#4 TiemposDesde mi clóset

Activismos queer, los retos que se enfrentan | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

 

Hoy en día la lucha por el ejercicio pleno de los derechos enfrenta una de las más grandes batallas. Si bien pareciera que el gobierno mexicano en turno ha facilitado la expresión más libre de las libertades, lo cierto es que también ha traído consigo a fantasmas del pasado que se han resistido en marchar. Para el caso de las sujetas queer, se están potenciando las violencias por las que atraviesa un cuerpo que no cumple con la norma de género. Los crímenes de odio, el rechazo al interior de las familias y el encono social mantienen a este sector de la población en resistencia constante.

Una corporalidad queer, que decide desobedecer los parámetros establecidos por el mainstreaming, es inmediatamente separada del contexto social. Incluso de los grupos minoritarios. En el caso del movimiento feminista, existen algunos grupos que han decidido excluir a los cuerpos trans del sujeto mujer y feminista. Con consignas que giran en torno a discursos de odio, se han permitido lanzar por la borda las luchas de las sujetas trans, que, son vulneradas por el patriarcado voraz que las lastima y las aniquila. Por otro lado, dentro del movimiento gay también se ha desarrollado un status quo que rechaza lo femenino en pos de elevar el peldaño social. Los “gays” mantienen un estereotipo promovido por el poder capital, desarrollan un estilo de vida alejado del glitter y los accesorios vistosos para enmarcarse en una virilidad desbordante.

En este sentido, la violencia en redes sociales para cuerpos que escapan de la normativa del momento es cruel. Un individuo que ha rebasado los 30 años pareciera ser carne rancia, no se diga alguien de más de 40, se le vislumbra como un incapacitado para ligar. En las plataformas de encuentros entre hombres, la situación de violencia se potencia. Los hombres buscan hombres discretos, varoniles, “no obvias”, “no princesas”. Estas consignas se convierten luego en insultos para toda aquella osada que decida fotografiarse con zapatillas, con los ojos bañados en sombras carmesí y con el cabello largo multicolor.

Afortunadamente el movimiento homosexual que sale a las calles es aquel más cercano a lo queer. Quienes estuvieron con el artista Fabian Chairez protegiendo su obra para que no fuera retirada de Bellas Artes a finales del 2019 fueron justo las locas, las vestidas, las obvias, las travestis, las Drag Queen. El movimiento queer es hoy, por lo menos en Latinoamérica, la respuesta contracultural a la promoción del estado y la industria frente a estas subjetividades en franca cooptación.

Para el caso del movimiento feminista también hay una coyuntura de la mano de la cuarta ola que se desarrolla en las calles. El hecho de que la jefa de Gobierno de la CDMX manifieste que pondrá en paseo de la reforma a 8 mujeres ilustres de la antigüedad ¿abonará en algo para detener la ola de feminicidios? Si bien es una acción afirmativa que visibiliza a las mujeres en la historia, las compañeras feministas se indignan, ya que al estado le importa más un monumento que la vida de una mujer víctima de feminicidio.

Cuánta razón tienen las compañeras chilenas, “el estado opresor es un macho violador”. Las corporalidades queer resistimos frente a un estado, frente a multinacionales, frente a hombres que violentan. La cultura de la violación que nos postra como cuerpos desechables trae consigo la proliferación de machos potencialmente criminales. A estos los tenemos que destruir, y no, no será sensibilizándolos con las masculinidades, que es más del mismo atole, solo que endulzado con stevia. Hay que abolir el género y acabar con la masculinidad.

@paulibarra06

 

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