#4 TiemposDesde mi clóset

Las batallas que se vienen | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

 

Este 2019 se cumple medio siglo de que un grupo de personas LGBT en unos suburbios neoyorquinos decidieran salir de las cloacas del clóset, para manifestarse contra la opresión heterosexual. Fue en el ‘69, que los travestis, afeminados y poofs se aglutinaron a las afueras de Stonewall para reclamar que luego de una redada se llevaran presos a sus compañeros.

Este es un hecho histórico que marcó a Norteamérica. Ya que, a partir de esa fecha, miles de homosexuales, lesbianas y trans comenzaron a salir a las calles libres y orgullosos de la identidad y expresión de la sexualidad que decidieron vivir.

Mucho se ha cuestionado si es que la orientación sexual es un aspecto impreso en el genoma humano y un aprendizaje contextual. Lo cierto, es que la humanidad es diversa, vasta en manifestaciones biológicas, que permite dilucidar sobre el carácter innato de la orientación sexual. Sin embargo, la expresión de esta es una decisión.

Hoy en día, resulta, en apariencia, más sencillo salir del closet. Hace cincuenta años era complicado, si no imposible, ser abiertamente homosexual, lesbiana o trans. Los ataques homofóbicos eran cotidianos, y se traducían en burlas, ofensas, incluso en golpizas al interior del seno familiar. Los resultados de que este grupo de “invertidos”, como les llaman, hayan salido a las calles a manifestar su libertad, ha facilitado la construcción de espacios favorables para las personas LGBT.

Luego de cincuenta años de lucha, en países como México y Estados Unidos, la comunidad LGBT se enfrenta a nuevas batallas, algunas con viejos problemas como la segregación y la violencia. Cada vez más grupos, claramente identificados, acceden a puestos de toma de decisiones que buscan atropellar los derechos de este sector de la población. Personajes de la farándula, como el tal Mauricio Clark, o el legislador neoleonense de Morena que le ha declarado la guerra a la diversidad sexual, son ejemplos de que no todo ha terminado, aún con gobiernos, en apariencia más progresistas.

El Partido Acción Nacional, de la mano con organizaciones cuasi del kukuxklán, se agrupan para contraatacar a la avanzada progresista que camina a paso lento. Un ejemplo de ello es esta iniciativa que tienen los grupos profamilia tradicional por proclamar un día contra la heterofobia. Si bien, resulta irrisorio, en la práctica las violencias hacia la sexo-diversidad se reproducen en los espacios menos esperados.

La diversidad sexual forma parte de la dinámica social actual, se concatena con los procesos culturales y ha dado como resultado un abanico que abre las puertas para la inclusión. Pero, al mismo tiempo, ha despertado a los incautos tradicionalistas, que, aferrados a un status quo dominante, buscas oprimir las libertades humanas.

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