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Dos meses de agresiones contra policías de SLP
Sin importar a qué corporación pertenezcan, desde la captura del hijo de “El Alemán”, los ataques contra agentes potosinos se han vuelto habituales
Por: Redacción
Durante los últimos dos meses, agentes de las diferentes corporaciones de seguridad de San Luis Potosí en todos los niveles (municipal, estatal y federal) han sido víctimas de ataques por parte de la delincuencia organizada. Esta ola de violencia parece tener su origen en la detención del hijo de un presunto jefe criminal de la ciudad. Son al menos una decena de acontecimientos en los que policías se han visto afectados:
DETENCIÓN DEL HIJO DE “EL ALEMÁN”
Los ataques contra policías y en general el aumento en las escenas delictivas en San Luis Potosí tuvieron un incremento a partir del 24 de junio. Ese día, fue capturado Adrián N., quien es hijo de Alfredo Alemán “El Alemán”, líder de la célula delictiva conocida como el Cártel de los Alemanes, que pertenece al Cártel del Golfo. La aprehensión tuvo lugar en el municipio de Soledad de Graciano Sánchez.
Tanto el gobierno federal como el estatal han afirmado que de esta detención se desprenden varios hechos delictivos en el estado. Ese mismo día, un policía fue asesinado en el mismo municipio y le colocaron un narco mensajes con amenazas contra el gobernador Ricardo Gallardo.
ATAQUE A LA PILA
La mañana del 20 de julio se registró un ataque con armas de fuego a las instalaciones del Centro Estatal de Reinserción Social (Cereso) de La Pila, esto por parte de un grupo armado a bordo de ocho camionetas. Extraoficialmente se habló de que al interior del centro de reclusión se registró un intento de motín, para el que la agresión pretendía servir de distractor. Sin embargo, no hubo mayor información al respecto.
La seguridad en el sitio fue reforzada y elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Guardia Civil Estatal acudieron para resguardar la zona y atender los vehículos afectados por ponchallantas de fabricación casera, presumiblemente colocados por quienes agredieron al Cereso.
TRES BALACERAS EN UN DÍA
El 11 de julio, la Guardia Civil informó que desarticuló una presunta célula criminal responsable de algunos hechos en Villa de Reyes y la delegación de La Pila. En el operativo realizado en el municipio de Villa de Reyes, los policías ubicaron a los presuntos, y estos los atacaron con armas de grueso calibre; al repeler la agresión, los aseguraron y en el hecho resultó lesionado uno de los presuntos delincuentes.
A la par, la Fiscalía reportó una balacera durante la madrugada en la carretera a San Ciro de Acosta, a la altura de San José del Tapanco. El intercambio de fuego se dio entre civiles armados y elementos de la Guardia Nacional, auxiliados por la Guardia Civil. El saldo fue una persona muerta, un herido y tres detenidos.
En un hecho distinto, un elemento de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana fue agredido en la colonia W de Soledad de Graciano Sánchez, y trasladado al hospital militar para su atención médica.
OTRAS AGRESIONES
Para el 12 de julio elementos de la Policía de Investigación (PDI) adscrita a la FGE, detuvieron a Gustavo Adolfo “N” y Christian Leonardo “N”, dos hombres que agredieron al personal operativo de esta dependencia, que realizaba su labores. La dependencia reportó que les fueron aseguradas dos armas de fuego, y una camioneta.
Tres, corporaciones de seguridad pública de la capital potosina, la GCE, la PDI, así como de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), coordinaron esfuerzos y llevaron a cabo un dispositivo de seguridad en la ciudad capital, tras recibir reportes de detonaciones de arma de fuego en calles aledañas a la avenida Salk y el Periférico, así como en la carretera 57. La FGE logró la captura de dos posibles involucrados, un muerto y dos personas lesionadas.
BALACERA Y AGENTE ENTERRADO
El 5 de agosto, elementos de la Guardia Civil Estatal llevaron a cabo un operativo especial para ubicar a un grupo delincuencial en el interior de un domicilio de la localidad de Vaqueros en el municipio de Rayón, en el que hubo un enfrentamiento armado y resultaron abatidos 13 presuntos delincuentes y dos sujetos más fueron detenidos.
