#4 TiemposColumna de Dalia García

Para publicar en los grandes sellos editoriales | Columna de Dalia García

Divertimentos

 

Cuando fui a pedir informes sobre la licenciatura en lengua y literatura, me dijeron muy claramente: “aquí no formamos escritores, sino lectores”. Debo confesar que mi intención era, más que leer, escribir, pero dado que fue tan clara la advertencia, acepté en automático. Además, ayudó que quien me informaba, agregó: “pero para ser escritor hay que ser un buen lector”; y así ganó una estudiante más.

Lo que hicimos durante los cuatro años y medio que duró la licenciatura fue, efectivamente, leer y escribir —de esta última actividad: reportes de lectura, análisis y ensayos—. Sin embargo, en la mayoría de los estudiantes prevalecía, y se acrecentaba, el ánimo por escribir textos creativos, como casi todos los que leíamos. Incluso, algunas veces llegamos a reunimos en un café —que ya no existe, por cierto— para compartir textos propios y leer otros, eran los “Jueves de café con letras”. (No fuiste estudiante de letras si nunca formaste parte de un grupo de escritores en potencia que se reunieran a leer sus propios textos mientras tomaban café con refill).

Ser joven entusiasta de la escritura creativa no incluye, en la mayoría de los casos, el conocimiento de los procesos editoriales; tampoco se conoce el funcionamiento de la relación escritor-editor-editorial (como trabalenguas), que es lo que hace posible la publicación de obras. Todo se queda en los ánimos frustrados porque nunca nadie leyó tu obra en el lugar y en el tiempo indicados para considerarla una obra maestra; y muchos desisten en el camino. Lo interesante es que el proceso que conduce a la publicación editorial tiene su chiste y, en muchos casos, puede hablarse de una dinámica —por no decir de una receta— establecida para lograrlo.

Lo más común es aspirar a ser publicado por los grandes sellos editoriales; aquellos cuyos títulos son los más visibles y numerosos en las librerías, cosa que no responde precisamente a la calidad de las obras sino, más bien, a la capacidad financiera que posee la empresa para generar grandes tirajes, buenos contratos, buenas ventas y poderosas campañas de publicidad. Pero ser publicado en estos sellos, ¿realmente garantiza la fama y el porvenir de una trayectoria literaria? La respuesta depende de muchos factores.

Las grandes editoriales están en constante búsqueda de novedades. Publican alrededor de 200 títulos por año; por eso, una de las principales características que debe tener la obra que aspira a ser publicada es que su contenido sea de carácter actual y que, casi por encima de todo, entre, o encaje, en alguna línea de las colecciones del catálogo.

El autor nuevo tiene seis meses para superar la primera etapa de su camino al éxito, pues este es el tiempo aproximado que permanece un libro en las mesas de novedades, y el establecido para recuperar la inversión y un porcentaje de ganancias por parte de las editoriales.

Entonces, si estás esperando ese golpe de suerte, te diré lo que tienes que hacer:
1. Tener bien claro el mercado editorial al que apunta tu libro: si es para jóvenes, o para adolescentes, o para niños de 3 a 5 años, o para mujeres de 40 a 55…
2. Conocer el catálogo de la editorial a la que aspiras y asegurarte de que tu obra tenga cabida en él.
3. Conocer el tema sobre el que escribes.
4. Saber cómo se posiciona tu libro frente a la competencia; es decir, qué ofreces de diferente en esa novela, cuento o poemario.
5. Escribir bien (obvio), pero no solo me refiero a escribir buenas historias, sino a saber escribir con las tres propiedades textuales: coherencia, cohesión y adecuación. Y ya por último,
6. Ser capaz de conectar con el lector.

Además, tendrás que cumplir con las siguientes características:
1. Ser el espíritu viviente de algún escritor del boom latinoamericano, o de Roberto Bolaño, y/o
2. escribir algo que venda en tu época: algo sobre violencia, sobre el narco, sobre las redes sociales, sobre perritos…

Si crees cubrir solo el 50% de los puntos anteriores, o menos, será mejor que busques una editorial independiente que se anime a publicar tu obra; estas también tienen sus ventajas, y son más de las que te imaginas.

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