enero 26, 2021

Conecta con nosotros

#Si Sostenido

Elefant Records: 30 años de ser el sonido de la provincia | Por Luis Moreno Flores

Publicado hace

el

Fundador de uno de los sellos discográficos españoles más perdurables al tiempo, Luis Calvo platicó sobre indie pop, música latinoamericana y el culto a Family, uno de los grupos fundadores del  Sónido Donosti.

Por: Luis Moreno Flores

La primera vez que escuché a una banda de la disquera española Elefant Records fue a los 16 años. Era sábado (ocho y algo de la noche) y en la televisión de casa de mis padres comenzó a sonar Lloyd, I’m ready to be heartbroken de Camera Obscura (Escocia). Recuerdo, sobre todo, que pensé que Tracyanne Campbell, vocalista de la banda, era la chica más guapa que jamás había visto. Los presentadores del programa, que se daba en un canal de cable de la Ciudad de México, explicaron que la canción pertenecía a Let´s get out of this country (tercer álbum de Camera). Corrí a la computadora y bajé el disco desde MediaFire, como si hacerlo pudiera acercarme a Tracyanne.

De aquella primera toma de contacto han pasado casi 13 años, desde entonces he descubierto uno a uno a los grupos de Elefant que hoy son parte de mi soundtrack de vida. Digo descubrir porque jamás he premeditado una inmersión en el catálogo de la disquera, sino que encontré a Family (San Sebastián), Le Mans (San Sebastián), Heavenly (Inglaterra), Los Planetas (Granada), Cola Jet Set (Barcelona), Capitán Sunrise (Madrid), Band À Part (Madrid), My Little Airport (Hong Kong), Vacaciones (Murcia), Nick Garrie (Inglaterra), Die Katapult (España-Suecia)… de formas tan circunstanciales como a Camera Obscura.

Elefant Records cumple 30 años de vida en el 2019, una entrevista al respecto con sus fundadores, Luis Calvo y Montse Santalla, me pareció el mejor de los pretextos para cumplir con una de las cosas que desde hace tiempo quería hacer: conversar para intentar entender mi gusto por esas bandas de las que ellos son culpables.

Debido a mi desatención, no comprendí que los primeros correos electrónicos para pactar esta entrevista los intercambié con Montse, por tal motivo ella no estuvo presente durante la charla, no obstante, al disculparme, Luis me tranquilizó: «No te preocupes, los dos somos uno. Somos almas gemelas, si hablas con uno es como si hablaras con los dos». Se nota: casi todas mis preguntas fueron respondidas en primera persona del plural, una prueba gramatical de amor.

PREGUNTA: Siempre he pensado en las bandas de Elefant como el soundtrack de las pequeñas historias que ocurren en las pequeñas ciudades: reunirse un viernes por la noche con los amigos a beber unas cervezas, salir a pasear el domingo con un chico o chica que te gusta. ¿Elefant es el sonido de la provincia? ¿El sonido de todas las provincias de cualquier país?

Luis Calvo: Esto que dices es chulo, muy bonito. Lo nuestro es un sonido muy familiar, pequeño, provinciano, más de pueblo que de grandes ciudades, a pesar de eso siempre hemos intentado ser un sello internacional, en el sentido de que da igual que publiquemos a un grupo que canta en español, inglés, japonés, alemán o italiano, este puede ser escuchado en México o cualquier otro país.

–0–

Noches atrás, mientras conversaba con un par de amigos, uno de ellos disparó una pregunta brutal: «¿Cuáles son las armas que ustedes van a enterrar en su jardín?». El cuestionamiento, una referencia a la novela Rendición de Ray Loriga, iba enfocado a cuáles son las bandas que nos servirán para defender al rocanrol cuando, como ahora, sucumba frente a tendencias pasajeras. Por mi parte, solo pude pensar en Family, grupo integrado por Javier Aramburu e Iñaki Gametxogoikoetxea, cuyo único disco Un soplo en el corazón fue lanzado por Elefant a finales de 1993.