La fiscalía reportó que detuvieron a dos mujeres vinculadas con inhumaciones ilegales. Horas más tarde, el fiscal José Luis Ruíz Contreras confirmó que hallaron cuatro cuerpos enterrados, uno pertenecía a un agente de la Guardia Civil Estatal que se encontraba desaparecido y otro era familiar del agente caído.

PERSECUCIÓN EN EL PASEO
El pasado 8 de agosto se reportó una persecución entre civiles armados y cuerpos de seguridad estatales y municipales. Esto en calles de la colonia El Paseo de la capital potosina.
La Guardia Civil Estatal confirmó la detención de un masculino que presuntamente participó en un intercambio de disparos. Mientras que la Policía Municipal dio a conocer la detención de otro hombre y una mujer, además del aseguramiento de dos armas cortas. Dentro de este operativo también se corroboró el aseguramiento de dos vehículos, uno de ellos con impactos en el parabrisas y sin placas de circulación.
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El olor a descomposición llegaba a la calle; la indiferencia llegaba más lejos | Editorial de La Orquesta
Durante años, un hombre habría vivido de reproducir perros sin poder ofrecerles ni agua, ni comida, ni una muerte digna. No eran perros, eran mercancias hasta que dejaron de existir
Por: La Orquesta
La crueldad humana no puede justificarse en nuestra condición de seres humanos complejos e imperfectos, es un porqué pero no una justificación.
Lo ocurrido en Milpillas es difícil de procesar. No por falta de información, sino porque mientras más se sabe, más insoportable resulta imaginar el sufrimiento que soportaron esos animales.
Es constante el intentar entender a las personas crueles. Decimos que tuvieron una infancia complicada, que padecen enfermedades mentales, que son producto de la pobreza, de la ignorancia, del abandono institucional o de una sociedad enferma. Todo eso puede ayudarnos a entender de dónde viene la violencia. Es un porqué, pero jamás puede convertirse en una justificación.
Porque el hombre que operaba este criadero vivía de los perros. Su trabajo consistía, básicamente, en encerrar a un macho con una hembra dentro de una jaula para que se reprodujeran, vender las crías y repetir el proceso una y otra vez. Nada más. Explotaba animales para obtener un ingreso económico y aun así no pudo ofrecerles lo más elemental: agua accesible, alimento suficiente, atención veterinaria, un espacio limpio o una muerte digna.
La normalización de estos actos de personas así es profundamente preocupante. Vecinos cuentan que llevaba años funcionando de esta manera. Durante años, al parecer, para él fue insignificante que los perros sufrieran. Era irrelevante que estuvieran en los huesos. Era irrelevante que agonizaran. Era irrelevante que compartieran espacio con cadáveres de otros perros, que respiraran el olor de cuerpos en descomposición, que algunos nunca hubieran recibido una caricia, un paseo, una manta durante el frío o un tratamiento para enfermedades.
Y entonces aparece la pregunta más dolorosa: ¿cuántos perros murieron ahí? ¿Cuántos nacieron solo para ser vendidos? ¿Cuántos pasaron toda su vida dentro de una jaula? ¿Cuántos agonizaron durante días antes de morir? ¿Cuántos soportaron el hedor de otros muertos porque ni siquiera eran retirados de las instalaciones? ¿Cuántos más existen en otros patios, bodegas o periferias de este país y nunca los conoceremos porque nadie denuncia, porque las autoridades no van o porque aprendimos a convivir con el horror?
El causar dolor a un ser vivo indefenso habla mucho más de quien infringe ese dolor que de quien lo recibe. No hablamos únicamente de perros. Las personas hieren personas. Torturan personas. Matan personas. Las razones pueden ser políticas, económicas, sociales, familiares o personales, pero muchas veces tienen un hilo conductor: herir a otros desde las propias heridas no resueltas.
A quienes observamos desde fuera nos conmueve el sufrimiento, especialmente cuando se trata de seres incapaces de defenderse. Un perro no es una persona. Nunca lo será. Pero reconocer esa diferencia tampoco justifica minimizar el dolor que sentimos al imaginar la crueldad que soportaron estos animales. Deprimirnos ante ello no nos hace exagerados; probablemente nos hace una sociedad un poco menos enferma.
