abril 18, 2021

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#4 Tiempos

La ropa no tiene género | Columna de Paul Ibarra

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la ropa no tiene género

Desde mi clóset

 

Esta semana la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, impulsó una iniciativa que facilitará a niñas, niños y adolescentes, elegir que estilo de uniforme usar, sin importar el género. De manera literal, las niñas podrán usar pantalón y los niños falda. Esto desató una serie de controversias entre quienes ven la medida como positiva, y quienes consideran este un atentado contra el “orden natural” de las cosas.

Al hacer un recuento histórico, y recorrer las expresiones de género masculinas de la era del Renacimiento, por ejemplo, es posible localizar contrariedades con la actualidad. En esa época los hombres, los verdaderos hombres usaban tacón alto, se maquillaban, se ataviaban con grandes accesorios y usaban exuberantes pelucas. Hoy en día, es poco probable que un hombre, hombre, hombre, se vista así.

En este mismo sentido, las personas sobrevivientes del estado benefactor, que crecieron con Pedro Infante y Jorge Negrete como grandes referentes masculinos, encuentran conflictos en la masculinidad ejercida por Cristiano Ronaldo, Justin Bieber o los CD9. “Ya no los hacen como antes, exclaman las señoras en sus sofás mientras observan la Rosa de Guadalupe”.

Al respecto, luego de esta reforma, la lectura principal debería centrarse en observarla como una acción afirmativa que pretende dotar de mayores herramientas, principalmente a las mujeres para el ejercicio de sus derechos y libertades. Mujeres, piensen en todas esas veces en las que fueron víctimas de acoso por compañeros y docentes. Ahora, con esta iniciativa, ellas podrán pasear con mayor confianza por los pasillos escolares.

Por otro lado, esta modificación permite mayor inclusión a las personas trans, piensen, que, en algún momento de su vida no tengan las posibilidades de expresar su identidad como es debido. Esta acción del ejecutivo de la Ciudad de México facilita la inclusión de transexuales y transgénero en la dinámica escolar con menos prejuicios y discriminación.

Finalmente, es necesario hacerle entender a este grupo de panistas radicales, ministros de cultos y población en general que la ropa no tiene género, es un accesorio, una moda. Es cierto eso de que no los hacen como antes, y eso es positivo. Ahora son más tolerantes, abiertos a la diversidad y cada día más incluyentes.

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#4 Tiempos

La indignación de mi amigo | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas.

Mi amigo me da pena. Cree todavía en esa virtud que los antiguos llamaban consideración. ¡Como si no supiéramos todos que ésta ha desaparecido de nuestro planeta desde hace muchísimo tiempo! ¿En qué siglo cree él que vivimos?

Como es un hombre honrado al que le gusta tener todos sus asuntos en orden, mi amigo pagó por adelantado durante años y años la mensualidad de su servicio de televisión por cable. ¿Tan importante era para él la televisión?, ¿pasaba mucho tiempo frente a ella? No, nada de eso. Me consta que, en su caso, nunca ha sido así. En realidad lo hacía por el simple placer de vivir ordenadamente y para evitar que penosos contratiempos le impidieran pagar su recibo con puntualidad, pues si esto llegara a suceder, ¿qué iban a pensar de él los de la compañía? ¡La sola idea de que lo tuvieran por irresponsable lo hacía ponerse pálido! Hubo ocasiones en las que, por ejemplo, llegó a pagar anticipadamente hasta cinco meses, y una vez hasta seis. Lo que quiere decir que cuando estábamos en febrero, él ya había liquidado incluso el mes de junio.

¿Exageraba? Tal vez, pero él es así y mucho me temo que no haya poder en este mundo que pueda hacerlo cambiar.

-Lo peor que podrían decir de mí es que soy un tracalero –me dijo una tarde, mientras tomábamos juntos un café.

Y, acto seguido, sacó de su cartera una tarjeta de banco, dorada, en la que se podía leer la leyenda cliente preferente.

-Esta tarjeta –siguió diciéndome- es para mí como un documento de buena conducta o, si lo prefieres, como una carta de recomendación. Si nunca me atraso en mis pagos, si mi cuenta está siempre limpia, ¿no era justo que me la otorgaran? Así no tengo que hacer largas filas y, cuando llego a alguna de las sucursales de mi banco, los empleados me atienden enseguida.

A mí, para ser francos, eso de las tarjetas bancarias me ha tenido siempre sin cuidado; no obstante, para no desanimar a mi amigo, le dije que sí, que esa tarjeta en el mundo financiero valía lo mismo que un diploma en el ambiente escolástico, o que un monseñorato en el ambiente eclesiástico.

