agosto 12, 2022

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#4 Tiempos

“La Finalissima”, el torneo olvidado | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Esta semana se volvió a realizar el partido que busca unificar a los campeones de CONMEBOL y de UEFA: la llamada Finalissima; ese torneo que parece sacado de la manga pero que ofrece por lo menos una oportunidad de ver a dos muy buenas selecciones en un partido “oficial”.

Mucha gente podría despreciar este enfrentamiento con el pretexto de que es un juego inventado, una copa más para sacar dinero, un trofeo sin validez. Y en parte hay algo de razón. La Finalissima es un torneo oficial firmado tanto por UEFA como por CONMEBOL pero que no tiene anuencia de FIFA. En pocas palabras, es un negocio parecido a la Copa Intercontinental pero a nivel selecciones.

La idea nació en el lejano 1981, cuando el dirigente italiano Artemio Franchi propuso enfrentar a las selecciones campeonas de Europa y de Sudamérica, en búsqueda del mejor equipo del mundo, esto pensando que solo de esas dos regiones habían (sigue siendo igual) emergido los campeones mundiales y que el resto de confederaciones carecían aún de competencia e identidad.

De esta manera se llevó a cabo el primer partido de la llamada Finalissima, que enfrentaba a Uruguay el campeón de la Copa América 1983 y a Francia campeón de la Eurocopa 1984, a un solo partido en el Parque de los Principes de París en 1985. Así se desarrolló el encuentro que dio como campeón a Francia con un 2-0, convirtiéndose en el primer campeón de la Finalissima.

La segunda edición de esta copa, se jugó en Mar del Plata en 1993, enfrentando a Argentina campeón de la Copa América 1991 y a Dinamarca campeón de la Eurocopa 1992. El partido terminó con victoria albiceleste en penales después del empate 1-1 en el tiempo regular.

Algunos intentos posteriores no lograron concretar una nueva Finalissima, el más interesante era el propuesto para el año 2018, en donde un cuadrangular entre campeones y subcampeones iba a revivir este trofeo, para esa ocasión Chile y Argentina por CONMEBOL, iban a enfrentar a Francia y Portugal por parte de UEFA, un trofeo interesante que no pudo desarrollarse por el estallido de los casos de corrupción en ambas confederaciones.

Así pasó el tiempo hasta este 2022, donde por fin se pudo volver a entregar el trofeo de la Finalissima, mismo que enfrentó a Argentina como campeón de la Copa América y a Italia como campeón de la Eurocopa.

El marcador, un contundente 3-0 en Wembley para que los sudamericanos se conviertan en el máximo ganador de este insipiente trofeo.

Curioso es que la Finalissima ya tiene apalabrada la siguiente edición para 2025 y posiblemente una más para 2028, curioso es que muy poca gente recuerde tan complicado trofeo, y curioso es que, a pesar de tener tantos años interrumpidos, Argentina se consagre bicampeón consecutivo, con todo y las décadas de no levantar el trofeo en su confederación.

Así es la historia de la Finalissima, un trofeo que es para unos cuantos y que prácticamente estaba en el olvido, uno de esos partidos que el negocio casi olvida, pero el mismo negocio fue el que de pronto lo volvió a encontrar.

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#4 Tiempos

Recomendaciones de cine dirigido por mujeres | Columna de Mario Candia

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APUNTES DE UN CINEÓFITO

Danzón (Novaro. México. 1991) Danzón es un film sobre la búsqueda del encuentro con uno mismo, relatada a través del impredecible y fascinante viaje de Julia, papel excelentemente interpretado por la gran actriz María Rojo. La poética cámara de María Novaro, conecta al espectador con cada uno de los cinco sentidos a ritmo del danzón. Hay magistrales planos secuencia en los que se rueda este baile, y destaco el del final, en el que las miradas se hacen protagonistas y resuelven perfectamente la trama. Es una película que debería ver todo el mundo, pero en especial quien se sienta triste, pues transmite en cada fotograma una alegría natural y sencilla. Para muchos es una película de culto por su inteligente mirada hacia lo femenino, a través de los ojos de su directora, quien logra hacerte cómplice de la historia y, como ocurre con un buen poema, disfrutas descubriendo, sin necesidad de explicaciones, las revelaciones anímicas que vive la protagonista. Danzón dedicado a Julia Sooooolorzano.

