enero 10, 2026

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#4 Tiempos

Amor por escrito | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

No se conocen verdaderamente más que aquellos que se escriben. «Créame, amigo –dijo una vez alguien a Pedro Salinas (1891-1951), el poeta español-: no se jacte usted de conocer a nadie si no hizo más que platicar con él; no llegará usted a su pura persona si no le conoce, también, por escrito».

Es una lástima que los amigos o los novios ya no se escriban más que esos mensajes aforísticos e insípidos que suelen enviarse a través de sus teléfonos celulares. ¡Un e-mail no es una carta, por el amor de Dios! Un e-mail se escribe de prisa, acaso en un cibercafé, y se manda sin siquiera haberlo releído, de modo que, cuando llega a su destino –si llega-, lo hace lleno de errores mecanográficos, de faltas de ortografía y, lo que es aún peor, de frases dichas como al desgaire. Confesémoslo de una vez por todas: los mensajes electrónicos son más para ser descifrados que para ser leídos.

Pero escribir, escribir en sentido pleno de esta palabra, es otra cosa.

Escribir –ya se trate de una carta o de la página de un diario íntimo- es concentrarse, es crear un determinado ambiente y luchar con tenacidad buscando la palabra justa. Cuando uno escribe se aísla, y esa zona de silencio que se crea en torno a nosotros nos preserva de la prisa y de la superficialidad.

Observemos, por ejemplo, al joven que redacta una carta. ¡Qué aire más pensativo adopta! Sus ojos miran al infinito, como si en la lejanía esperase ver el rostro que añora. Y sus pausas, es decir, sus interrupciones, ¿no nos parecen casi filosóficas? Viéndolo de lejos, uno diría que está escribiendo lo que Kant omitió decir en su Crítica de la razón pura o Hegel en su Fenomenología del espíritu: da vueltas al lapicero, se rasca la cabeza, se tapona los oídos como Ulises en el país de las sirenas e, insatisfecho con lo que acaba de poner allí, cancela todo lo anterior para recomenzar una vez más, pero ahora en otra hoja de papel.

He dicho con toda intención eso de «viéndolo de lejos». Pues, ¿quién de nosotros se atrevería a interrumpir al escribiente? Ante tal espectáculo inusual uno no osa ni siquiera acercarse. Es como si por un acuerdo tácito y universal se hubiera decidido que quien escribe se encuentra haciendo algo sacrosanto y no debe ser interrumpido por ningún motivo. Y, así, al que de este modo se afana en el suplicio de la escritura le es creado un espacio de soledad en el que podrá sincerarse consigo mismo y con la persona que se halla ante su mirada en calidad de ausente.

Cuando este joven habla, puede permitirse un discurso descuidado, pero cuando escribe es el crítico más implacable de sí mismo. Por teléfono puede decir las palabras más insulsas y las frases más desinhibidas, pero cuando quiere exteriorizar por escrito sus sentimientos (objetivarlos, como diría el psicólogo) se censura constantemente y mide cada frase con un cuidado tal que pareciera que de aquel comunicado depende no sólo el desahogo de su corazón, sino su misma cabeza. Esto es así por la sencilla razón de que cuando hablamos pensamos poco, mi entras que cuando escribimos lo hacemos mucho más y con mayor rigor. ¡Qué de tonterías y de palabras inútiles pueden decirse en el transcurso de una conferencia telefónica! Pero una carta exige concisión y seriedad. Dicho de otra manera: cuando escribimos tendemos a ser más hondos, más nosotros mismos que cuando simplemente hablamos

. Además, una carta puede releerse, volver a llevarse al corazón y hacernos vivir de nuevo los sentimientos que experimentamos el día en que por primera vez la hicimos salir del sobre. «Una carta –afirma André Maurois en uno de sus libros- llega más hondo que un llamado telefónico que, improvisado, será siempre imperfecto» (Carta abierta a la juventud de hoy).

Tengo un amigo que mandó a hacer con un carpintero un cofre especialmente dedicado a conservar las cartas de sus seres queridos, y adondequiera que viaja lo lleva consigo. Así como un avaro carga siempre con sus monedas, así este amigo carga con sus cartas, pues son, como él mismo lo dice con orgullo, su mayor tesoro.