También debemos aceptar algo incómodo: la cárcel por si sola no cura a quien necesita infligir dolor. El castigo punitivo no repara la empatía rota de una persona. Sin embargo, sí debe existir un castigo ejemplar. Y en México, particularmente en San Luis Potosí, los castigos por maltrato animal suelen ser una burla. Hemos visto agresores salir prácticamente ilesos tras entregar costales de croquetas, cumplir medidas mínimas o evitar condenas efectivas, a pesar de que la legislación contempla penas de hasta cinco años de prisión en casos graves.
Quizá la prisión no transforme a un maltratador, pero las sanciones económicas severas sí pueden convertirse en un mecanismo disuasorio. A muchos les duele más perder dinero que saber que otro ser vivo sufrió bajo su responsabilidad.
La omisión institucional también es parte del problema. Resulta frustrante que cuando alguien roba un vehículo existan operativos, seguimiento y reacción inmediata, pero que cuando un policía observa a un animal siendo golpeado, encadenado, abandonado o muriendo lentamente, pocas veces intervenga. El maltrato animal debería asumirse con mayor seriedad y atenderse como un indicador de violencia social, no como una falta menor.
Hay otro componente incómodo: la periferia. En muchas comunidades alejadas de los centros de poder parece existir un mensaje tácito de impunidad. Ahí la gente construye sin permisos, quema basura, tira escombros, abandona animales y, a veces, opera criaderos clandestinos durante años sin consecuencias. Es un abandono institucional que termina normalizando cualquier cosa.
Finalmente, hay una responsabilidad colectiva que rara vez queremos asumir. Mientras siga existiendo un mercado dispuesto a pagar miles de pesos por un cachorro de determinada raza, seguirá habiendo personas dispuestas a reproducirlos en serie. Tal vez deberíamos dejar de decir “me encantan los perros, pero solo de tal raza”, porque ese supuesto amor muchas veces alimenta la industria que los convierte en mercancía.
El caso de Milpillas es indignante. Pero sería aún más indignante descubrir que dentro de unos meses volvemos a compartir fotografías de otro criadero, de otro perro en los huesos, de otro cadáver cubierto con cal, y reaccionamos con sorpresa, como si no supiéramos que el problema nunca fueron solamente los animales abandonados.
El problema es la facilidad con la que aprendimos a convivir con la crueldad.
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Ciudad
Era peor de lo que se imaginaba: Animalistas rescatan a perros de criadero clandestino de Milpillas
Perros husky y pastor alemán en los huesos, animales agonizando dentro de jaulas, cadáveres cubiertos con cal, restos reducidos a mechones de pelo, un olor nauseabundo que llegaba hasta la calle y hasta lechones muertos dentro del predio
Por: Ana G Silva
Lo que vecinos y rescatistas encontraron al ingresar a un presunto criadero clandestino de perros en la fracción Milpillas fue descrito por ellos mismos como una escena “horrible, difícil de ver, de oler y profundamente triste”.
La tarde del miércoles, colectivos animalistas potosinos acudieron al domicilio señalado desde hace semanas por habitantes de la zona como un sitio donde se criaban y comercializaban perros husky y pastor alemán en condiciones inadecuadas. La intervención ocurrió luego de que el caso se viralizara en redes sociales, ante la falta de respuesta de autoridades municipales y estatales, pese a denuncias previas realizadas por vecinos.
Al llegar al inmueble, las rescatistas no localizaron a los cachorros que anteriormente habían sido observados en el lugar y que presuntamente eran comercializados incluso a la orilla de la carretera. De acuerdo con testimonios de quienes participaron en el rescate, aparentemente algunos animales fueron retirados antes de su llegada y hubo intentos por limpiar parcialmente las instalaciones.
Entre las acciones que detectaron se encontraba la colocación de recipientes con agua; sin embargo, ésta permanecía fuera de las jaulas, imposibilitando que los perros encerrados pudieran acceder a ella.
