Por: Haniel Valdés Velázquez
Acabo de escribir una lista de insultos, sí, porque hice unos 10 párrafos sobre el tema de moda, “therians”, pero no podía decir otra cosa que no fuera ofensiva sobre los adolescentes cuadrúpedos que nos muestra el algoritmo.
Ahora que todos los views, likes, dislikes y comentarios van encaminados al mismo tema que también medios (por lo visto no tan serios) replican y le dedican hasta portadas, me pregunto si no somos los comunicadores ya tan inútiles como los padres de estos adolescentes virales.
Lo digo no por denigrar la profesión que amo, sino porque la religión de tiktokers ha logrado desviar la atención de lo verdaderamente importante, mínimo Trump se inventó una guerra con Venezuela, otra con Irán, y hasta reavivó su relación tóxica con Cuba (estas excusas sí fueron buenas), para que no habláramos de que a los Estados Unidos de América lo dirige un asesino y violador de niñas.
Las redes sociales nos vendan los ojos y nos quedamos ahí, tan tranquilos, alejados de la luz, no hacemos el más mínimo esfuerzo por ver tan siquiera un poquito más allá de lo que la pantalla del móvil nos muestra.
Los archivos Epstein volvieron a ser noticias, si no sabe de qué tratan, le doy contexto, los de siempre: políticos, empresarios, científicos, deportistas, artistas (millonarios todos), resulta que crearon una lujosa red de tráfico de personas, menores de edad en su mayoría, que utilizaban para satisfacer su masculinidad frágil en una isla privada.
Y si se acaba de enterar dirá ¡Oh, escándalo!, pero no, no lo fue, ni tantito, la persona cuyo nombre más veces se menciona en esa lista, está tranquilamente rascándose… una pierna en la Casa Blanca. El mismo que dice necesita acabar con el narcotráfico en México, pero según varios archivos compartía con líderes de organizaciones criminales en estas fiestecitas privadas.
Nos han vendado los ojos, no queremos indagar en estos archivos, no queremos juzgar a los culpables, nos queremos justicia. Preferimos reírnos de la señora que lanza agua al joven que se autopercibe un perro y va a gatas por la banqueta.
México acaba de aprobar una reforma laboral que cambiará definitivamente el rumbo del país en los próximos años y hay opiniones encontradas, sobre si afectará al trabajador o lo beneficiará, o si las de ganar las llevan los de siempre, los poderosos. Pocos medios hay hoy explicando pasito a pasito esta ley para que todos la entiendan, y sepan si definitivamente celebrar o no .
Por otro lado, en Argentina, el Congreso aprueba otro caprichito al presidente Milei, donde los trabajadores pasan a ser esclavos de las empresas. Son también pocos los medios haciéndose eco de un tema que no importa solo por allá, por el cono sur, el neoliberalismo tiene tentáculos muy largos y basta darle el dominio de un solo país para que haga metástasis pronto en los más cercanos.
Estamos en medio de un brote de sarampión y las listas de vacunación siguen siendo más pequeñas que la fila virtual para BTS, pero a menos que sea para criticar el sistema de salud, la gestión de Morena, o por el contrario para alabar las campañas de vacunación, no hay especial énfasis en lo que puede provocar la enfermedad, quiénes son los principales grupos de riesgo, y quiénes deberían inmunizarse como los primeros y por qué.
La verdad, que bueno que se fue el frío de San Luis Potosí, así nos quitamos el cubrebocas y hablamos un poco más, pero hablemos de lo importante, de lo que la gente necesita saber y espera poder aprender de nosotros, los que tenemos como tarea informar, no viralizar.
Espero que no haya que llegar hasta las elecciones para poder ver a personas preocupándose por leer medios de prensa, ni gobernantes corriendo a dar conferencias, ni periodistas sentándose a investigar o sacando esos trapitos sucios que se guardan para cuando hace falta likes, no para cuando urge informar, educar, hacer.
Esperemos que los próximos “destapes” no sean de candidatos (vamos a uno por semana) que sea que nos quitamos la venda de los ojos y al fin vemos luz, al fin miramos un poco más allá de las pantallas del móvil y nos preocupamos por informar e informarnos, por lo que de verdad importa, por la noticia, no por lo viral.
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