Family fue la segunda banda de la disquera que conocí, elegí mencionarlos porque desde hace una década nunca he tenido una temporada en la que no los escuche. Al principio, las canciones del dúo pueden pasar por simplonas, naif y no tener mucho en común con el rocanrol, sin embargo, al convivir con ellas cada día se vuelven más memorables, al punto que es imposible no sentir un vuelco en el estómago cuando alguien más las hace sonar.

La leyenda de Family termina por funcionar cuando se le añade que sus presentaciones fueron muy pocas y que Un soplo en el corazón, además de sus maquetas iniciales es lo único que se conoce de su trabajo.

P: En San Luis, mi ciudad, existe un mini culto a Family, casi todo compuesto por amigos, pero parece que eso se replica en muchos lugares del mundo. ¿A qué se lo atribuyes? ¿Qué significa para Elefant Un soplo en el corazón?

LC: Cuando salió, el disco le gustó a mucha gente, pero año a año es más y más querido. Se ha creado un mito porque no hubo más. Es un disco valiente para la época. Era muy punk, porque entonces resultaba más punk decir te quiero y escribir letras de amor. Es mucho más fuerte eso que hacer una canción llena de insultos. Los temas son tan buenos que permanecen en el tiempo y siempre habrá alguien que reivindique a Family.

Elefant lo llevamos juntos Montse y yo, somos pareja. Cuando empezamos a salir, a ser novios, se publicó la primera maqueta de El Joven Lagarto, que era el grupo que tenían Javier e Iñaki antes de Family, masomenos tocaban las mismas canciones. Family, para mí, es importante en varios sentidos. Esa maqueta, junto con la Maqueta Azul y Un soplo en el corazón son los discos que Montse y yo hemos escuchado más en nuestras vidas. No sé cuántas miles de veces hemos puesto esas canciones. Es una pena que no toquen más.

 

P: ¿Algún día veremos de nuevo a Family?

LC: Estoy seguro de que no. Hace muchos años, una tarde en casa, Javier Aramburu vino y tocó las canciones de lo que iba a ser el siguiente disco de Family. Era la historia del viaje de un astronauta, desde que salía de la Tierra hasta que regresaba. Para ese momento no sabíamos que no iba a grabarse. Recuerdo la anécdota, pero no las canciones. Fue uno de esos momentos en los que no dimensionan lo que realmente ocurre, lo que significa. Tengo la imagen, pero no el sonido. Desafortunadamente las canciones escaparon de mi memoria.

Durante un concierto que dio Family en Madrid, a principios de los 90, se repartió su Maqueta Plateada. Montse y yo estábamos ahí. Ese material parecía imposible de reeditarse y se hizo, así que alguna sorpresa como esa habrá. No vamos a ver discos nuevos de Family, pero sí pinceladas que este año se descubrirán. Dos cosas pequeñitas.

 

P: El catálogo de Elefant tiene a bandas como los propios Family, Heavenly, Nick Garrie o Camera Obscura que se han hecho icónicas con ustedes o que ya lo eran. ¿Cómo es contar con ellas?

LC: Cada grupo tiene su propia historia, su propia evolución. Camera Obscura, por ejemplo, es uno de los grupos más importantes que hemos tenido en Elefant y que creció a nuestro lado. Ellos decidieron fichar con nosotros y sacamos sus discos por todo el mundo. Es una alegría muy grande que después de tantos años el grupo funcionase tan bien, tuviera fans de punta a punta del planeta, de Japón a México.

Nunca se sabe qué va a ocurrir con los grupos, cómo los va a recibir la gente. Somos un sello muy pasional: nos dejamos llevar por las bandas de las que nos enamoramos, cada una funciona diferente, algunas llegan a un gran público, otras un poco menos. Siempre es una sorpresa.

 

P: ¿Cómo hacen el fichaje de bandas como Pushy Parents (Suecia), Marine Life (EUA – Filipinas) o My Little Airport que están en sitios tan lejanos? ¿Son como un club de fútbol que tiene visores por el mundo?

