fotos a 1/1000 en el obturador. Rápido. Se despiden. Las manos vuelan entre funcionarios estatales y la comitiva empresarial. Gallardo y Valladares agendan un nuevo encuentro en la planta. Sale una vez más la caravana de vehículos.
Hay que lidiar de oriente a poniente con la 57 a las dos de la tarde. La congestión vial potosina no concede paso a la diplomacia. Acelero, freno, claxon.
Se cancela la entrevista planeada. Se canceló desde un día antes la visita a los trabajos de la Conferencia Internacional ANUIES 2022 al que lo invitó la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
Hay que apurar la agenda porque, según lo declaró más tarde, el propio presidente le pidió acudir a Egipto a la cumbre climática COP27 y hay que encontrar el tiempo donde sea.
Llega la comitiva vehicular hasta la puerta del Ceart, integrantes de Consejo Potosí y líderes de cámaras empresariales ya tenían 45 minutos en espera.
¿Entrevista? Sí, no hay de otra, tres audaces reporteros lo increpan, pero más audaz los atiende pronto pero sin lugar a extenderse.
“Somos finalistas” (de dos, pero finalistas) responde sobre las posibilidades de la nueva inversión teutona. “Tenemos buenos números, estabilidad política, estabilidad fiscal y todo se ve “factible”
. ¿Otra pregunta? No. Dijo lo que él quiso decir. “Muchas gracias y muchas gracias”. repite angustiado su jefe de prensa, el “Chico Montessori” como le han dicho los medios nacionales a Esteban González Mancha que se le ve más angustiado y apurado que un reo en la última noche.En eso se detuvo el tiempo: Una mujer de edad avanzada, sin prisas y apacible se le acercó al diplomático mexicano, con el tiempo fuera de la ecuación, dio palabras al funcionario y le dio la bendición. Son tierras potosinas.
Arranca el mariachi con Acuarela Potosina justo a la entrada del funcionario federal. Saludo personal a cada integrante de la mesa, abrazo grande a Teófilo, a Don Carlos Torres, a Juan Carlos Valladares García, a todos con afecto, sin apuros, pero sin pausas.
El primero al micrófono es Juan Carlos Valladares Eichelmann, secretario de Desarrollo Económico. San Luis es pujante y van los números: se han alcanzado en este gobierno mil 200 millones en inversión extranjera, se mantuvo el crecimiento en un promedio del 2.3 por ciento y se han generado más de 7 mil empleos. Ese fue el discurso.
El mensaje era otro y estaba implícito: la iniciativa privada y los motores de la economía potosina sentados en la misma mesa. Gobierno y empresariado compartiendo el pan.
Los meseros, de por sí avispados, se les pastorea para que todos tengan ya el plato servido.
Marcelo Ebrard apura los bocados mientras escucha la intervención del secretario. Los invitados hacen lo propio.
El canciller toma la palabra y hace anuncios muy particulares. Destaca las condiciones que por “providencia” y otros por búsqueda, han colocado a México todavía en un lugar todavía más estratégicamente atractivo luego de la pandemia.
“Por lo que hemos logrado y también, por lo que ha ocurrido por pura providencia, nuestras condiciones han mejorado para el mundo. Somos socios de Estados Unidos, pero y aunque ya lo éramos, ahora estamos tratando sobre mejores términos. Adelantó un “convoy” de estados y empresarios para tocar puertas que nunca antes se han tocado en los Estados Unidos.
El más atento, el que vino a estrechar lazos es Luis Rosendo Gutiérrez, nadie lo presentó, nadie dijo quién era y no se dirá en esta breve crónica. Él sabe perfectamente su misión y estaba en la mesa correcta para realizarla.
El gobernador Gallardo, en su intervención fue breve porque “se enfría la comida y ya todos tenemos hambre”. Hizo sentir bienvenido al canciller y destacó la consolidación del Consejo Potosí, las decisiones que de la mano de la IP se toman desde su gobierno. El trabajo en conjunto para “los que tienen, para los que no tienen y para los que quieren más”. Paz política y paz social.
“Así se siente México”, se arranca el mariachi. Se acerca el equipo de protocolo con una botella de mezcal potosino premiado que está adornado con los logos del gobierno al estilo Huichol. Ronda de abrazos, vuelo de manos, pasodoble a la salida y retirada.