A pesar de ello, numerosos ejemplares permanecían confinados en jaulas pequeñas, sin alimento y en condiciones de extrema desnutrición. Algunos perros se encontraban prácticamente reducidos a piel y huesos, mientras que otros presentaban un estado de salud tan delicado que las voluntarias consideraron que estaban al borde de la muerte.
Las activistas denunciaron además la presencia de grandes cantidades de cal esparcidas en distintas áreas del predio, particularmente en zonas donde localizaron perros muertos en avanzado estado de descomposición. El olor, señalaron, era nauseabundo y podía percibirse desde la calle, situación que vecinos consideraron incluso un riesgo sanitario para quienes habitan en las inmediaciones.
Durante la inspección también fueron encontrados restos de animales que consistían únicam ente en mechones de pelo y vestigios óseos.
Asimismo, localizaron varios lechones recién nacidos muertos, que, según sospechan algunas personas involucradas en el rescate, podrían haber sido utilizados ocasionalmente como alimento para los perros.
Los rescatistas sostuvieron que las condiciones encontradas permiten presumir que los animales sobrevivientes permanecían cotidianamente en ese entorno insalubre, rodeados de cadáveres, desechos y fuertes olores derivados de la descomposición.
Ante la gravedad de la situación, vecinos y colectivos decidieron sacar del inmueble a todos los perros que aún permanecían con vida. Algunos fueron adoptados de manera inmediata por ciudadanos que acudieron al sitio, mientras que el resto fue trasladado a un refugio para recibir atención, aunque hasta el momento se desconoce con precisión el estado de salud de cada uno de los ejemplares rescatados.
Habitantes de Milpillas recordaron que el funcionamiento del presunto criadero clandestino había sido denunciado con anterioridad ante diversas autoridades, pero aseguran que no obtuvieron respuesta ni inspecciones formales, situación que derivó en que las agrupaciones animalistas actuaran por cuenta propia una vez que el caso alcanzó notoriedad en redes sociales.
Respecto al propietario del inmueble, vecinos señalaron que presuntamente se encontraba hospitalizado y que recientemente habría sido dado de alta; sin embargo, hasta ahora no se ha presentado en la vivienda ni ha establecido contacto con quienes participaron en el rescate.
Las organizaciones animalistas anunciaron que este jueves acudirán a presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado por posibles actos de maltrato animal, abandono y operación irregular de un criadero, además de aportar evidencia sobre la presunta venta de perros en las inmediaciones de la carretera y las condiciones deplorables en que eran mantenidos.
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“Dependerá del gobierno entrante”: Sedesore sobre sus programas sociales
La titular de Sedesore reconoce que los apoyos —tortilla subsidiada, becas, madres solteras, adultos mayores— podrían no sobrevivir al cambio de administración en 2027
Por: Redacción
María del Rosario Martínez Galarza, titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Regional (Sedesore), reconoció este miércoles que la continuidad de los programas sociales del gobierno de Ricardo Gallardo Cardona dependerá de quien encabece la siguiente administración, al margen de los compromisos adquiridos.
La declaración ocurrió durante el anuncio de una nueva tortillería subsidiada en Residencial del Bosque, cuando se le preguntó si existe garantía de que los apoyos no se eliminen con el cambio de gobierno. “Cada administración tiene un tema muy diferente de trabajar”, respondió.
Martínez Galarza recordó que cuando Sedesore inició la gestión de Gallardo, la dependencia contaba con un solo programa activo: las despensas de emergencia de la pandemia de COVID-19. Desde entonces, la Secretaría construyó una red que hoy incluye tortilla subsidiada , apoyos a madres solteras, adultos mayores y becas escolares.
La titular planteó que estos apoyos deberían convertirse en políticas permanentes, sin embargo, sostuvo que “va a depender muchísimo de las personas que estén a cargo de la dependencia, pero sobre todo de las indicaciones del gobierno”.
La dependencia opera actualmente ocho tortillerías en el estado con una inversión de más de 3 millones de pesos y una distribución de más de 500 kilos diarios a 14 pesos el kilo, poco menos de la mitad del precio comercial.
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