En uno de sus libros, el monje benedictino Anselm Grün escribe lo siguiente a propósito de la amistad y de las cartas que ésta suscita o debiera suscitar: «El amigo me pone en relación con mis sentimientos más íntimos y me incita a expresar los silenciosos impulsos de mi corazón. Por eso son tan valiosas las cartas dirigidas a los amigos. En ellas nos encontramos con reflexiones que nunca haríamos por nosotros mismos. La amistad extrae de nosotros palabras que no sólo valen para el amigo, sino que también describen el misterio de la vida y del amor». Así es, en efecto: la única sinceridad verdadera es aquella que nos permitimos por escrito.

Hoy se ha puesto de moda (o, por lo menos, así lo parece) la llamada terapia narrativa, es decir, la curación a través del relato y la escritura. ¡Cuántos cónyuges que dicen no amarse ya volverían a encontrar el amor si se escribieran como lo hacían en los tiempos en que eran jóvenes y estaban enamorados! ¡Cuántos amigos sabrían lo tanto que se estiman si se lo dijeran por escrito!

Escribir es comprometerse a decir la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad. ¿No es cierto que únicamente los que no quieren comprometerse, es decir, los que no quieren verse en peligro, se niegan a decir nada de esta manera? ¡Temen que quede testimonio de lo que ellos quisieran que el viento se llevara! Un famoso político, viejo en años y en mañas, solía decir a sus discípulos: «Recuerden esto: por escrito, nada».

Pero los que sí quieren comprometerse harían bien en escribirse. ¿Por qué no lo intentan al menos? Casi me atrevería a jurar que muy pronto verán los resultados.

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#4 Tiempos

Hagamos cuentas | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Comienza el torneo de la Liga MX, un torneo previo a la Copa del Mundo es un torneo con reglas diferentes, este año la cosa es simple, solo los ocho mejores de la tabla general calificarán a la liguilla, lo cual reduce las posibilidades de jugar postemporada. Esta situación me hace pensar que San Luis tiene muy pocas chances de colarse entre esos equipos que pelearán por el título al final de la temporada regular. 

Pero en fin, como cada inicio, hagamos el ejercicio de pronosticar los puntos que puede llegar a hacer el cuadro potosino, jornada tras jornada. 

Jornada 1.- Tigres / derrota (0 puntos)

Jornada 2.- América / derrota (0 puntos) 

Jornada 3.- Tijuana / empate (1 punto) 

Jornada 4.- Chivas / empate (2 puntos) 

Jornada 5.- Necaxa / empate (3 puntos) 

Jornada 6.- Querétaro / victoria (6 puntos) 

Jornada 7.- Atlas / empate (7 puntos) 

Jornada 8.- Puebla / victoria (10 puntos) 

Jornada 9.- Mazatlán / victoria (13 puntos) 

Jornada 10.- Cruz Azul / derrota (13 puntos) 

Jornada 11.- Pachuca / empate (14 puntos) 

Jornada 12.- León / victoria (17 puntos) 

Jornada 13.- Monterrey / derrota (17 puntos) 

Jornada 14.- Toluca / derrota (17 puntos) 

Jornada 15.- Pumas / empate (18 puntos) 

Jornada 16.- Santos / victoria (21 puntos) 

Jornada 17.- Bravos / derrota (21 puntos) 

Según el presupuesto, 21 puntos tendrá San Luis al terminar la temporada regular

, una suma que le daría para culminar la competencia aproximadamente en el lugar 10 del torneo, mismo que lo estaría dejando fuera de los puestos de liguilla. 

Siendo realistas, la plantilla de San Luis es muy limitada, con buenos jugadores pero que no puede competir contra las grandes nóminas, es un plantel modesto con pocas incorporaciones y aunque en este torneo parece que tiene diferentes opciones, no aspira a grandes números para revertir por mucho lo sucedido en los torneos anteriores, el equipo humilde tiene que distinguirse por el trabajo y demostrar

Será un torneo complicado para San Luis, desesperante para la afición y de largo aliento para la prensa y dirigencia del equipo, ojalá que la suerte los apoye y el presupuesto aquí dicho se quede corto, que se sumen más de 21 puntos y se aspire a una calificación, ojalá las cosas mejoren y sea el despertar de una reconciliación con la afición, saquemos la calculadora, el rosario y suframos el bendito futbol mexicano, que al fin, es lo que hay.

