octubre 25, 2024

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

Las 25 horas del día | Columna de Adrián Ibelles

Publicado hace

el

Postales de viaje

¿Sabían que el cráneo fracturado de un bebé tarda en curarse tan solo 4 semanas?

Nosotros tampoco, hasta ahora.

Cuando uno piensa en tener un hijo, se enfoca en los momentos de película. Una mano diminuta sujetando tu dedo, las sonrisas sin dientes del recién nacido, los primeros pasos y una serie de viñetas agradables listas para subirse a Instagram.

Pero la realidad está muy lejos de ser solo eso. También hay episodios oscuros y angustiantes, días que parecen durar 25, 30 horas, y hoy escribo sobre uno de los nuestros, que ocurrió meses atrás y que no fue precisamente el tipo de días que quieres volver a recordar.

Desde que nos mudamos a la casa nueva, notamos que enfrentábamos un riesgo constante al tener 3 pisos; tener dos escaleras y un bebé muy inquieto. La ecuación perdió interés con el tiempo, al avanzar las habilidades del chiquitín para subir y bajar apenas con ayuda.

Nos confiamos.

Ese día me había ido temprano a trabajar. Estaba el pequeño crío jugando en el piso de arriba, mientras mamá y hermano comían abajo. Aprovechando la distracción, subió una de las escaleras (del tipo que usan los pintores) y a saber cómo, resbaló sin que lo detuviera algo más que el suelo. Sin sangre, sin otro rastro de la caída del llanto inagotable y desesperado procedente a la tragedia.

No era la primera vez que subía por ahí solo. Sí, la primera que no llegaba al último peldaño.

Mamá es auxiliada por nuestra vecina, ante la mezcla de nervios, horror y sorpresa. ¿Quién te prepara para reaccionar ante las catástrofes? No es común la lividez con la que se deja cargar, como un muñeco, un juguete que ruegas no esté roto.

En el centro médico les mandan a hacer una tomografía en otra clínica, toman un taxi a toda prisa y en el camino el pequeño vomita, provocando más terror. Apenas un día antes, mamá había pensado en que el bebé nunca había vomitado.

Yo las alcanzo en la clínica de la tomografía, donde el operador indica que es difícil hacer el estudio con el bebé tan descontrolado, y sin anestesia. Bebé no suelta la teta de su madre. Entre temblores, mamá repite lo que le dijo el médico anterior: no, no se puede dormir. Pero el operador sugiere que sea un neurólogo quien lo revise antes.

Recuerdo que yo estaba muy enojado. Sobre todo, asustado. No sabía qué pensar, cómo reaccionar, qué hacer para salvar a mi hijo de un accidente. Estaba aterrado. Trataba de no estar de pie demasiado, mis piernas flaqueaban. No puedo terminar de imaginar cómo estaban mamá y hermano, que escucharon el golpe, el llanto, la responsabilidad de encarar lo peor.

Entramos con el neurólogo, quien parecía muy tranquilo, y eso nos lo transmitió a nosotros. Revisó brevemente y dijo que había una posibilidad de hacer el estudio, si uno de los papás sostenía la cara del bebé al entrar en la máquina.

Se hicieron los preparativos, me puse un chaleco para proteger de la radiación y fui yo quien sujetó con toda la fuerza que el imparable hijo exigía. Gritaba por su mamá. Al final, aunque poco movida, la tomografía en tercera dimensión mostró una fisura en la parte superior de su cabeza. El escáner definía el cráneo, el cerebro, una pequeña mancha oscura. La sangre del hueso subió, para fortuna de todos. El hueso no se fragmentó y no se habló de cirugía; el bebé solo requería cuidado regular y mayor paciencia de sus padres. Cuatro semanas bastaban para que el hueso pegara.

