septiembre 30, 2026

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Opinión

Compré una casa nueva que se cae a pedazos, ¿ahora quién responde? | Columna de Víctor Ezequiel

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SERENDIPIA

 

Culto público, comprar una casa o un departamento debería ser una de las decisiones patrimoniales más importantes de nuestra vida. Lo que nadie nos advierte es que, algunas veces, después de firmar escrituras, pagar impuestos, honorarios notariales y gastos de compraventa, comienza otra historia: descubrir que aquello que parecía un hogar tiene goteras, problemas eléctricos, humedad, instalaciones defectuosas, acabados deficientes o incluso diferencias entre lo construido y lo que fue autorizado.

Y entonces aparece la pregunta incómoda: ¿quién responde?

En San Luis Potosí existe un problema que merece mayor atención. Hay desarrollos que tardan años en concluir procesos de urbanización y municipalización, obras que presentan deficiencias y compradores que terminan enfrentando solos problemas que, en principio, no les correspondían.

La ley, sin embargo, no deja completamente desprotegido al comprador.

La Ley Federal de Protección al Consumidor establece obligaciones específicas para quienes venden inmuebles destinados a casa habitación. Antes de contratar, el proveedor debe poner a disposición información sobre permisos, licencias, especificaciones técnicas, materiales y servicios, pero también planos estructurales, arquitectónicos y de instalaciones, o, en determinados casos, un dictamen estructural.

Así que si después de comprar un inmueble el propietario solicita los planos y la empresa simplemente guarda silencio, no estamos hablando solamente de una falta de cortesía.

Y vienen las garantías.

La ley establece una garantía mínima de cinco años para cuestiones estructurales, tres años para impermeabilización y un año para los demás elementos, contados desde la entrega real del inmueble. Durante ese periodo, el proveedor debe reparar sin costo los defectos o fallas que correspondan. Además, el tiempo empleado en las reparaciones no se computa para la garantía.

¿Goteras? ¿Problemas hidráulicos? ¿Instalaciones eléctricas defectuosas? ¿Deficiencias estructurales? No todo debe convertirse en un “pues así se entregó”.

Si existen defectos o vicios ocultos que hagan al inmueble impropio para su uso, disminuyan su calidad o afecten la seguridad que razonablemente debe esperarse, la propia legislación contempla alternativas como exigir la reparación, solicitar la rescisión o reducción del precio y, en determinados casos, reclamar bonificación o compensación, además de los daños y perjuicios que procedan.

Pero no todo se resuelve ante PROFECO.

Si el problema consiste en que el desarrollo no cumple con el proyecto autorizado, existen irregularidades en la construcción, se depositan escombros donde no corresponde o existen deficiencias en la urbanización, también entra en juego la legislación de ordenamiento territorial y desarrollo urbano de San Luis Potosí.

La ley exige que las obras cuenten con Director Responsable de Obra y, cuando corresponda, con corresponsables. Estos últimos deben revisar el proyecto, vigilar que la obra se ejecute conforme a lo autorizado y comunicar las irregularidades que puedan afectar su ejecución.

Además, la autoridad municipal tiene facultades de inspección y verificación. En materia de municipalización, debe comprobar que las obras ejecutadas correspondan a las autorizadas y, para otorgarla, deben constituirse garantías destinadas a asegurar la calidad de las obras. Incluso después de municipalizado el fraccionamiento existe un periodo para detectar y corregir vicios ocultos de la urbanización.

Por eso, cuando un desarrollador tarda años en entregar el fraccionamiento al municipio, la respuesta no debería ser resignarse. Hay que revisar qué autorizaciones existen, qué obra fue aprobada, qué falta por ejecutar, quién debe entregar y qué garantías fueron constituidas.

Lo mismo ocurre con el escombro. La legislación estatal establece obligaciones respecto de la limpieza y conservación de predios y áreas de donación; incluso contempla que determinadas áreas destinadas a equipamiento sean entregadas limpias y sin escombro.

¿Y qué puede hacer entonces el comprador?

Primero, documentar: fotografías, videos, contratos, escrituras, publicidad, correos, mensajes, reportes de garantía, dictámenes y cualquier comunicación con el desarrollador.

