La actriz y comediante hace una reflexión sobre el trabajo de la mujer en la comedia: “cuando yo empecé no tenía idea de que lo que yo vivía era violencia, machismo y una posición de poder”
Por: Bernardo Vera
Julia Muñoz Tello creció en el seno de una familia de artistas, pero al sentir que no poseía alguna habilidad artística más que la de “ser chistosa”, comenzó su andar mediante cursos de clown, actuaciones, stand up y otras apariciones, donde se convenció que podía vivir de ese talento: la comedia.
Sin embargo, llegar a esos espacios de difusión de su arte implicó una dura realidad. Las barreras que la mujer encuentra en estos espacios, donde permea la brecha salarial, el machismo, violencia y otros factores, en el que la mujer no tenía un papel de consideración en la escena.
“Siempre vimos, sobre todo, hombres haciendo comedia, y las mujeres que acompañaban, generalmente las vestían con poca ropa o como patiños. Las mujeres que hicieron comedia desde siempre, o las que hacemos comedia, solemos no ser muy bonitas, chaparritas, graciosas, con poco miedo a hacer el ridículo”.
Julia Tello considera que la sociedad tampoco ha permitido la expresión sin prejuicios de las mujeres cómicas que salen de esos roles o estereotipos, como el hecho de una mujer que diga groserías o que no cumpla un estándar de belleza específico: “Es romper estos estereotipos de lo que es ‘una mujer decente’; porque podernos permitir ser vulgares o imperfectas, hace bastante bastante difícil que que se nos acepte”.
Su experiencia en el stand up también fue marcada por sucesos de segregación, aunque agrega que no es la única que han pasado por ello, ni es una situación nueva, al enfrentar comentarios como ‘no eres chistosa’ o ‘deberías ponerte un escote para que te pelaran más’ o ‘no deberías decirte tan provocativa’. Siempre opiniones hacia el físico y no hacia su comedia.
Superar dichas barreras fue algo intuitivo para Julia Tello, pues descubrir patrones de violencia fue un proceso complejo, luego de asumir que eso pudiera ser lo normal.
“Muchas veces fui más observada por mis piernas que por mi contenido como comediante. Eso para mí era muy difícil, pero yo entendía que así era. No tenía idea que lo que vivía a mi alrededor era machismo, que claramente había una posición de poder con respecto a mis colegas. Que siempre la opinión de un hombre va a ser mucho más respetada, o incluso que mi propia admiración hacia mis colegas me tornaba a hacer un poco de autosabotaje, porque ellos eran los que decían la última palabra , en vez de que yo pudiera confiar completamente en mi talento”.
“Cuando yo entendí que todas estas cosas eran violencia, que muchas de las cosas en las que se me acercaban mis colegas eran acoso, hostigamiento, o abusos de poder –como ‘te doy el espacio si haces esto a cambio’– , fue muy difícil de principio porque para mí solo era algo normal. Y romper esos patrones de comportamiento, primero fue descubrirlo, no solo a nivel de mi profesión, sino a nivel social”.
El siguiente paso luego de esta identificación fue trabajar en talleres de comedia que se volvieran espacios seguros para mujeres. Talleres de perspectiva de género que la acercaron a otras comediantes:
“Eso nos hizo ser una red de apoyo muy grande entre nosotras y darnos cuenta que no éramos casos aislados y que muchas de nosotras habíamos vivido las mismas situaciones de violencia”.
Julia Tello considera que la comedia no merece ser separatista, para hombres o para mujeres. Ella cree que la sociedad puede identificarse desde otros lugares, y no desde aquellos de los que creían que era solamente graciosos. Sin embargo, también considera oportuno que más mujeres se identifiquen desde la comedia de las mujeres.
Aunque no se considera “salvadora de nadie”, espera que su trabajo impulse a más mujeres y hombres a escuchar sus experiencias que pueden resultar difíciles, desde una perspectiva más humorística.
“Como artista, que la gente sepa el oficio y la pasión que tengo por compartir estas cosas difíciles, de las que a veces es duro hablarlas, que a mí me gusta hablarlas mucho a través de la comedia, y que se animen a escuchar desde este lugar, desde esta perspectiva humorística, un poquito de mensajes de conciencia”.
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