De regreso a casa, íbamos en estado de shock. Unos segundos fue lo que se requirió para que nuestro día, la vida misma, se cimbraran. Y hasta ese momento respiramos. Salimos de ese sueño extraño y pudimos hablar y decidir que lo mejor era no comprar ese argumento idealizado de revista. Nos esperaban más días de 25 horas, más momentos complicados y solo podíamos esperar que al final las cosas salieran bien.

Esa noche busqué en foros y páginas al respecto. Había mucha información fría, datos y tecnicismos. Pero ningún padre o madre hablaba de su experiencia. De sus medidas. No había palabras de confort para nosotros. Nos contentamos con ver que poco a poco recobraba la energía y las ganas de destrozar el mundo.

Semanas después volvimos para confirmar que la recuperación era positiva, y que nuestro bebé no corría mayor riesgo. Desde ese día, ya no sube la escalera. Todos hemos aprendimos algo de ese largo, largo día.

También lea: Sirenas de la noche | Columna de Adrián Ibelles

#4 Tiempos

La maldición fuera del Lastras | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Publicado hace

el

TESTEANDO

 

San Luis está pasando por un momento complicado. La verdad es que sus juegos de visitante se han convertido en una pesadilla, y cada derrota parece pesar más que la anterior. Con cada partido que se juega fuera de casa, el equipo se aleja más de sus objetivos, y eso no solo afecta la tabla, sino también la moral del plantel y la confianza de los aficionados.

Desde que arrancó la temporada 2023-2024, San Luis ha tenido dificultades para sacar buenos resultados en los partidos como visitante. Hasta ahora en el actual torneo, el equipo ha disputado seis partidos fuera de casa y solo ha logrado una empate, lo que se traduce en una preocupante tasa de efectividad del 16.7% en esos encuentros. Las estadísticas son bastante preocupantes: han dejado escapar puntos importantes en campos que deberían ser accesibles, como el Estadio de León donde se esperaba al menos el empate o en Mazatlán de donde los locales alcanzaron a quedarse con un punto.

La falta de puntería en el ataque ha sido un factor clave en esta mala racha. En esos seis partidos, San Luis ha anotado apenas 3 goles lo que resalta una media de 0.5 goles por partido. En contraste, han recibido 1.8 goles por partido, lo que refleja una defensa vulnerable que necesita ajustes urgentes. En un torneo tan competitivo como el fútbol mexicano, cada punto cuenta, y perder oportunidades puede costar caro en la lucha por un lugar en la liguilla.

Lo más alarmante es cómo esta situación afecta la mentalidad del equipo. Jugar de visitante puede ser una presión extra, especialmente cuando las cosas no salen bien. Los jugadores pueden empezar a sentir el peso de las expectativas y eso puede llevar a un círculo vicioso de ansiedad y bajo rendimiento. Es fundamental que el cuerpo técnico no solo trabaje en las tácticas, sino que también ayude a fortalecer la confianza del grupo. La mentalidad ganadora es clave para salir de este bache.

El próximo partido será crucial. Cada encuentro es una nueva oportunidad para demostrar que pueden cambiar su suerte. La clave estará en encontrar un equilibrio entre defensa y ataque. Tal vez sea momento de ajustar la alineación o implementar nuevas tácticas que les permitan adaptarse mejor a las circunstancias del juego visitante. Por ejemplo, podrían considerar utilizar un esquema más defensivo al inicio del partido para ganar confianza y luego buscar el gol cuando se sientan más seguros.

La visita a Juárez parece accesible, sin embargo es compleja la realidad, el equipo de la frontera busca cerrar dignamente el torneo y ve en San Luis, un rival al que históricamente lo derrotan en su casa.

Es hora de que el equipo se levante y muestre su verdadero potencial. La afición espera ansiosa ese momento; un triunfo fuera de casa podría ser justo lo que necesitan para encender una nueva racha positiva.