Segundo, presentar por escrito la reclamación y exigir formalmente la reparación, dejando constancia de fechas y defectos.

Tercero, acudir a PROFECO cuando exista una relación de consumo comprendida por la ley. La Procuraduría recibe reclamaciones contra proveedores inmobiliarios y existen incluso mecanismos de acción colectiva para casos en los que una inmobiliaria afecta a un grupo de consumidores con vicios ocultos, fallas estructurales o eléctricas o incumplimiento de garantías.

Cuarto, cuando existan problemas relacionados con la obra, urbanización, permisos o cumplimiento del proyecto, acudir también a la autoridad municipal competente, solicitando inspección y verificación.

Y si el problema requiere una reparación patrimonial, cumplimiento contractual, daños y perjuicios o existen cuestiones que PROFECO no pueda resolver, queda abierta la vía judicial correspondiente.

Respecto de las empresas que intervienen en la operación, hay que hacer una precisión: que un desarrollo utilice distintas razones sociales para adquirir terrenos, construir, comercializar o escriturar no demuestra por sí mismo una ilegalidad. Cada sociedad tiene personalidad jurídica propia y cualquier responsabilidad debe determinarse conforme a los contratos, actos realizados y legislación aplicable. Lo mismo ocurre con notarías y peritos: haber intervenido en una operación no significa automáticamente que sean responsables de todos los defectos de una construcción.

Pero tampoco significa que nadie pueda responder.

Porque si todos cobraron por hacer su parte, resulta difícil explicar por qué, cuando aparecen los problemas, el único que parece quedarse con ellos es quien compró el inmueble.

La pregunta no debería ser si los compradores están condenados a aceptar lo que les entregaron.

La pregunta correcta es otra: ¿estamos utilizando todas las herramientas legales que ya existen para exigir que una vivienda sea entregada, y permanezca, en las condiciones que fueron ofrecidas y legalmente exigibles?

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Deportes

San Luis Femenil, un punto ante Tigres y se mantienen terceras | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

San Luis salió del Volcán con un punto que sabe a triunfo moral. Visitar a Tigres, uno de los equipos más fuertes del torneo, y regresar con el empate no es poca cosa, sobre todo después de haberse ido arriba en el marcador.

El domingo 27 de septiembre, en la jornada 9, San Luis sorprendió al minuto 23 con gol de Amina Bello, quien dejó atrás a su marcadora y definió ante la portera local para el 1-0. El equipo sostuvo la ventaja buena parte del complemento, hasta que Tigres encontró el empate al 49′ con gol de Alexia Delgado, tras una jugada colectiva que terminó en falta cerca del área. El resultado ya no se movió, ni siquiera cuando Tigres se quedó con diez por la segunda amarilla de Natalia Coury al 85′: 1-1 final.

Lo interesante de este empate es quién lo consiguió. Esta semana no fue Higuera la que apareció en el marcador, sino Amina Bello, prueba de que este equipo ya no depende de un solo nombre para lastimar rivales. Higuera se mantiene en 12 goles, segundo lugar de la tabla de goleo, aunque la brasileña Geyse Da Silva ya le sacó tres de ventaja (15). No pasa nada: cuando la punta de lanza no aparece, alguien más da un paso al frente, y eso es justo lo que necesita un equipo que aspira a más que sobrevivir el torneo.

Con este resultado, San Luis suma 9 jornadas jugadas, 5 victorias, 1 empate y 3 derrotas, 22 goles a favor, 16 en contra y 16 puntos, y se mantiene en el tercer lugar del Grupo 2, por detrás de América (25 pts) y Guadalajara (18 pts).

Rescatar un punto de visita ante un rival de la categoría de Tigres es una buena noticia, pero también deja una tarea pendiente: convertir esos empates en victorias cuando el partido está para ganarlo, como pasó en el primer tiempo.

La próxima oportunidad de sumar para las potosinas llegará el sábado 3 de octubre, a las 17:00 horas, cuando visiten a Querétaro, colista del grupo, en La Corregidora. Por lo visto hasta el momento de uno y otro equipo, San Luis llegará obligado a ganar, para no perder terreno ante un equipo que se ha quedado a deber toda la temporada, y se antoja una oportunidad grande para que Higuera sume goles en su lucha por dominar ese apartado estadístico.