Vino y se fue Marcelo Ebrard de tierras potosinas. Aceleró paso, carro, bocado, entrevista y mensaje. Estuvo más tiempo que Adán Augusto, pero estuvo más aprisa.
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Acento Ajeno
Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
¿Te has fijado que en las escuelas hay muchas maestras y maestros veinteañeros o apenas llegados a sus treintas? Hay mucha gente joven llevando en sus hombros el futuro de este país.
Muchos recién egresados de las universidades están eligiendo el magisterio como forma de vida, muchos viven hoy de formar nuevas generaciones, de enseñar lo que pocos años antes aprendieron. Y creo que no lo ven solo como un trabajo, lo ven ya, quizás inconscientemente, como su misión de vida.
Las redes sociales se han llenado de nuevos maestros que comparten sus experiencias, sus historias frente a un aula, y están construyendo una forma distinta de educar, una de cercanía, de compañerismo, de ser uno más de sus alumnos, porque sí, educan, enseñan, pero también aprenden y crecen en el proceso.
Las escuelas son hoy, más que nunca, una bonita convergencia de generaciones, maestros experimentados, con años frente al pizarrón, alumnos muy jóvenes y que apenas comienzan ese largo camino que es el crecer, y noveles maestros, más cerca en edad de sus alumnos que de sus compañeros de profesión, que inician su vida laboral en la más noble de las tareas, educar.
A veces sin apoyo institucional, con un Mario Delgado como secretario de Educación Pública al que le falta la educación y el sentido común, con directivos a distintos niveles, que se preocupan más por las ganancias o los días libres que por el objetivo principal de los centros educativos, los maestros siguen firmes en su convicción de que sin su trabajo no existirían los demás, no habría mañana.
Educar, en pleno siglo veintiuno, en este mundo en el que vivimos, no solo es un acto de valentía, es un acto de fe, de esperanza, de profundo amor. ¿Cómo no creer en ustedes, que hoy entregan tanto?
No felicito a los maestros hoy, eso ya lo han hecho todos, mejor les pido disculpas, por las veces que fui del grupito de atrás que había que separar, por las tareas sin hacer, hasta por los padres incomprensivos que no supieron ver que su hijos no eran los angelitos que ellos pensaban.
Mejor les agradezco, sé que su labor no la hacen esperando la felicitación del único día del año que parece nos acordáramos de ustedes, les agradezco por seguir, por levantarse en las mañanas y salir dispuestos a cambiar vidas, a formar personas de bien, por no pensar en las carencias y solo ver oportunidades de crecimiento en cada alma que llega a sus clases.
A ustedes maestros, gracias, que no se les acaben nunca la experiencia, la creatividad, el amor y sobre todo, que no se les acabe nunca las ganas de construir futuro.
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El Cronopio
Filosofa Paula Gómez Alonzo y el papel de las mujeres en la cultura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Con el propósito de preparar a las mujeres universitarias para que sirvan con mayor eficacia a los intereses de la colectividad, cooperando en esta forma al engrandecimiento de la Patria, se formó en la década de los cuarenta del siglo pasado la filial en San Luis Potosí de la organización Universitarias Mexicanas, situación ya tratada en esta columna.
Universitarias mexicanas en San Luis Potosí, reunía a las mujeres que estudiaban e impartían cátedra en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. La filial potosina tenía dos labores de fondo, una de aspecto cultural y, la otra de orden social; en el aspecto cultural se incluían charlas y conferencias sobre diferentes problemas de orden intelectual; la otra, de orden social que abordaba problemas como el de la miseria, la desnutrición infantil, entre otros. La desocupación, la prostitución y otros muchos, de los cuales hacen un minucioso estudio para luego presentarlos a las autoridades competentes y cooperar con ellos a su resolución.
Este movimiento nacional englobaba a un buen número de mujeres que se desempeñaban en el ámbito universitario y que contribuían al desarrollo del país en diversas áreas de estudio. Una de estas mujeres que colaboró con el grupo potosino y que visitó San Luis Potosí a dictar conferencias públicas fue la Doctora en Filosofía Paula Gómez Alonzo.
En 1953 dejaba la presidencia de la filial potosina de Universitarias Mexicanas, Rosario Oyarzun, ya tratada en esta columna, y se organizaron una serie de conferencias públicas, como era costumbre y como dictaban los objetivos de la agrupación femenina. Esa serie de conferencias estuvo marcada por los temas de filosofía, dándose cita en San Luis Potosí las escasas mujeres que realizaban filosofía en México y que se habían formado en la década de los veinte y treinta, como filósofas.