LC: No tanto así. Cada día, recibimos maquetas de grupos de todo el mundo, estamos el día entero con investigación en internet y contactamos con las bandas que nos gustan.

Para el caso de Pushy Parents y Marine Life fueron ellos quienes nos buscaron. Con My Little Airport fue un poco diferente: durante el viaje que hicimos en 2005 a Japón para la gira de La Casa Azul (Barcelona) y Niza (Madrid), nada más llegar, fuimos a una tienda de discos en Shibuya con la que trabajamos desde hace años, pero que no conocíamos físicamente a sus encargados. Al entrar, sonaba el disco de My Little Airport, me quedé alucinado, dije ostras qué es esto. Me enseñaron el disco, lo compré y en España les escribí para publicarlo con Elefant, porque ellos se habían autoeditado ese primer material y nosotros lo sacamos para todo el mundo. Fue un flechazo. Un momento de mucha euforia. Era nuestra primera visita a Japón, íbamos con los concierto y a conocer a varios amigos. Llegar y escuchar aquello fue como ostras qué guay.

P: En tus sueños más salvajes, ¿a qué otras bandas te gustaría que Elefant publicara?

LC: Uffff… ahora mismo es una pregunta muy difícil. Me gusta Alvvays (Canadá) desde que sacaron sus primeras maquetas. También sería bueno tener a Princess Chelsea, una chica de Nueva Zelanda, y a Kero Kero Bonito (Inglaterra). Hay muchos grupos que me gustan, pero si ya tienen sello y sacan sus discos para mí es suficiente. Lo importante es que las cosas bonitas salgan a la luz y alguien las apoye.

 

P: ¿Hay alguna banda latinoamericana que te gustaría fichar? ¿Alguna mexicana?

LC: Seguro. Solo hemos estado una vez en México, y en aquella ocasión me hicieron una recopilación de canciones de grupos que estaban en ese momento, el que más me gustó fue uno que se llamaba Postpastel. Lo escuché y dije, ostra quiero ficharlos. Cuando fui a preguntar me dijeron que ya no existía. Joder, no me lo podía creer. Es uno de mis grupos mexicanos favoritos, solo conozco cuatro canciones, dos de ellas, Fey no more y First Barbie, a día de hoy las escucho y pincho.

Carla Morrison también estaba en esa recopilación de canciones. Ella había sacado su primer trabajo, un mini LP de cinco o seis temas que disfruto mucho, al igual que su primer disco. Hablamos de hacer algo juntos, al final no pasó nada, pero es otra artista mexicana que sigo.

María Daniela y su Sonido Lasser es muy buena, en las fiestas solía pinchar las canciones de su primer disco como Fiesta de cumpleaños, Mi primera vez, Yo no soy así, incluso una versión de Mi muñeca me habló, que hicieron para un recopilatorio del programa chileno 31 Minutos.

Hay un grupo de chicas mexicanas de los 60, Las Chic´s, me encantan, son mi grupo mexicano favorito. He buscado su disco por internet y lo venden carísimo, me gustaría relanzarlo, es un poco locura, antes ya he pensado en reeditar cosas que me gustan, pero es difícil porque no hay tiempo con todo nuevo que sacamos.

Los Blenders son otra banda que escucho, los conozco desde que empezaron.

En España, la música latinoamericana independiente suena bastante: Las Ligas Menores (Argentina) estuvieron de gira hace poco. Dënver (Chile) vino varias veces. Nosotros en Elefant hemos tenido a Entre Ríos y Modular que son grupos argentinos, también editamos discos de música brasileños. Ahora hay un interés mucho más importante en América Latina de lo que había hace unos años.

Soy muy fan y coleccionista de discos de artistas brasileños. Lo que surgió desde 1960 hasta mediados de los 70, esos quince años, creo que es la mejor música que se ha hecho en el mundo. No hablo solo de bossa nova o tropicalismo, hablo de punk y mucho más.

 

P: Durante los últimos años, algunos grupos que están o estuvieron relacionados con Elefant vinieron a México: Los Fresones Rebeldes (Barcelona), Los Planetas, Papá Topo (Mallorca)… cómo fue que decidieron cruzar el Atlántico.

LC: A todos los grupos de Elefant les encantaría ir a México, si no van es porque es difícil, es costoso comprar billetes. Los viajes a Japón y a México han sido unos de los momentos más importantes de nuestra vida, eso ocurrió porque estábamos con el proyecto de hacer cosas con Elefant en México, pero también porque Julieta Venegas invitó a La Bien Querida (Bilbao) a tocar en dos de sus conciertos y eso nos ayudó a poder ir. De querer ir más, queremos.

 

P: Varias de las bandas de Elefant aparecieron en Alguien más y Soy tu fan, series de Canal Once producidas por Gael García y Diego Luna. ¿Te gustó que Family, La Buena Vida (San Sebastián), Cola Jet Set, My Little Airport… le pusieran música a la vida cotidiana mexicana?

LC: Mucho. El acercamiento se dio gracias a un amigo argentino, Federico Novick, que es hermano de Constanza Novick, ella creó las series junto con Dolores Fonzi.

Soy tu fan la pudimos ver acá, buscábamos los capítulos, que no era fácil, y seguíamos la serie. Fue muy guay, muy chulo. Toda la banda sonora me gustó, porque en los primeros capítulos aparecía Carla Morrison y Agrupación Cariño. Fue un momento muy divertido. Alguien más desafortunadamente no la llegamos a ver.

P: Pese al momento de la música, el indie pop y el rocanrol españoles lucen sanos. Tengo la impresión de que se debe a que después del franquismo en España se sintió que había todo que recuperar.

LC: Viví la época de la eclosión de finales de los 70 y principios de los 80, con todo lo que fue la Movida en España. La explosión de sellos independientes fue muy importante para mí, me marcó y es el detonante de que exista Elefant Records, pero a mediados de los 80 todo eso desapareció, esa generación de grupos y compañías independientes fueron absorbidas por multinacionales, se perdió el circuito y comenzaron a hacer cosas terribles. De repente, a principios de los 90, aparecieron muchos sellos como Elefant, llegó una nueva generación a la que toda la época de la Movida y el Franquismo les quedaba un poco lejos. Esto que me cuentas lo veo mucho más conectado con esa primera explosión independiente y no con lo que hay ahora.

 

P: Elefant ha sido parte importante tanto del Sonido Donosti como de la Movida Madrileña, ¿cuál prefieres?

LC: La Movida es la banda sonora de mi juventud y mi adolescencia, fue una parte súper importante en la vida de todos. Entre mis 12 y 18 años, la viví y tengo un pozo de melancolía, de primeras veces con esas canciones. Luego, con el Sonido Donosti hay grupos como Family o Le Mans que representan los primeros años de Elefant Records y que, por otros motivos, fueron igual de importantes para mí. Es imposible decidirme por alguno.  

 

P: Con el auge del trap, el hip hop, el electro, el regetón, ¿te parece que es más fácil o más difícil el surgimiento de una disquera como Elefant?

LC: Siempre ha sido complicado. Somos una compañía pequeña, independiente y, por decirlo de alguna manera, casera. Trabajamos de forma muy profesional porque hacemos cosas en todo el mundo, pero realmente el núcleo de Elefant somos tres personas. Vivimos en una casa de tres plantas donde la oficina está arriba. Tenemos un nicho de público muy específico. La dificultad es masomenos la misma.

Está claro que cuando empezamos, la comunicación no era tan buena como hoy. En los 80 el desarrollo de los grupos a nivel mundial era muy lento: podía salía en Inglaterra y triunfaba, al mes siguiente se publicaba en Estados Unidos, pasaban dos meses  y empezaba a tener éxito. Ese desarrollo duraba un año o dos, cuando ahora puede tomar un día. Si la gente conecta con un grupo, inmediatamente hay una comunicación, en cuestión de horas se hacen muy conocidos.