En resumen, la mala racha de juegos de visitante no define a San Luis, pero sí representa un desafío grande que deben enfrentar con mentalidad y estrategia. Cada partido es una nueva oportunidad para cambiar la narrativa y demostrar que este equipo tiene lo necesario para competir no solo de local, San Luis tiene una gran oportunidad de cerrar bien el torneo, tres visitas y un juego de local, parece un plato interesante en búsqueda de la clasificación, el secreto parece ser en rescatar por lo menos un triunfo de visita, tomando en cuenta que de local el rival parece a modo, con esto San Luis puede volver a ser un contendiente temido tanto en casa como fuera de ella.

¡Vamos, San Luis!

También lee: Un encuentro cargado de historia y pasión | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Continuar leyendo

#4 Tiempos

El Toro de Los Ángeles | Columna de Daniel Rocha

Publicado hace

el

 

Ayer, de manera sorpresiva y dolorosa, Fernando “El Toro” Valenzuela murió en un hospital de Los Ángeles, a causa de un colapso multiorgánico.

Valenzuela nació en Etchohuaquila, un pequeño pueblo de Sonora, en una familia campesina. Su nombre está grabado en la historia de las Grandes Ligas de Beisbol, pero también por convertirse en un ícono cultural de la comunidad mexicana y que volcó a todo un país a la “Fernandomanía”, durante la década de los ochentas.

Después de unos pocos años de jugar en las diferentes ligas de beisbol en México, en 1979 y con tan solo 19 años fue contratado por los Los Angeles Dodgers, lo que marcó el inicio de una carrera que superó todas las expectativas y aunque Valenzuela no era muy conocido cuando debutó en las Ligas Mayores en 1980, todo cambió en 1981.

Ese año, como un joven novato, Valenzuela protagonizó una de las temporadas más asombrosas en la historia del beisbol, liderando a los Dodgers a ganar la Serie Mundial y desatando la Fernandomanía. Esa misma temporada se convirtió en el primer pelotero de la historia en conseguir el premio Cy Young y el de Novato del Año.

Para la comunidad mexicana en los Estados Unidos, Fernando Valenzuela se convirtió en una figura de orgullo y repres entación, demostrando que la comunidad latina podría destacar en la cultura norteamericana, a pesar de los retos y el racismo que se vivía en la época (me gustaría decir que esto se acabó, aunque no es así) .

La “Fernandomanía” consiguió que el beisbol en México llegara a los lugares más exclusivos y privados, aunque también a las zonas más recónditas y alejadas del país.

Gracias a él, los Dodgers ganaron una base de aficionados mexicanos que perdura hasta hoy. Se retiró en 1997 y en 2019, los Dodgers retiraron el número 34 en su honor.

Es curioso que la muerte del “Toro” sucediera solo a unos pocos días de que los Dodgers esten en busca de su octava Serie Mundial, en contra de los Yankees de Nueva York, ese mismo equipo al que Valenzuela le ganó su primer clásico de otoño.

El destino decidió que este 2024 todo México se volcara en apoyar a los Dodgers, así como en 1981.

Es difícil explicar la Fernandomanía para quienes no lo vivimos, porque en la actualidad, no hay un referente deportivo de esas magnitudes. Fernando Valenzuela está a la altura del legado del Santo y Místico en la lucha libre, Julio César Chávez en el boxeo y Hugo Sánchez en el futbol.

También lee: Ricardo Cordero y “El Malditillo”, en busca de un récord

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Las científicas a cargo de La Ciencia en el Bar | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

 

Uno de los más importantes programas de divulgación científica en el país es La Ciencia en el Bar, que iniciara en San Luis Potosí en 2006. Un programa donde coinciden científicos y artistas de primer orden con el gran público, estableciendo un escenario de debate ciudadano. Este programa pionero en México ha sido la punta de lanza para el nacimiento de varios programas en otros estados del país.