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El Cronopio

Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

La cultura Olmeca se considera la madre de las culturas mesoamericanas, con presencia desde el Preclásico o periodo formativo, alrededor de 1200 años antes de nuestra Era. Su influencia se percibe desde Jalisco hasta Costa Rica; se destacan como una sociedad compleja, con diversos estamentos, donde los gobernantes eran identificados con los dioses. Su estilo artístico, arquitectónico y simbólico influyó en otras sociedades de la región, destacando, entre otros aspectos, en el descubrimiento del hule o látex natural y su control como artefacto de uso en su vida simbólica.

Un buen número de estudios se han realizado en torno de esta cultura, con el fin de entender nuestro pasado y el desarrollo cultural de nuestros pueblos mesoamericanos que sucedieron en el tiempo a esta cultura madre y la influencia que sobre ellos tuvo en todos los ámbitos culturales. Sin embargo, quedan muchas preguntas por resolver que puedan aumentar el grado de conocimiento sobre estas culturas prehispánicas. El acceder a un conocimiento más completo requiere el auxilio del grueso de las disciplinas científicas que complementen los estudios antropológicos, arqueológicos etnohistóricos, entre otros.

Un ejemplo es el análisis y estudios de artefactos encontrados en las zonas de influencia de esta cultura, artefactos que fueron construidos con diversos fines a lo largo de los periodos culturales, desde el esplendor Olmeca hasta las culturas surgidas en nuestra Era, desde el occidente hasta el sureste del país, y más allá de las actuales fronteras, como la cultura maya, la cultura tolteca, cultura mixteca, cultura teotihuacana, entre otras.

Por lo regular, varios de estos artefactos son asociados a cuestiones ornamentales, principalmente por la belleza de su construcción y materiales utilizados como el jade y la obsidiana, tanto para uso personal, como religioso en torno a sus gobernantes.

Uno de los artefactos que habían llamado la atención eran un conjunto de espejos fabricados de materiales como la turquesa, la pirita y óxidos ferrosos. Una de las colecciones más conocidas es la de los investigadores Carlson and Gullberg, que incluye espejos olmecas y mayas, como la preciosa pieza de la placa de mosaico turquesa del Templo de los Guerreros en Chichén Itzá.

Uno de los aspectos extraordinarios que presentan los espejos encontrados, es que no son simples espejos planos, sino que son espejos cóncavos, los cuales concentran la luz solar reflejada en un punto, y cuya elaboración requiere el conocimiento adecuado del material y las técnicas de pulido necesarias para darle la forma parabólica, difícil de lograr, y que se realiza con pulimentos adecuados y el uso de materiales para el pulido que al parecer se usaba guano de murciélago.

Yuri Nahamad Molinari, investigador del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y un grupo de trabajo interdisciplinario, realizaron un estudio termodinámico de transferencia de calor, cuyos resultados apuntan a que estos objetos eran utilizados con el fin de producir fuego, y elaborados para los gobernantes que en su calidad de dioses realizaban ceremonias donde la producción del fuego tenía un interés central. Estos resultados aportan al conocimiento del desarrollo técnico de estas culturas y en la necesidad de realizar los estudios con el apoyo de otras disciplinas científicas, como en este caso la física, para ampliar el conocimiento y el entendimiento organizacional de culturas como la Olmeca.

Los resultados del grupo de trabajo donde participa Yuri Nahmad serán publicados en dos artículos que aparecerán próximamente en la revista Ancient Mesoamerica de la editorial Cambridge University Press. En uno de ellos muestran de los resultados del cálculo del poder quemador de algunos espejos cóncavos olmecas, evaluando teóricamente su capacidad para encender fuego en receptores de celulosa ennegrecida con un enfoque de equilibrio termodinámico de transferencia de calor y con base en los diagramas de restauración del espejo de Chichen Itza, muestran que esta pieza corresponde a un espejo cóncavo de pirita

(Clásico tardío) y calculan su poder quemador. Los resultados muestran la continuidad en la tradición lapidaria de manufacturar espejos cóncavos desde el Preclásico hasta el periodo de Contacto en Mesoamérica. A su vez, las dimensiones de este espejo muestran su claro potencial como instrumento para el encendido ritual de fuego como uno de sus principales usos.