-¡Claro, claro! ¡Así es! -me dijo él, lleno de satisfacción.

No obstante, la semana pasada encontré a mi amigo de mal humor. La verdad es que estaba hecho una fiera.

-Ya no tengo cable -me dijo. Me le quedé mirando con la misma cara espantada con que hubiera recibido la noticia de la muerte de uno de sus parientes más queridos.

-¿Pero, por qué? -me atreví a preguntarle, fingiendo estar sinceramente horrorizado.

Como es bien sabido, muchas de las cosas de que nos rodeamos son como las drogas, que una vez que se han probado una vez ya no es tan sencillo abandonarlas; el cable, por ejemplo, es una de ellas. Una vez un joven estudiante de preparatoria, al ser interrogado por su maestro acerca del significado de las siglas «d. C», respondió sin vacilar: «Después del Cable, por supuesto». Ni por asomo se le ocurrió al pobre que pudiera haber otras realidades capaces de partir la historia. Pero sigamos con mi amigo.

-¿Cómo es eso? -volví a preguntarle. Me respondió diciendo que por una serie de cosas que escaparon a su control, no pudo ir a pagar su recibo en la fecha establecida, de modo que al otro día por la mañana su servicio estaba ya cortado.

-¡Al otro día por la mañana! –me dijo con indignación-. Ni siquiera tuvieron la amabilidad de esperarme hasta la tarde. ¡Y pensar que siempre traté de pagarles los recibos incluso anticipadamente!

Mi amigo pensaba que la cortesía seguía siendo vital en las relaciones comerciales y que, siendo como era, un cliente fiel, la compañía debía tener hacia él alguna consideración. Se imaginaba a los dirigentes de la empresa discurriendo más o menos en los siguientes términos: «El señor Fulano ha sido hasta ahora uno de nuestros clientes más puntuales. ¿Qué le pasaría en esta ocasión? ¿No le habrá ocurrido algo? Bien, esperémoslo unos días antes de tomar las medidas pertinentes al caso». ¡Cómo se equivocaba! ¿Es que no sabía ya que en los nuevos tiempos, tiempos de ordenadores y controles digitales, los clientes no son ya personas sino simples números?

Cuando voy a alguno de los hipermercados de nuestra ciudad, mientras hago fila en la caja y veo cómo los que me anteceden en ella hurgan en sus bolsillos buscando desesperadamente la moneda de cincuenta centavos que les falta para saldar su cuenta, me da por pensar que sería mucho más fácil que les perdonaran esa suma en la pequeña tienda cercana a su casa que en estos mastodontes que todo lo registran con una precisión casi diabólica. Que seas uno de sus clientes habituales, eso es algo que les tiene sin cuidado: tú importas únicamente si tienes dinero y únicamente cuando lo tienes. Como escribió Richard Sennett, el famoso sociólogo inglés, «en las modernas organizaciones comerciales los empleados y los dirigentes parecen carecer de rostro». No te recuerdan, ni guardan hacia ti ningún tipo de respeto. Por más que hayas ido a comprarles tu despensa desde hace quinientos años, para ellos es como si lo hicieras por primera vez.

-¿Qué vas a hacer ahora que ya no tienes cable? –seguí preguntándole a mi amigo.

-Nada. He mandado suspender el servicio -me respondió.
Lo miro con ternura. Pertenece a la raza de los orgullosos. A la raza de aquellos que piensan que vale más sacrificar un rato de televisión a que una virtud tan alta como la cortesía (o consideración, como él la llama) sea sacrificada por tan poco.

Suelto una carcajada. Aquello me alegra. ¡Sí, así es como se debe tratar a esos señores que en lo único que piensan es en el dinero! Éste es el único lenguaje que entienden. El semáforo cambió de rojo a verde y seguimos avanzando, felices, por la ciudad.

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#4 Tiempos

La tragedia de Manaos y la inmunidad de rebaño | Columna de Andreu Comas García

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La Ciencia de la Salud

La columna anterior se trató sobre la inmunidad de rebaño, la cual es un tipo de inmunidad colectiva e indirecta en la cual la presencia de gente con protección contra un patógeno protege al resto de la población. Hay que aclarar que la inmunidad colectiva tiene un umbral. Esta se define como la proporción de personas en una población que han adquirido inmunidad y que por lo tanto no pueden participar en la transmisión. Sí se rebasa el umbral entonces se extinguirá la enfermedad.

