#4 TiemposDesde mi clóset

La ropa no tiene género | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

 

Esta semana la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, impulsó una iniciativa que facilitará a niñas, niños y adolescentes, elegir que estilo de uniforme usar, sin importar el género. De manera literal, las niñas podrán usar pantalón y los niños falda. Esto desató una serie de controversias entre quienes ven la medida como positiva, y quienes consideran este un atentado contra el “orden natural” de las cosas.

Al hacer un recuento histórico, y recorrer las expresiones de género masculinas de la era del Renacimiento, por ejemplo, es posible localizar contrariedades con la actualidad. En esa época los hombres, los verdaderos hombres usaban tacón alto, se maquillaban, se ataviaban con grandes accesorios y usaban exuberantes pelucas. Hoy en día, es poco probable que un hombre, hombre, hombre, se vista así.

En este mismo sentido, las personas sobrevivientes del estado benefactor, que crecieron con Pedro Infante y Jorge Negrete como grandes referentes masculinos, encuentran conflictos en la masculinidad ejercida por Cristiano Ronaldo, Justin Bieber o los CD9. “Ya no los hacen como antes, exclaman las señoras en sus sofás mientras observan la Rosa de Guadalupe”.

Al respecto, luego de esta reforma, la lectura principal debería centrarse en observarla como una acción afirmativa que pretende dotar de mayores herramientas, principalmente a las mujeres para el ejercicio de sus derechos y libertades. Mujeres, piensen en todas esas veces en las que fueron víctimas de acoso por compañeros y docentes. Ahora, con esta iniciativa, ellas podrán pasear con mayor confianza por los pasillos escolares.

Por otro lado, esta modificación permite mayor inclusión a las personas trans, piensen, que, en algún momento de su vida no tengan las posibilidades de expresar su identidad como es debido. Esta acción del ejecutivo de la Ciudad de México facilita la inclusión de transexuales y transgénero en la dinámica escolar con menos prejuicios y discriminación.

Finalmente, es necesario hacerle entender a este grupo de panistas radicales, ministros de cultos y población en general que la ropa no tiene género, es un accesorio, una moda. Es cierto eso de que no los hacen como antes, y eso es positivo. Ahora son más tolerantes, abiertos a la diversidad y cada día más incluyentes.

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