#4 TiemposDesde mi clóset

El amor nos iguala | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

 

La vida es un cúmulo de momentos que nos hacer desarrollar cambios significativos o no para la existencia en el planeta.

Desde que salí del clóset, en el ya lejano 2010, decidí emprender una lucha, que entendí me costaría la vida. Así fue que, contra corriente, en una familia con ideales radicales en contra de la homosexualidad, la desafié sin reparo. Desde ese año, decidí incorporarme a procesos de acompañamiento a familias para entender la homosexualidad de sus hijos e hijas. Conocí gente muy valiosa, con la que compartí distintos ideales que nos unieron en una lucha franca contra la homofobia.

El 17 de mayo de 2010 fue la primera vez que de forma pública, ante los medios de comunicación, me asumí como homosexual y declaré el inicio de mi lucha personal contra la discriminación. Así pues, en colaboración con activistas consagrados y nuevos perfiles, avanzamos para dar algunas batallas.

No fue sino hasta nueve años después, que se ganó la Primer Batalla. Ayer, la LXII Legislatura del Congreso del Estado de San Luis Potosí reformó el Código Familiar en los términos propuestos por mis compañeras y compañeros de lucha, en colaboración con la diputada Alejandra Valdés. Esta iniciativa permitirá, a partir de ahora, que las parejas del mismo sexo podamos acceder a la figura matrimonial sin necesidad de acudir a la Justicia Federal para solicitar el amparo y protección de esta autoridad.

Hoy me siento profundamente emocionado, sin embargo, no dejo de pensar en todas estas personas jóvenes, niñas, niños y adolescentes, que, como yo lo viví alguna vez, sufren del acoso escolar, de la violencia familiar, solo por el hecho de expresar su identidad sexual. Muchos de los cuales terminan en las calles, abrazados por las adicciones, y víctimas de la inseguridad que nos devasta como sociedad.

La homofobia es una enfermedad que se cura con el amor. Estos días nos deben ayudar a reflexionar sobre los retos que en materia de igualdad y no discriminación tenemos como sociedad.

El gobierno potosino tiene un reto enorme. Lograr concluir una gestión con dignidad. Le toca implementar procesos en materia educativa y de difusión para lograr mitigar los efectos de la homofobia y la violencia que de esta emana. De la mano con el partido que está en el poder, el PRI, deberá repensar su estrategia de permanencia. El gobernador tendrá la obligación de convencerse de la necesidad de incluir políticas públicas que incorporen a las poblaciones LGBT.

El PAN por su parte es de dar pena. Sin argumentos sólidos, sin un liderazgo real, perdió más de lo que tenía pensado ganar. Se desinfla, de la misma forma que lo hace un globo agujerado. Que vergüenza que un partido político en un país como México siga creyendo que vivimos en el siglo XIX.

Por último, Morena tuvo un primer gran triunfo. La cuarta transformación empieza a concretarse, y es más que otra cosa, por el hartazgo social que despertó a incautos.

Amor es amor.

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