junio 23, 2021

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#Si Sostenido

Museos y galerías de la capital potosina | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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 – les habitan, escasa cobertura y hasta fantasmas –

Cuando el Vagón de la Ciencia/SLP, gozaba de vitalidad e innovación experimental continúa, en su sitio primigenio, el Parque Tangamanga II (1994 a 97), los buenos oficios de David Athisha llevaron de visita a ese sitio a un curador de La Ville (Ciudad de las Ciencias y las Artes) de París. Ponderó la vitalidad del Vagón potosino y dijo que para que un museo tenga sentido e impacto:

  • Debe atender y dialogar de manera prioritaria con su entorno, vecinos y espacio circundante. Gratuidad permanente para ellos. Hace varios veranos todos los museos españoles eran gratuitos para quien tuviera esa nacionalidad.
  • Procurar un público recurrente (“Amigos del museo”, actividades con la comunidad circundante y más).
  • Tener acervo propio y exhibirlo cada tanto con innovados guiones o elementos informativos y museográficos atrayentes
  • Elementos interactivos para los visitantes y visitas guiadas realizadas por expertos
  • Renovación constante de sus exposiciones e innovación general del todo, al menos cada 5 años.
  • Gratuidad para todo público, al menos un día a la semana, de preferencia en domingo; este es el día de la semana cuando obreros, empleados domésticos y muchos padres de familia sin posibilidades de pagar las cuotas habituales. Esto sucede hasta en museo internacionales muy taquilleros como el Del Prado, El Louvre.

Años más acá, 2011, invitaron al potosino Centro de las Artes, CEART, al maestro franco/mexicano Carlos Villegas Ivich, artista plástico y curador del Centro Cultural Georges Pompidou (con sitial mundial consolidado desde su fundación hace 40 años como uno de los espacios más dinámicos y visitados, con oferta de arte moderno y contemporáneo) a impartir el Curso/taller Reflexiones sobre la docencia. La invitación realizada por la directora en turno del CEART, Debhora Chenillo, fue a sugerencia de un gestor académico de origen catalán denominado Jordy.

Carlos Villegas, ante académicos de distintas disciplinas del CEART, y funcionarios que se asomaron un rato, durante 3 días promovió reflexiones en torno las artes, enseñanzas de las mismas, y aprovechamiento de espacios para representaciones artísticas. Villegas mostró materiales diversos materiales, entre ellos la película Pina de Win Wenders (homenaje a la coreógrafa y bailarina Pina Bauch) y promovió discusión y análisis.

El ponente resultó incómodo para las autoridades del CEART porque cuestionó la difusa/confusa conducción en el lugar de las ofertas académicas, y en la enseñanza de las artes; la falta de docentes y responsables de áreas con perfil idóneo y el notable desaprovechamiento de los espacios. Jordy el gestor, a los pocos días fue despedido.

El despido posterior de docentes y directivos con los mejores perfiles ya es rutina en ese sitio, y el relevo en los mandos no da color. Tres directoras, sin su gestión concluida se fueron por la puerta de atrás y, como la dejaron abierta, alteraron los estatutos para imponer al actual.

UN MUSEO LABERÍNTICO GRANDOTE/PEQUEÑO, EXCLUYENTE

¿Habrá algún día gobernanza en SLP para dejar los intereses personales y dar su sitio a la divulgación científica?

¿Cuántos mandatos han de transcurrir para que el Museo Laberinto, construido en una de las lomas privilegiadas del Parque Tangamanga I, tenga acceso desde el mismo parque y otorgue la entrada gratuita a la población con cuyo patrimonio se edificó?