Hasta la fecha se han realizado treinta y siete ciclos y en estos meses estarán realizándose las sesiones correspondientes al ciclo treinta y ocho. Los recientes ciclos han estado siendo coordinados por un par de mujeres, tanto en el aspecto técnico y organizativo, diseñando y seleccionando los temas que se tratan. En estas entregas dedicadas a las mujeres es necesario hacer la mención a este par de científicas que han tomado en sus manos La Ciencia en el Bar: la Dra. Viridiana García Meza y la Dra. Araceli Hernández. Que han extendido su colaboración académica al tema de la divulgación científica a través del programa La Ciencia en el Bar. El cual en su primera sesión del nuevo ciclo tuvo la participación del Dr. Alfonso de Alba de la Facultad de Ciencias que trató el tema: ciencia y cómputo en las artes. Las sesiones se llevan a cabo el último miércoles de cada mes a las ocho de la noche.

Araceli Hernández acaba de obtener su doctorado en ciencias en el programa doctoral de ciencias interdisciplinarias de la Facultad de Ciencias, bajo la dirección de Viridiana García que dirige el Laboratorio de Geomicrobiología del Instituto de Metalurgia de Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

La Dra. García Meza es egresada de la licenciatura en biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde también obtuvo la maestría en biología vegetal (microalgas) y el doctorado en química ambiental, lo que la ha llevado a realizar investigación en temas como: geomicrobiología ambiental, microalgas y bacterias, bioelectroquímica y biooxidación y genómica bacteriana. Dentro de sus recientes proyectos de investigación y, dentro de los cuales trabajó su doctorado Araceli Hernández, se encuentran: análisis de dos pilinas de acidithiobacillus thiooxidants: su función en la transferencia extracelular de electrones y su posible uso como nanobiocable. También coordina el proyecto con la industria denominado biooxidación de concentrado de pirita para liberar oro.

Viridiana García se ha interesado en el estudio de la ecología microbiana por tener aplicaciones en la vida diaria e industrial; a través del estudio de los microorganismos se puede entender la evolución y la vida. Con los microorganismos pueden desarrollarse biotecnologías que pueden tener aplicaciones, tales como, obtención de energías alternativas, remediación de suelos, aguas y de la atmósfera.

Araceli Hernández, que realizó su trabajo de doctorado con Viridiana García, realizó sus estudios de licenciatura en la Facultad de Ciencias de la UASLP en la carrera de biofísica, donde también se graduó como maestra en ciencias. Se doctoró en el programa de doctorado en ciencias interdisciplinarias de la Facultad de Ciencias con la defensa de su trabajo de investigación que realizó en el laboratorio de geomicrobiología. 

El propósito del trabajo doctoral fue describir las características intrínsecas de las proteínas que forman parte del apéndice extracelular conocido como pilum de la bacteria acidófila Acidithiobacillus thiooxidans, para lo cual se realizaron análisis experimentales en los cuales las proteínas se exponen a diversas condiciones que permiten inferir las características que las hacen resilientes a las condiciones extremas donde este organismo se encuentra, así como comprender los mecanismos que facilitan la transmisión de diferentes estímulos desde el exterior hacia el interior de la célula. La importancia de este trabajo radica en la descripción del pilus de la bacteria acidófila desde un enfoque proteómico, lo que permitió proponer un modelo de resistencia al pH, extrapolable a otros géneros de bacterias acidófilas utilizadas en los procesos mineros.

Los invitamos a que estén pendientes de la programación de sesiones de La Ciencia en el Bar, los últimos miércoles de cada mes, las cuales se están realizando en la Cervecería San Luis ubicada en Calzada de Guadalupe 326 en punto de las ocho de la noche.

La próxima sesión de La Ciencia en el Bar se realizará el 30 de octubre en punto de las ocho de la noche en Cervecería San Luis y estará a cargo de la Dra. Patricia Julio Miranda quien hablará sobre: los desastres no son naturales.

También lee: Las mujeres de las Conferencias Colombinas | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

Opinión

La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V.
Miguel de Cervantes Saavedra 140
Col. Polanco
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 244 0971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas
Bernardo Vera

Daniel Rocha

Santiago Herrera Robles

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados