noviembre 3, 2026

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#4 Tiempos

Las apariencias engañan | Columna de Óscar Esquivel

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Desafinando

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Aparentar, esconder algo y dar una cara distinta, amanecer solo y esbozar una sonrisa fingida imaginando al amor de tu vida viendo el amanecer. La apariencia es el engaño hacia los demás, pero sobre todo, a sí mismo, cuando no tienes mejores argumentos y aquellos hagan sentirte disminuido por más que aparentes. Todos aparentamos lo que no somos, en ocasiones de manera enfermiza, como una droga haciéndonos creer dioses, bondadosos, ¡claro! Si no mostraríamos la peor de nosotros.

Aparentar es sinónimo de engaño, mentira envuelta en un disfraz de elocuencia, buena vida y hasta virtudes que no se poseen. Inmersos en el arte del engaño vivimos en el mundo de la fantasía, lo material brillante, la política falsa, sobre todo, hacemos lo imposible para generar confianza mal ganada, de aquellos quienes nos rodean.

Nada hace cambiar al hombre mientras de mala manera sea aparente, no se muestra como es, por intereses creados en lo personal o en las relaciones interpersonales.

Prefieren la adulación y ser adulado, pierden amistades, familia, pierden el piso con efímeros logros en apariencia divina, algunos en ocasiones son aplaudidos, sin darse cuenta que esos actos son de compromiso, no por reconocimiento.

De esta manera se forman nuestros políticos, seres divinos ante su espejo y entes perversos ante los demás, aun aparentándolo.

Los reyes desnudos caminan por la calle mostrando sus miserias, mientras lucen con su imaginación, una capa de fino terciopelo, creyendo ser el emperador mejor vestido para aparentar ser el mejor soberano.

EDUCACION, EL ARTE DE LAS CIFRAS

Como lo habíamos mencionado en el artículo anterior, dentro de la inversión gubernamental en educación, nos bombardearon hasta que se cansaron con espectaculares que 7 de cada 10 escuelas, desde Jardín de Niños hasta Profesional habían sido mejoradas. En los últimos cuatro años, con una inversión de 4 mil 186 millones de pesos, 7 de cada 10 en educación básica, uno de cada tres en bachillerato y dos de cada tres en educación superior. La suma de todos los planteles son aproximadamente 8 mil 756.

Si la inversión, como dio a conocer el gobernador en su último informe, fue esa millonaria suma, entonces las escuelas mejoradas serian alrededor de 4 mil 100. Si dividimos esa cantidad, cada plantel educativo obtuvo 1 millón de pesos aproximadamente. Es en este punto donde aparecen las preguntas incómodas: ¿por qué no se mencionan los montos por sector o zonas? ¿Cuánto aportó el gobierno, cuánto los padres de familia? ¿Cómo se distribuyen los recursos y su aplicación en el tipo de obra? ¿Es una obra de infraestructura o equipamiento?

Los montos de inversión por zona o sector normalmente están basados en favoritismos, criterios desconocidos hasta por la comunidad educativa: grilla barata o burócratas de escritorios que deciden. Es notoria la existencia de inequidad por ingresos de cuotas de padres de familia de una comunidad a otra. Dentro de la misma zona hay brechas enormes de pobreza, habrá padres de familia que pueda aportar más que otros, a eso se llama inequidad educativa. Como ejemplo el programa “inglés para todos”. Como una acción, la SEGE contrataba profesores en la materia, que ya no contrata, exigían certificados (costosos), su derecho a seguridad social, pero no les daban eso ni mucho menos prestaciones de ley. Los padres de familia terminaron pagando los platos rotos, con las cuotas terminaron pagando los honorarios a los maestros. Por una instrucción irracional, sin más, los niños no tienen en estos momentos clases de inglés, además que la SEGE no permitió ya que los padres de familia paguen de forma independiente al maestro de ingles.

Falta claridad en las aportaciones de los diferentes niveles de gobierno. Señalamientos en un sinnúmero de escuelas, de parte de directivos y padres de familia, que cuando se lleva a cabo una obra, y esta la ejecuta el gobierno del estado o el municipio. Incluso el gobierno federal, el costo de la obra se infla hasta en 500%. La sociedad de padres normalmente se da cuenta de este abuso porque previo a la construcción o adquisición de equipo, solicitan varias cotizaciones, además se les exige entregar facturas de las aportaciones voluntarias a nombre de la SEGE, o del municipio, ¿por qué será? Tarea para el secretario.

Dentro de la estructura y responsabilidad de la Secretaria de Educación, está la dirección de deporte adaptado, además de ser presidente de Olimpiadas Especiales San Luis Potosí, cabe mencionar que el director de nombre, Juan Pablo López Corpus, anquilosado en el puesto, se la da de gran juez, a contentillo otorga los lugares para asistir a eventos internacionales y nacionales, muchos de los atletas sin demeritar su logros no aplican para asistir, sin embargo, promueve a familiares, amigos y algún otro vivillo, además que cuando él acompaña a los deportistas especiales, nunca se le ve en las competencias, pero eso sí, está en las fotografías de las premiaciones muy sonriente de sus “logros”, así aparentar ante su jefe.