Raw (Ducournau. Francia. 2016) Ópera Prima de Julia Ducournau. Con tan solo 34 años escribe y dirige una película repleta de sorpresas. Una joven, interpretada por la actriz francesa Garance Marillier, descubre su tremenda adicción a consumir carne cruda, condición que, según avanza la trama, desata su instinto animal, y su verdadera adicción a la carne humana. Lejos de ofrecernos clichés de terror, la directora se centra en una atmósfera realista, ambientada en un campus universitario donde la fiesta, las novatadas y los distintos personajes que allí habitan, completan un rompecabezas extraordinario para jugar con su transformación.  Raw es una historia sobre la ira, la lujuria, los instintos inevitables, la pertenencia al grupo, la identidad y la huida imposible de nuestras raíces genéticas. Julia Ducornau se muestra valiente, segura de sí misma y rechaza tabúes, clichés y convencionalismos otorgándole a la cinta una personalidad descarada e insólita.

Persépolis (Satrapi. Francia. 2007) Esta cinta es una pequeña y curiosa joya del cine de animación. La película consigue mezclar lo cómico y lo atroz, emociona, entretiene y está cargada de realismo, tiene magia.

Se mantiene la esencia del cómic dotándolo de un magnífico lenguaje cinematográfico que consigue un relato ágil, que fluye con facilidad en la pantalla. La directora Marjane Satrapi mantiene el blanco y negro original del cómic  y la simpleza en los dibujos, narrando la historia mediante flash back. La música es una pieza básica en la película, uno sus grandes aciertos, al igual que las voces de Chiara Mastroiani y Catherine Deneuve. El film encierra una profunda sabiduría envuelta por una capa simple y sencilla, un recorrido apasionante por el Irán de los años 80 y principios de los 90, visto por los ojos de una niña que se hace adulta a marchas forzadas en un contexto muy complicado. Por si fuera poco es didáctica, ya que supone una lección de historia para los que desconozcan, como yo, la reciente historia iraní.

La Boda de Rosa (Bollaín. España. 2020) Icíar Bollaín es toda un experta en reflejar con naturalidad los usos y costumbres de la gente común, además siempre a los actores y actrices que trabajan para ella saca lo mejor de ellos. La historia que en un principio podría parecer una absurdo, es una auténtica fábula moral de algunos males que acogen a la sociedad de hoy en día, como el desarraigo familiar, el abandono a las personas mayores, la incomunicación. Las frustraciones y los sueños incumplidos, todo estos ingredientes sabiamente mezclados, con una estupenda de Candela Peña. Una muy interesante película, tan entrañable como divertida.

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¡Cambio árbitro! La Goliza en el Inpode | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES 

Amigos de mi vida Terrenal, hijos de mi Mayor Anhelo: es viernes y para no llegar tarde como Miguel Gallegos, vocero de seguridad del gobierno (que a todas llega tarde), comparto temprano los apuntes de viernes ferial y casi quincena con la montaña rusa de la semana en la vida cómico, político y musical de nuestro San Luis Potosí.

No consignaré, por respeto y porque no soy burlón, la anecdótica y nada graciosa caída del presidente de Coparmex San Luis, Luis Gerardo Ortuño Diaz Infante, durante su toma de protesta el miércoles pasado cuando el gobernador invitó a la esposa del nuevo presidente empresarial a subir al presídium.

Tampoco hablaré de los caprichos de “diva en época dorada” que exigió el grupo Maná antes de su presentación el día inaugural de la Fenapo, porque no vale la pena mencionar berrinches de niño chiquito y consentido que no presta su pelota, no quiere que nadie esté sentado frente a ellos o que usen su micrófono bajo amenaza de hacer pataleta y dejar de respirar hasta ponerse morados. Ya están grandecitos y saben lo que hacen, igual quien los contrata.

