noviembre 26, 2022

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

En las alas del Halcón | Columna de La Varsoviana

Publicado hace

el

Con mirada de gitana

 

Desde niña he tenido una educación basada en el respeto, amor y admiración por los animales, fomentada por mis padres y abuelos. Es así que ya hace algunos ayeres, en el rancho de mi familia paterna “La Providencia”, un día mi papá encontró un halcón herido de un ala, que solo revoloteaba entre la tierra.

Él lo levantó y con mucho cuidado lo revisó. Le hablaba bonito: “calma bonito, tranquilo”. Lo curó, lo cuidó y lo alimentó hasta que se recuperó al 100 por ciento.

Durante este tiempo, yo siendo una niña, lo admiraba cuando mi papá le hacía curaciones. Después de quedar totalmente bien, lo dejó ir.
Es así como me enamoré de estas majestuosas aves, de su penetrante mirada y de su asombroso plumaje… y volviendo a las andadas….

La fiesta brava me ha traído un sinfín de satisfacciones y enseñanzas a mi vida y una muy importante es conocer personas extraordinarias y fuera de serie, quienes me han compartido y han hecho parte de su vida, por lo que les estoy infinitamente agradecida, en especial a mi amigo Quique Reyna, un cetrero profesional, o sea, alguien que se dedica a trabajar con halcones en el aeropuerto, para evitar que en las turbinas de los aviones se atoren aves: sus halcones las ahuyentan.

En ese instante mis ojos se abrieron (aunque lo duden) y en friega le dije “invítame”. No pasó demasiado tiempo cuando nos hizo el honor de invitarnos a mi papá y a mí a admirar cómo un cetrero y su halcón se fusionan para trabajar en equipo.

Quique y Bagheera (su halcón harris) son una simbiosis perfecta entre hombre y animal. Bagheera captura otras aves o cualquier otro tipo de presa, generalmente cuadrúpedos pequeños o medianos (conejos, liebres). Quique nos explicó que los halcones trabajan mejor en equipo de dos o tres, ya que arman una estrategia de persecución y ataque: súper interesante.

A Bagheera al principio la noté con desconfianza hacia nosotros y era obvio, no nos conoce y lleva con Quique 17 años. Él dejó que la acariciáramos y Bagheera nos aceptó, de tal forma que después hizo muchos ejercicios con nosotros, nos mostró varios vuelos de recorrido y volvía a la mano con guante protector… y es toda una experiencia sentir su peso en el puño y tener cerca esas increíbles alas: fue magia pura. Amé su nobleza y su increíble belleza, y yo estaba ahí, aprendiendo cetrería de un experto (un sueño hecho realidad), jugando con un halcón de un pronunciado pico y de unas grandes garras, tan dócil y fiel como un perro: nunca perdía de vista a Quique.

Aprendí que la cetrería es la actividad de cazar con aves rapaces entrenadas, especialmente con halcones, fue una práctica muy extendida en la Edad Media, ligada a la realeza y a los potentados.

El arte de la cetrería ha tenido su origen desde hace más de 4 mil años… ya que se han encontrado referencias desde los Asirios, Caldeos, Babilonios y Egipcios. Y actualmente se practica en muchas partes del mundo y ya no solo por la realeza. El Heroico Colegio Militar tiene su cuerpo de Cetreros, o Halconeros, y los vemos desfilar los días 16 de septiembre.

También cuando hay aves decomisadas por tráfico buscan a Quique para que él las cuide, mientras son soltadas nuevamente en libertad.
A estos halcones se les prepara para el contacto humano y tienen un entrenamiento como el de un atleta de alto rendimiento. Para poder llevar a cabo dicha actividad, tienen una dieta y todos los días son pesados, de eso depende su rendimiento, como diríamos los taurinos, “es todo un arte”.

Bagheera tiene una gran personalidad, autoridad y un semblante único. Aunque no lo crean parecía que entendía perfecto que estábamos aprendiendo de ella, sentí que me dejó ser su amiga, me dejó hasta besarla, se portó de categoría con nosotros.