TRANSPORTE BICICLETERO

Con la controvertida ley anti Uber, el gobernador dejo ver su habilidad histriónica. Por un lado, cuando ya aprobada la ley, declaró que desconocía los términos de la misma. ¿Cómo? Si el mismo la formuló. Primero negoció con Morena: ya se sabe sus “amoríos” con ellos. Por otro lado, envió a sus reservas estratégicas, los diputados afines a su figura, a aprobar las reformas a la ley de transporte. La aprobaron, incluso con fuerte oposición de su propio partido.

Creo lo hizo con dos fines, el primero: con eso les paga al gremio pulcro, ordenado, servicial de los taxistas por su amplia participación, que digo, magnánima, en su campaña por todo el estado; el segundo, para que en un tiempo de 90 días pueda enviar modificaciones a la misma ley e incluso vetar la ley anti Uber.

Resulta que la plataforma Uber y su servicio es insegura, chatarrera y costosísima, la ley se transforma para proteger al pobre ciudadano.

No concibo, ni profundizo en el ¿por qué? La falta de conocimiento de los propios diputados, sus asesores, renuncian al sentido común de las cosas de beneficio de la sociedad, la obediencia los ciega, los hace ver como pericos que repiten lo que se les ordena. La falta de criterio propio solo les hace aparentar lealtad a la sociedad y a su investidura, sin embargo, solo tienen lealtades hacia su progenitor político, el gobernador.

El transporte en manos del oscurantismo, retrógrado y poco sensible con el pueblo de San Luis Potosí.

Nos saludamos pronto.

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El Cronopio

Juan José Ortega, director cinematográfico matehualense | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En las primeras décadas del siglo XX un buen número de potosinos van a la Ciudad de México a continuar su formación y su desarrollo profesional. La mayoría sobresalen en las actividades que se realizan, como lo muestra la nutrida membresía de la Academia Potosina de Ciencias y Artes formada por potosinos que radican en la Ciudad de México, donde la mayoría ocupan puestos de importancia en la vida cultural mexicana. Entre estos personajes se encuentra el camelense Juan José Ortega García que destacaría en la industria cinematográfica en la época de oro del cine nacional a la que se incorpora en la década de los treinta siendo otro de los potosinos pioneros en el cine mexicano.

Juan José Ortega García nació en Matehuala, San Luis Potosí, el 27 de octubre de 1904, donde inicia su educación primaria la que tuvo que suspender, para proseguirla de manera autodidacta, para contribuir al sostenimiento de su familia. La familia se traslada a San Luis Potosí y continúa su formación autodidacta, entre ellos el oficio de mecanografía, lo que le conduciría a iniciarse en el periodismo en 1925 colaborando en el periódico Acción de San Luis Potosí, del que sería su subdirector en 1928 y, director en 1932 del periódico potosino Vanguardia. Fundó en el Bajío un par de periódicos: el Diario del Centro en Aguascalientes y El Globo en León, Guanajuato. Colaboró como corresponsal en los periódicos Excélsior y El Universal.

Juan José Ortega García, director cinematográfico matehualense

Al llegar a la Ciudad de México para integrarse a la Comisión de Irrigación en el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas inicia su carrera en el cine dirigiendo documentales oficiales, Irrigación en México y Gigantes de Piedra. Al dirigir estos largometrajes comprendió que su carrera sería el cine y se adentra dirigiendo su primera película en 1939, Sendas del Destino, donde actúa, entre otros, Eduardo Arozamena, en una trama que se desarrolla en la presa La Angostura en Sonora, reminiscencia de sus primeros largometrajes, la cual fue financiada de su propio peculio y con aportación de la Comisión Nacional de Irrigación, donde laboraba Ortega García.

Sendas del Destino sería su ópera prima de, al menos 42 películas que dirigió

, realizando también coproducciones internacionales, con Cuba, Venezuela, Colombia y Perú. Entre las películas que dirigió se encuentran: La mujer legítima en 1945, con Isabela Corona; La insaciable de 1947, con María Antonieta Pons, con un guion escrito por el propio Juan José Ortega incursionando así en el guionismo; Cuando el alba llegue, en 1950, con Meche Barba; Lodo y armiño, de 1951, con Armando Calvo; Cuentan de una mujer, en 1958, con Marga López; En carne propia, de 1961, con Joaquín Cordero; Pacto de sangre, en 1966, con Manuel López Ochoa, entre otras.

Entre los melodramas, género preferido de Juan José Ortega, filmados en Cuba se encuentran: la comedia musical filmada en 1953 en La Habana, intitulada Me gustan Todas con Adalberto Martínez Resortes; en 1954 las cintas, Frente al pecado de ayer y Yo no creo en los hombres, protagonizadas por Sarita Montiel; en 1956 dirige No me olvides nunca, con actuaciones de Luis Aguilar, Rosita Fornés y Olga Guillot.

En la década de los sesenta dirige la serie de películas tipo westerns de Leonardo Moncada, serie de cinco películas estelarizadas por Joaquín Cordero, basadas en una serie radiofónica cubana. En esa década Ortega comienza a dedicarse a la distribución de películas creando la distribuidora Compañía Cinematográfica Mexicana y Productora Mexicana de Películas. Es propietario también de Producción Fílmica de México y Películas y Videos Internacionales, todo ello en los ochenta.

Recibió varios reconocimientos a su carrera cinematográfica, como productor, director, guionista y distribuidor actividades que siguió después del periodismo, donde sería también pionero en el periodismo potosino del siglo XX. Juan José Ortega García murió en la Ciudad de México el 27 de diciembre de 1996.

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Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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