Mucho menos perderé valiosas líneas hablando del intercambio de empujones, zapes y trompadas que, se asegura, intercambiaron algunos miembros muy prestigiados de la Canaco y que terminó en la expulsión de un trío de afiliados. Es demasiado morbo, mejor les mando mis mejores deseos para que arreglen sus diferencias y sus Brancas ahí entre ellos.

De lo que sí hablaré en esta y siguientes entregas hasta antes del informe de gobierno, es de la gente del gabinete de Ricardo Gallardo que ya se va, de los que tienen los días contados, de los que más les vale hacer maletas, porque compraron boleto al desempleo con la moneda de la flojera, la ignorancia y la ineficiencia.

Del primero que daré cuentas es del titular del Instituto Potosino del Deporte (Inpode), Edmundo Ríos Jáuregui, recordado como un buen portero (nada del otro mundo) que llegó en su momento a saborear las mieles de la primera división nacional del fut.

Que luego –hay que decirlo- se metió de lleno en la operación de estructura juvenil y deportiva durante la campaña del hoy mandatario Gallardo, y por su desempeño se le otorgó la confianza para dirigir los rumbos del deporte en el estado.

Lamentablemente, no para él sino para los deportistas y todos los potosinos, en la cancha del servicio público, el buen Edmundo de plano no sabe jugar, se le van todas, cierra los ojos, no sabe colocar defensa, sale siempre atrasado y de plano el puesto se le resbaló de las manos como balón aceitoso.

Para acabar pronto: si los errores de Ríos Jaúregui en la administración de Gallardo fueran un partido de futbol…ya hubiéramos perdido por goliza.

El gobernador mismo se ha tenido que poner los guantes y ha tenido que salir a “atajar” los balonazos en el Inpode.

Nada más como para despejar el balón de la administración, muy cerca del silbatazo inicial del partido, Edmundo nos hizo favor de no enviar a los seleccionados paranacionales a competir a Cancún en octubre del 2021, si no los recibió… ya no hablemos de uniformes, viáticos o facilidades. De plano el equipo de atletas discapacitados tuvieron que quedarse fuera de la competencia.

Gol en contra y tempranero, pero no el único. La goliza apenas comenzaba:

Los deportistas, usuarios, atletas, entrenadores, equipos y muchos potosinos de alto rendimiento, han dado queja puntual de las tremendas faltas, ausencias y omisiones de Edmundo Ríos y su equipo de cercanos.

El Inpode empalma eventos de atletismo y futbol en la misma fecha y hora en el Centro de Desarrollo de Talentos y Alto Rendimiento Deportivo (CDTAR)… pero por otro lado, también niega espacios de entrenamiento a equipos y atletas. Se hacen pelotas.

El caso de nuestra nadadora María José Mata Cocco es muy particular, la paisana es medallista, y dueña del mejor tiempo en estilo mariposa en 200 metros en la Copa Heller en la Ciudad de México, sin embargo, tuvo que estar sentada durante días y días afuera de la oficina de Edmundo para al final no ser recibida.

No hubo ni la más mínima atención y mucho menos apoyo. La nadadora tuvo que acudir a las redes sociales para que sus peticiones llegaran a oídos del gobernador Gallardo, que salió a mano alzada y le otorgó todo el apoyo. ¿Para qué quiere entonces este gobierno a un titular en el Inpode?

Otro caso similar fue con la atleta PowerLifting en silla de ruedas Socorro Lira Partida, a quien también le negaron cualquier atención.

¿Y el deporte social, el de las colonias, el que ha impulsado y prometido apoyar el gobierno? Muy bien gracias, el señor secretario del Deporte, mandó a la congeladora a Alberto Flores, titular de esa área, por que al parecer nadie puede hacer nada en esa secretaría si no se lleva una medalla de oro su titular.

Pero el marcador no para y sigue en contra: se han mandado cerrar pabellones de combate, no existe impulso a la natación, deja sin recursos a las Unidades Deportivas, se retiró el apoyo a la academia de gimnasia (que tuvo que rescatar la presidenta del DIF, Ruth González Silva), se amenaza a deportistas, no hubo uniformes de calidad para los juegos regionales, se han derrochado cientos de miles de pesos en “ocurrencias” como el programa de “Fut-Tenis” que jamás tuvo resultados, se desaprovecha la cancha de futbol siete que está en el Miguel Barragán y que está cerrada con tres candados mientras los equipos buscan un espacio para realizar torneos, se está entregando el control de los gimnasios subsidiados por el estado a los “compas” y “amigotes”, se le ha abucheado duramente, por ejemplo, en le Copa Potosí (la gente sabe por qué).