Estos son algunas “perlas” de cómo se maneja ese recinto:

  • A diferencia de los museos de divulgación científica, no lo dirige una persona con experiencia en esa línea, sino una gerenta cuya llegada a SLP es porque sabía montar tarimas y bastidores para espectáculos e inflar presupuestos para ese ejercicio.
  • El responsable de contenidos durante la conformación del museo, fue el científico Raúl Cid, quien renunció unas horas antes de su inauguración, porque lo quisieron obligar a firmar gastos de representación (viajes y consumos no justificados) como si fueran de inversión. Final del marcelato de marras con 1500 millones de pesos evaporados a su salida.
  • Cuando el médico Fernando Toranzo ya era gobernador electo, su esposa Maria Luisa Ramos, dialogó con el científico Cid –en un café público ubicado en avenida Chapultepec-. Supo de la trayectoria de Raúl, de sus antecedentes en el museo. La doctora Ramos, prometió a Cid que volvería a estar al frente del Laberito cuya forja había realizado. “Hoy mismo lo sabe mi marido y en lo inmediato lo llamamos… amos…. amos.
  • En el mismo sitio y hora estaban en otra mesa, Martín Toranzo, hermano del gobernador electo y responsable entonces de los Parques Tangamanga y su, muy amiga (el eufemismo se lubrica solo), la gerenta der espectáculos María González. A ella se le dio la dirección del Museo -hasta el momento perpetuada-.
  • Por estatutos, tenga o no perfil (casi nunca hay tal) un director de estos palacetes manejados como feudos personales, permanece en el cargo, máximo, durante dos períodos de 4 años, se haya desempañado regular o peor. La gerenta del Laberinto tiene 10 años desde su hamaca.
  • A diferencia de cualquier otro museo de la ciudad inscrito en el séquito Secretaría de Cultura, este no exhibe en su página web costo de tarifa de entrada –siempre mayor a 50 pesos-, la tarifa promedio es de 30; tampoco muestra ser gratuito un día de la semana.
  • Está al margen del ciudadano medio, pues, si no tiene acceso por el Parque Tangamanga I, es obligado llegar en vehículo propio o auto de alquiler.
  • El precursor de estos museos en el país es el Explora de León, Guanajuato. Con 30 años de existencia, una oferta solvente en forma y contenidos e innovación constante.
  • El mejor y más consolidado es Universum, en el campus Ciudad Universitaria de la UNAM (tipificado este como patrimonio de la humanidad) y próximo al Espacio escultórico y Centro cultural de ese mismo territorio. Fue diseñado por profesionales de esa universidad y tiene desde su planeación el soporte de 300 científicos.
  • El Laberinto potosino tiene trabajadores de servicio social ocupados como edecanes y todo el soporte o software de su instrumental es importado y a costos inflados. Ya les hizo la observación el científico Yuri Nahmad, su sala virtual es un Nintendo; pero se los etiquetaron con otro nombre en decenas de miles de dólares.
  • Fue presupuestado durante el gobierno de Fernando Silva Nieto en 100 millones y con Marcelo de los Santos costo 460 millones de pesos.

POR ESPACIO…, YA CON ESTA ME DESPIDO, PUESNNN

Un lector coterráneo con estudios de posgrado en Ciencia política por la UNAM y periodista de opinión –cuyo nombre en su defensa omito-, comentó a propósito de un texto similar a este referido a la galería estatal denominada Museo de Arte Contemporáneo: Muy buen artículo en esta nueva publicación. Pero es por demás, ni oyen, ni ven, ni escuchan y menos leen. Por más que nos esforzamos en tratar de que las cosas cambien cada quien en su ámbito, los responsables, están ensimismados en cobrar… cobrar… sus emolumentos sin hacer nada. Tenemos unos servidores públicos chiquitos que no ven más allá de su nariz.

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Demasiadas mujeres | Un texto de Eduardo L. Marceleño García

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A veces traes a una, dos o tres personas en la cabeza y estás demasiado cansado que no cabe otra más. Y a veces traes a quince y no has llenado todavía y tienes demasiada energía para gastar en otras diez mil personas más, pero al final del día no encontraste a nadie.

Compré sobres de colores para enviar cartas tristes a mis amigos, puede que también a algunas muchachas, ¿por qué no enviar cartas tristes a las mujeres? Las mujeres entienden todo pero hay cosas que no les hacen gracia y entonces se hacen las estúpidas y terminan por reducirte a un pobre estúpido mediante el hiriente conducto de la lástima.

Los textos sagrados no mencionan que Jesucristo follaba como un loco. Se tiraba a todas las mujeres, no por ser divino sino por ser humano. Luego se paseaba por los pueblos, brincando en pelotas, agitando un abanico para secarse el sudor y demás fluidos.