No me cabe la menor duda que las mejores experiencias de mi vida me las ha regalado, muchas por añadidura, la tauromaquia. Es así que valoro a cada una de las personas que he conocido por los toros, ellas tienen esa parte apasionante, vibrante y admirable, con ese toque de locura y amor por la vida de una forma muy peculiar.

Agradezco infinitamente a Quique por presentarme a Bagheera, por hacernos realidad un sueño a mi papá y a mí, por mostrarme su fascinante profesión, la cual admiro y respeto.

Este día se queda para la posteridad en mi mente y en mi corazón, definitivamente cambió mi vida. Me imaginé siendo como una guerrera antigua, llena de poder y emoción, combatiendo en un ejército de valientes… bueno, eso debí haber sido en alguna vida.

 

También lea: El toro bravo luchando por su permanencia | Columna de La Varsoviana

#4 Tiempos

Jornada 1 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Publicado hace

el

TESTEANDO 

 

Se acabó la primera jornada del Mundial 2022. Cosas interesantes, sorpresas, pero sobre todo acciones a resaltar en esto que es la mejor época para los que amamos al futbol.

 

Interesante:

 

Como siempre las novedades en formas de juego o reglamentos: en esta ocasión la FIFA nos sorprende con el intento por generar verdaderos minutos de juego en cada partido. Se ha vuelto una constante que al final de cada tiempo se agreguen más de 6 minutos, incluso a veces, se ha llegado al límite de sobrepasar los 10 minutos de agregado. Creo que es necesaria una medida de este tipo, para intentar darle más espectáculo a los aficionados, pero también creo que el producto televisivo se ve muy afectado con la medida, por lo que parece que se quedará como una interesante anécdota de tiempos mundialistas.

 

Sorpresas:

 

Las personas ven algunos resultados como verdaderas sorpresas en este Mundial y en parte es cierto: muy pocas personas pensarían antes del mundial, que Arabia le quitaría lo invicto a la selección Argentina o que Japón volvería a poner contra las cuerdas a Alemania en un segundo mundial consecutivo (lo cual de concretarse, podría ser una eliminación temprana para los cuatro veces campeones). Pero creo que la verdadera sorpresa es la forma en que se prepararon los equipos para poder llegar a esos marcadores.

Estábamos acostumbrados a los partidos de preparación como un termómetro de lo que nos esperaría en el mundial, sin embargo, los equipos han entendido que esas épocas se han terminado, los partidos de preparación sirven para darle reflector a los jugadores, pero no para preparar partidos en competencia oficial, al menos no con selecciones.

 

Acciones a resaltar:

 

Cierto es hablar de los marcadores, pero lo que esta primera jornada nos ha regalado son destellos de gran brillo en cuanto a jugadas individuales o récords que se consiguen. Tenemos ahora a 8 jugadores que han llegado o podrían llegar a estar en 5 mundiales: Cristiano Ronaldo escribiendo su nombre como el único jugador que ha marcado gol en 5 copas; la selección de España que pudo llegar a 100 goles en la historia del torneo o los memorables goles como la joya de Richarlison con Brasil o el gol de Embolo con Suiza, anotándole a su país natal (Camerún) y no festejarlo.

En fin, muchas historias las que nos deja la primera jornada del mundial, enumerarlas todas es complicado y nos faltan muchas cosas más por ver.

Creo que el mundial terminará con los mismos equipos de siempre en la fase final; tal vez alguna selección “extraña” se cuele y veamos a un nuevo caballo negro, pero al final, después de todas las fases, me atrevo a pensar que no tendremos un nuevo campeón del mundo, muy probablemente repita, alguno de los 8 anteriores.

P.D. Resalto también la ausencia de público en algunos estadios y la forma en que muchos espectadores han abandonado sus asientos para las segundas partes; esto y mantener ratings televisivos, será algo con lo que la FIFA tendrá que comenzar a ajustar para el siguiente ciclo.

