#4 TiemposCon mirada de Gitana 

Traga santos, caga diablos | Columna de La Varsoviana

Con mirada de gitana 

 

Quisiera tener la capacidad de poder ser y hablar de una forma como lo dicta la alta alcurnia y aristocracia de mi estado, ser prudente y políticamente correcta… ¡pero tengo el grandísimo defecto de ser la mujer más franca e imprudente que yo misma conozco! ¡Plop!

Pero ni siquiera logro entender porqué a la mayoría de las personas les importa tanto esa impresión de cómo hablas y te diriges a los demás. La gente le da demasiada importancia a lo que estamos diciendo

En mi punto de vista, una de mis cosas favoritas y de las que más disfruto en mi vida es de decir “maldiciones” o “malas palabras” ¿Pero por qué son malas si solo son palabras…?

La conciencia detrás de cada palabra es lo que es bueno o malo, cada quien les da la intención que quiere, dependiendo de la capacidad de adaptación y de apertura de tu mentalidad. En mi caso, nunca ofendo a alguien con intención, para mi son solo una expresión, parte de un folclor, que le pone picardía y chascarrillo a una buena conversación.

Y no saben de qué manera disfruto decirlas y pensarlas.

Yo prefiero decir: “¡Qué pedo!” que un sobrio y aburrido “Hola”… Además, no me veo caminando descalza en mi casa y pegarme en la pata de la cama en mis dedos de cheetos divorciados diciendo: “recorcholis” yo digo: “¡no mames, qué pendeja, su pinche madre!”

Esto ha traído a mi un sinfín de críticas a mi vida: que si soy carretonera, que si invirtieron tantos años en mi, en colegios de monjas. Y esa pinche frase tan carente de creatividad: “Lástima de carita”. ¡Qué hueva me da!

¿Por qué se alteran y juzgan a una persona por decir maldiciones? Nací en una familia en donde las maldiciones “son palabras” hasta a mi bisabuela la escuché decirlas y eso no le resta valor como mujer ni la gran categoría que tenía, al contrario, todos la recordamos como trabajadora, aguerrida, calzonuda y todos nos le cuadrábamos. ¿Y ahora se espantan porque yo en un grupo de WhatsApp pongo que tengan un día chingón?

Me da pereza esta sociedad mocha llena de prejuicios, en donde la gente habla más mierda de la que caga a espaldas de otra.

Las palabras son palabras y no necesariamente tienes que decir maldiciones si quieres hacer sentir mal a alguien. Si algo no soporto en esta vida es la deslealtad, las traiciones y la pinche hipocresía. Actualmente estamos llenos de bimoralidad, hacerle creer a las personas que me rodean que estoy llena de esa propiedad que presumen los del meñique levantado, a ese exclusivo grupo de familias de abolengo que soy una dama refinada y sumisa que lo único que sabe decir es “sí” con una mueca falta de energía… ¡Pues no!

Soy una mujer enérgica, altanera, orgullosa, brava, auténtica, alegre, viva. Estoy llena de una vida increíble que yo sola he moldeado a mi estilo, que defiendo a capa y espada mi forma de pensar, de ser, y de actuar. No por eso soy majadera o vulgar, por expresarme con “palabras” que alguien le sienta mal como se escuchan.

Siempre he creído que si queremos cambiar el mundo dejemos de darle importancia a pendejadas: como los juicios. Dejemos de meternos en la vida de los demás. ¡Vivan, carajo!, solo se muere una vez, pero vivimos todos los días.

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