agosto 5, 2026

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#4 Tiempos

Monólogo del hijo único | Columna de Juan Jesús Priego Rivera

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LETRAS minúsculas

(Hace poco, en mi oficina, escuchaba el monólogo de un hombre solo –quiero decir, solitario-. Ahora lo transcribo entero, aunque agregándole unas cuantas citas tomadas de la literatura para demostrar que la suya no es una experiencia asilada, sino el sentir de muchas personas que, por la razón que sea, debieron vivir de pequeños sin otra compañía que la que se forjaron en su imaginación).

«La familia pequeña vive mejor». Hace treinta años la radio no dejaba de decir cosas como ésta, y claro, nuestros padres se lo creyeron. ¿En qué sentido vive mejor la familia pequeña? ¿En el sentido de que, como se dice en el rancho, entre menos burros más olotes?

Yo, que soy hijo único, siento hoy una gran nostalgia por los hermanos que nunca tuve. Con ellos cerca de mí, acaso mi vida no sería tan solitaria. Pero desde muy pequeño me acostumbré a reír solo, a hablar solo y a jugar con la única compañía con la que podía contar: yo mismo. ¿Hay algo más triste que un niño que, mientras arma un rompecabezas –un puzzle, según lo llaman hoy– habla en voz alta cual si todos sus amigos estuvieran allí armándolo con él? «Mira, dice el niño, aquí embona la pieza. No, no, ésta no va aquí», etcétera. ¿Con quién habla? Con nadie; quiero decir, con el aire, con su sombra.
Lo triste del asunto es que luego este niño se acostumbra a hablar solo, cosa que más tarde hará incluso en la calle, suscitando miradas si no recriminatorias, sí por lo menos de admiración o, en el peor de los casos, de lástima.

–¡Qué chico más serio! –decían las visitas que llegaban a mi casa mientras contemplaban mis ojos melancólicos. Y yo les sonreía con dolor tratándoles de explicar con mi mirada que lo mío no era precisamente seriedad, sino tristeza.
Un niño necesita más hermanos que juguetes. Esto es lo que me digo ahora que termino de leer el bellísimo relato de William Styron (1925-2006) titulado Una mañana en la costa. En él aparece también un hijo único que no se resigna a serlo y que ve con envidia a las familias de su entorno inmediato, tan llenas de hijos, en un pueblo de Virginia; el muchacho se llama Paul Whitehurst y… Pero permítame usted leerle la página entera:

«En la semipenumbra, mis ojos recorrieron la estancia, el reducido espacio de la habitación de un hijo único, pequeña y ordenada con aquella posesiva sensación de tenerlo todo en su sitio, sin la molesta presencia de los hermanos y hermanas que durante tantos años había ansiado tener y que ahora, en mi desolación, ansiaba tener con un dolor muy especial».

Antes de continuar, estimado padre, quizá convenga decir que la madre de Paul está agonizando en la habitación de a lado cuando él se dice a sí mismo estas cosas; muere de cáncer, y él no tiene a quien agarrarse para soportar su dolor. Una vez aclarado esto, volvamos a nuestro relato:

«En el pueblo había muchos niños. Era un lugar y una época de tendencias prolíficas y las casas del pueblo, a pesar de lo pequeñas que parecían, estaban llenas de familias numerosas y todos mis amigos tenían hermanos a quienes yo envidiaba por el simple hecho de existir…, espléndidos hermanos mayores y delicadas hermanas menores; incluso me hubiera encantado mimar y proteger a los pequeños mocosos que constituían el último eslabón de la cadena familiar.
Una vez que la hija de un vecino murió a causa de una caída de caballo, pude ver la desbordante fuente de amor y consuelo que surgió del corazón de la familia, hermanos y hermanas abrazándose y besándose como si el dolor se pudiera aliviar con el simple contacto de una carne de origen común.

Durante varias noches los hermanos dormían juntos en una sola cama, abrazados los unos a los otros para que ni siquiera el sueño pudiera separarlos en su aflicción. Yo, en cambio, me sentía tan solo en mi dormitorio como en una mazmorra. El calor era asfixiante y yo jadeaba como un pez en la oscuridad».

¿No es bella esta página? En ella está dicho todo. Un niño que tiene hermanos es fuerte para soportar cualquier prueba de la vida: le basta, en efecto, con colgarse al cuello de de uno de ellos y echarse a llorar hasta que la fuente de las lágrimas se seque y todo vuelva a comenzar.
Pero, ¿en el hombro de quién se llora cuando los hermanos no existen? ¡Respóndame usted!
Tener hermanos es poder decir: «Pase lo que pase, yo no estoy solo». En los momentos de aflicción yo no he podido ir a la recámara de un hermano y acostarme a su lado, así, en silencio, sólo para sentir el calor de un cuerpo que no me va a rechazar, de una piel que no me sentiría culpable de tocar.

Desde que alguien se puso a decir que la familia pequeña vive mejor, los hijos son vistos como unos advenedizos que lo único que vienen a hacer en este mundo es a robarles a sus padres libertad, dinero, sueño y comodidad.

A los que piensan que la familia pequeña vive mejor, yo querría repetirles lo que una vez, en un libro autobiográfico, escribió el gran historiador francés Pierre Chaunu (1923-2009):
«La infancia sola con adultos es triste. El único regalo válido que se le puede hacer a un niño es el de darle hermanos y hermanas».
Y continúa: «No se recalcará jamás bastante el papel de la fratría. Me basta comparar este recuerdo con el espectáculo que me ofrecen cotidianamente mis hijos. Yo no he conocido la fratría. Huérfano de madre a los nueve meses, recogido por un matrimonio cuadragenario, sin hijos, una tía y un tío político, he tenido una pequeña infancia feliz, pero una infancia que no me preparaba para el encuentro con los otros».

¿Lo ve usted? Son los otros, los hermanos, quienes nos van enseñando, paso a paso y golpe a golpe, como dice la canción, el difícil arte de vivir.
Nunca es fácil vivir con ellos, pero sin ellos todo es más difícil.
No sé, tal vez los hermanos existan para colgarse de su cuello en los momentos de duelo; para no estar solos mientras papá y mamá salen de casa, como los antiguos cazadores y recolectores, para traer de fuera algo que comer.

¿Esto que digo le parece absurdo? Si es así, piénselo un poco y al final respóndame…

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#4 Tiempos

El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.

Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.

Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.

En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.

Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.

En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.

Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).

Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.

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Corredor Humanitario

Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz

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Donald Trump

El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado

Por: Redacción

El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.

Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.

La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington

. Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.

La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.

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Acento Ajeno

Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.

Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.

Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.

No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.

Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.

¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.

Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.

Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.

La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido

.

Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.

Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.

Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?

A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes. 

Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente. 

Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.

Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.

Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.

Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.

En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.

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Opinión

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