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Un héroe olvidado: Boogerman | Columna de Andrea Lárraga

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Conocí a Boogerman a principios del dos mil, la Play y el Xbox ya habían llegado, los juegos 2D parecían cosa del pasado, pero no para una niña de seis años que apenas comenzaba a conocer las maravillas de jugar frente a una pantalla. No me importaban los gráficos ni las buenas historias, yo sólo quería pasar el rato frente a la computadora. Daba igual si era con un emulador de SuperNintendo o una consola. Sus colores verdes y cafés llamaron mi atención, en cambio, la apariencia mucosa del juego en general me daba una sensación de desagrado y me repelía por momentos, pero a su vez me provocaba risa poder divertirme por lo que la escuela me había dicho que era algo malo: las secreciones humanas. Jugar Boogerman era un acto de rebeldía, pues en más de una ocasión mi madre me reprendió por jugar algo tan asqueroso. No me importaron sus regaños, ahora podía eructar y tirar flatulencias para salvar al mundo. No era la primera vez que lo desagradable me brindaba entretenimiento en mi infancia, pues Ren y Stimpy y Ah!!! Real Monsters lo hicieron primero, ni tampoco una prohibición por parte de mis padres.

Boogerman: A Pick and Flick Adventure (Interplay, 1995) salió a la venta en medio del boom de los videojuegos de plataformas para SuperNintendo, razón por la cual pasó sin pena ni gloria para los críticos de la época. Gráficos simples y carente de una buena historia no tenía argumentos con que competir frente a los grandes de la época: Súper Mario World y Donkey Kong Country. Si bien el desarrollo de la historia se queda en la anécdota, presentaba un héroe más real y necesario que Mario y Yoshi. Pues nuestro protagonista es Snotty Ragsdale, un multimillonario excéntrico (sin duda, en nuestra época el nombre Ellon Musk sería bastante adecuado) quien se encuentra muy preocupado por la contaminación y en su afán de ayudar descubre una máquina que se cree que salvará al mundo de los grandes desechos. Es así que se convierte en Boogerman, un héroe de capa roja con los poderes más asquerosos en el universo heroico: mocos mortales, gargajos mas rápidos que una bala, eructos de fuego, pedos capaces de hacerlo volar y un trasero tan fuerte como el de Hulk. Ya sé que suena desagradable, poco atrayente para jugar, pero Boogerman se preocupaba por la contaminación en los años noventa cuando aún había tiempo para revertir el daño. Quizás debimos hacer caso a las excentricidades de este héroe millonario, después de todo, los desechos humanos son el enemigo número uno de nuestro presente.

En medio de la polémica del cine de superhéroes iniciada por Martín Scorsse, las once nominaciones al Óscar de Joker y la unión del universo televisivo y cinematográfico de DC cómics parece ser que hablar de un héroe que eructa y se echa pedos para salvar al mundo no tiene cabida, pero resulta que siempre existe un lugar especial para recordar a quiénes hicieron nuestros días felices como es Boogerman, el superhéroe olvidado de SEGA y SuperNintendo.

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