enero 22, 2026

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#4 Tiempos

Mezquindad, a río revuelto | Columna de Óscar Esquivel

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Mezquindad

Desafinando

 

La decisión la tomamos nosotros: esas formas de determinar sobre el presente y el futuro nos ha costado mucho a los mexicanos. Estamos enfrascados en el pasado, en no querer resolver aquello que nos ha perturbado como nación, ya lo pasado, pasado, en el caos parece no ser así, somos un paciente crónico psicológico, con alto grado de ansiedad, depresivos, con visos paranoicos, nos gusta mirar el ayer para descargar nuestra furia, ante un presente en medio del desorden. 

Nos recordamos siempre, a cada momento, la traición de los tlaxcaltecas, en una historia poco mentirosa y desviada, que nos hicieron creer durante muchos años en los libros oficiales. Una traición sufrida por el pueblo indígena, a sus mismas raíces, inconcebible, poco creíble, no podría ser. Los tlaxcaltecas no traicionaron a nadie, se unieron a las fuerzas de Hernán Cortés, para liberarse de la opresión azteca, este hecho aún no lo superamos, a pesar de que ellos forjaron su destino de esclavitud. Indígenas todos, criollos todos, con un poco de español, así nos tocó vivir, ya superémoslo.

Inaudita es la destrucción al prójimo: el miedo se apoderó de las mentes mexicanas. Estamos paralizados viviendo nuestras descarnadas realidades, la historia nos carcome el cerebro, no caminamos, corremos sin un rumbo fijo esquizofrénicamente, tambaleándonos como borrachos de placer. Negarnos a nuestras raíces indígenas, y con la cruda a cuestas, no aceptamos nuestra condición de pueblo, un pueblo sufrido, pero también trabajador y feliz, en lo que cabe.

“Mi único pecado es ser indígena”, proclamó Evo Morales, ahora expresidente de Bolivia, derrocado por una turba de fanáticos católicos, que terminaron por imponer a una especie de sacerdotisa, que prefirió la biblia a la constitución de su país. El ser indígena no fue el pecado, la falta imperdonable es la burla a las instituciones, a las leyes, generando y modificando para beneficio personal. Estos hechos eliminan y borran todo lo logrado, el mejor presidente latinoamericano en décadas, en el aspecto económico. 

En un país con el 62 por ciento de población indígena, con la reducción de la pobreza extrema, hasta en un 50 por ciento, fortalecimiento de la clase popular, para ser empresarios, indígenas emprendedores con éxito. Todos los logros están en este momento en manos de la ultraderecha boliviana, el neoliberalismo mal logrado, que aprovechó el reclamo y el levantamiento del pueblo, incluso de las organizaciones oficialistas, los principales sindicatos, organizaciones, movimientos indígenas, exigieron la renuncia de Evo, mucho antes que lo hicieran el Ejército y la policía.

Siento, en opinión personal, que la caída de Morales no comienza con su insistente afán de perpetuarse en el poder, si no el sistemático y absurdo desmantelamiento de organizaciones populares, apoyadas y alineadas en torno al propio Evo y a su presidencia. Terminó imponiendo líderes incondicionales, a contentillo del gobierno. Al final, le dieron la espalda, no importando el apoyo de la OEA. Semejante realidad con México, su gobierno y los partidos políticos.

La polarización rapaz, mezquina, es el resultado de la ignorancia moral e histórica de quienes se manejan en redes sociales, y hasta en medios de comunicación: periodistas que rompen su ética con tal de cargar las “fichas” con un poco de dinero. En apoyo o no, a la conveniencia del Gobierno de la República de dar protección en nuestro país a Evo Morales, creemos que esta “conveniencia” no es precisamente por la tradición de dar asilo a perseguidos políticos, desde los españoles de 1937, el Sha de Irán, Trotsky, fundador del ejército rojo ruso, palestinos cristianos, chinos, todos al fin de cuentas, han aportado mucho a la economía, la cultura de los pueblos del país. 

El comportamiento rabioso son nuestros miedos a considerarnos inferiores, que nos descobijen y nos señalen como comunistas, como fascistas, de derecha, de izquierda, salvajes incivilizados, tenemos terrores tan escondidos, que la caída de Evo Morales ha dado tanta incertidumbre que encoleriza a algunos, solicitando la caída del presidente Andrés Manuel López Obrador, a través de un golpe militar. Otros promoviendo la reintegración de los bienes nacionales a los desposeídos y esto lo manifiestan los radicalistas anarquistas destructivos, nada proponen y por ende, no suman al crecimiento de país. La lucha de clases, el fanatismo, la intolerancia ha vuelto para desgracia.

Una cortina de humo, dicen algunos, para desviar la atención de los graves problemas mexicanos, como en la economía, llevada a los extremos sin una definición más allá de la persecución fiscal, la delincuencia imparable, los programas sociales en manos de políticos inescrupulosos, la salud sin medicamentos, en fin, el soporte social de los grupos actuales, como del ciudadano común, puede revertirse negativamente al verse con hambre. 

La espesa niebla ¿también repercutirá en asuntos locales potosinos? Solo volteemos a ver como el Ayuntamiento de la capital, “los desentendidos”, pretenden incrementar multas desproporcionadas, con la aplicación de la fotomulta, sistema fallido, recaudatorio corruptible e inequitativo, ¿mejor por qué no a quienes circulan en autos de “alta gama” sin placas no les aplica ejemplares multas? El incremento en el servicio del agua será sin duda del 15 por ciento, seguramente nunca se verán reflejados en la calidad, lo peor que grandes fraccionadores no pagan el agua.