También lee: ¡Por fin! | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Continuar leyendo

#4 Tiempos

La mediocridad heroica | Columna de Julián de la Canal

Publicado hace

el

 

Nada más evidente en el panorama cultural que la mediocridad de la literatura. Por momentos, da la impresión de que esta mediocridad carece de precedentes. Sin embargo, así fue siempre. Las sociedades abiertas y el acceso a la educación han multiplicado el número de escritores. Se aprecia un hecho curioso: a mayor número de autores, no es rastreable mayor número de autores con talento. Incluso cuando se afirma que determinado autor es talentoso, casi siempre resulta un autor carente de talento o de talento esporádico que es como no tenerlo. Diferentes causas explican la postración: las editoriales apuestan por las ventas del libro, pero no por la calidad literaria; los escritores aceptan las leyes del mercado descartando el oficio; incapaces de resistirse a campañas de promoción, los escasos lectores adquieren títulos de moda sin otro criterio que el reclamo publicitario. Escritor y lector olvidan con frecuencia que la escritura y la lectura son trabajos sometidos a rigores.

Pocas veces ha sido cierto que un autor al escribir piense en sus lectores porque al escribir supone que tendrá lectores sin necesidad de pensar en ellos, pero ante todo porque si pensara en los lectores en ocasiones escribiría de otra manera. Estos ingredientes se reúnen en la literatura actual cuyo resultado es pavorosa vulgaridad, rematada habitualmente con espléndidas presentaciones de libro mejor a cargo del erario, en que dos amigos del autor proclaman las bondades del nuevo título que ingresará sin demora en el canon occidental, en que la familia permanece expectante ante la confirmación definitiva de una promesa siempre pospuesta, en que el público asiste desconcertado a un concierto hermético, en que todos esperan la hora de canapés y vinos que justifica la presencia del autor, los presentadores, la familia y los asistentes, desembarazados por fin del pretexto aun cuando una vez más se haya postergado la definitiva confirmación de una promesa siempre pospuesta.

Parecería que no hay modo de evadirse de la abrumadora mediocridad. Pero la mediocridad misma llega al rescate de la mediocridad: la mediocridad heroica. Una mediocridad que añade un elemento que presuntamente la salva no de su mediocridad sino de su mediocre mediocridad. Es esa literatura practicada por autores que llevan tiempo en la profesión, incapaces de otros resultados que no sean triviales, pero cuya perseverancia estimula a voltearlos a ver. Autores habituales de ferias de libros, talleres, revistas culturales, tertulias y reuniones literarias, movidos por el desdoro de lo que pudieron ser antes que por la grisura de lo que son. Escritores ocupados en pluralidad de quehaceres excepto en la escritura que no sea en la mesa de un café arrimada al ventanal. Sabedores de que nunca desbordarán ya esa recia mediocridad que los reduce, bucean en ella para acariciar sus límites, pero nunca para transgredirlos puesto que son límites propios.

En los mejores, se aprecia voluntad de mistificar la mediocridad que solo mistifica la voluntad. La persistencia de estos autores merece consideración. Han asumido su mediocridad, conviven con ella, la incorporan con apostura. Son finalmente escritores por haber aceptado esa mediocridad que los rescata como escritores, aunque no los rescate para la literatura. Mediocres, pero menos, su heroicidad es distintiva por encima de colegas mediocres-mediocres alojados ya en vida en el olvido si alguna vez ocuparon un recuerdo. Nunca accederán a la posteridad, ni sus nombres serán recordados, excepto por dos o tres académicos a la búsqueda de cuentas de vidrio que justifiquen sus tumultuosas existencias, pero su empeño amerita reconocimiento, aunque ninguno su talento literario. Individuos que entre poses, fingida gravedad, apariencia reconcentrada, redondos lentes de pasta o acetato, despiertan algo semejante a ternura o compasión, no tanto por lo que son como por lo que pretendieron. Soldados en orden de batalla que van a la guerra sabiendo que ya la han perdido antes incluso de avistar al enemigo. Ese gesto último, decisivo, los salva como seres humanos que escriben, pero no como escritores que escriben literatura, aunque lo primero es significativo.