Paula Gómez Alonzo se considera la primera mujer en participar en la filosofía académica en México. Como es el caso de otras mujeres, realizó al menos un par de carreras para su formación, la del magisterio, como era común para ellas, y la carrera de filosofía, que cursó en la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta condición de caminar entre brechas en la formación y en el interés de estudio de las mujeres, hasta llegar a su objetivo de formación, lo subraya la propia Paula Gómez: “a las mujeres se les excluye de la educación, pero se les reprocha que no sean cultas”.
Paula Gómez nació en Etzatlán, Jalisco el 1 de noviembre de 1896. En 1932 recibió el grado de maestra en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM
defendiendo la tesis: la cultura femenina; en 1951 recibe el grado de Doctora en Filosofía en la propia Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con la tesis: filosofía de la historia y ética.Paula Gómez es una de las fundadoras del estudio de la filosofía en México, aunque poco o nada se le menciona en este sentido. En 1943, creó el curso de Historia de la Filosofía en México que se imparte en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de la que fue profesora de tiempo completo desde 1933 y en la que laboró por treinta y tres años; pero desde 1925 dictaba cátedra en la Escuela Nacional Preparatoria.
Impartió clase en todos los niveles educativos, además de su participación en actividades públicas de educación informal, como fue su participación en 1953 en San Luis Potosí y en actividades de dirección, al encargarse de 1930 a 1940 de la subdirección de la Escuela Secundaria número 8 y directora de la Escuela Normal Superior de 1947 a 1948.
Paula Gómez se convertiría en la primera mujer en recibir un Doctorado Honoris Causa, por su valiosa contribución al desarrollo de la educación y la filosofía en México. En 1962 la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se lo otorgó. Cuestión que es digna de mencionar, pues Paula Gómez, como otras de sus compañeras que hicieron filosofía en esa época, no suele mencionarse en la historia de la filosofía mexicana. Ya lo establecía Paula Gómez: “la diferencia entre los sexos es injusta, pues mientras la psicología del hombre parece separarse del especto físico, en la mujer se reduce a este”.
Paula Gómez Alonzo, que sentó las bases para la reflexión del papel de las mujeres en la cultura, murió en Coyoacán, en la Ciudad de México el 3 de noviembre de 1972.
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#4 Tiempos
Al salir de la tienda | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Al salir de la tienda la mujer se ve contenta: casi se diría que un relámpago de felicidad ha iluminado su rostro. Pero, sin duda, se trata sólo de un relámpago, pues de aquí a unas horas, cuando esté ya en casa, mirará con espanto las cifras que todo eso que va en las bolsas le ha costado y que deberá pagar tarde o temprano (ojalá que temprano, por su bien). ¡Dios mío, cuántas bolsas! Apenas puede con ellas. Yo le ayudaría a cargarlas, pero no creo que se fíe de un simple transeúnte cual soy yo, encontrado como al acaso.
Una conocida mía, cuando se siente sola y deprimida, va a las tiendas.
-¡Son para mí -me dijo un día- una excelente terapia! Veo, compro, y al comprar me distraigo.
Sí, yo todo esto lo entendía, pero una vez que estuvo especialmente deprimida compró en una sola tarde la nada risible cantidad de 30.000 pesos en faldas, blusas, vestidos y pantalones. Es claro que, a la hora de enseñar las notas, el que quiso darse un tiro en la cabeza fue su marido, aunque no lo hizo por puro respeto al qué dirán.
¿También esta mujer a la que veo salir se sintió deprimida y ha querido curarse comprando? La sigo de lejos; ahora, de hecho, sólo la veo de espaldas. Camina con dificultad y las bolsas de plástico, que no son pocas –hay verdes, amarillas, rojas, pero todas son grandes, como para caber uno dentro-, se le vienen de las manos a cada diez o quince pasos y entonces se detiene para tomar aire y acomodarlas. Yo también me detengo. La mujer, viéndolo bien, no es fea, aunque viéndolo mejor tampoco es bonita: diría que, en cuestión de belleza, es uno de esos seres que, como se dice, ni fu ni fa.