En el gobierno del estado, la cortinilla de humo “Evo” les cayó como regalo antes de Navidad, se le otorgará en los próximos días a la empresa constructora del brazo de distribuidor Juárez un incremento de 30 millones de pesos, así sin más. ¿Qué son 30 miserables millones?, todo estaba calculado, para llegado el momento hacerse de suculento aguinaldo.

La justicia llegó para Karla Pontigo, su investigación se reabrirá, la Suprema Corte de Justicia de la Nación evidenció y sostiene que no se respetaron los derechos de accesos a la justicia de familiares y de la misma víctima, derecho a la verdad y a reconocer que su asesinato fue por motivos de género. Las investigaciones son poco confiables, no se apegaron a protocolos de indagatorias a violencia hacia las mujeres.

Estimado lector: lo sucedido en Bolivia es un ejemplo para abrir los ojos, para reconsiderar nuestras posturas tan radicales que nos están llevando a un enfrentamiento entre clases sociales, políticas y económicas, somos un país de leyes, donde debería permear la cordura, hemos caído en la dura realidad, escondernos en nuestra debilidad, clasistas, racista, insolentes y soberbios, de no dejar esto, cruzaremos la línea del no retorno, en esta inestable paz que se está consumiendo entre muertos y mezquindades.

Nos saludamos pronto.

No compre por comprar, el “Buen Fin” aprovéchelo con la familia.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

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#4 Tiempos

“Ya cállate, tenías razón” | Apuntes de Jorge Saldaña

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¡Ah culto público! Buen día y compañeros espero de bienestar:

Luego de unos días por aquí y por allá, regreso dichoso de hablarles. ¿Andan en grillas? Se pasan siendo tan temprano de enero.

Empezaré por el señor gobernador Gallardo que bien sabe, es mi bendición y maldición enterarme de todo: una llamada lo hizo decidir. No, no va la Ley gobernadora y qué bueno. ¿Y para qué? Diría Napoleón con José José. 

Lo dije en privado y en público y eso me queda de satisfacción. La señora y senadora Ruth le puede ganar a todos y a todas. Esa ley iba a causarle nada más oposición en todos los niveles por su percepción de “imposicón” (Ese CEEPAC de veras…jajaja)

Qué bueno que lo pensaron bien y ¿pues cómo no? si llamada fue clara: ganas ahorita o te gano después. Punto.

Morena local como sea (Dicen que el gobernador Gallardo hasta un Ron Potosí mandó a Gabino Morales).

Lo que sí hay que pensar es en no confiar mucho los Verdes de los de yate. Esos lo usan y ya. (Los yates).

Para el 2027 se abren de nuevo todas las posibilidades y ¿qué mejor? 

Si alguien no lo pensó pues yo tampoco: el que tenga la estructura gallardista va a ganar, y solo hay una condición: no abrir los cajones.

El color es lo de menos. El triángulo dorado que se llama Soledad, capital (ahí si con Ruth porque no son casualidad las fotos de Galindo y Ricardo ni los 800 millones para la capital) Pozos y Villa de Reyes, no son cualquier cosa.

¿Todo cambia? Sí. Todo. Pero no tanto. El Gallardismo junto a Morena solo tiene un hombre y nombre para la gubernatura (luego se los digo pero empieza con Juan)

Mujeres tienen varias cartas: desde mi tía Leonor, hasta la maestra Lola.

Oposiciones pues Galindo y ya. (Con el que prefiere entenderse que con otros y otras) y si me apuran pues con el que haga contraste, entendimiento y punto.

¿Y la familia? Bien gracias. Don Ricardo feliz de que su nuera sea alcaldesa…y ya.

En estos días y como para cambiar de temas, y para no ser el “ya cállate, tenías razón” pues deje les cuento mejor de crayolas.

Yo no tuve tiempo de colores, pero Holbox y León me enseñaron en tonos de grises y nada más. Por algo se empieza. Los arcoíris luego.

¿La uni? Que weba… es la única rectoría con pensamiento de pobreza en años. (Hasta Mario García, al que Marcelo le abonaba hasta casi en 31 de diciembre, hizo “El Bicentenario)

Hace poco hablé sobre las “Las dos promesas” y son las siguientes: Fabian no quiere 846 millones, le prometieron 84 mitad y mitad para la próxima rectora si es que se deja ganar. (No la menciono porque me da una flojera enorme responder sus solicitudes de réplica).

El rector pues tiene “vicerrectoras”,”vicerrectores”, sabelotodos y sabelotodas a su alrededor. ¿Para qué necesita más? Suerte. Perdiendo 86, con 189 menos y un amparo en contra para que los estudiantes no paguen, ojalá no le haya tocado además poner los tamales.

Seguro tomarán la mejor decisión. Igual que Ricardo mañana. (Hoy)

¿INTERAPAS? Feliz. No hay cosa mejor que le pueda pasar que Soledad se vaya y Pozos también. ¿A quien le van a echar la culpa ahora?

Yo mientras, si usted me lo permite o no, “voyatrair” el pelo suelto.

Hasta la próxima. (Ha que por cierto, que que la próxima puede ser desde la Pila, pero mire que me van a caer de maravilla 30 días de escribirle a lápiz y papel una iniciativa que traigo sobre que los y las jueces también tomen en cuenta la voz del afectado en las órdenes de restricción cuando se compruebe que el caballero jamás buscó a la dama)

Yo soy Jorge Saldaña.

 

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