#4 Tiempos
Mezquindad, a río revuelto | Columna de Óscar Esquivel
Desafinando
La decisión la tomamos nosotros: esas formas de determinar sobre el presente y el futuro nos ha costado mucho a los mexicanos. Estamos enfrascados en el pasado, en no querer resolver aquello que nos ha perturbado como nación, ya lo pasado, pasado, en el caos parece no ser así, somos un paciente crónico psicológico, con alto grado de ansiedad, depresivos, con visos paranoicos, nos gusta mirar el ayer para descargar nuestra furia, ante un presente en medio del desorden.
Nos recordamos siempre, a cada momento, la traición de los tlaxcaltecas, en una historia poco mentirosa y desviada, que nos hicieron creer durante muchos años en los libros oficiales. Una traición sufrida por el pueblo indígena, a sus mismas raíces, inconcebible, poco creíble, no podría ser. Los tlaxcaltecas no traicionaron a nadie, se unieron a las fuerzas de Hernán Cortés, para liberarse de la opresión azteca, este hecho aún no lo superamos, a pesar de que ellos forjaron su destino de esclavitud. Indígenas todos, criollos todos, con un poco de español, así nos tocó vivir, ya superémoslo.
Inaudita es la destrucción al prójimo: el miedo se apoderó de las mentes mexicanas. Estamos paralizados viviendo nuestras descarnadas realidades, la historia nos carcome el cerebro, no caminamos, corremos sin un rumbo fijo esquizofrénicamente, tambaleándonos como borrachos de placer. Negarnos a nuestras raíces indígenas, y con la cruda a cuestas, no aceptamos nuestra condición de pueblo, un pueblo sufrido, pero también trabajador y feliz, en lo que cabe.
“Mi único pecado es ser indígena”, proclamó Evo Morales, ahora expresidente de Bolivia, derrocado por una turba de fanáticos católicos, que terminaron por imponer a una especie de sacerdotisa, que prefirió la biblia a la constitución de su país. El ser indígena no fue el pecado, la falta imperdonable es la burla a las instituciones, a las leyes, generando y modificando para beneficio personal. Estos hechos eliminan y borran todo lo logrado, el mejor presidente latinoamericano en décadas, en el aspecto económico.
En un país con el 62 por ciento de población indígena, con la reducción de la pobreza extrema, hasta en un 50 por ciento, fortalecimiento de la clase popular, para ser empresarios, indígenas emprendedores con éxito. Todos los logros están en este momento en manos de la ultraderecha boliviana, el neoliberalismo mal logrado, que aprovechó el reclamo y el levantamiento del pueblo, incluso de las organizaciones oficialistas, los principales sindicatos, organizaciones, movimientos indígenas, exigieron la renuncia de Evo, mucho antes que lo hicieran el Ejército y la policía.
Siento, en opinión personal, que la caída de Morales no comienza con su insistente afán de perpetuarse en el poder, si no el sistemático y absurdo desmantelamiento de organizaciones populares, apoyadas y alineadas en torno al propio Evo y a su presidencia. Terminó imponiendo líderes incondicionales, a contentillo del gobierno. Al final, le dieron la espalda, no importando el apoyo de la OEA. Semejante realidad con México, su gobierno y los partidos políticos.
La polarización rapaz, mezquina, es el resultado de la ignorancia moral e histórica de quienes se manejan en redes sociales, y hasta en medios de comunicación: periodistas que rompen su ética con tal de cargar las “fichas” con un poco de dinero. En apoyo o no, a la conveniencia del Gobierno de la República de dar protección en nuestro país a Evo Morales, creemos que esta “conveniencia” no es precisamente por la tradición de dar asilo a perseguidos políticos, desde los españoles de 1937, el Sha de Irán, Trotsky, fundador del ejército rojo ruso, palestinos cristianos, chinos, todos al fin de cuentas, han aportado mucho a la economía, la cultura de los pueblos del país.
El comportamiento rabioso son nuestros miedos a considerarnos inferiores, que nos descobijen y nos señalen como comunistas, como fascistas, de derecha, de izquierda, salvajes incivilizados, tenemos terrores tan escondidos, que la caída de Evo Morales ha dado tanta incertidumbre que encoleriza a algunos, solicitando la caída del presidente Andrés Manuel López Obrador, a través de un golpe militar. Otros promoviendo la reintegración de los bienes nacionales a los desposeídos y esto lo manifiestan los radicalistas anarquistas destructivos, nada proponen y por ende, no suman al crecimiento de país. La lucha de clases, el fanatismo, la intolerancia ha vuelto para desgracia.
Una cortina de humo, dicen algunos, para desviar la atención de los graves problemas mexicanos, como en la economía, llevada a los extremos sin una definición más allá de la persecución fiscal, la delincuencia imparable, los programas sociales en manos de políticos inescrupulosos, la salud sin medicamentos, en fin, el soporte social de los grupos actuales, como del ciudadano común, puede revertirse negativamente al verse con hambre.
La espesa niebla ¿también repercutirá en asuntos locales potosinos? Solo volteemos a ver como el Ayuntamiento de la capital, “los desentendidos”, pretenden incrementar multas desproporcionadas, con la aplicación de la fotomulta, sistema fallido, recaudatorio corruptible e inequitativo, ¿mejor por qué no a quienes circulan en autos de “alta gama” sin placas no les aplica ejemplares multas? El incremento en el servicio del agua será sin duda del 15 por ciento, seguramente nunca se verán reflejados en la calidad, lo peor que grandes fraccionadores no pagan el agua.
En el gobierno del estado, la cortinilla de humo “Evo” les cayó como regalo antes de Navidad, se le otorgará en los próximos días a la empresa constructora del brazo de distribuidor Juárez un incremento de 30 millones de pesos, así sin más. ¿Qué son 30 miserables millones?, todo estaba calculado, para llegado el momento hacerse de suculento aguinaldo.
La justicia llegó para Karla Pontigo, su investigación se reabrirá, la Suprema Corte de Justicia de la Nación evidenció y sostiene que no se respetaron los derechos de accesos a la justicia de familiares y de la misma víctima, derecho a la verdad y a reconocer que su asesinato fue por motivos de género. Las investigaciones son poco confiables, no se apegaron a protocolos de indagatorias a violencia hacia las mujeres.
Estimado lector: lo sucedido en Bolivia es un ejemplo para abrir los ojos, para reconsiderar nuestras posturas tan radicales que nos están llevando a un enfrentamiento entre clases sociales, políticas y económicas, somos un país de leyes, donde debería permear la cordura, hemos caído en la dura realidad, escondernos en nuestra debilidad, clasistas, racista, insolentes y soberbios, de no dejar esto, cruzaremos la línea del no retorno, en esta inestable paz que se está consumiendo entre muertos y mezquindades.
Nos saludamos pronto.
No compre por comprar, el “Buen Fin” aprovéchelo con la familia.
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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Acento Ajeno
Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.
Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.
“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.
Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.
La pregunta para México
Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.
Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.
Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.
Lo que corresponde
A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.
Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.
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El Cronopio
El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.
Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.
En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.
Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.
Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay . Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).
Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.
Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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