También lee: G. K. Chesterton, revisitado | Columna de Julián de la Canal

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Recomendaciones del cine de Martin Scorsese | Columna de Mario Candia

Publicado hace

el

APUNTES DE UN CINEÓFITO

 

Los buenos muchachos (Goodfellas. 1990) Basada en la novela de Nicholas Pileggi que narra los inicios de un joven en el mundo de la mafia. La película inspirada en hechos reales nos sumerge de lleno en un barrio de Nueva York de los años 70 para contarnos una historia sobre la violencia, las drogas y sobre todo, la vida de Henry, Jimmy y Tommy, tres gánsteres que se dedican al contrabando y al crimen organizado. El relato se centra fundamentalmente en Henry, describiendo el ascenso y su posterior caída. La perfecta ambientación y el excelente reparto compuesto por Robert De Niro, Ray Liotta, Lorraine Bracco y un extraordinario Joe Pesci son dos de las cosas más atractivas del film. Scorsese nos da una lección magistral de cine, como se puede apreciar en una dirección en la que predominan unos movimientos de cámaras y unos primerísimos planos brillantes. El film cuenta con un fascinante arranque gracias a una narración que no decae y al uso de la voz en off en momentos claves. Masterpiece.

 

Taxi Driver (1976) Con un extraordinario guion de Paul Schrader, Taxi Driver, no sólo es una película diferente, sino una referencia del género que otorga un punto de vista nuevo al concepto que se puede tener de un psicópata. Porque no olvidemos que Travis Bickle (Robert De Niro) es un psicópata, un individuo solitario, totalmente desconectado del mundo real y que se mueve o actúa sin criterio alguno, movido por los impulsos que afectan a su ansiedad por lograr una vida normal, en lo que entiende es un mundo contaminado y dominado por la corrupción. Es en ese punto donde la película es genial, la ambigüedad popular y la noche vista a través de los ojos de Travis mientras conduce el Taxi, así como los pasajeros que recoge, hace que nos replanteemos quién está más loco si el mundo o el pobre e inadaptado Travis. Cine de culto

 

El Cabo del miedo (Cape Fear. 1991) Scorsese asumió con éxito el reto de hacer un remake de la película dirigida por J.Lee Thompson con igual título Cape Fear y el mismo relato, ya que si la primera producción fue buena, esta no sólo la iguala sino que la supera, pese a que los protagonistas de aquélla, nada menos que Gregory Peck y Robert Mitchum (que en el remake solamente tienen papeles muy secundarios), fueron sustituidos con total acierto por Robert de Niro y Nick Nolte, en los papeles de Max Cady y Sam Bowden, respectivamente, bien arropados por Jessica Lange y la muy joven Juliette Lewis en los de mujer e hija de Sam. Película que no tiene un minuto de tregua, en la densa y agobiante atmósfera de un miedo que se acaba convirtiendo en obsesiva sensación de terror, gracias al trabajo de un inconmensurable De Niro, empeñado en llevar su venganza hacia Sam, Leigh y Danielle, los tres componentes de la familia del abogado Sam, hasta las últimas consecuencias. Magnífica dirección de Scorsese, una cámara eficaz y una música que contribuyen poderosamente a crear el asfixiante clima que se respira a un ritmo in crescendo. Cine del bueno.

 

La última tentación de Cristo (The last Templation of Christ.1988) Martin Scorsese lleva a la gran pantalla con la colaboración de su guionista habitual Paul Schrader la obra del novelista, filósofo y poeta griego Nikos Kazantzakis publicada en el año 1955. La película en sí es todo un deleite, un absoluto dominio de las técnicas cinemagráficas del cineasta probablemente más académicamente ortodoxo, con un equilibrio en todas las facetas; ambientación, narración, ángulos, movimientos, giros de cámara, y una espléndida y apabullante fotografía a cargo de Michael Ballhaus y una espectacular banda sonora a cargo del genial Peter Gabriel. En su estreno mundial levantó ámpulas de los extremistas cristianos, quienes atacaron y boicotearon la película. Los besos en la boca entre Juan Bautista y Jesús, o entre Judas y Jesús, y mostrar al mesías de los cristianos como un hombre común, pecando con una prostituta (Magdalena) y procreando, fueron el detonante de esta polémica. Un Clásico.

 

También lee: Recomendaciones del cine de Pedro Almodóvar | Columna de Mario Candia

Continuar leyendo

Opinión