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#4 Tiempos

SLP no es grande… pero su problema de transporte sí | Columna de Ana G Silva

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Corredor Humanitario

 

Ya no es molestia. Ya no es inconformidad. Es hartazgo puro.

Y no, no voy a buscar una palabra más bonita, porque no la hay para describir lo denigrante que resulta usar el transporte público en San Luis Potosí.

Los camiones potosinos son, sin exagerar, de los más caros del Bajío. Hoy el pasaje cuesta 12.50 pesos y, aun así, el servicio es lento, viejo, sucio, impredecible y profundamente irrespetuoso con el usuario.

En Guadalajara, una de las ciudades más importantes del país, el transporte cuesta 8 pesos. En Querétaro, sí, puede llegar a 12 pesos, pero ahí el transporte sí sirve: pasa seguido, es relativamente puntual y no te condena a perder media vida esperando.

Aquí no.

En San Luis Potosí hay personas que esperan 20, 40 minutos o hasta una hora para que pase un camión. Una hora. Solo para subir. Eso no es un “detalle operativo”. Eso es trato indigno.

Aquí mismo, los potosinos repiten que atravesar la ciudad en coche toma 15 o 20 minutos. Pero gracias a un sistema de transporte público miserable, ese mismo trayecto se convierte en una hora con veinte, de los cuales 60 minutos son solo de espera.

En la Ciudad de México, con tráfico brutal y distancias enormes, puedes tardar dos horas en un traslado, sí, pero no esperas. El metro, el pesero, la combi pasan cada 4 o 5 minutos. La ciudad será un caos, pero el transporte no te abandona.

Aquí el usuario espera como si pidiera limosna.

Y por si fuera poco, muchas rutas dejan de operar a las 8 de la noche. Entonces la pregunta es obligada: ¿qué diablos pasa con quienes salen a las 8, 9 o 10 de la noche de trabajar?

Antes, el transporte público funcionaba al menos hasta las 10:30 pm. Hoy ya no. ¿La solución? Que el usuario pague Uber o taxi. Y eso no es ocasional: Es diario, es de lunes a viernes, de lunes a sábado. Para quien gana el salario mínimo —o apenas un poco más— esto es un golpe directo a la cartera.

Y aun así, todavía se atreven… Margarito Terán, líder de los transportistas, dice que 12.50 pesos no les alcanza, que no les “presta” para dar un buen servicio y que necesitan subir el pasaje a 15 pesos (aunque de todos modos se la pelan, porque legalmente no pueden aumentar la tarifa más allá de lo que marca el Índice Nacional de Precios al Consumidor, INPC)

.

Seamos serios. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes les ha señalado, año tras año, que circulan unidades con más de 10 años de antigüedad, algo que no debería permitirse en la zona metropolitana. Esto no empezó ayer. Pasó con Ricardo Gallardo, pasó con Juan Manuel Carreras y pasó antes.

Han sido omisos profesionales.

Prometen arreglar camiones. Prometen capacitar choferes. Prometen mejorar rutas. Y lo único constante es el mal servicio.

¿Quién no ha sufrido a un chofer grosero? ¿Quién no ha visto a uno hablando por teléfono, con la música a todo volumen, prepotente, echando carreritas con otro camión? ¿Quién no ha vivido eso de que se juntan dos unidades y una avanza a paso de tortuga, importándole poco o nada si el usuario lleva prisa?

Y luego está el clásico: acortar la ruta, aunque no sea su recorrido, porque “ya van tarde”. Y el usuario que se joda: se baja antes, camina, llega tarde, pierde tiempo y pierde dinero.

Eso no es transporte público. Eso es desprecio sistemático al usuario.

Por eso lo digo sin rodeos: si no pueden prestar un servicio digno, háganse a un lado.

Permitan que el Gobierno del Estado busque otra concesionaria que sí pueda, que sí quiera y que sí le alcance. Porque en otros estados ya quedó demostrado que con menos dinero se puede ofrecer un servicio muchísimo mejor.

Y ya ni siquiera es por el precio. Es por el tiempo robado, el maltrato, las unidades decrépitas, la falta total de respeto.

Basta de tratar al usuario como ciudadano de segunda.

Y ojalá —de verdad ojalá— que la secretaria Araceli Martínez Acosta se suba una semana, solo una, al transporte público para ir a trabajar. Que espere, que se desespere, que llegue tarde. A ver si así entiende la indignación diaria de miles de potosinos.