Por si fuera poco, hay quejas de hostigamiento laboral y señalamientos muy vergonzosos contra su secretario particular, Enrique Rodríguez Lucio, que nada más en los barrios más bajos lo conocen y no precisamente por fomentar el deporte, sino por el consumo de ciertos “estimulantes”.

Rodríguez Lucio, se sabe entre la comunidad deportiva, se siente el dueño del deporte en San Luis y ha rebasado por la izquierda y derecha a su jefe Edmundo, al que encapsula, hipnotiza, recela y aconseja en todo momento.

Si el equipo y círculo cercano del titular del deporte ha llegado, como se asegura, a reuniones de primer nivel en estado inconveniente, no lo sé ni me consta, pero cuando el río suena…

En resumen del partido, el portero titular del Inpode está jugando en la administración sus tiempos extras y al silbatazo del primer informe, el árbitro pitará el cambio: Sale Edmundo Ríos.

De mí se acuerda.

Ya estaré dando detalles de otros cambios que parecen evidentes al interior del gobierno, Culto Público, pero debo advertir que son producto de un análisis personalísimo y la consulta de mis fuentes, por lo que hasta el momento solo pueden considerarse como meros pronósticos de este aprendiz de reportero.

Hasta aquí los apuntes de viernes hijos de mi alma, me voy porque no quiero llegar tarde (como siempre llega tarde a todas el vocero, Miguel Gallegos) al concierto de Julión así que “Tengo que colgar”.

Atentamente,

Jorge Saldaña.

Bonus de último minuto: ¿Quién fue el único funcionario que pidió, vía oficio, muchas entradas VIP al Teatro del Pueblo? Jajaja golazo.

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#4 Tiempos

Marcela | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Supe de tu existencia por un libro de Anatole France (1884-1924). Sin duda, sabes de qué libro se trata, aunque en realidad no importa. Como los cometas, brillaste por un tiempo muy breve y luego te apagaste para siempre: ocho páginas bastaron al escritor francés para hacerte vivir y morir. Pero, dime, ¿puede una vida, con todos sus misterios y fatigas, caber en ocho  páginas? Sin embargo, de algo a nada… ¡Toma en cuenta, querida Marcela, que hay seres de los que nadie escribió, y que tuvieron que irse de este mundo sin que ningún amigo o enemigo se tomara la molestia de hablar de ellos! Pienso, por ejemplo, en un abuelo al que conocí hace mucho: estaba lleno de historias. Pero ahora esas historias se han perdido porque nadie se interesó en recogerlas.

Estás muerta desde hace cien años, o acaso más. No obstante, quise escribirte porque no he dejado de pensar en ti. Tu imagen revolotea en mi interior desde hace varios días. ¡Oh, no se trata de una declaración galante, ni mucho menos! Te lo diré con franqueza: lo que me espantó de ti –y suscitó mi compasión y mi horror- fue tu soledad, esa soledad negra y fría a la que tú misma, con la ayuda paciente de tu temperamento, te condenaste siempre.

Según France, tenías los ojos de oro –¿qué quiso decir con esto?-, los dientes blancos y pequeños, y la voz cristalina «como una fuente del bosque». Pero esto, a decir verdad, tampoco importa tanto.