En el otro artículo, estudian los espejos cóncavos y su relación con los puros de tabaco en la antigua Mesoamérica, donde los autores resaltan: “Con base en resultados previos (teóricos y experimentales) enfocados a demostrar el poder quemador de los espejos cóncavos Mesoamericanos el presente estudio se enfoca en analizar los posibles objetos que fueron utilizados como blanco receptor de la radiación concentrada del Sol para encender fuego. Nuestro análisis iconográfico, pictórico y etnohistórico, coincide en señalar al cigarro de tabaco como el mejor candidato, mostrando una significativa correlación entre cigarros y espejos. Experimentos realizados con modelos análogos de los espejos arqueológicos confirman físicamente la plausibilidad de nuestra propuesta, reafirmando la consistencia entre la información iconográfica, etnohistórica y termodinámica. De este modo, se propone al par cigarro-espejo como un instrumento inseparable para encender fuego en un contexto ritual de control de los dignatarios sobre el poder del Sol y las sustancias psicoactivas al interior del culto al Señor del Espejo Humeante.”

Detalles sobre estos resultados los pueden apreciar de viva voz por uno de sus autores, el Dr. Yuri Nahmad Molinari, investigador del Instituto de Física de la UASLP, en la charla ¿Un análogo Olmeca del Rayo de la Muerte o estoy muy fumado?, que será impartida en la próxima sesión de La Ciencia en el Bar, que se efectuará el miércoles 7 de octubre a las 8 de la noche en La Cervecería San Luis, en Calzada de Guadalupe 326. Entrada libre.

En la charla, el Dr. Yuri Nahmad abordará el tema cuyo resumen es: una de las deidades más antiguas de Mesoamérica —cuyas advocaciones más conocidas son Tezcatlipoca entre los mexicas y K’awiil entre los mayas— porta como signo distintivo un espejo humeante. En esta charla se explorarán los mitos de creación de los pueblos mesoamericanos y el conocimiento tecnológico que estos mitos contienen. Se abordará, asimismo, el desarrollo de dispositivos ópticos de concentración en sociedades de tecnología neolítica, así como la invención de uno de los receptores fototérmicos más eficaces para la producción de fuego.

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Letras minúsculas

Soliloquios de una puerta | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

¿Se ha imaginado alguna vez un mundo sin puertas? En cierta ocasión hice todo lo posible por imaginármelo y, vanidad aparte, debo confesar que no lo conseguí. Imagine, digo, la cara de un niño que no pueda ir a rebotar su balón a la acera de enfrente; el humor de la mujer a la que le esté prohibido ir a platicar con la vecina de dos cuadras más allá; la nostalgia del que habiendo nacido cerca del mar –marinero en tierra- tenga que conformarse con el puro ruido del oleaje. Un mundo sin puertas sería como un campo de concentración, o algo peor aún que eso. Consta por ciertos testimonios dignos de todo crédito que los prisioneros de los campos alguna vez se consolaron contemplando un crepúsculo, o inclinándose ante la fragancia de una rosa solitaria. Pero en un mundo sin puertas no habría crepúsculos ni rosas. No es casualidad, pues, que la Jerusalén celestial tenga doce puertas siempre abiertas hacia todas las direcciones, según asegura san Juan evangelista, autor también del libro del Apocalipsis. ¡Por muy divina que fuese, si no tuviera puertas, la Jerusalén de arriba sería un infierno más que un cielo!

Cuando los hombres eran nómadas, poca necesidad tenían de puertas: vivían de cara al infinito y caminaban en grupos. Pero cuando, andando el tiempo, se volvieron sedentarios, obraron la separación y cada uno se fue a vivir a su propia casa. Entonces descubrieron que existía un peligro llamado encierro, y que éste puede significar más de una cosa: soledad, incomunicación, tal vez locura. Por lo cual, para tener siempre disponible una vía de escape, se dieron a la tarea de construir puertas, que son como los barrotes por los que se escapa el reo. La puerta es símbolo de salud y libertad. Mucho se equivocaba, pues, Octavio Paz (1914-1998) cuando en algún lugar de su obra poética dijo: “No hay puertas, hay espejos”. ¡Si así fuera, el hombre estaría perdido!