 

P: Sobre el trap: ¿qué te pareció la colaboración de Yung Beef (Granada) con Los Planetas?

LC: Es interesante. No hay que estar cerrado a los cambios que ocurren en el mundo de la música. El trap al principio lo vi un poco como cuando yo era adolescente y surgió el punk, pero ahora lo que pasó es que ha llegado muy rápido al gran público, algo que no les pasó a esas bandas de punk. Imagínate que a los dos años de que surgieron los Ramones o los Sex Pistols estuvieran sonando en el supermercado o saliesen en programas importantes de televisión, por fortuna eso no ocurrió, porque esa era su gracia. El trap ha traspasado una frontera, ha perdido un poco el punto underground. Coger elementos del trap, traerlos a otros estilos musicales para actualizar la propuesta, como lo hicieron Los Planetas, es muy bueno.

 

P: ¿Cuál ha sido tu tocada favorita de Elefant?

LC: Son 30 años. Lo mejor ha sido todo. A Family les pudimos ver tres veces en directo. Los primeros y únicos conciertos de Le Mans. Antes hablamos de Camera Obscura, su primera gira fuera de Escocia fue en España y estuvo muy guay. Los conciertos de la Casa Azul. Hemos visto a Cariño (Madrid), que es un grupo nuevo, un montón de veces y cada vez nos gustan más, los conciertos son flipantes. Todos tienen su momento.

–0–

La despedida de la charla con Luis se pudo prolongar durante horas, lo que me hizo pensar, de nuevo, en que la vena más romántica y primigenia de Elefant Records es esa: hacer amigos con los cuales compartir la música que te gusta, sin importar que estén al otro lado del mundo, que sea la primera vez que conviven o que uno desayune mientras el otro se prepara para la merienda. Al fin, todos somos de provincia.

Imagen tomada de 20minutos.es

Continuar leyendo

#Si Sostenido

La vida sencilla | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

Por

LETRAS minúsculas.

Los libros que hablan de sobriedad, de vida tranquila, de regreso a viejas virtudes olvidadas son hoy leídos con avidez. Pienso, por ejemplo, en las obras de Pierre Sansot (Sobre el buen uso de la lentitud, Vivir con simplicidad, etcétera), que en Francia y en Italia han llegado a convertirse en auténticos bestsellers. Oler el pan recién cocido, pasear por un parque solitario a la hora del crepúsculo, degustar un vino viejo bebiéndolo a pequeños sorbos, charlar apaciblemente con los amigos manteniendo apagados nuestros teléfonos celulares, dar forma a una amistad con el mismo cuidado con que los japoneses de antaño daban forma a los mazos de flores: he aquí una serie de actividades reposadas que, a juzgar por sus lecturas, el hombre hiper-moderno echa bastante de menos.

En el fondo, lo que este hombre quiere saber es si hay alguna manera de volver atrás, de recobrar aunque sólo sea una parte de la calma perdida. «Antes la vida era más fácil –escribe Pedro Álvarez en El vivir humilde-, pero no por cómoda, sino por menos complicada». ¿Existe un camino que nos devuelva al paraíso del que hemos sido expulsados por la ansiedad y la alta tecnología? Pregunta capital es ésta, pues, como se sabe, en el reino tecnológico impera un axioma que dice así: «Lo que se ha inventado, no puede desinventarse». Esto quiere decir que no es posible volver al tiempo en el que Internet no existía; a la época en que los aviones eran sólo el sueño de Ícaro; en que para oír música había que recurrir a aquellas mastodónticas consolas que constituyen hoy las delicias de los anticuarios. ¿Significará también que ya no es posible volver al tiempo en el que éramos más simples porque nos conformábamos con poco?

