agosto 12, 2026

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#4 Tiempos

Las riendas del corazón | Columna de La Varsoviana

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Con mirada de Gitana

Hay palabras que te cambian la vida pero hay relinchos que te cambian el alma…

Siempre he creído que el mejor vínculo que puede tener un ser humano es con un caballo, más allá de los animales que solemos tener como mascotas, los caballos son seres mágicos, con una luz indescriptible y una belleza fascinante, que a las personas que tenemos cierta afinidad con ellos nos transmiten un sinfín de emociones que le provocan taquicardia a nuestro corazón.

Puedo presumir que tengo esa afinidad desde que soy un embrión. Ha sido fomentada desde que tengo uso de razón, al grado que puedo presumir que mi memoria viaja a mi recuerdo más antiguo y es cuando aproximadamente tengo 4 años, obviamente como un recuerdo muy vago, más bien como un sueño, y es montando con mi papá aquel caballo “El Tordillo”, un cuaco extraordinario, entero, pero con muchísima nobleza. Manso a más no poder, este caballo tiene un lugar muy especial en mi corazón. Mucho tiempo fue mi conexión más cercana con mi abuelo paterno. Cuando él falleció, “El Tordillo” se escapó. Es como si hubiera sentido su ausencia.

Bueno en él, mi papá me enseñó a montar y con la nobleza que caracterizaba al caballo, más mi sensibilidad hacia él todo resultó muy fácil. “El Tordillo” vivía en Charcas y yo siempre he vivido en la capital del estado. Siendo una niña se me hacía eterna la semana para que el viernes que mi papá salía de trabajar nos fuéramos a Charcas de fin de semana. Me urgía irme y llegar a ver a “Mi Tordillo”, porque me lo apropié.

En cuanto nos bajábamos del carro saludábamos rápidamente a la familia y en seguida mi papá y yo íbamos a buscarlo. Me creerán que en cuanto mi papá le chiflaba con una singular tonada, el caballo desde donde estuviera empezaba a relinchar. Mi papá no dejaba de chiflarle y “El Tordillo” de sentirse feliz por nuestra llegada.

De algún lado salía el trabajador del rancho de toda la vida, Crucito, diciendo: “Palomita (sobrenombre que he tenido desde mi primer suspiro) ya los vio llegar ‘El Tordillo’”. Al recordar y escribir esto, se rasan mis ojos de nostalgia. No cabe duda que tuve la mejor de las infancias, llena de amor, animales y campo. Mucho campo.

Si algo puedo asegurar es que el vínculo que genere con “El Tordillo” fue increíble. En él aprendí que la seguridad es básica en esta vida. Uno no puede titubear y menos cuando estás encima de un animal que pesa media tonelada. Me hice asertiva, desarrollé instinto, me dejé llevar por su tranco y fuimos una simbiosis al galopar con aquella cadencia.

Ahora que lo pienso, todos los niños deberían de tener esa experiencia, hasta motrizmente uno se desarrolla. Es muy interesante cómo los caballos pue den aportar demasiado al ser humano con su sola presencia. Ellos tienen la capacidad de “leer” el “lenguaje no verbal”, que nos permite distinguir cuándo hay congruencia entre el actuar y el sentir. Estos seres perciben instantáneamente nuestro estado de ánimo y “no mienten” ni enmascaran su actuar. Ellos son puro corazón.

El chiste es que aquel caballo marcó mi vida y no puedo evitar recordarlo cada que imito el chiflido de mi papá.

“El Tordillo” vivió con nosotros hasta que tuvo 22 años, en los que llevó una vida extraordinaria, muy apapachado por todos. Le fascinaban las zanahorias y llenó de alegría la infancia de muchos. Hasta que un día se escapó. Lo buscamos casi 15 días, hasta que una persona sabia nos dijo que los caballos se alejan para morir y no ocasionar tristeza.

Quiero pensar que esa fue la razón por la que no volví a verlo, pero él fue el causante de mi vicio y amor a su especie. También de los mejores días de mi infancia.

Después hubo oportunidad en el lienzo charro “El Refugio”, donde empezaron a dar clases de montar ya con técnica. Un charro muy prestigiado, Eustorgio Flores, nos instruyó por casi dos años a mi hermana y a mí. Ahí terminé de enamorarme porque conocí muchos caballos, todos con un temperamento diferente: unos con carácter dominante, otros nobles. Ellos saben perfecto a quien traen montado y uno, si no está seguro, es preferible no arriesgarse.

Por mi vida han pasado varios caballos, todos especiales. Algunos muy finos, otros no tanto, pero todos por lo menos a mi me han llenado de alegría e ilusión.

Hubo un tiempo…  casi siete largos y tristes años que no monté y créanme, era algo que extrañaba. El día que volví a hacerlo fue en Rio Grande, Zacatecas, que por azares del destino necesitaban que alguien calentara un caballo y pues me acerqué un poco temerosa por no conocerlo, pero en cuanto lo acaricie volví a sentir ese vibrar especial en mi corazón. Me monté y pues lo que bien se aprende nunca se olvida. Ahí estaba yo sintiendo esa enorme felicidad y libertad que no se sustituye con nada. Ahora es algo que me he prometido a mi misma no dejarlo de hacer, porque montar a caballo es la forma que tengo de expresar sin palabras toda la pasión y la emoción que yace dormida en el fondo de mi alma y que solo un caballo sabe cómo despertar.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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#4 Tiempos

El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.

Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.

Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.

En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.

Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.

En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.

Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).

Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.

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Corredor Humanitario

Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz

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Donald Trump

El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado

Por: Redacción

El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.

Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.

La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington

. Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.

La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.

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