Consideradas las cosas desde esta perspectiva, ¿le parece extraño que Jesús se hubiese comparado a sí mismo con una puerta? “Yo soy la puerta -dijo un día a las multitudes en Jerusalén-. Si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto” (Juan 10, 9). Honor que nos hizo.

¿Me creería usted, estimado señor, si le digo que hasta un sociólogo tan renombrado como Georg Simmel (1858-1918) se ocupó una vez de nosotras las puertas? Lo hizo en un ensayo de 1909, donde dijo: “Es esencial para el hombre, en lo más profundo, el hecho de que él mismo se ponga una frontera, pero con libertad, esto es, de modo que también pueda superar nuevamente esta frontera, situarse más allá de ella”.

¡Ya sé que este párrafo puede parecerle a usted un tanto difícil! Pero es que Georg Simmel era alemán y, como se sabe, a los alemanes les gusta enormemente oscurecer lo claro. Pues bien, se lo diré con mis palabras. La casa pone un límite al espacio infinito: lo cuadricula, por decirlo así, para convertirlo en hogar; pero gracias a las puertas puede el hombre vencer el confinamiento al que él mismo se ha sometido para salir a respirar el aire puro de la libertad. ¿No es esto maravilloso? Pero vea, también, para qué otra cosa puede servir una puerta.

Cuando los judíos habitaban ya en la tierra prometida y habían construido en ella sus casas, Dios les dio el siguiente mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Se las repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas tanto si estás en casa como si estás de viaje, así acostado como levantado; las atarás a tu mano como una señal, serán como una insignia ante tus ojos, las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas” (Deuteronomio 6, 5-9).

Para nosotras las puertas, puesto que nos concierne directamente, este texto es de obligada meditación. Durante mucho tiempo he dado vueltas y más vueltas a este pasaje misterioso. ¿Por qué sobre nosotras debía de ser escrito el primero de los mandamientos y no en el techo de la casa, por ejemplo? Respecto a esta difícil cuestión he llegado a elaborar una teoría que ahora expongo a su juicio, estimado señor. ¿Qué es lo que hace alguien, por ejemplo, cuando quiere dejarle a otro un recado urgente? No lo deja por cierto en el suelo, pues se lo llevaría el viento; ni sobre su escritorio, porque se perdería entre los otros muchos papeles que hay en él –se le traspapelaría, para decírselo de manera llana-, sino que lo fija en la puerta, a la altura de los ojos, de manera que cuando éste entre o salga sea lo primero que vea. Algo similar, me imagino, quiso hacer Dios con su pueblo: como lo que le ordenaba hacer era algo de suma importancia, quiso que sus palabras estuvieran siempre delante de los ojos, de modo que nadie las olvidase.

Pero hay todavía algo más: al fijar allí el mandamiento y no en otro lugar, el Todopoderoso vio que era muy prudente que al entrar a su casa o al salir de ella, todo judío, por joven o viejo que fuese, se acordara del mandamiento del amor. El que sale a la calle sin acordarse de que debe amar, corre el riesgo de convertirse en un peligro para sus congéneres; el que entra a su casa y se olvida del amor, puede acabar siendo, como se dice, candil de la calle y oscuridad de su casa, relacionándose con los suyos como sólo saben hacerlo los tiranos. Hay el deber de amar adentro y afuera. Y si esto es así, ¿dónde más podría ser fijado el mandamiento sino en la puerta, que es como el puente entre el adentro y el afuera, entre lo público y lo privado?

En los tiempos de la posmodernidad y del retorno de los brujos, a las puertas nos ponen ajos. Es decir, que hoy servimos únicamente para recordar a las personas que tienen que lavarse la boca y cuidarse el aliento. Lo que, me parece, es una gran ofensa a la dignidad de las puertas.

Pero me callo ya: nuestros soliloquios producen el mismo sonido de las polillas cuando éstas nos devoran las entrañas, y la verdad es que no me agrada nada la idea de anticipar ese júbilo un tanto lánguido llamado, quién sabe por qué motivo, jubilación. ¿Sabe usted lo que haría conmigo el dueño de la casa si por ventura me escuchase? ¡No quiero ni pensarlo! De modo que me despido de usted y le digo adiós. Buenas noches.

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Opinión

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