Hace unos días cayó en mis manos un viejo libro de don Alfonso Junco –data el amarillento volumen de 1939, año en que estallaba la Segunda Guerra- cuyo título era La vida sencilla. En él el autor transcribía párrafos y pasajes de un libro más antiguo aún, encontrado por él en un bazar madrileño, en el que un tal Carlos Wagner encomiaba la sencillez de la vida y daba sugerencias prácticas para conseguirla. Transcribo y comento ahora algunos de estos consejos. ¿Quiere usted vivir apaciblemente y con sencillez? Entonces, escuche usted:

Ante todo, es necesario no sucumbir a la fáustica tentación de querer saberlo todo; he aquí lo que escribió Junco citando a Wagner: «Así como no hay necesidad de agotar toda el agua de las fuentes para apagar nuestra sed, tampoco necesitamos saberlo todo para vivir». Vale esta recomendación para aquellos que, queriendo estar al día en todas las cosas, se pasan la vida entre libros y documentos, telediarios y noticieros, de manera que muy raramente tienen tiempo para los demás y casi nunca para ellos mismos. ¡Hay que reencontrar las amistades perdidas y reanudar los lazos rotos! Hay quienes creen que los grandes amores mueren de traición, pero la verdad es que más frecuentemente mueren de olvido, o de descuido.

El segundo consejo se reduce a esto: evitar los pensamientos pesimistas: «Cuando se sabe que un manjar es peligroso para la salud, no se come. Y cuando un cierto modo de pensar nos quita la confianza, la alegría y la fuerza, hay que rechazarlo, seguros de que no es sólo un alimento detestable para el espíritu, sino que es falso… La esperanza más sencilla está más cerca de la verdad que la desesperanza más razonada».

Tercero: hacer concreto nuestro amor a la humanidad. Ya a principios de siglo decía Péguy, el poeta francés, que hay quienes creen que aman a Dios simplemente porque no aman a nadie; de igual manera, habría que decir que hay quienes creen amar a la Humanidad simplemente porque no son capaces de amar con amor sincero a aquellos que separadamente la componen, es decir, a los individuos. «Nos apasionamos por la comunidad –escribe Junco-, por el bien público, por las lejanas desgracias, mientras vamos pisando a los transeúntes, o empujándolos». ¡Pensamos en los lejanos, pero ignoramos a quienes tenemos a un lado! Los jóvenes posmodernos sentados a la mesa en silencio, pero maniobrando su teléfono mientras sus padres le hablan, son una excelente muestra de esta raza abominable.

Cuarto: conspirar a favor de la alegría. «El que se dedica a mantenerla, hace una labor tan provechosa como la del que hace puentes, perfora túneles o cultiva la tierra… Proporcionar un poco de placer, desarrugar las frentes preocupadas, introducir un poco de luz en los caminos oscuros, ¡qué oficio tan verdaderamente divino para esta pobre humanidad!».

Quinto: buscar a los de la misma casa. «Nuestros hijos –prosigue Junco- heredan un mundo que no es alegre… Deje la alegría de ser un género de exportación. Reunamos a nuestros hijos, multipliquemos las fiestas caseras, las recepciones y las excursiones en familia. Elevemos en nosotros el buen humor a la altura de una intuición… No hay nada semejante para comprender bien a un profesor que el haber reído junto a él. Recibid sencillamente, reuníos sencillamente. Veréis el fruto».

Sexto: amar el propio hogar, ese refugio donde el amor encuentra su escondite. «¡Cómo suspiran por el hogar los que lo han perdido! ¡Cómo, los que nunca probaron su acogedora plenitud! Así el norteamericano que conoce apenas el hogar porque en la mañana se dispersan todos al trabajo, a mediodía cada quien toma su lunch en la calle, por la noche cada uno se pasea por su lado… Porque el hombre no es un nómada. Le gusta, sí, salir y vagar; pero le gusta tener donde volver».

Pero me detengo aquí, porque se ha hecho tarde ¿Son válidos estos consejos en el año 2021 así como lo fueron en 1939 y en 1913 (años en que fueron publicados, respectivamente, los libros de Junco y Wagner?). Júzguelo el lector; o, mejor aún, haga la prueba y verá.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Adiós a las cartas | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

#Si Sostenido

Paloma debe ser la candidata de Morena en SLP | Columna de Luis Moreno

Publicado hace

el

HISTORIAS PARA PERROS CALLEJEROS.