No te descuides, prepara un buen montón de mentiras para que las cosas no se pongan peor de lo habitual. Corre y cuéntales diez o doce mentiras más. Joseph Campbell le encontró mil caras al héroe y todo el mundo lo respeta. Encuentra mil mentiras qué contar y nadie va a decirte nada.

Luego, cuando todo esto mejore, nos inventaremos un saludo marcial para saludar a nuestro Ejército. Leeremos la biblia como se debe, guiados por un pastor yonqui con sida, preparado, con la claridad suficiente que ninguno de nosotros tendremos.

Ella me dijo: “te amo en tu condición de estar loco”, pero cuando llegó el momento de conocer a su madre, la locura se había ido, y ella dejó de quererme para siempre.

Me encanta el olor a alcohol en el aliento de las chicas, es un perfume único que dice muchas cosas a la vez, todas buenas, pero demasiadas como para explicarlas con palabras. Por lo demás, los padres de la chica con aliento a alcohol no estarán muy de acuerdo conmigo, es por eso que no son invitados a las noches de fiesta junto con sus hijas.

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#Crónica | No fue tu culpa, no fue el alcohol … ¿abuso sexual o violación?

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No se trata de quien es víctima y quien victimario; porque si preguntas a las mujeres, ¿quiénes han sido sufrido violencia en alguna de sus formas?, te sorprendería el resultado

Por: Itzel Márquez

Texto ganador del segundo lugar en el Premio Estatal de Periodismo 2021 dentro de la categoría de Crónica.

Este año, La Orquesta ha sido honrada con 4 galardones del Premio Estatal de Periodismo, para celebrarlo, publicaremos de nueva cuenta esos trabajos que fueron reconocidos por nuestros y nuestras colegas del medio. Esperamos que los disfruten.

Parece estar de moda denunciarla, pero la violencia sexual siempre ha estado ahí, como un testigo silencioso, normalizado y tan interiorizado socialmente, pero el “me too”, tantas famosas alzando la voz y el constante “si tocan a una respondemos todas”, nos han dado el valor de no callarnos más. Porque si en una habitación llena de personas piden que levanten la mano las mujeres que han sufrido violencia en alguna de sus formas, te sorprenderá el resultado.

Esta historia viene del 23 de julio de 2017, comienza como muchas otras, no era un día en el que se esperara mayor sobresalto: Julieta trabajaba en una cafetería desde algunos meses atrás y como era costumbre, ese sábado había decidido ir de fiesta con sus compañeros. Al término de la jornada laboral, pasaron por ella a su casa, tenían todo listo: comida y algo de alcohol. Ese día la fiesta sería en una de las casas de Beto, lejos de la ciudad para poder acampar y hacer una fogata.

Cerca de la medianoche, todos llegaron al lugar, escuchaban música, asaron malvaviscos y bebían un poco de cerveza. Al cabo de un rato, el anfitrión comentó que había un cementerio y una cancha de básquetbol cerca del lugar y propuso ir a caminar hacia esos lugares, a lo cual todos accedieron, un tanto porque el alcohol comenzaba hacer estragos en el organismo de los presentes y otro más para buscar aventura.

Todo marchaba bien, caminaron hacia ambos lugares sin más contratiempo; no obstante, al regresar de la cancha de básquetbol, Julieta comenzó a sentirse mareada, tropezó y Pablo la ayudó a continuar de regreso. Al llegar a la casa, comenzaron los shots de ese amargo licor, el tequila; uno, dos, tres, cinco… Julieta perdió la cuenta al grado de perder la conciencia, Pablo le insistió que se recostara un momento en la habitación para que se sintiera mejor, ella accedió, él la acompañó, cerró la puerta y la fiesta continuó.

Momentos borrosos y pocos recuerdos fueron lo que siguió en la mente de Julieta, cerró los ojos un momento y al instante siguiente tenía el busto descubierto y el pantalón desabrochado, de un lado de la cama estaba Beto y del otro Manuel, su hermano, una silla atrancaba la puerta para que nadie pudiera entrar. Ella quedó en shock sin saber qué había pasado, cerró los ojos otro instante y después vio entrar a Pablo, quien le dio un puñetazo a Beto en la cara, él solo dijo: “es mi vieja, ella me dijo que quería”.