Según la manera en que te pinta el novelista, debió de haber sido fácil enamorarse de ti. Sin embargo, nadie lo hizo: todos te evitaban un poco así como rehúyen los ratones esas jaulas celulares y grises que conocen tan bien. Pero no se alejaban de ti porque fueras bella, sino porque –para ellos- tu cariño era un lazo que entorpecía sus movimientos, una cadena que les quitaba libertad. Si no te molesta (por traerte recuerdos ingratos), transcribiré ahora un párrafo que seguramente te resultará familiar y en el que en pocos trazos ha quedo retratada tu figura; helo aquí:

«Marcela y mi madre –escribe France en ese libro del que te hablo- se habían conocido en el colegio, pero mi madre, mayor, más prudente y ordenada, no pudo ser la compañera constante de Marcela, que ponía en sus afectos un ardor extraordinario y una especie de locura. Otra colegiala inspiró a Marcela sentimientos casi absurdos; era ésta la hija de un negociante, muchacha muy desarrollada, tranquila, burlona y de pocas luces. Marcela tenía siempre fijos en ella los ojos; se deshacía en lágrimas por una palabra, por un gesto de su amiga; la abrumaba con sus promesas; a todas horas mostrábase celosa, y durante el estudio le escribía cartas de veinte carillas; hasta que al fin la muchacha se hartó, dijo que la fatigaba todo aquello y que para lo sucesivo la dejase vivir en paz».

Un psicólogo, al leer esta breve descripción de tus comportamientos afectivos, seguro pronunciaría la palabra «inmadurez». Pero tú lo sabías: la amistad es «una especie de locura», y hay que poner en ella «un ardor extraordinario». Sabías que ser amiga era pensar en el otro, dedicarle tiempo, miradas y cartas.

La amistad es el matrimonio de los célibes; es decir, un compromiso lleno de responsabilidades y deberes. Y también sabías, pese a que todos a tu alrededor pensaran lo contrario, que ser amigos es mucho más que  simplemente sonreírse mutuamente de cuando en cuando y saludarse al pasar.

Cuán joven, mi pequeña Marcela, viviste en carne propia lo que uno de tus contemporáneos, el poeta Charles Baudelaire (1821-1867), escribió en su cuaderno de notas: «El amor se parece mucho a una operación quirúrgica. Aunque los dos amantes estén muy prendados el uno del otro, uno de los dos estará siempre más sereno, o más poseído que el otro. ¡Amor, juego horroroso en el cual es necesario que uno de los jugadores pierda el control de sí!».

Pon la palabra amigos allí donde el poeta escribió amantes y tendrás la verdad en todas sus dimensiones. En una relación siempre hay alguien que quiere más, o que demuestra su amor mejor que el otro. Y ese alguien fuiste siempre tú. Tú la que perdió invariablemente control de sí. Los otros no, ellos no dejaron nunca que el corazón les jugara una mala pasada: ellos, como niños mimados, simplemente se dejaban querer.

Conozco personas así. Como quieren llegar lejos en la vida, miden como con una regla de precisión cada una de sus palabras y no dicen sino lo que conviene decir en cada caso. Pertenecen, según el decir de Jules Michelet (1798-1874), a esa clase de hombres que «han encontrado la dignidad y la seguridad en no decir nada». Su boca jamás los traicionará, y su corazón tampoco. Saben lo que quieren. Pero tú estabas hecha de otra manera y por eso no pudiste llegar a ninguna parte: te traicionaban tus cartas, tus miradas y tus celos, y perdías siempre. Más tarde, según nos cuenta France, te enamoraste de un muchacho que pronto te dejó para irse en busca de otra. Tu último amor fue un marinero a quien acompañabas en sus largas travesías, conformándote con verlo a lo lejos maniobrando el timón. En uno de esos largos viajes contrajiste a bordo de la nave una rara enfermedad y nunca más volviste a pisar tierra: fuiste arrojada al mar dentro de un saco.

Y no se volvió a saber de ti, meteoro mío. Te perdiste para siempre en la noche de los tiempos. Me recuerdas a aquella mujer que ungió una vez los pies de Jesús rompiendo el frasco de un perfume carísimo. Pudo, es verdad, ponerle dos gotitas, como se hace hoy con ciertos tratamientos de aromaterapia; pero la verdad es que no quiso quedarse con nada. Me recuerdas, también, a aquella anciana que echó en las alcancías del Templo las únicas dos moneditas que tenía. ¡No tenía más, y si las tuviera, igualmente las habría echado! Quiera Dios que en la casa de tu Padre recibas el mismo premio que ellas. Porque no puede quedar sin recompensa quien, a pesar de todo, ha sido capaz de amar tan tontamente…

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