Es un hecho, Paloma Rachel Aguilar Correa se inscribirá el lunes al proceso interno de Morena para definir quién será su candidata a gobernadora y es una de las favoritas a quedarse con la nominación, así lo confirmaron al menos tres fuentes diferentes.

Uno de los trascendidos apuntó a que el propio presidente López Obrador fue quien le solicitó a Paloma ser la candidata y la instrucción fue clara: hacer una campaña digna.

No una mentira ni tampoco un lance machista asegurar que hoy los perfiles más fuertes de Morena en San Luis son hombres: Leonel Serrato, Juan Ramiro Roble y Primo Dothé, pero la posibilidad de verlos en la boleta es lejana, por no decir imposible, pues implicaría la modificación de alguna de las ocho candidaturas para hombres en otros estados.

A finales del año anterior, cuando Mario Delgado, dirigente nacional morenista, hizo el anuncio de que en San Luis tendrían a una candidata, el proceso electoral se convulsionó, pues antes de eso muchos anticipábamos una victoria de Morena sin muchos contratiempos, pero considerando lo poco conocidas que son y los negativos que tienen las tres inscritas originalmente para la postulación: Francisca Reséndiz, Marcelina Oviedo y María del Consuelo Jonguitud, dio la impresión de que el partido quería perder y con su derrota abrirle paso a otro candidato para quedarse con el voto de las izquierdas.

Luego de eso surgieron voces que sentaban a Mónica Rangel, secretaria de Salud, en la postulación de Morena, una posibilidad que sigue latente, de hecho en el escritorio de Mario Delgado los expediente de Mónica y Paloma son los más adelantados, sin embargo, elegir a la funcionaria carrerista es un suicidio partidista para Morena, pues causaría una decepción irreparable no solo entre su militancia (que es muy poca), sino entre sus simpatizantes (que son muchos y muchas); ya que Mónica, además de no ser parte de Morena, tiene acusaciones serias por uso indebido de recursos públicos, lo que traería una retahíla, no para el partido, sino para el presidente López Obrador, que suficiente tiene con los cuestionamientos contra Félix Salgado Macedonio en Guerrero.

Hacer una campaña digna no es sinónimo de ganar, pues se puede ganar siendo indigno, pero es un triunfo a largo plazo, uno que urgentemente necesita Morena San Luis, pues liderazgos guiados por los complejos y mediocres como el de Sergio Serrano han condenado al partido oficial a un marasmo que lo hace parecer una izquierda de los años 70 y lo aleja de la visión progresista de las y los morenistas en la Ciudad de México que, sin problema, es capaz de convencer a las clases medias aspiracionales y juveniles, algo por ahora impensable en el estado.

Estoy convencido de que si es real que Andrés Manuel ha depositado esa encomienda en Paloma Rachel, ella cuenta con todos los elementos para cumplirla.

En primer lugar tiene el perfil político: es fundadora de Morena en el estado, tiene la inteligencia, la retórica y la oratoria. Fue brigadista de López Obrador, le ha sido leal durante toda su trayectoria y el presidente le responde igual. Y en un tema más trivial, pero que no se debe soslayar (las elecciones son en buena medida un tema de imagen), tiene el atractivo que ofrece la juventud.

Paloma puede ser la punta del inicio de una refundación de Morena en San Luis, en la que deben tener un lugar preponderante otros liderazgos importantes como Leonel Serrato. Su presencia en la boleta sería incontestable, no así la de muchas de las interesadas y de paso, en una de esas, con una elección dividida entre Ricardo Gallardo, Octavio Pedroza, Xavier Nava (si logra romper la coalición) y lo que logren juntar entre Juan Carlos Machinena, Arturo Segoviano, los representantes del PES y RSP, puede que la elección acabe por ponerse al alcance de todas, siempre y cuando se salven pleitos con viejos, se busquen aliados y se acuda a un discurso del siglo XXI.