Julieta sin saber qué hacer y al escuchar los gritos de todos, se vistió, luego se levantó de la cama y salió de la habitación, le pidió a Ana que buscara su celular, fueron por él al camino, subieron las cosas al automóvil mientras intentaban separar a Beto y a Pablo, él estaba furioso por lo que Beto (había o no hecho).

Condujeron a casa de Ana, todos decían que Julieta no podía volver así con sus papás. Fueron a casa de Ana, nadie sabía qué decirle a Julieta, Ana solo murmuró: “duerme, te sentirás mejor en un rato”; así fue y tras dos horas, Julieta despertó, dijo que quería ir a su casa, nadie se opuso. Comenzó a caminar, una calle tras otra, sabía a dónde dirigirse, pero en su mente no era ella.

Al llegar, sus padres le preguntaron cómo le había ido, ella solo dijo “bien”, sin más atención, se bañó y continuó con lo planeado para ese día.

Al pasar el tiempo, tal como cuando comienza a amanecer en el horizonte después de una larga oscuridad, los recuerdos volvían a Julieta: detalles de lo ocurrido ese sábado 23 de julio, pero tenía que seguir trabajando en la cafetería en donde Beto era su compañero, un día como si nada hubiera ocurrido, él se acercó y le dijo: “oye, estuve pensando en lo que pasó el sábado y solo quiero decirte perdón”, ella ni siquiera lo volteó a ver.

Cansada de tener que convivir con Beto, Julieta le contó a la encargada de la cafetería. Julieta nunca la había visto tan enojada, con la dueña no ocurrió lo mismo, ella solo dijo que no podía hacer mucho, porque “había ocurrido fuera del horario laboral”; Julieta solo pidió que no tuviera que volver a trabajar con él.

Una semana después decidió que era momento de hablarlo con sus padres, esa noche al salir del trabajo y llegar a casa, ella estaba tan nerviosa, lo único que pensaba era lo mucho que la iban a regañar, sus papás le dijeron: “tuviste que haber tomado menos, para poder defenderte”, se sentía llena de rabia. Su padre le sugirió que acudieran a dependencias locales para denunciar y que tomara terapia psicológica, después de muchas lágrimas y algunos abrazos, ella aceptó.

Al día siguiente su padre la acompañó, pero en el Ministerio Público, Julieta recibió comentarios como “te van a preguntar todo muy puntual y si no te acuerdas, mejor ni te desgastes”, o “si no recuerdas lo que pasó y no hay testigos, no podrás hacer nada”, ahí vio que legalmente no podría hacer nada, así que solo accedió a tomar terapia psicológica. Ese día, al llegar al trabajo, ella le contó a Ana todo lo que le habían dicho al querer tomar acciones legales, su amiga trató de consolarla: “tranquila, ya hicimos memoria todos y no pasó nada, también lo platicamos con Beto”; Julieta sintió de nuevo una rabia inmensa y solo se quedó callada.

Se fue de viaje una semana, la psicóloga le dijo que tenía que estar lejos para no pensar, para no ver a Beto y para meditar lo que decidiría, casi al regreso vio su horario de trabajo de la siguiente semana con tal sorpresa que, tendría que compartir horario con Beto tres días, ahí decidió que no quería seguir en ese lugar. A su regreso, renunció, la dueña solo dijo que no quería que se fuera, pero que no podía hacer nada; tiempo después, Julieta se enteró que habían ascendido a Beto y ahora era gerente del lugar.

Tal vez las ideas en la mente de Julieta nunca estén del todo claras, tal vez aunque hayan pasado cuatro años siempre será una herida abierta y tal vez Julieta no es real, tal vez su nombre es Itzel Márquez, una víctima más de violencia sexual que no encontró apoyo en la ley, pero que ha seguido con su vida y no, no se trata de quién es víctima y quién victimario, se trata de concientizar, se trata de que NUNCA MÁS UNA MUJER TENGA QUE SUFRIR VIOLENCIA SEXUAL.