Porque el transporte público no es un favor. Es un derecho. Y en San Luis Potosí, hoy, ese derecho está secuestrado por la mediocridad.

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#4 Tiempos

Gabriel Macías un periodista y político potosino en los albores del siglo XX | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los primeros periódicos que tuvo San Luis Potosí en los últimos años de la lucha armada en la revolución mexicana, fue el periódico Acción, un periódico para los hombres de acción, como rezaba su lema que fue creado por su director y propietario Gabriel Macías que iniciaba actividades en 1919 y permanecería un par de décadas informando a la sociedad potosina.

Gabriel Macías, periodista y político potosino fundó el periódico Acción y posteriormente la Revista Universal. Jugó un importante papel en la vida social potosina, pues impulsó la candidatura al gobierno de San Luis Potosí de Rafael Nieto Compeán que pasaría a la historia como un reformador de los derechos humanos al proponer la autonomía universitaria y el derecho al voto femenino, entre otras iniciativas de trascendencia.

Gabriel Macías participaría en estas iniciativas al ser diputado del congreso potosino en la XXVII Legislatura del Congreso del Estado de San Luis Potosí, legislando de septiembre de 1921 a septiembre de 1923. Esta legislatura, compuesta por 16 diputados, le tocaría debatir las iniciativas de autonomía universitaria y derecho al voto femenino, siendo ambas aprobadas, en primera instancia, aunque sufrirían obstáculos en su aplicación.

La XXVII legislatura estuvo integrada por: José D. Cervantes, Miguel Compeán, Santiago Rincón Gallardo, Herminio Y. Carreño, Gonzalo N. Santos, Tomás Estrada, Valentín Narváez, Pío Mendoza, José Santos Alonso, Alfredo E. Garza, José Fraga, Lorenzo Nieto, Lamberto Rocha, Manuel Rodríguez Martínez, Crescencio Rivera y Gabriel Macías.

Rafael Nieto fungía como Subsecretario de hacienda en 1919 y aceptaba la candidatura que era apoyada por varios políticos potosinos, entre ellos, Gabriel Macías y los partidos políticos Liberal Obrero, Liberal Reformista y el Reformista Independiente. Para el año de la publicación de la Revista Universal Gabriel Macías había dejado de ser diputado, aunque participaba en la vida política potosina. Creaba así la que puede considerarse la primera revista de divulgación del conocimiento donde cabían las disciplinas científicas y técnicas junto con las de carácter cultural, de interés social que reflejaba la vida cotidiana de principios del siglo XX a nivel mundial, con cierto énfasis en la norteamericana, al participar en los artículos de fondo periodistas estadounidenses.

El periódico Acción que iniciara actividades en 1919, se enfocó en vida política de Rafael Nieto apoyando su candidatura y su gestión, una vez que llegara a la gobernatura del estado, no sin conflictos electorales, pues llegó San Luis Potosí a tener dos gobernadores en funciones, hasta el día de su muerte en el extranjero mientras fungía representaciones diplomáticas. Del mismo modo, las páginas de Acción se vieron enriquecidas con extensos artículos políticos escritos por Rafael Nieto, donde desplegaba sus trabajos como estadista.

Mayores detalles sobre la orientación de La Revista Universal que aparecía como encarte en el periódico Acción, pueden consultar mi artículo: La Revista Universal, primera revista cultural y de corte científico en San Luis Potosí, en:

https://www.researchgate.net/publication/398346407_La_Revista_Universal_primera_revista_cultural_y_de_corte_cientifico_en_San_Luis_Potosi.

El periódico Acción, además de ser el medio de comunicación principal a inicios de la década de los veinte en San Luis Potosí, incorporó encartes a color por primera vez en la entidad, tanto en La Revista Universal, como en una sección cómica.

La novedosa característica de la revista fue la portada ilustrada a color, y en algunas partes de los interiores. Como publicación periódica vendría siendo la primera que aparecía con impresión a color en San Luis Potosí. Meses antes de su aparición, el periódico Acción sacaba a la luz otro suplemento dominical completamente a color, que denominaba como “sección cómica”, de al menos cuatro páginas, popularmente conocido como “monitos”. No sabemos si la infraestructura para impresión a color estaba en San Luis Potosí o era impresa en otro lugar. Revista Universal era de aparición semanal y se publicó al menos durante el año de 1925.

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