También lee: San Luis Potosí, el primer Estado que abolió la esclavitud | Por Luis Moreno Flores

Continuar leyendo

#Si Sostenido

Dios es mi hijo | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas.

 

El 21 de junio de 1940, durante la segunda gran guerra, Jean Paul Sartre (1905-1980), soldado de la resistencia francesa, fue hecho prisionero y llevado a Tréveris, Alemania, donde estuvo recluido durante casi un año. Para ese entonces había publicado ya algunas de sus obras más importantes (La imaginación, El muro, La náusea), y comenzaba a convertirse en el intelectual-símbolo de una época que no estaba dispuesta a vivir más que en absoluta libertad y sin fe.

En Las palabras, su autobiografía, Sartre no vacila en dirigirse a Dios como no lo haría con el peor de sus enemigos. Uno se frota los ojos para cerciorarse de que no está viendo visiones en la página impresa, de que esas frases fueron dichas verdaderamente. Pero no se trata de ninguna visión, por desgracia, ni de ningún error de tipografía.

Sin embargo, según cuenta el dominico Bernard Bro en uno de sus libros (La foi n’est pas ce que vous pensez), durante aquel breve cautiverio, un sacerdote amigo suyo, miembro de su misma congregación, pidió a Sartre la noche de Navidad (era la Navidad de 1940, la única que pasó en el campo aquel) que escribiera algo para recordar el nacimiento del Salvador. Si casi todos los prisioneros eran cristianos y tenían entre ellos a alguien que escribía, y que lo hacía bastante bien, ¿por qué no pedirle una composición?, ¿por qué desaprovechar la oportunidad? He aquí cómo cuenta este episodio el padre Bro:

«Fue (Sartre) uno de los mejores filósofos franceses de los últimos tiempos. Estando en cautiverio, un sacerdote amigo que estaba prisionero con él, le pidió ayuda para que la primera Navidad pasada en el campo no fuera tan siniestra. El filósofo proclamó a menudo que había abandonado la fe. Lo dijo una y mil veces. Y, sin embargo, inesperadamente, compuso una obra de teatro para esta Navidad de cautiverio. En ella evoca a la Virgen, al Niño Jesús y la Sagrada Familia».

He aquí, por ejemplo, lo que Sartre dijo de José en aquella obra que, según sé, acaba de publicar la editorial española Voz de Papel con el título Bariona, el hijo del trueno: «¿Y José? A José no lo pintaría. Simplemente mostraría una sombra y dos ojos brillantes en el fondo del pesebre. Porque no sé qué decir de José, y José no sabe qué decir de sí mismo. Él adora y es feliz adorando. Y se siente un poco desterrado. Creo que sufre sin confesarlo. Sufre al darse cuenta que la mujer que ama se parece a Dios, toma partido por Dios. Porque Dios vino a la intimidad de esta familia. José y María están separados para siempre en este incendio de claridad. Imagino que José se pasará la vida tratando de aceptar todo esto».

En otro pasaje de la misma pieza, el filósofo hace a hablar a María y pone en su boca estas palabras:

Dios… Dios es mi hijo.

Esta carne divina es mi carne.

Está hecho de mí, tiene mis ojos.

La forma de su boca tiene la forma de la mía.

Se parece a mí.

Es Dios y sin embargo se parece a mí.

Ninguna mujer ha podido tener a Dios para ella sola,

un Dios- niño  al que se puede cubrir de besos,

un Dios que sonríe y que respira,

un Dios al que se puede tocar y que sonríe.

A pesar de haber escrito esto más por complacer a los demás que para convencerse a sí mismo, Sartre tenía razón. María, en secreto, debió haber  dicho o pensado algo semejante. Ese niño que tenía allí, tan cerca, era Dios, Dios que se dejaba acariciar como se acaricia un niño.

Celebrar la Navidad es celebrar que Dios tiene una boca como la nuestra, unos ojos como los nuestros, un corazón de carne como el nuestro: que se parece a mí y a ti, que se nos parece. Y que sonríe.

También lee: Adiós a las cartas | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

Opinión