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#Si Sostenido

Crucigrama | Un texto de Eduardo L. Marceleño García

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Las instrucciones en el altavoz sonaron inútiles. ¿De qué sirve tener el cinturón de seguridad bien puesto a diez mil metros de altura? Moriríamos igual. Los protocolos guardan el orden, pero el orden no guarda certezas.

Fueron llamados pájaros de acero. Ahora ofrecen un falso wifi que nunca conecta, sólo promete que el avión sea de primera, y a su vez sugiere un vuelo seguro que nadie puede notar a las primeras.

Los protocolos, por inútiles que parezcan, guardan el orden de las cosas, unas tienen su sitio y las otras tienen su otro buen sitio. Tienen, ambas, prohibido salirse de sus lugares. Respetan el tiempo. Se siguen instrucciones, se obedecen las órdenes. Por lo demás, son los cielos los que se encargan de los nubarrones, turbulencias y caídas.

Nunca he conocido a ninguna asistente de vuelo, es decir, conocer a fondo, a pelo, hasta el hueso. Tampoco he conocido a nadie que conozca a una, ni de lejos a alguien que diga que ha conversado más de diez segundos con ellas.

Casi todas las azafatas son hermosas y viven en el cielo. Son como ángeles, por eso quienes habitamos en piso firme no las conocemos nunca.

La primera vez que una de estas criaturas me miró a los ojos, me sentí especial, como si ella quisiera que fuéramos algo más que pasajero y ángel. El hechizo debe ser el mismo para todos. Aquella era una asistente de una buena aerolínea, nada barata.

También he viajado en aerolíneas malas y sus azafatas son menos amables, y en vez de entregar sonrisas muestran sus culos, culos gordos, feos, desmedidos. Si eres pequeño puede que la señora del culo enorme te asuste, si eres mayor puede que te la ponga dura. Y si el vuelo tiene más de dos horas no habrá de otra que machacártela en los cielos, dentro de un baño donde la mierda no termina de irse del todo. El cielo no es justo con las aerolíneas baratas. Palabra de dios, ley de los cielos.

Confías en los ángeles cuando te dicen que un absurdo cinturón pegado al asiento te asegura la vida durante el viaje. Al bajar del avión te das cuenta que nada de eso era real y que los ángeles han desaparecido en cuanto la compuerta se cierra.

Me pone mal saber que las cosas se mueven mientras duermo. Ojalá al irse uno a dormir todo lo demás se fuera también a dormir con uno. Le haría un espacio en mi cama a todas las cosas con tal de que me permitieran dormir en paz.

Leonard Cohen le canta una canción a Lorca en secreto. Antes de despedirse del mundo, Pavese dijo: “El consuelo de una visión consiste en creer en ella, no en que sea real”. Por lo demás, el tiempo es una forma de experiencia limitada. Es como entrar y salir del cine, como subir y bajar de un avión, elevarse y descender del cielo. Todo cambia dentro, nada cambia afuera.

El viejo juego de las pestañas y los deseos, cosas que pasan frente a tus narices y otra persona se hace cargo de premiarte por ello. Alguien se las arregla para acariciarte la cara. Pierdes una pestaña, pides un deseo. Un día conoces a una chica preciosa y te dice que has perdido una pestaña. Luego te pide permiso para tomarla. Después viene el momento de pedir un deseo. Lo cierto también es que no todas las chicas conceden deseos, ni son todos los afortunados en perder oportunamente las pestañas frente a una chica.

Hay lluvias de miles de estrellas una vez cada cientos de años, hay una lámpara escondida en alguna parte con un genio dentro, y hay pestañas que pertenecen a chicas hermosas.

Uno de los ángeles resuelve crucigramas durante el vuelo. Adentro hay turbulencia, el aire se agita afuera. Brota el pánico, el miedo de irnos en picada, el miedo de estrellarnos contra el suelo, ese violento regreso al piso firme. La chica sigue en lo suyo, resuelve crucigramas, entonces la tripulación la observa y de a poco se tranquiliza. Pasan algunos minutos y el avión recupera el control del vuelo.

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