Ahora, supongamos que el umbral en COVID-19 para alcanzar la inmunidad de rebaño es del 65%, esto no quiere decir que cuando se haya infectado el 65% de la población la transmisión de le enfermedad empezará a caer hasta desaparecer. Lo que nos dice el umbral es que cuando el 65% de la población continúe con la presencia de anticuerpos protectores, entonces se dará la inmunidad de rebaño.

Por lo tanto, surge una pregunta muy relevante ¿cuánto tiempo dura la inmunidad contra el SARS-CoV-2? Existen estudios que nos dicen que la vida media de los anticuerpos protectores contra el SARS-CoV-2 es de 4 meses, es decir el 50% de los infectados ya no tienen anticuerpos a los 4 meses de la infección. En cambio, la inmunidad por la vacuna hasta ahora sabemos que dura al menos 6 meses (en parte esto es por que hasta ahí han llegado los estudios clínicos).

Esto quiere decir que el 50% de los infectos SARS-CoV-2 estarán protegidos por 4 meses y después irán perdiendo paulatinamente la protección. La pérdida paulatina de la protección adquirida por la infección natural claramente dificultará que se pueda alcanzar la inmunidad de rebaño sin necesidad de vacunación. Por cierto, la pérdida de la inmunidad trae como consecuencia que ocurra reinfección, pero esto será tema de otra columna.

Por ejemplo, hasta el día 11 abril del 2021 y considerando el subregistro he calculado que 39.5% de los potosinos ya se han infectado con el virus. Sin embargo, al analizar diferentes escenarios de duración-pérdida de la inmunidad protectora, estimo que para el 11 de abril entre el 23% y 31% de la población aún continúa con protección.

El que se haya infectado el 39.5% de la población en 394 días ha tenido un gran costo social y económico para San Luis Potosí. Esto ha significado que después de 394 días de pandemia se han registrado 5,289 muertes que en realidad corresponden a 13,223 defunciones asociadas al COVID-19. En la parte económica, esto llevo a que durante el 2020 el PIB del estado cayó entre 8%-12%.

Al final de la columna anterior escribí sobre el desastre de Manaos en Brasil. Manaos es la capital del Estado del Amazonas y en dicho lugar se ha estimado que para octubre del 2020 el 76% de la población se había infectado por SARS-CoV-2. Pero curiosamente, a pesar de haber rebasado el umbral de la inmunidad de rebaño, esto no mitigó ni transmisión ni la mortalidad.

De hecho, al haber rebasado naturalmente el umbral de la inmunidad de rebaño el exceso de mortalidad en Manaos fue de 4.5 veces con respecto a los años previos. La tasa de mortalidad de Manaos (para el mismo periodo) fue 4.3 veces mayor a la del Reino Unido y 5.3 mayor que la de Francia, países con una prevalencia de la infección del 20% (es decir 3.8 veces menor que la de Manaos).

A diferencia del Reino Unido y Francia, la mayoría de la población en Manaos es joven, por lo cual la edad no podía ser un factor que incrementara la mortalidad. De hecho, los estudios nos indican que todos los grupos de edad de Manaos se han infectado con la misma proporción. Este hallazgo es importante, porque sí todos los grupos de edad se han infectado en la misma cantidad, no se puede hacer la estrategia de escudo para proteger a la población más vulnerable.

Entonces ¿qué puede explicar la tragedia de Manaos?, en primer lugar y probablemente el más importante, ha sido la muy alta tasa de ataque del SARS-CoV-2. En dicha población se infectó en menos de 10 meses el 76% de la población. Al infectarse rápidamente una gran cantidad de la población esto llevó a la saturación del sistema de salud y también la generación de nuevas variantes del virus.

Vaya, es como si nosotros viéramos un iceberg y la punta de este fueran los casos graves y muertes, y la parte sumergida en el agua que es lo más grande son las infecciones leves. Sí yo tengo una tasa a la cual rápidamente se infectan muchas personas, de repente este iceberg sale a flote y por lo tanto vemos más casos graves y muertes.

Otros factores que potenciaron este desastre con las condiciones socioeconómicas, el hacinamiento, el limitado acceso a agua limpia y la dispersión por la zona en barco. Además, hay que considerar es que es una población joven, por lo cual pueden tener baja inmunidad pre-existente contra otros coronavirus. Finalmente, otro factor que pudo haber contribuido es la introducción temprana y circulación de múltiples variantes del virus.

Entonces, ¿la inmunidad de rebaño es una opción para detener la pandemia?, Sí se busca alcanzar la inmunidad de rebaño solo con la infección natural (como lo intentó Suecia o lo esta haciendo Brasil) esto no es una buena opción. Hay que tomar en cuenta que existe pérdida de inmunidad, reinfecciones y que además se necesitaría una gran cantidad de casos en poco tiempo para rebasar el umbral. Rebasar el umbral con puras infecciones naturales solo haría empeorar la catástrofe actual.