Ahora bien, con toda esa ropa que lleva en las bolsas, ¿qué es lo que pretende? ¿Gustar? En días pasados había escrito en mi diario –sí, señores, debo confesarlo, yo también llevo un diario en el que, por desgracia, casi nunca escribo a diario- lo siguiente:
«No hay manera de provocar el amor, no hay ninguna manera. Aquí la cosmética no sirve de nada. Se ama o no se ama, se gusta o no. Si comprendiéramos esto, el mundo aún tendría esperanzas de durar. Pero se producen zapatos, camisas, corbatas, pulseras, abrigos y autos a ritmos vertiginosos con el único fin de hacernos creer que se puede, con eso, seducir a los demás. La sabiduría consiste, sin embargo, en no engañarnos: ¿qué puede un auto, un perfume o un lápiz labial para suscitar el amor? El amor es gracia, es pura gracia, y el que crea poder provocarlo quedará siempre, al final, decepcionado. Saber esto, aceptar esto tendría que hacernos más naturales, más sencillos. Y también más resignados».
Miro a la mujer con ternura. Ella cree que con todas esas chácharas podrá ser más amada. Pero no, no será así como conseguirá lo que busca. No sé cuánto le durará la felicidad que he creído verle en el rostro. Deseo de todo corazón que le dure mucho. Adiós, amiga mía, adiós. Quisiera para ti la alegría.
Algunos días después de aquello, ya por la noche y antes de dormirme, me puse a leer un libro de Viktor E. Frankl (1905-1997), y en él pude encontrarme con esto que ahora me tomo el trabajo de transcribir porque confirma mis más negras sospechas:
«La impresión externa de la apariencia física de una persona es indiferente en cuanto a las posibilidades de que se la ame . Esto debe llevarnos a una actitud de retraimiento en lo que respecta a afeites y cosméticos. En efecto, hasta los lunares y los defectos de la belleza forman parte integrante e inseparable de la persona a quien se ama. Sabemos, por ejemplo, de una paciente que abrigaba la intención de embellecer su busto mediante una operación plástica de reducción del pecho, creyendo que con ello aseguraría mejor el amor de su esposo. El médico a quien pidió consejo la disuadió de hacerlo; entendió que si su marido la quería de verdad, como al parecer era el caso, la quería, indudablemente, tal y como era. Tampoco los vestidos de noche impresionan al hombre de por sí, sino solamente puestos en la mujer amada que los viste. Por último, la mujer de nuestro caso, inquieta, pidió su parecer al propio marido. Y éste le dio a entender, en efecto, con toda claridad, que el resultado de aquella operación sólo traería consecuencias perturbadoras, pues le llevaría, tal vez, a pensar: Ésta ya no es mi mujer; me la han cambiado». Y concluye el doctor Frankl: «En efecto, los hombres tienden generalmente a olvidar cuán relativamente pequeña es la importancia de los atavíos externos y cómo lo que importa en la vida amorosa es, fundamentalmente, la personalidad. Todos conocemos claros –y consoladores- ejemplos de cómo personas exteriormente poco atractivas e incluso insignificantes, triunfan en la vida amorosa gracias a su personalidad y a su encanto» (Psicoanálisis y existencialismo).
Cerré el libro y pensé de pronto en aquella mujer que había visto salir de los almacenes en días pasados. La ternura volvió a apoderarse de mí. Sí, me dije, a los comerciantes les interesa hacernos creer que el amor se consigue impresionando; sin embargo, los orígenes de toda relación son más humildes. Pregúntale a este hombre mata el tiempo tomándose un café o a aquel otro que cruza apresurado la avenida –sí, el del periódico bajo el brazo- qué vestido llevaba su mujer cuando la conoció y verás que no te lo dice. ¡Ni siquiera vio el vestido! Lo impresionó ella, no lo que ella llevaba puesto.
Y, de pronto, me escucho a mí mismo hablando con aquella desconocida apresurada: «No, amiga, no. Eso que traía usted hace unos días con tanta felicidad en las bolsas no sirve para lo que cree usted. Sirve, si usted quiere, para andar por la vida decorosamente y con cierta dignidad, pero sólo para eso sirve. Trate, más bien, de ser gentil, delicada, dulce; en una palabra, encantadora, y entonces se habrá hecho usted lo que se llama una personalidad. Y, cuando ya la tenga, verá que cuanto se ponga le vendrá siempre bien.
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