Pero sí se busca alcanzar la inmunidad de rebaño mediante una estrategia de vacunación inteligente que se aplique en la población de mayor impacto, de mayor movilidad, de mayor transmisión y priorizando su aplicación en las áreas de mayor densidad poblacional y movilidad, entonces sí sería la mejor opción para alcanzar una inmunidad de rebaño que sí ayude a detener la pandemia.

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#4 Tiempos

¿Mónica Rangel y Octavio Pedroza cortaron con Carreras? | Columna de Luis Moreno

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HISTORIAS PARA PERROS CALLEJEROS.

Si en algo son profesionales los políticos es en la administración de la incertidumbre y el conflicto. Los verdaderos artísticas del sofismo no tienen problema en tirarse al piso agraviados por algo que juran es una injusticia; pueden pelear contra su mejor amigo o su madre y momentos después decir que los aman; cambiar sus valores y convicciones tan rápido como eso represente seguir en la nómina pública. Sin embargo, a pesar de esa consideración hay señales claras de que algo parece haber enturbiado la relación de Octavio Pedroza y Mónica Rangel con el gobernador Juan Manuel Carreras.

Octavio Pedroza al ser el candidato del PRIAN+, en la lógica es el candidato favorito de Carreras para sucederlo en el puesto, cuidarle las espaldas durante su séptimo año y, en la parte más idealista, garantizar que su visión de San Luis Potosí (si es que la tuvo) no muera en el otoño de este año. Todos en la campaña del panista aseguran que así es, que tienen apoyo total del gobernador, solo Octavio sabe si así es, pero es muy probable que a Carreras no le haya hecho mucha gracia la visita de Felipe Calderón la semana pasada al mitin que tuvieron el candidato y Enrique Galindo, aspirante de la coalición a la alcaldía de la capital.

Desde la llegada de López Obrador a la presidencia, Carreras se entregó por completo a los mandatos de la Federación, una actitud que, si se tiene en cuenta el tamaño de animal político que es el Andrés Manuel, resulta más prudente que agachona, por lo que la invitación de Octavio para que viniera uno de los peores enemigos del presidente tendrá consecuencias.

El caso de Mónica Rangel es más extraño ya que la ex secretaria de Salud, emanada del PRI y reconvertida en morenista, lleva semanas desafiando a Juan Manuel. Hasta ahora la irrelevancia y lo grisácea de la candidata hacían hasta tiernas las acusaciones contra el gobierno actual, que lo apuntaban como responsable del incremento de la violencia e inseguridad durante este sexenio. Seguro hasta fue una estrategia coordinada para la que pidieron permiso a Carreras o incluso puede que lo hayan sugerido del lado del gobernador, algo como: “pégame para que te desmarques”, un intento desesperado por levantar un poco su campaña.

Lo extravagante vino durante el fin de semana pasado, cuando el área de prensa de Mónica Rangel dio a conocer que Morena denunció ante el Ceepac que el DIF Estatal repartió despensas en el municipio de Aquismón para la compra de votos a favor de Yolanda Cepeda, candidata del PRIAN a la diputación del XIV distrito local.

El ataque no toca directamente al gobernador, sino que va dirigido a Lorena Valle, su esposa y presidenta del DIF, algo que rompe con los códigos no escritos sobre los borde de lo que se vale en la campaña de un candidato contra su ex jefe.

Lorena Valle ha sido muy activa dentro de la administración, tiene su propia agenda política al margen de la del gobernador, puede que incluso que en un futuro cercano la veamos participar de la vida electoral del estado. También es sabido que su relación con algunos funcionarios y ex funcionarios, incluida Rangel, no es la mejor, por lo que el ataque no es casualidad.

Traer a Calderón, atacar a Lorena Valle, dos jugadas que parecen tener poco jugo electoral… ¿Será un error estratégico o la señal de que la ficha de Carreras ya tomó su lugar en la mesa?

GALINDO SE QUIERE AMARRAR

El hombre que atrapó dos veces al fugitivo más buscado del mundo no puede ser ningún tonto. Enrique Galindo es el político que con más fuerza quiere ganar la próxima elección, pues mientras que por un lado participa en el ridículo comercial de Octavio Pedroza en el que se ofrecen como “un combo”, por el otro su equipo se encarga de filtrar versiones al editorial de Reporte Índigo en las que se asegura que Gallardo quiere pactar con él. La idea no es mala.

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